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ME ENAMORE DEL HIJO DEL CEO

ME ENAMORE DEL HIJO DEL CEO

Status: En proceso
Genre:CEO
Popularitas:3.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Paula Mariana Jurado Ramirez

Sin spoyler

NovelToon tiene autorización de Paula Mariana Jurado Ramirez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL HIJO DEL CEO

—¡Sofía, date prisa o llegarás tarde!

La voz de su mejor amiga resonó desde la pequeña cocina del departamento que compartían.

—¡Ya voy!

Sofía salió de su habitación mientras acomodaba su cabello castaño en una coleta. Llevaba una blusa blanca, unos pantalones negros y unos zapatos sencillos. No era ropa costosa, pero siempre procuraba verse presentable.

Tomó una rebanada de pan.

—¿Eso será tu desayuno?

—No hay tiempo para más.

Su amiga negó con la cabeza.

—Algún día dejarás de correr.

Sofía soltó una pequeña risa.

—Ese día será cuando deje de trabajar.

Ambas rieron antes de despedirse.

Sofía salió del edificio con una sonrisa. Tenía un empleo estable como asistente administrativa en una empresa ubicada en el centro de la ciudad. No era el trabajo de sus sueños, pero le permitía pagar el alquiler y ayudar a su madre, quien vivía en otra ciudad.

Mientras caminaba por la avenida, observó el movimiento de la mañana.

Personas apresuradas.

Automóviles.

Cafeterías llenas.

Era un día como cualquier otro.

O eso creía.

...

Al otro lado de la ciudad.

Un automóvil negro se detuvo frente al enorme edificio de cristal de Corporación Vértice.

Del asiento trasero descendió un joven alto, de impecable traje negro.

Su expresión era completamente seria.

No sonreía.

No saludaba.

Solo caminaba.

Los empleados que lo veían pasar bajaban la voz automáticamente.

—Buenos días, joven Adrián.

Él únicamente respondió con un leve movimiento de cabeza.

Era el único hijo del CEO de la compañía y, aunque algún día heredaría el imperio empresarial de su padre, jamás utilizaba su posición para presumir.

De hecho...

La detestaba.

No porque rechazara la empresa.

Sino porque el dinero atraía a demasiadas personas falsas.

Durante años había visto cómo muchas mujeres fingían enamorarse de él.

Algunas incluso investigaban sus gustos para parecer "perfectas".

Otras hablaban de matrimonio apenas en la segunda cita.

Y varias llegaban con la misma frase.

—"El dinero no me importa"

Precisamente las que más la repetían eran quienes más interés tenían en la fortuna de su familia.

Aquello terminó por volverlo un hombre distante.

Frío.

Reservado.

Convencido de que el amor verdadero no existía para alguien como él.

...

Después de una larga reunión, Adrián decidió salir unos minutos del edificio.

Necesitaba aire.

Caminó hacia una cafetería cercana.

Mientras esperaba su café, varias personas comenzaron a reconocerlo.

Dos jóvenes lo observaron emocionadas.

—¿Es él?

—Sí... Es el hijo del CEO.

Una de ellas sonrió y acomodó su cabello antes de acercarse.

—Hola... ¿Podría invitarte un café?

Adrián apenas levantó la mirada.

—No.

La respuesta fue tan seca que la joven quedó inmóvil.

Él tomó su bebida y salió del lugar.

Sin mirar atrás.

...

Al mismo tiempo.

Sofía iba corriendo.

Miró la hora en su teléfono.

—¡No, no, no...!

Si llegaba cinco minutos tarde, su jefe volvería a darle un largo sermón.

Giró en una esquina sin mirar.

Y...

¡Pum!

Chocó de frente con alguien.

El café salió disparado.

Gran parte terminó sobre el elegante traje negro del desconocido.

Sofía abrió los ojos como platos.

—¡Ay, no!

El silencio fue absoluto.

Adrián bajó lentamente la mirada hacia su saco completamente manchado.

Luego levantó los ojos.

Su expresión seguía siendo fría.

Sofía sintió que el corazón se le detenía.

—Lo siento muchísimo.

Sacó rápidamente unos pañuelos de su bolso e intentó limpiar la tela.

—De verdad fue un accidente.

Él dio un paso hacia atrás.

—No es necesario.

Su voz era firme.

Sin enojo.

Pero tampoco amable.

Sofía hizo una pequeña mueca.

—Sí es necesario. Ese traje debe costar muchísimo.

—Lo resolveré.

Ella suspiró.

—Al menos déjeme pagar la tintorería.

Adrián la observó unos segundos.

Era extraño.

Normalmente, después de descubrir quién era, las personas intentaban aprovechar la situación para acercarse.

Pero aquella joven ni siquiera parecía reconocerlo.

—No hace falta.

—Pero...

—No.

Sofía bajó la cabeza.

—Entonces... otra vez, perdón.

Se inclinó ligeramente a modo de disculpa y salió corriendo.

—¡Voy tardísimo!

Adrián permaneció inmóvil.

La vio alejarse entre la multitud.

No pidió su número.

No intentó coquetear.

Ni siquiera preguntó su nombre.

Simplemente...

Se fue.

Por primera vez en mucho tiempo, alguien parecía haberlo tratado como a cualquier otra persona.

...

—Joven Adrián...

Su guardaespaldas apareció unos segundos después.

—¿Se encuentra bien?

—Sí.

—¿Quién era esa mujer?

Adrián volvió a mirar la calle.

—No lo sé.

—¿Quiere que la investiguemos?

Él permaneció en silencio unos instantes.

Después negó con la cabeza.

—No.

Subió nuevamente al automóvil.

Sin embargo...

Mientras el vehículo avanzaba, recordó la expresión desesperada de aquella chica intentando limpiar el café.

No parecía estar actuando.

Parecía realmente preocupada.

...

Por su parte, Sofía llegó a la oficina casi sin aliento.

Entró justo cuando el reloj marcaba la hora exacta.

—¡Uf!

Su jefe la miró.

—Por un minuto pensé que llegaría tarde.

—Yo también.

Todos soltaron una pequeña risa.

Sofía sonrió, aunque todavía recordaba el accidente.

—Pobre hombre... Espero que haya podido limpiar su traje.

No imaginaba que el desconocido con quien había chocado esa mañana era uno de los empresarios jóvenes más conocidos del país.

Y mucho menos que ese breve encuentro cambiaría el rumbo de sus vidas para siempre

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Dulce María Aguilar Rodríguez
porque no dejan que termine la novela eh leído 7 y ninguna termina eso no es justo
Pau jurado(Alfa P D)💜❤️: la verdad eh estado ocupada toto el dia pero tratare de actualizarla el dia de hoy
total 1 replies
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