Argent: El Despertar del Sistema
El 1 de enero del año 2030, el mundo cambió para siempre.
Desde el cielo comenzaron a caer rayos de luz en distintos puntos del planeta…
abriendo portales desconocidos.
Mazmorras.
Criaturas emergiendo desde lo más profundo.
Un sistema misterioso que apareció en la mente de las personas.
Y una nueva regla:
Sobrevive… o muere.
En medio de este caos, cuatro hermanos deberán enfrentar el inicio de una nueva era.
La familia Argent.
Avernus, el líder silencioso.
Ruth, el hermano mayor firme y protector.
Rimuru, el confiado que sigue su propio ritmo.
Saimon, el más joven, que admira a su hermano mayor.
Cuando el sistema los elige…
sus destinos cambian para siempre.
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EL DIA EN QUE EL CIELO SE ROMPIO
El día en que el cielo se rompió
1 de enero de 2030.
El mundo despertó como cualquier otro día.
Resaca de fiestas. Calles medio vacías. Gente durmiendo hasta tarde.
Pero el cielo… no era el mismo.
Avernus Argent abrió los ojos lentamente. La luz de la mañana entraba por la ventana de su habitación, iluminando el polvo en el aire. Todo parecía normal… demasiado normal.
Se incorporó en la cama, llevándose una mano a la cabeza.
—Qué raro… —murmuró.
Entonces lo sintió.
Una presión.
Como si algo invisible estuviera observándolo.
Se levantó y caminó hacia la ventana.
Y lo vio.
El cielo… se estaba rompiendo.
Grietas de luz azul comenzaron a expandirse por encima de la ciudad. No eran nubes. No eran relámpagos.
Eran fracturas.
—¿Qué mierda es eso…?
De repente—
BOOOOOOM.
Un rayo de luz cayó del cielo, impactando a lo lejos. Luego otro. Y otro.
Decenas.
Cientos.
Miles.
Como si el mundo estuviera siendo bombardeado… pero en silencio.
Las estructuras donde impactaban… no explotaban.
Se abrían.
Portales.
Avernus retrocedió un paso, con los ojos abiertos de par en par.
—No puede ser real…
—¡AVERNUS! —se escuchó desde abajo.
Era Ruth.
Sin pensarlo, salió corriendo de la habitación.
Bajó las escaleras rápidamente y encontró a sus tres hermanos en la sala.
Ruth estaba de pie, firme, mirando hacia la ventana con el ceño fruncido.
Rimuru tenía una sonrisa extraña, casi emocionada.
Saimon… estaba asustado.
—¿Vos también lo viste? —preguntó Ruth.
—Sí… —respondió Avernus—. Está pasando en todos lados.
Silencio.
Entonces—
DING.
El sonido no vino del exterior.
Vino de sus cabezas.
Todos se quedaron congelados.
Una voz… no, no era una voz. Era algo más.
Un sistema.
Frío. Neutral. Absoluto.
[Sistema detectado]
[Evaluando aptitud…]
Saimon fue el primero en hablar.
—¿Ustedes… también lo escuchan…?
—Sí… —dijo Avernus—. Está en mi cabeza.
[Aptitud confirmada]
[Inicializando interfaz]
Frente a sus ojos… aparecieron ventanas.
Pantallas flotantes.
Reales.
Imposibles.
Seleccione su profesión
Avernus sintió cómo su corazón comenzaba a latir más rápido.
Opciones comenzaron a aparecer frente a él.
No era solo una.
Había múltiples.
Nigromante — Clase SS
“Domina la muerte. Levanta un ejército desde las sombras.”
Mago de Batalla — Clase A
“Combate directo con magia ofensiva y versátil.”
Manipulador de Sombras — Clase S
“Control de sombras, sigilo, ataques invisibles.”
Señor de la Guerra — Clase A
“Especialista en combate táctico y liderazgo en batalla.”
Ruth apretó los dientes.
—Esto… no es un juego.
—Claro que lo es… —sonrió Rimuru—. Y pienso ganarlo.
Su interfaz comenzó a desplegar opciones.
Paladín del Juicio — Clase S
“Espada de la justicia. Escudo de los débiles. Fuerza y liderazgo en el campo de batalla.”
Caballero Guardián — Clase A
“Defensa sólida, protección de aliados.”
Maestro del Escudo — Clase B
“Especialista en defensa absoluta.”
Comandante — Clase A
“Estrategia y liderazgo en combate grupal.”
Saimon miraba su pantalla temblando.
—No entiendo nada…
Su interfaz mostraba varias opciones más específicas y distintas entre sí.
Heredero del Dragón Celestial — Clase SSS
“Poder prohibido. Linaje antiguo. Evolución ilimitada.”
Domador de Dragones — Clase S
“Control de criaturas dracónicas.”
Maestro de Bestias — Clase A
“Vínculo con criaturas salvajes.”
Explorador — Clase B
“Movilidad, reconocimiento y supervivencia.”
Guerrero de Apoyo — Clase C
“Versátil en combate secundario.”
—¿SSS…? —susurró Ruth.
—Eso no es normal… —dijo Avernus.
Saimon levantó la mirada.
—Hermano…
Avernus lo miró fijamente.
—Elegí.
Silencio.
Cuatro decisiones.
Cuatro destinos.
Avernus cerró los ojos.
Y aceptó.
Has elegido: Nigromante — Clase SS
Ruth.
Has elegido: Paladín del Juicio — Clase S
Rimuru.
Has elegido: Archimago del Vacío — Clase SS
Saimon.
Has elegido: Heredero del Dragón Celestial — Clase SSS
De repente—
Una explosión.
La casa tembló.
Los cuatro giraron la cabeza hacia la ventana.
A solo unas cuadras…
Uno de los portales se había abierto completamente.
Y algo salió de él.
Pequeño.
Verde.
Con ojos rojos.
Sonriendo.
—¿Eso es…? —susurró Saimon.
Avernus entrecerró los ojos.
—Un goblin…
Pero no era uno solo.
Decenas comenzaron a salir.
Luego… cientos.
Invadiendo la calle.
Rompiendo todo a su paso.
Gritos.
Caos.
Muerte.
Misión inicial activada
“Elimina 5 enemigos”
Recompensa: EXP + habilidad básica
Rimuru soltó una risa.
—Perfecto.
Ruth dio un paso al frente.
—Nos quedamos juntos.
Saimon miró a Avernus.
—Hermano…
Avernus avanzó.
Sus ojos… ya no eran los mismos.
—Esto recién empieza.
El mundo había cambiado.
Y ellos…
también.
FIN DEL CAPÍTULO 1