SIN ESPOILER
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UN ENCUENTRO INESPERADO
Las luces brillaban sobre la enorme pasarela mientras los últimos aplausos resonaban en el recinto.
Valeria sonrió con elegancia mientras saludaba al público por última vez aquella noche.
Había sido una presentación importante.
Una más en su exitosa carrera como modelo internacional.
Sin embargo, al bajar del escenario, lo único que deseaba era regresar a casa con su hija.
—Excelente trabajo, Valeria —la felicitó uno de los organizadores.
—Gracias.
Después de atender algunas entrevistas y tomarse fotografías con varios invitados, finalmente pudo retirarse.
Tomó su bolso y salió por una de las entradas privadas del edificio.
La noche era fresca.
Valeria caminó hacia el estacionamiento mientras revisaba algunos mensajes en su teléfono.
La mayoría eran de agencias, patrocinadores y compañeros de trabajo.
Pero uno llamó su atención.
Victoria ❤️
"¿Cómo te fue, mamá?"
Una sonrisa apareció en su rostro.
—Tan considerada como siempre...
Rápidamente respondió:
"Muy bien, cariño. Te cuento todo cuando llegue a casa."
Guardó el teléfono y continuó caminando.
Fue entonces cuando escuchó una voz masculina.
—Disculpe, señorita Valeria.
Ella se giró.
Frente a ella se encontraba un hombre alto, vestido con un impecable traje negro.
Su presencia imponía respeto sin necesidad de decir una palabra.
Tenía el cabello oscuro, los ojos profundos y una expresión tranquila.
Valeria estaba segura de no haberlo visto antes.
—¿Sí? —preguntó con educación.
El hombre sonrió levemente.
—Permítame presentarme.
Extendió la mano.
—Mi nombre es Lorenzo Moretti.
Valeria estrechó su mano.
—Mucho gusto.
—El gusto es mío.
Por un instante hubo silencio.
Lorenzo parecía observarla con atención, aunque sin resultar incómodo.
—He asistido a varios eventos de moda —explicó él—, pero debo admitir que esta ha sido una de las mejores presentaciones que he visto.
—Es usted muy amable.
—Solo digo la verdad.
Valeria soltó una pequeña risa.
Era extraño.
Normalmente estaba acostumbrada a los elogios vacíos de empresarios y celebridades.
Pero Lorenzo parecía diferente.
Más sincero.
Más tranquilo.
—¿Trabaja en la industria de la moda? —preguntó ella.
—No exactamente.
—¿Entonces?
Lorenzo sonrió.
—Digamos que me dedico a los negocios.
Valeria arqueó una ceja divertida.
—Eso suena bastante misterioso.
—Quizás un poco.
Ambos rieron.
La conversación continuó durante varios minutos.
Hablaron sobre viajes, trabajo y familia.
Y fue precisamente cuando mencionaron a sus hijos que algo cambió.
—Tengo una hija —comentó Valeria con orgullo—. Se llama Victoria.
—Yo tengo un hijo.
—¿Ah, sí?
Lorenzo asintió.
—Ian Isaac. Tiene diecinueve años.
—Victoria tiene dieciocho.
—Entonces están bastante cerca de edad.
Valeria sonrió.
—Supongo que sí.
Por primera vez en mucho tiempo, la conversación le resultaba natural.
Sin presiones.
Sin apariencias.
Simplemente agradable.
Finalmente, al ver la hora, Valeria se sorprendió.
—Vaya... ya es tarde.
—No quiero quitarle más tiempo.
—Ha sido una charla muy agradable.
—Pienso exactamente lo mismo.
Lorenzo tomó una tarjeta de presentación de su bolsillo.
—Si le parece bien... me gustaría volver a verla.
Valeria observó la tarjeta durante unos segundos.
Luego sonrió.
—Creo que me gustaría eso.
Lorenzo pareció satisfecho.
—Entonces esperaré su llamada.
Ambos se despidieron.
Mientras caminaba hacia su automóvil, Valeria volvió a mirar la tarjeta.
Por alguna razón, sentía que aquel encuentro no había sido una simple coincidencia.
Y sin saberlo, aquella noche marcaría el comienzo de una nueva etapa en su vida.
Una etapa que también cambiaría para siempre la vida de Victoria...
y la de Ian Isaac.