¡Al diablo con los protagonistas sufridos que lloran en un rincón! 💥
Dante era el Emperador del Caos, un dios místico que aplastaba deidades por diversión. Ahora reencarnó en el cliché más quemado de Internet: un yerno residente "bueno para nada". Su suegra le grita por no lavar los platos, los primos millonarios lo humillan y él... se está muriendo de la risa mientras hace breakdance con la escoba.
Para colmo, su alma despertó un Sistema que es un completo troll de internet. ¿La regla del juego? Entre más insoportable y predecible sea el villano, ¡más billones de dólares y poderes divinos recibe Dante por romperle el guion de la forma más ridícula posible!
⚡ En esta novela vas a encontrar:
Peleas brutales en sandalias de goma contra mafias armadas hasta los dientes.
Curaciones médicas milagrosas usando una tostadora vieja y un tenedor.
Una fría esposa CEO que no sabe si enamorarse de él o internarlo en un manicomio.
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Capitulo 1: El Sistema Despierta de su Siesta
Dante Cruz barría. No lo hacía con la dedicación de un hombre que busca la limpieza, sino con la parsimonia agónica de un alma inmortal atrapada en un bucle de tareas domésticas mundanas. Llevaba puestos unos pantalones de pijama de rayas deslavados, una playera blanca que había visto mejores décadas y unas chanclas de goma verdes que hacían un eco molesto contra el mármol pulido del patio.
De repente, se detuvo en seco. Apoyó la barbilla sobre el extremo del palo de la escoba y miró directamente hacia el frente. Sí, exactamente hacia ti, la persona que está leyendo estas líneas.
—A ver, hagamos una pausa comercial antes de que esto se ponga innecesariamente denso —dijo Dante, señalando a la nada con el dedo índice— Sé perfectamente lo que están pensando en este milisegundo. "Oh, miren, otra novela ligera donde el protagonista reencarnado es un yerno inútil que limpia la casa mientras la suegra le grita desde la cocina". ¡Cliché! ¡Falta de originalidad! ¡Exijo mi reembolso literario!
Dante soltó una carcajada floja y torció la boca con una mueca perfectamente cínica.
—Créanme, yo opino lo mismo. Es denigrante. Hace apenas unas cuantas vidas atrás, yo era conocido en el reino superior como el Emperador Supremo del Caos. ¿Tienen idea de lo que significa eso? Yo no barría hojas secas; yo borraba galaxias enteras de la existencia si me despertaban antes de las diez de la mañana. Tenía deidades ancestrales arrodilladas suplicando misericordia mientras yo decidía si destruirlas o contarles un chiste malo. Y ahora... ahora tengo que limpiar el patio trasero de la mansión Vega porque si dejo una sola mancha, la mamá de mi esposa me quita el control de la televisión. El verdadero descenso a los infiernos no ocurre en el inframundo, muchachos. Ocurre cuando te casas por conveniencia en el mundo mortal.
Dante volvió a mover la escoba, arrastrando un par de hojas secas con una lentitud que desafiaba las leyes de la física. La cultivación mística —ese arte milenario de sentarse en una roca a respirar aire puro para absorber la energía del universo— siempre le había parecido una soberana estupidez y una pérdida de tiempo.
—Hay autores que se pasan diez capítulos describiendo cómo el héroe medita en una cueva congelada durante mil años para ascender al siguiente reino espiritual —murmuró para sí mismo en voz alta— Mil años flotando con las piernas cruzadas. ¿Tienen una remota idea de lo insoportable que es eso? Es el equivalente exacto a sentarse a ver un partido de béisbol.
Hizo una pausa dramática, horrorizado por su propia analogía.
—En serio, piénsenlo bien. El béisbol es el deporte más lento, exasperante y aburrido jamás inventado por la raza humana. Te quedas ahí plantado, mirando a un tipo con un bate mientras el lanzador se acomoda la gorra, escupe en el suelo, mira al cielo, se ajusta los pantalones, vuelve a escupir... y cuando por fin se digna a lanzar la maldita bola, ¡nadie le pega! Y para colmo todos aplauden en las gradas como si hubiera ocurrido un milagro divino. Luego, si alguien logra golpear la pelota, camina hacia la primera base a paso de tortuga asmática. Es un proceso eterno que te drena la juventud, te seca el cerebro y te hace desear estar en cualquier otro rincón del planeta Tierra. Bueno, pues cultivar energía espiritual en una montaña sagrada es la misma porquería. Por eso yo nunca lo hice de la forma tradicional. El Caos no tiene paciencia para el béisbol celestial.
Justo cuando Dante se disponía a tirar la escoba para tomar su tercera siesta del día apoyado contra la pared, el aire frente a sus ojos comenzó a vibrar. Una chispa de estática púrpura cruzó el ambiente, seguida inmediatamente por un destello verde neón tan chillón que lo obligó a parpadear.
¡BZZZZT!
Una pantalla holográfica semitransparente se materializó a escasos centímetros de su nariz. Tenía un diseño retro, casi pixelado, y un pequeño icono de un demonio con cara de troll sonreía de oreja a oreja en la esquina superior izquierda.
🖥️ [SISTEMA DE CONTRAGOLPE DEL CAOS: INICIALIZANDO...]
[CARGANDO DATOS DEL ANFITRIÓN...]
Nombre: Dante Cruz (Anteriormente Emperador Supremo del Caos / Actualmente un vago profesional en pijama).
Estado del Alma: Bloqueada por flojera crónica.
Dante entrecerró los ojos, perdiendo por completo su expresión aburrida. Una chispa de genuina diversión brilló en sus pupilas oscuras.
—Vaya, vaya. Miren quién decidió arrastrar su trasero digital de vuelta a la realidad —dijo Dante, cruzándose de brazos— Pensé que te habías fundido el cerebro cuando caímos en este maldito planeta de mortales sin tecnología mágica. ¿Dónde demonios te habías metido los últimos seis meses?
La pantalla parpadeó un par de veces, emitiendo un sonido que recordaba sospechosamente a un bostezo de computadora vieja.
[NOTIFICACIÓN DEL SISTEMA]: El Sistema no estaba destruido. El Sistema simplemente estaba tomando una merecida siesta de medio año para evitar lidiar con la mediocridad del entorno. Sin embargo, el protocolo de acumulación pasiva de energía ha estado registrando tus actividades.
[CÁLCULO DE RECOMPENSAS INTERMEDIAS]:
Tiempo en estado de holgazanería absoluta: 6 meses.
Platos lavados a regañadientes en la cocina: 42.
Insultos recibidos por la suegra sin mostrar un ápice de dignidad: 184.
Humillaciones de los primos ricos ignoradas con éxito para seguir durmiendo: 52.
[TOTAL ACUMULADO]: 50,000 'Puntos de Descaro Pasivo'. El Sistema ha despertado gracias a tu absoluta e insuperable falta de orgullo mortal.
Dante soltó una carcajada limpia, pasándose una mano por el cabello alborotado.
—¿Falta de orgullo? Por favor, chatarra, no confundas los términos. Yo lo llamo eficiencia energética. ¿Para qué me voy a tomar la molestia de romperles la cara a estos mortales arrogantes si puedo dejar que gasten su saliva mientras yo decido mentalmente si voy a pedir tacos o hamburguesas para la cena? Además, cincuenta mil puntos no están nada mal. Supongo que eso significa que ya me vas a desbloquear mi cuenta bancaria mística y mis poderes divinos. Necesito comprar ropa nueva urgente; estas chanclas baratas me están sacando ampollas.
La pantalla del Sistema parpadeó súbitamente en un rojo de advertencia parpadeante, emitiendo el molesto ruido de la bocina de un camión directamente en el centro del cerebro de Dante.
[¡ERROR!]: Las recompensas de clase Divina y los fondos monetarios ilimitados no se le regalan a los vagos que visten pantalones de cuadros. Para desbloquear el verdadero Qi del Caos y comenzar a adquirir las propiedades del mercado de la ciudad, el anfitrión debe completar la Misión de Activación Primaria.
Dante torció la boca, entornando los ojos con desconfianza.
—Suéltalo de una vez, pedazo de software malicioso. ¿Qué quieres que haga ahora?
🎯 [MISIÓN DE APERTURA: EL BANQUETE DEL CRINGE]
Objetivo: Asistir al banquete oficial de cumpleaños de la matriarca de la familia Vega esta misma noche.
Requisito Obligatorio: Romper por completo el guion establecido del evento. Debes desatar un desmadre monumental, humillar al heredero de la facción familiar rival (Mauricio Vega) y provocar un colapso nervioso colectivo en la alta sociedad en menos de diez minutos.
Penalización por Fallo: El Sistema borrará de forma permanente todo el historial de navegación de tu vida pasada y te obligará a ver partidos de béisbol en bucle por el resto de la eternidad.
Un auténtico escalofrío de terror recorrió la columna vertebral de Dante al terminar de leer la última línea de la pantalla.
—¡Oye, oye, un momento! ¡Amenazarme con el béisbol ya califica como tortura psicológica internacional! —protestó Dante, agitando los puños indignado hacia el holograma flotante— Eres un completo gamberro, ¿lo sabías? Un troll de internet atrapado en el cuerpo de una IA divina.
La pantalla del Sistema parpadeó una última vez, mostrando brevemente el emoji de una carita picarona guiñando el ojo antes de desvanecerse por completo en el aire, dejando el patio en silencio.
Dante miró fijamente la escoba que sostenía con la mano derecha. De repente, una sonrisa salvaje, peligrosa y cargada de una diversión desbordante —la misma sonrisa que solía hacer temblar los cimientos de los templos de los dioses en el reino superior— se dibujó lentamente en su rostro. Soltó el palo de madera, dejando que la escoba cayera con un golpe seco directamente sobre el inmaculado pasto del jardín.
—Bueno, mis queridos y estimados lectores... parece que las vacaciones de seis meses se terminaron —declaró Dante, girando la cabeza para mirar de nuevo a la "cámara" flotante e imaginaria— Esta noche hay fiesta de gala con la alta sociedad, y yo voy a asegurarme de llevar el entretenimiento pesado. Prepárense para morir de la vergüenza ajena, porque el Emperador del Caos va a salir a jugar en sandalias.