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El Principe De La Oscuridad

El Principe De La Oscuridad

Status: En proceso
Genre:Fantasía épica / Edad media / Maldición
Popularitas:217
Nilai: 5
nombre de autor: Sara RA

fantacia urbana y drama psicológico

NovelToon tiene autorización de Sara RA para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 1: Humo

Las sombras del callejón obedecieron cuando Newt chasqueó los dedos. Se estiraron desde el basurero hasta la ventana del segundo piso, finas como hilos de tinta, llevando hasta sus oídos la voz del tipo de adentro. _"...el pibe Jordan anda preguntando demasiado. Si sigue jodiendo, hay que apretarlo"_.

Newt cortó la conexión. Otro más. Otro que decía su apellido en la oscuridad creyendo que nadie escuchaba.

No lo hacía por plata. La plata le sobraba. Lo hacía porque no dormía si sabía que había alguien hablando de él. Un enemigo suelto era una soga al cuello que no veía. Y Newt odiaba no ver la soga.

El precio lo golpeó al soltar el aire.

Su mano izquierda era humo. Y esta vez no venía solo con frío. Venía con ellos.

Primero los susurros. _Quédate acá. Duele menos si no vuelves. Si no tienes cuerpo, nadie puede apretarte._ Después las formas. En el borde de su visión, las sombras del callejón se despegaron del suelo. Altas. Sin cara. Se le acercaban, le respiraban en la nuca, le pasaban dedos de humo por la columna. _Eres uno de nosotros. Quédate._

Newt apretó los dientes hasta que le dolieron. "No", siseó. "Todavía no."

"Lo conseguiste."

La voz de Felix lo arrancó del pozo. Estaba en la entrada del callejón, con las manos en los bolsillos de una campera gastada. No había corrido. Solo lo miraba con esa cara de resignación que tenía desde los ocho años, cuando entendió que Newt no iba a dejar de asomarse al abismo, así que mejor se paraba al borde con una linterna.

Le tiró su chaqueta. La vieja. Newt tenía percheros de ropa cara que no usaba.

"Estás peor que ayer", dijo Felix. Sin reproche. Como quien comenta que hay humedad. "Y esta vez trajiste compañía."

Newt siguió la mirada de Felix. Las sombras sin cara seguían ahí, pegadas a las paredes, mirándolos. Esperando. Cuando Felix dio un paso adelante, retrocedieron un poco. No se iban. Pero le daban espacio.

Newt quiso escupirle que no era su problema. Pero se miró la mano transparente y se tragó las palabras. Las sombras le estaban lamiendo los nudillos.

Felix se agachó y quedó a su altura. No lo tocó. Nunca lo obligaba. A Newt las órdenes le daban asco. Los consejos eran información. Y Newt coleccionaba información para sobrevivir.

"Mira", dijo Felix, parejo. No miró a las sombras. Miraba a Newt. Como si solo él importara. "No te voy a decir que no lo hagas. Es tu guerra. Tus monstruos." Hizo una pausa. "Solo... si un día decides quedarte con ellos, yo voy a tener que explicarle a la próxima rata que hable de ti por qué ya no hay nadie escuchando. Y me da fiaca. Me cae mal la gente."

Se puso de pie y le extendió la mano. No para arrastrarlo. Para ofrecerle algo sólido en un mundo que se le estaba volviendo gas. Si quería.

Newt miró esa mano. Callosa. Caliente. Real. Las sombras en su visión siseaban, furiosas. _Él no entiende. Nosotros sí. Con nosotros no duele._ Odiaba que Felix no pidiera nada. A la gente que pedía cosas se la podía comprar o romper. A Felix no. Felix solo estaba. Y eso era un problema que Newt no sabía cómo controlar.

Agarró la chaqueta, no la mano. El olor a calle y jabón barato le quemó la nariz, y eso fue bueno. Dolía. Y si dolía, estaba acá. Su mano empezó a volver, lenta. Las sombras retrocedieron, decepcionadas, y se fundieron con la noche. No se fueron. Nunca se iban. Solo esperaban.

"Van a venir por mí", murmuró Newt, parándose solo. Le temblaban las rodillas. "Otra vez."

"Lo sé", dijo Felix. Guardó su mano en el bolsillo. "Por eso vine. No para detenerte. Para que supieras que esta vez, cuando las cosas feas salgan de la pared, no estás solo en el callejón." Se encogió de hombros. "A menos que quieras estarlo. Ahí sí me voy. Tu decisión."

Empezaron a caminar. Felix iba un paso atrás, sin escoltarlo, sin adelantarse. Solo presente. Un ancla humana. Pasaron frente a un auto negro que los siguió dos calles con las luces apagadas antes de rendirse. Newt ni lo miró. Ya sabía de quién era. Otro cabo suelto.

El departamento estaba frío. Húmedo. Olía a gotera y a fideos recalentados. Tenía una mansión Jordan a su nombre en la otra punta de la ciudad, con calefacción y servicio. No la pisaba hace dos años. Ahí las paredes susurraban cuando no estaba, igual que las sombras.

Felix tiró las llaves sobre la mesa. No preguntó por el tipo de la ventana. No preguntó por las cosas que salían de la pared, felix puso agua a calentar y le servio un té a Newt.

"Por otra noche sin enemigos nuevos", dijo, "O por lo menos, sin enemigos que no supiéramos que teníamos."

Tomaron en silencio.

Newt miró su mano. Sólida otra vez. Por ahora. En el rincón, donde no daba la luz del tubo fluorescente, algo se movió. Newt le sostuvo la mirada hasta que se quedó quieto.

Felix no dijo nada. Solo tomó un trago más largo. Él también lo había visto.

Las sombras podían atormentarlo. Pero mientras Felix estuviera en la habitación, no se lo iban a llevar.

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peranauta
esto es de lo mejorcito que he leído por acá
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