Florecía Lopez descubre el cruel engaño de su esposo Armando Paredes y es asesinada de una forma macabra, ella pide con todas sus fuerzas otra oportunidad para vengar a su familia y sus ruegos son escuchados. ¿Lograra vengarse de Armando y su familia? ¿Encontrara el verdadero amor y la felicidad para su madre?
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Capitulo 1
#FLORENCIA
Pense que mi vida estaba marcada por la mala suerte, jamás salia nada, siempre habia una piedra en el camino, cuando creia que avanzaba retrocedia cuatro pasos. Pero eso no me importaba, creia que mi matrimonio era lo mejor que me paso, que equivocada estaba, siempre anhelando que venga lo bueno, creia en la palabra de Armando. Cuando quede embarazada crei que por fin la felicidad de formar una familia se nos presentaba, pero tuve un aborto espontaneo, Armando fue amoroso y me acompaño, me hizo sentir apoyada y querida o eso creia.
Ahora me pidio que busque los papeles de la casa, del terreno, que lo mejor seria vender, capaz en otro lugar encontremos mejores oportunidades, aqui no habia mas nada para nosotros.
Él salio rumbo a su trabajo que le lleva todo el dia y cuando tiene un tiempo hace de chofer para ganar dinero extra, regresa a casa tarde, en la noche y siempre es tan comprensivo que no le importa si solo hay salchichas para la cena. Siempre usa la frase que a mi lado todo es un manjar y con eso me deja contenta.
Por sus gestos y palabras siempre creí en su genuino amor, no había margen para la duda, nunca mostró interés en salidas con amigos, siempre dedicado a su trabajo y en que salgamos adelante, con la frase:
"Ya vendran tiempos mejores y tendremos muchos hijos que nos llenaran de alegria con sus risas".
Me puse a revisar viejos papeles que guardaba en una caja, donde tenia todo lo que fue de mis abuelos, Celestino e Hilda, suspiró mientras limpiaba la biblioteca de mi hogar, donde tantas veces vi a mi abuelo Celestino sentado con su pipa en la boca, haciendo cuentas. Por el dolor de perderlos nunca mas volvi a entrar aqui, siempre esquivaba este espacio, pero ahora lo hacia.
Nuestro hogar era un gran caserón que parecía devorar todo el dinero que ganaba mi esposo, Armando. Yo había crecido en una familia humilde, pero mi abuelo, un hombre callado y serio, había logrado darle una buena vida a su familia. Sin embargo, había un secreto que nunca me habían contado, un secreto que parecía estar enterrado en el pasado, eso lo descubría ahora.
Mientras buscaba los papeles del terreno que Armando me había pedido que tenga para que vendiera la casa, tropecé con un cuaderno de notas escondido entre los libros de la estantería. Tenia el apellido de Armando, Paredes. Lo abri con curiosidad, parecia antiguo, con tapa de cuero y comencé a leer.
Las páginas estaban llenas de anotaciones sobre mi, sobre mi vida, sobre mis gustos y preferencias. Me senti como si hubiera sido golpeada en el estómago.
¿Cómo era posible que Armando supiera tanto sobre mi? ¿Me había estado estudiando toda mi vida?
La verdad comenzó a golpearme como un martillo. Armando no me amaba, nunca me había amado. Todo había sido una mentira, un plan para acercarse a mi y destruirme.
¿Por qué? me pregunte cubriendome la boca y llorando a mares.
Recorde la historia de mi familia, los Lopez, cómo mi bisabuelo, Dambra Ramon, había peleado en la guerra y había regresado con fantasmas que lo atormentaban. Nunca me habían contado qué había pasado, pero ahora parecía que todo tenía sentido.
Armando era el hijo de una familia distinguida, y nuestro matrimonio había sido beneficioso para los Lopez, que necesitaban el dinero y la influencia de los Paredes.
Pero ¿por qué Armando me había elegido a mi?
La respuesta me golpeó como un rayo: venganza.
El padre de Armando había inculcado en él un odio hacia los Lopez, asegurando que mi abuelo, Celestino, había abusado de su hermana, quien se quito la vida después de ser abandonada embarazada.
"Debo eliminar a Florencia lleva la sangre de un asesino, ella es una asesina" Estaba escrito en una de las paginas.
Mi corazón late frenético, el miedo invade mi cuerpo, como nunca siento miedo, miedo del hombre que crei que me amaba, miedo del hombre que me juro amor eterno en el altar.
Me sentí mareada, como si el mundo se hubiera dado vuelta. Armando no era el hombre que creía que era. Era un monstruo, un mentiroso y un manipulador.
Escuche que el cerrojo de la puerta se abria, regrese ese cuaderno y guarde las fotos que tenia de mi familia y de mi entre sus paginas dentro de mis prendas.
-Hola amor. Saludo con una sonrisa, como si no matara ni una mosca, las lagrimas rodaban por mi mejilla y temblaba de terror al verlo ante mi.
-Te afecto volver aqui. Dijo con dulzura aproximandose.
Asenti levemente, no me atrevia a indagar a reclamar.
-Oh mira. Dijo viendo ese cuaderno de cuero.
-¿Qué? Pregunte haciendome la desentendida.
-Ja, ja... Este era mi cuaderno de notas, antes soñaba con ser escritor... Que tonteria. Dijo riendo.
-¿En serio?... No me contaste nada de eso. Le dije con la voz aguda fingiendo estar tranquila.
-Ya no importa... Eran sueños de cuando era joven... Ahora tu eres mi presente. Dijo.
Le sonrei dandole un beso para que crea que le crei, pero solo me daba náuseas.
-Puedes serlo si quieres, siempre te apoyare. Le susurre, solo para no despertar al demonio que oculta y me mate en ese momento.
-Eres muy dulce, deja esto para despues, iremos a cenar, limpiaste mucho. Me dice sacandome de la biblioteca.
Sentia que el aire me faltaba.
-Te ves pálida.
-Mañana ire al doctor, no me siento bien. Le respondi.
-Si necesitas que te lleve avisame. Me dijo.
-Claro amor. Le respondi.
-Ve a descansar, comere cualquier cosa. Me dijo.
-Seguro amor. Le pregunto como siempre, fingiendo querer hacerle algo, no podía mostrar un comportamiento diferente.
-Lo que te haga feliz. Respondio.
Le hice la cena temblando, torpe me corte el dedo, torpe me queme, como nunca estaba muy nerviosa y mi estomago se me retorció.
-Amor, no te ves bien, ve a descansar. Me dijo.
Esa noche no pude cenar, sentia un nudo en el estómago, no podia dormir con miedo a que me quisiera asfixiar con la almohada. Aunque si es inteligente no lo va a hacer, capaz, busque otro modo.
(Florencia y Armando)