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EL HIJO DEL PRESIDENTE: LAZOS DE SANGRE

EL HIJO DEL PRESIDENTE: LAZOS DE SANGRE

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Traiciones y engaños / CEO / Completas
Popularitas:29.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Yazz García

⚠️NOVELA +18⚠️🔞

Tras la explosiva revelación de su verdadera identidad, Mía ha huido de la mansión Montenegro para refugiarse bajo la protección de su tía Beatriz, dispuesta a reconstruir su vida lejos del apellido que la destruyó y de la sombra de un padre al que solo puede ver como a un desconocido. Sin embargo, liberarse del linaje más poderoso del país no será una tarea sencilla.

En la cúspide del escándalo mediático y con su vida sentimental hecha pedazos tras la partida de Aitana, Henrry se enfrenta al abismo más oscuro de su existencia. Abandonado y acorralado por la opinión pública, su mundo colapsa definitivamente con la llegada de una nueva amenaza: Norma se presenta reclamando llevar en su vientre a un nuevo heredero Montenegro, respaldada por la despiadada Leonora, quien no dudará en usar a este futuro bebé como su última pieza de ajedrez para tomar el control definitivo de la familia.

NovelToon tiene autorización de Yazz García para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1

...⚠️ANTES DE LEER⚠️ ...

...¡Bienvenidos a la segunda parte de esta historia!...

...*Esta novela es la continuación directa de El hijo del presidente y sigue fielmente los acontecimientos del primer libro.*...

...*Para disfrutar plenamente de la historia, comprender la evolución de los personajes y descubrir el verdadero impacto de los sucesos que marcaron sus vidas, es indispensable haber leído primero *El hijo del presidente....

...En estas páginas no se reinicia la historia; aquí conocerás las consecuencias de cada decisión, cada secreto y cada promesa que quedó pendiente....

...Si aún no has leído el primer libro, te recomiendo hacerlo antes de continuar para vivir esta saga tal como fue concebida....

...Primera parte: El hijo del presidente....

.........

...MIA...

...TRES AÑOS DESPUÉS…...

—¡Esa es mi chica, salud por el segundo semestre! —gritó Lili al oído mientras me pasaba un trago de color azul brillante que olía puramente a alcohol y lima.

—¡Salud por sobrevivir, carajo! —respondí riendo, con la voz rasposa de tanto cantar. Le di un trago largo a la vaso, sintiendo cómo el líquido ardía al bajar por mi garganta mientras los bajos de la música hacían retumbar el suelo de madera de la casa.

Estaba eufórica.

Había sobrevivido al primer semestre de Negocios Internacionales en la universidad más exigente del país, la música estaba a reventar y el calor de la fiesta me hacía sentir más viva que nunca.

Los flashes de las luces de colores parpadeaban sobre la multitud de estudiantes ebrios que bailaban apretados en la sala. Me giré buscando a Dylan para que se uniera a nosotras, impulsada por esa chispa de adrenalina.

Él había dicho que iría al baño hacía veinte minutos, pero la casa era enorme y la barra estaba cerca de la cocina.

—Voy por Dylan, no te acabes esa botella —le dije a Lili, dándole un empujón juguetón en el hombro.

—¡No te tardes, que el DJ está poniendo lo mejor! —me devolvió el grito antes de perderse entre la gente.

Me abrí paso entre el gentío, esquivando vasos de plástico y cuerpos sudorosos. Caminé por el pasillo tenue que llevaba hacia las habitaciones del primer piso, con una sonrisa boba en la cara.

Pero al doblar la esquina, en el punto más oscuro junto a la escalera de servicio, la sonrisa se me congeló en el rostro.

Ahí estaba Dylan. Tenía a una chica acorralada contra la pared, con las manos metidas debajo de su camisa mientras se la comía a besos con un descaro nauseabundo.

Era una de sus "compañeras de estudio", la misma con la que juraba que solo hacía trabajos de microeconomía.

El alcohol en mi sangre me encendió en fuego puro.

—¡Pero qué pedazo de imbécil eres, Dylan! —el grito me salió del fondo de las entrañas, acallando por un segundo el ritmo de la música en ese pasillo.

Dylan se separó de golpe, pálido como un papel, mientras la chica se arreglaba la ropa a toda prisa con una sonrisa descarada.

—Mía... no es lo que piensas, estábamos borrachos y... —empezó a balbucear, tratando de acercarse a mí.

—¡Ni se te ocurra tocarme, basura! —le grité, dándole un empujón con todas mis fuerzas que lo hizo tambalear. La rabia me cegó por completo. Me abalancé sobre él, dándole manotazos en el pecho mientras la gente comenzaba a amontonarse a nuestro alrededor para grabar con sus teléfonos—. ¡Le dije a todo el mundo que eras diferente! ¡Eres un asqueroso, un mentiroso de mierda!

—¡Ya cálmate, Mía, estás haciendo el ridículo! —alzó él la voz, intentando agarrarme las muñecas.

—¡Suéltala, imbécil! —se metieron de inmediato dos chicos del equipo de fútbol de la facultad, tomándolo del cuello para alejarlo de mí mientras Lili llegaba corriendo y me rodeaba los hombros con los brazos.

El escándalo ya era monumental. La gente gritaba y alimentaba el drama. Dylan, sintiéndose acorralado y avergonzado por la escena, agarró a la chica de la mano con frustración y la empujó hacia la salida.

—¡Estás loca, Mía! ¡Nos vemos luego! —me escupió antes de desaparecer por la puerta principal, dejándome allí, en medio del pasillo, con la respiración entrecortada y el pecho ardiéndome por la humillación.

—Ven, vámonos de aquí —me susurró Lili con suavidad, frotándome los brazos—. Vamos afuera.

—Necesito un cigarro... vamos a fumar, por favor —articulé con la voz temblorosa, tragándome el nudo que amenazaba con romperme por dentro.

Salimos al patio trasero de la casa.

Nos sentamos en el borde de la piscina vacía, alejadas del ruido estruendoso de la sala. Lili sacó una cajetilla de su bolso, encendió un cigarrillo y me lo pasó. Le di una calada profunda, sintiendo cómo el humo me llenaba los pulmones antes de soltarlo lentamente hacia el cielo estrellado.

—Ese tipo es un malnacido, Mía. No te merecía para nada —dijo Lili, encendiendo el suyo y mirándome con preocupación—. Pero... cambiando de tema, para que no pienses en ese imbécil... ¿De verdad tu papá no sabe que estás aquí? Porque normalmente ese hombre te rastrea hasta el aire que respiras.

Mostré una risa amarga que me escocía en la garganta.

Henrry.

Mi padre.

—Henrry ya se volvió loco —respondí, soltando una bocanada de humo con sarcasmo—. Desde que me sacó a rastras hace tres años de la casa de mi tía Beatriz ha perdido completamente la cabeza con el control. Se cree que sigo siendo la misma niña a la que puede encerrar en un castillo de mentiras.

—Bueno, pero es que literalmente te ponía rastreadores en el coche y en el celular hasta el año pasado —recordó Lili entornando los ojos.

—Sí, pero ya lidié con ese pequeñito problemita del rastreador en mi teléfono —le dije, esbozando una sonrisa, mostrando el dispositivo que llevaba en el bolsillo—. Ya tiene que entender que tengo dieciocho años. Ya soy mayor de edad, estoy en la universidad y puedo hacer con mi vida absolutamente lo que se me dé la gana.

Lili se quedó en silencio un momento, deslizando el dedo por la pantalla de su teléfono mientras el brillo azul iluminaba su rostro. De pronto, su expresión cambió. La lástima por lo de Dylan desapareció, reemplazada por esa incomodidad que siempre aparecía cada vez que la prensa mencionaba a mi familia.

—Hablando del rey de Roma... —murmuró Lili, mostrando la pantalla con cautela—. Mía, mira esto. Acaba de salir en “Tendencias del Espectáculo”.

Eché la cabeza hacia atrás, soltando el humo del cigarrillo antes de inclinarme para ver la pantalla. Era una fotografía de alta resolución, tomada por algún paparazzi con lente de largo alcance.

Ahí estaba Henrry. Lucía impecable como siempre, con un traje oscuro sin corbata, pero su rostro reflejaba un cansancio acumulado que ni todo el dinero del mundo podía disimular.

A su lado estaba la descarada de Norma, luciendo un vestido blanco de diseñador y una sonrisa de satisfacción que casi atravesaba la pantalla.

En medio de los dos, corriendo sobre el césped impecable del club privado de la familia, jugaba un niño de tres años, rubio y sonriente.

Tobías. Mi hermanastro.

El fruto de la emboscada que terminó de destruir a la familia tres años atrás.

—Míralos... la familia perfecta —dije con una frialdad que me sorprendió a mí misma, tomando el teléfono de Lili para ver la foto de cerca—Apuesto a que Leonora pagó a la prensa para que filtrara esa foto. Le encanta vender la idea de que Henrry sentó cabeza y que Norma es la nuera ideal.

—¿Aún te duele ver a Tobías? —preguntó Lili en voz baja, quitándome el teléfono suavemente—Digo... él no tiene la culpa de nada, pero sé lo que significa para ti.

—No me duele Tobías, él es solo un niño que no tiene idea del infierno en el que nació —respondí, dándole la última calada al cigarro y tirando la colilla al fondo de la piscina vacía—. Lo que me da asco es la hipocresía de Henrry. Pretende ser el padre abnegado del año en las revistas, mientras que conmigo solo sabe usar la fuerza, las amenazas y el chantaje para tenerme bajo su control. Para él, Tobías es su trofeo de redención, y yo soy la prueba viviente de todos los recuerdos que prefiere olvidar.

Lili iba a decir algo más, pero el teléfono en mi bolsillo empezó a vibrar con una violencia desesperada sobre la superficie de la piscina. La pantalla se encendió: 14 llamadas perdidas. Y el número entrante parpadeaba de nuevo en letras grandes.

Henrry.

—Lleva llamándote toda la noche —dijo Lili, mirando la pantalla—. ¿No vas a contestar? Te juro que si no respondes, es capaz de mandar a la policía a la fiesta. Sabes de lo que es capaz cuando le entra la paranoia.

Rodé los ojos, sintiendo cómo la rabia acumulada por la traición de Dylan y la foto de la revista se fusionaban en una bomba de tiempo dentro de mí.

Deslicé el dedo por la pantalla y me llevé el teléfono a la oreja con serenidad.

—¿Qué quieres, Henrry? —solté, sin dar tiempo a un saludo.

—¡¿Dónde diablos estás, Mía?! —la voz de Henrry retumbó al otro lado de la línea, áspera, llena de una furia y un toque de pánico que reconocía perfectamente—. Llevo dos horas intentando rastrear tu teléfono y la señal marca que estás en medio del río. ¡Desactivaste el GPS otra vez! ¡¿Tienes idea de qué hora es?!

—Sé perfectamente qué hora es —contesté con tono pausado, cruzando la pierna y mirando mis uñas—. Y el GPS no está en el río, está en la basura de un centro comercial a diez kilómetros de donde estoy. Te dije que dejaras de vigilarme.

—¡No juegues conmigo, Mía! —gritó Henrry, y al fondo pude escuchar el llanto leve de Tobías y la voz de Norma pidiéndole que se calmara, lo que solo aumentó mi repugnancia—. Eres mi hija y vives bajo mi techo, ¡así que me respondes donde estás ahora mismo o voy a mandar a la seguridad de la familia a buscarte club por club!

Lanzó una risa amarga y corta que se filtró por el micrófono.

—En primer lugar, no vivo bajo tu techo; vivo en el departamento que mi tía Beatriz puso a mi nombre —le recordé, remarcando cada palabra con veneno—. En segundo lugar, hoy celebré que pasé a segundo semestre de la universidad. Y en tercer lugar... guarda tus gritos para Norma o para la prensa, Henrry. A mí ya no me asustas. Tengo dieciocho años. Así que hazme un favor y no me vuelvas a llamar esta noche.

Sin esperarlo a que terminara de despotricar, le colgué en la cara y puse el teléfono en modo avión. Se hizo un silencio denso en el patio trasero, roto solo por el ritmo distante de la música adentro de la casa.

Miré a Lili, que me observaba con los ojos abiertos de par en par.

—Definitivamente... —murmuró Lili— este semestre va a ser un caos.

1
Norma Cordoba
llore co este capitulo
Norma Cordoba
autora te felicito llore con este capitulo
Graciela Garcia
muchas gracias por regalarnos estas magnigicas historias te felicito por compartir tu talento eres increíble escritora felicidades y que sigan los éxitos 🌹🌹🌹🌹🌹❤️
Rocio Raymundo
excelente novela de principio a fin me hicistes llorar 😭😭😭😭 mucho y rier también nos dejas con la duda de que pa si ara con Mia y Camilo quiero saber que pasará con ellos mi querida autora nos puedes regalar la trilogía si la felicito por fabulosa obra
Rocio Raymundo
bella novela 😘😘😘😘😘😘😘
Rocio Raymundo
si que descaradas jajajaaaaa
Rocio Raymundo
jaaaaaaaa Henry está sacando suspiros alas maduritas y las tiernitas jajaaa
Rocio Raymundo
😢😢😢😢😢😢😢😢
Rocio Raymundo
😢😢😢😢😢😢😢😢 aunque duela tiene razón Mia 😢😢😢😢
Rocio Raymundo
me dió tristeza 😢😢😢talvez no estaba escrito la historia de amor para ellos veremos que pasa 😢😢😢
Rocio Raymundo
se nos casa Aitana y Henry y tendrán un bebé ya es tiempo a hora si estás tomando rie da de tu vida Henry que bueno
Rocio Raymundo
😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Rocio Raymundo
😭😭😭😭😭😭😭😭 a mi también me salían las lágrimas cuando le dijo todo eso a Henry sobre Mia la amaba si Pero a hora tenia algo más importante y lo entiendo claro que sí Pero es doloroso para Mia escucharlo verlo y lo está perdiendo es muy triste 😢😢😢😢😢😢 Mia vistes un bonito amor lo disfrutaste que quedó lo mejor de lo que vivieron Pero debes continuar ya llegará alguien quien pueda darte todo el amor solo ATI ,
Rocio Raymundo
que tanto le pasará a Mia 😢😢😢😢😢 sin comenzar ya me está saliendo lágrimas
Rocio Raymundo
pobre niño es el que más sufrirá con todo esto 😢😢😢😢😢😢😢 pobre pequeñito Tobias , la víbora de 🐍🐍🐍🐍 de norma
Rocio Raymundo
los dos cargan con mucho Camilo y Mia, tal vez la vida les regaló un poco tiempo de amor Pero no lo suficiente para seguir muchas cosas lo separan a los dos a hora con hijo de Camilo 😢😢😢😢😢😢😢
Rocio Raymundo: gracias mi querida autora esperando con ganas la novela de Camilo y Mia , también se sabrá del pequeñito que no es hijo biológico de Henry si la familia del rector lo acogió bien o lo están maltratando que será del pequeñito y que tendrá Aitana mujercita varoncito o gemelos jiiiiiiii sorprendernos
total 2 replies
Rocio Raymundo
es su hijo 😱😱😱😱😱😱😱 😢😢😢😢😢
Maru Nuñez
felicitaciones una hermosa novena💐🌹👍👏👏👏👏🙏🙏🙏🙏🙏
Rocio Raymundo
solo Carmen lo sabe si es hijo de Camilo
majebe
yo me imaginaba que no era de él... pero en los últimos capítulos dude, pensé entonces es de él
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