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El Trono Que No Elegí, La Marca Que No Pedí

El Trono Que No Elegí, La Marca Que No Pedí

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Mafia / Fantasía LGBT
Popularitas:26.3k
Nilai: 5
nombre de autor: juliana scotella

El día que cumplió dieciocho años debía ser una celebración.
Pero terminó siendo una sentencia.
Heredero de un apellido poderoso, su vida cambia cuando su padre —un CEO en decadencia— le revela la verdad: para salvar la empresa, ya ha sido prometido en matrimonio como moneda de cambio a la mafia más influyente del país. Un trato frío, cruel… y sin salida.
Lo que nadie esperaba era que el hombre que tomaría su mano no fuera el viejo y despiadado jefe de la mafia, sino su hijo: el verdadero heredero del imperio criminal. Un alfa temido, criado entre violencia y poder, que nunca quiso ese matrimonio tanto como él.
Ambos son alfas. Ambos se desprecian desde el primer encuentro.
Y ambos están atrapados en un vínculo que ninguno eligió.
Entre choques de orgullo, silencios cargados de odio y un destino que insiste en unirlos, descubrirán que el omegaverse no siempre sigue las reglas… y que incluso dos alfas pueden desafiar lo imposible.
Porque en un mundo donde el poder lo decide todo, amar p

NovelToon tiene autorización de juliana scotella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Vulnerable ante él

Jean

—No deberías estar de pie.

La voz dominante de Demon resonó detrás de mí antes siquiera de que pudiera reaccionar. Al segundo siguiente, sus brazos rodearon mi cuerpo y me levantó con una facilidad irritante.

Odiaba eso.

Odiaba que pudiera cargarme como si no pesara nada…

Odiaba que su cercanía hiciera que mi corazón se acelerara sin mi permiso…

Y, sobre todo, odiaba que una parte de mí se sintiera extrañamente segura.

—No debes forzar tu tobillo —aclaró con firmeza mientras caminaba conmigo en brazos.

Su voz sonaba tranquila… demasiado tranquila. Como si ya hubiera decidido por mí lo que debía hacer. Sentí mi pulso golpear con fuerza contra mi pecho.

—Lo sé… es que… nada… lo siento —respondí, apartando la mirada.

No quería que notara lo desordenados que estaban mis pensamientos.

—¿Es que…? —repitió.

Al ver que no respondía, llevó una mano hasta mi mentón y lo sostuvo con firmeza, obligándome a mirarlo.

Su contacto fue cálido… firme… imposible de ignorar.

—Contéstame —ordenó en voz baja.

Tragué saliva. Su cercanía me descolocaba. Sentía su perfume, su respiración tranquila, su mirada azul atravesándome como si pudiera leer cada uno de mis pensamientos.

—Si me quedo quieto… no puedo dejar de pensar —confesé al final, mordiendo mi labio con nerviosismo—. Y no quiero hacerlo.

Vi cómo su expresión cambiaba apenas. No suavizándose… pero sí volviéndose más atenta.

—Te importan demasiado… ¿no? —preguntó. Aunque no sonó como una pregunta. Sonó como una conclusión.

Fruncí levemente el ceño.

—¿Quiénes?

—Las personas que pediste que buscara.

Sentí un peso instalarse en mi pecho.

—Sí… Clara y su padre… —respondí en voz más baja—. Fueron como mi familia. Creo que viví más en su casa que en la mía.

Una sonrisa triste apareció en mis labios sin que pudiera evitarlo. Recordé tardes riendo con Clara, cenas improvisadas, abrazos que nunca tuve en mi propia casa.

Por un momento temí que mi voz se quebrara.

Demon guardó silencio unos segundos, observándome con una intensidad que me puso nervioso.

—No te preocupes —dijo finalmente—. Voy a encontrarlos… y me encargaré de la persona que les haya hecho daño.

Sus palabras fueron dichas con una calma tan absoluta que me provocó un escalofrío. No sonaba como una amenaza impulsiva… sonaba como una promesa cuidadosamente calculada.

Lo observé en silencio, perdiéndome en sus ojos por unos segundos.

Había algo en su mirada… algo peligroso… pero también extrañamente firme.

Por primera vez desde que todo esto comenzó… sentí una pequeña chispa de esperanza.

—Gracias… —susurré.

Demon

El susurro de Jean apenas fue audible, pero lo escuché con claridad.

Lo observé en silencio mientras lo sostenía entre mis brazos. Su cuerpo era más liviano de lo que esperaba… frágil, incluso. Muy distinto a la imagen rebelde y desafiante que intentaba proyectar.

Sus ojos verdes todavía estaban cargados de miedo… de culpa… de una lealtad casi irracional hacia esas personas.

Y eso lo hacía peligroso.

Las personas que aman demasiado suelen cometer los errores más impulsivos.

Pero también… son las más difíciles de quebrar.

Bajé apenas la mirada hacia su tobillo lastimado. La forma en que había intentado escapar… la forma en que había corrido aun herido… hablaba más de él que cualquier palabra.

Era terco.

Orgulloso.

Valiente… o inconsciente.

Tal vez ambas cosas.

—No me agradezcas todavía —respondí finalmente, con tono controlado.

Sus ojos se elevaron hacia mí otra vez.

—Cuando hago una promesa… la cumplo. Pero también espero lo mismo de quienes hacen tratos conmigo.

Lo acomodé mejor en mis brazos antes de continuar caminando por el pasillo.

—No pongas en riesgo tu vida otra vez por actuar solo, Jean —añadí con voz baja—. Si quieres proteger a esas personas… tendrás que empezar a confiar en mí.

No sabía por qué había dicho eso.

La confianza nunca había sido algo que pidiera… ni que ofreciera.

Sin embargo, mientras sentía su respiración tranquila contra mi pecho… comprendí que ese matrimonio tal vez sería más complicado de lo que había planeado.

Mucho más.

Jean

—Lo haré… gracias.

Sin darme cuenta, me acomodé un poco mejor en sus brazos. El movimiento fue casi instintivo… y cuando me di cuenta, ya era tarde para corregirlo.

Por unos segundos me sentí… vulnerable.

Pero también… extrañamente seguro.

Esa sensación me desconcertó más que cualquier otra cosa.

¿Por qué me sentía así con alguien que prácticamente era un desconocido… y además, un mafioso?

—¿Dónde me llevas? —pregunté, intentando distraer mi mente.

—Por algo de hielo para tu labio roto —respondió con naturalidad.

Sus dedos rozaron suavemente el lugar donde mi labio estaba lastimado. El contacto fue breve… apenas un gesto… pero hizo que mi corazón latiera con demasiada fuerza y sentí cómo mis mejillas comenzaban a arder.

Giré levemente la mirada, intentando disimularlo.

Esto es ridículo…

No debería reaccionar así…

Ni siquiera me agrada.

¿Entonces por qué mi cuerpo parece no entender eso?

Me llevó hacia el segundo piso de la mansión. Entramos en una enorme sala decorada con tonos oscuros y elegantes. En el centro había un sillón gigantesco, cubierto con una tela que parecía seda… o algún material aún más costoso.

Demon me sentó con cuidado, como si temiera lastimarme más de lo que ya estaba.

La forma en que me acomodó… firme pero cuidadosa… hizo que algo incómodo se apretara dentro de mi pecho.

Observé cómo se alejaba unos pasos para buscar el hielo. Por un instante, sentí un vacío extraño al perder el calor de sus brazos… lo que solo logró molestarme conmigo mismo.

No necesito esto.

No necesito sentirme cómodo cerca de él.

Regresó al poco tiempo y se sentó a mi lado. Sin decir nada, colocó el hielo suavemente sobre mi labio.

Contuve una pequeña inhalación por el frío repentino… pero no fue lo que más me afectó.

Fue su cercanía.

El leve roce de sus dedos contra mi piel enviaba pequeñas descargas por mi cuerpo. Sensaciones confusas… nuevas… difíciles de ignorar.

Me obligué a mirar hacia otro lado, intentando concentrarme en cualquier cosa que no fuera su respiración tranquila ni el calor que irradiaba tan cerca de mí.

¿Por qué está siendo tan cuidadoso…?

Esto no encaja con la imagen que tenía de él…

¿Será solo porque ahora soy parte de su "acuerdo"?

Mi mente intentaba buscar explicaciones lógicas… pero ninguna lograba calmar el extraño nerviosismo que sentía.

Apreté ligeramente mis manos sobre mis piernas, intentando mantener el control de mis emociones.

No podía permitirme confundir amabilidad… con algo más.

Especialmente con alguien como Demon Salvatore.

Pero, aun así…

No podía negar que, en ese momento, su cercanía me hacía sentir un poco menos solo.

Y eso… me asustaba más de lo que quería admitir.

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OA Queen
te diré escritora que tu libro me ha gustado mucho👏
Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Nidia Mojica
Hablando se entiende la gente.
Nidia Mojica
Aunque sea por su bien, cuanta crueldad.
Nidia Mojica
Que intriga, que será Jean 🤔.
Nidia Mojica
El lado mafioso actuo.
Nidia Mojica
Nace la atracción entre esos dos.
Nidia Mojica
Se siente atraido.
Nidia Mojica
Que horror de padre el viejo ese.
Nidia Mojica
Un inicio fuerte pero me gusta.
yeimy ferrer
pero no se supone que a el uno de sus subordinados que el había visto a alguien parecido al jean que había sido ingresado a un hospital y que había tenido un aborto por heridas de balas.
yblians
que feo que este así si se supone que es jean no tn, me parece desagradable
bea yordan
podría ser sun Sigma 🤭
btcclic cuenta3
Cuando una persona, piensa en el otro, ese es su hogar, le llaman trono yo le llamaría hay es... intensamente, " breve " no complicarse un instante, de la existencia 1 × 1...
/Scare/
julietha galiano
el mismo aire? mongragon mañanero jajajajajjaja
Mery Lora
El amor dile cuando se ama de verdad
Marcos Mieres
holiiis ameee la primera parte eeeh, ojalá no se casen
"katu azul"
no soy una rosa a la cual debería proteger
corrígete eres algo mas fuerte que esooooo🤭🤭🤭🤭🤭
"katu azul"
demon no lo tengas en la ignorancia es mejor que te conozca tal cual eres sin reservas ❤
"katu azul"
muchachos sin miedo al éxito
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