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La Cenicienta Que Conquistó Al Lobo

La Cenicienta Que Conquistó Al Lobo

Status: En proceso
Genre:Mujer despreciada / Hombre lobo / Pareja destinada
Popularitas:5.3k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

El Rey Alfa Kael, conocido como el Lobo Plateado, lleva cargando una maldición ancestral: sin descendencia su poder se desvanecerá y su reino caerá en ruinas. Buscando solo cumplir su deber, pasa una noche desconocida con una chica marginada y sin nombre, a quien todos llaman solo “la huérfana”. Esa noche cambia todo: ella queda embarazada… ¡de seis bebés! Pero antes de que pueda contárselo, su madrastra cruel la vende en una subasta clandestina. Cuando el destino los vuelve a cruzar, Kael descubre que ella no es cualquiera: es su pareja destinada, la única capaz de romper su maldición. Pasará de vivir entre basura y desprecios a sentarse en el trono más alto, demostrando que quien parecía la más débil, es la dueña de su corazón y de todo su reino.

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El Rey Maldito

La tormenta rugía con furia sobre los picos más altos de la Cordillera Plateada, sacudiendo los muros de piedra del palacio real como si la propia naturaleza quisiera derribarlo. Dentro de la sala más grande, llena de antigüedades, armas antiguas y estandartes desgastados por el tiempo, el silencio pesaba tanto como el plomo. Allí estaba él: Kael, Rey Alfa de la estirpe de los Lobos Plateados, el ser más poderoso, temido y respetado de todo el continente.

Su figura imponente se recortaba contra la ventana enorme, vestido con ropas de seda oscura y cuero labrado en plata, el mismo color que brillaba en su cabello y en sus ojos cuando dejaba salir al lobo que llevaba dentro. Alto, de hombros anchos, rasgos tan perfectos que parecían esculpidos por las manos de una diosa… y sin embargo, nadie se atrevía a mirarlo demasiado tiempo. Su presencia sola hacía temblar el suelo, y su voz, cuando hablaba, retumbaba como trueno lejano. Pero esa tarde, bajo el sonido de los vientos furiosos, lo único que se veía en su rostro era amargura, cansancio y una rabia contenida que llevaba años creciendo.

—Se acerca el décimo año —dijo él, hablando solo, como si las paredes fueran capaces de responderle—. La maldición se acerca cada vez más… y yo sigo sin tener un heredero.

Caminó con pasos largos y pesados hacia el centro de la sala, donde en el suelo brillaba un círculo grabado con runas antiguas, la marca de su linaje. Desde generaciones atrás, una sentencia pesaba sobre la familia real: si el Rey Alfa no daba a luz descendencia antes de cumplir los treinta años, su fuerza se agotaría poco a poco, su magia se desvanecería y, con su muerte, todo el reino caería en caos, oscuridad y ruina. El poder de los Lobos Plateados no pertenecía solo al rey: estaba ligado a su sangre, a su linaje, y sin sucesor, nada servía de nada.

Kael tenía ahora veintinueve años. Faltaba apenas uno para que el plazo se cumpliera.

Había intentado todo. Se le habían presentado las mujeres más hermosas, fuertes y de sangre noble de cada rincón de sus dominios: princesas de otros clanes, hembras guerreras, mujeres dotadas de magia antigua… pero ninguna despertaba en él nada más que indiferencia. Su lobo interior, aquella bestia poderosa que vivía en su pecho y hablaba con instintos profundos, las rechazaba a todas. Las olía, las veía, y sentía lo mismo que ante una piedra o un árbol: nada. Ninguna era su pareja destinada. Ninguna lograba tocar su alma.

—Dicen que la pareja destinada aparece cuando menos lo esperas —murmuró, con una ironía amarga—. Ya esperé demasiado. ¿Acaso no existe? ¿O la maldición también me robó ese derecho?

Se acercó a una mesa de madera oscura donde descansaba un pergamino sellado con cera real: informes que llegaban cada día, diciendo lo mismo: los campos pierden fertilidad, los animales enferman, los clanes menores empiezan a inquietarse, preguntándose si el rey ya no tiene poder suficiente para protegerlos. Los enemigos de siempre, esos que esperan la menor debilidad para atacar, ya movían sus hilos en las sombras. Todo el mundo sabía: sin heredero, el trono se debilita. Y el trono de los Lobos Plateados era el más codiciado de todos.

Kael pasó una mano por su rostro, sintiendo por primera vez el peso real de los años. No le faltaba fuerza física: podía luchar tres días seguidos sin descansar, podía derribar muros con sus propias manos y su aullido hacía huir a ejércitos enteros. Pero esa enfermedad que llevaba dentro —la imposibilidad de encontrar quien le correspondía, la obligación de dar vida sin tener amor— lo consumía por dentro.

—Si no logro tener un hijo pronto… —continuó diciendo, con voz baja y sombría—, no solo moriré yo. Todo lo que protegieron mis antepasados se vendrá abajo. Mi pueblo sufrirá, y todo por culpa de una condena que no elegí.

De pronto, el viento golpeó la ventana con tanta violencia que los cristales crujieron. Algo cambió en el aire: un aroma leve, muy débil, como flores silvestres mezcladas con lluvia fresca y tierra mojada, cruzó su nariz por un segundo, desapareciendo casi al instante.

Kael se tensó de golpe, sus sentidos agudizados al máximo. Sus ojos se entrecerraron, y el lobo en su interior se despertó de golpe, inquieto, latiendo con fuerza en su pecho, gritando una sola cosa: ¡Ahí está! ¡Ella está cerca!

¿Qué era eso? Nunca había olido algo así. No era el perfume de las damas de la corte, ni el olor de bosques cercanos… era algo único, especial, que hizo que su sangre corriera más rápido, que su corazón se acelerara como si estuviera ante lo más importante de su existencia.

Salió de la sala de un paso, sin pensarlo, guiado solo por ese rastro que se desvanecía entre el viento. Atravesó pasillos largos y fríos, bajó escalinatas, cruzó patios donde los guardias se quedaron helados al ver pasar a su rey tan rápido, con el cabello revuelto y los ojos brillando con una intensidad que asustaba. No se detuvo a dar explicaciones. No escuchó llamadas. Solo sabía que debía seguir ese aroma, que lo llamaba como si fuera un lazo invisible atado directamente a su alma.

Llegó hasta las puertas enormes del palacio, que se abrieron solas bajo su empuje. La lluvia caía con fuerza, empapándolo al instante, pero él no lo notaba. Sus pasos lo llevaron lejos, bajando por el camino que conducía hacia los pueblos más pobres, aquellos lugares olvidados donde vivían quienes no tenían protección, ni nombre, ni fortuna.

El aroma se hacía más fuerte a medida que avanzaba, mezclándose con el olor a humedad y barro. Y mientras caminaba bajo la tormenta, una certeza absoluta tomó forma en su mente, clara y rotunda:

No importa quién sea ella. No importa de dónde venga, ni qué estatus tenga, ni si el mundo entero se oponga. Si es ella… si es quien mi alma reconoce… la haré mía. La tomaré, la protegeré, y nada ni nadie podrá separarnos. Quizás ella sea la respuesta que llevaba esperando toda la vida. Quizás ella sea la única capaz de romper esta maldición que me ha encadenado desde que nací.

Mientras tanto, en una cabaña pequeña y destartalada a las afueras del pueblo, una chica joven se agachaba para recoger leña que se había caído al suelo. Estaba empapada, temblando de frío, con ropas viejas y remendadas mil veces, las manos llenas de callos y la mirada dulce, aunque cansada. Nadie sabía su nombre de verdad. Todos la llamaban simplemente “la huérfana”. Nadie imaginaba que esa noche, la tormenta traería hasta ella al hombre más poderoso del mundo… y que su vida, igual que la suya, cambiaría para siempre.

Kael siguió el rastro, con el corazón golpeándole con fuerza en el pecho, mientras la lluvia caía sin detenerse, lavando el pasado y abriendo paso a un destino que había sido escrito mucho antes de que ambos nacieran.

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Eliana Angulo
Soy la deuda que nunca se pagó... Esa frase da escalofríos, esto viene de mucho antes, de generaciones atrás
Eliana Angulo
Valerius prefiere mentiras cómodas antes que la verdad salga a la luz para cambiar todo
Eliana Angulo
Seis luces... seis dones... No son solo hijos, son el futuro del reino. Qué momento tan magnífico 🥹
Eliana Angulo
Su corazón anhela la verdad… pero su instinto le advierte ir sola… será el error más grande
Eliana Angulo
Él ve lo que nadie más pudo: su esencia pura 💖 No es linaje, es corazón
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: -Tienes toda la razón, no es de dónde vienes, sino quién eres. Él lo entendió desde el principio
total 1 replies
Eliana Angulo
excelente historia... nunca me decepcionas... el contraste de la proclamación radiante, la comprensión de que hay enemigos y el acto de valentía de ella, es una estructura perfecta 👏
Eliana Angulo
Una chica sin nada conquistó lo que muchos anhelaban... y eso duele a los envidiosos
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: tienes toda la razón .. quienes lo tienen todo y no logran lo que ella... no pueden soportarlo
total 1 replies
Eliana Angulo
La rabia acumulada... va a caer sobre ellos con toda esa magia. No quiero perderme cómo castiga a Mara y compañía 😤
Eliana Angulo
Nadie tiene derecho a ponerte un valor ..grítalo, Kael🔥 Eso es todo lo que ella necesitaba escuchar
Eliana Angulo
nadie le importa su vida... solo lo que pueden sacar de ella. Qué asco da toda esa gente
Eliana Angulo
como se atreven a decir que sus hijos son mercancía.. Qué rabia me da Mara
Eliana Angulo
Seis hijos de la noche con Kael..nadie le dio valor nunca... y ahora lleva seis vidas que dependen de ella
Eliana Angulo
Está embarazada
Eliana Angulo
me encanta cómo él la ve como alguien especial para todo un reino y ella ni siquiera se siente digna de un nombre 😢
Eliana Angulo
Me dio un nudo en la garganta cuando dijo que no tiene nombre... qué tristeza 😭
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