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LA ELEGANCIA DE LAS CENIZAS

LA ELEGANCIA DE LAS CENIZAS

Status: Terminada
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Romance / Completas
Popularitas:8.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Traicionada por la sangre que la vio nacer y despojada de todo lo que amaba en una sola noche de infamia, Cataleya Mendoza pensó que había tocado fondo al perder su hogar, su hijo y su dignidad bajo los golpes de un amor ciego. Creyó que el exilio y el silencio serían su único destino. Pero el destino, caprichoso y sediento de justicia, la colocó frente al imperio intocable de los Moretti y frente al hombre más temido del país: un titán arrogante al que nadie se atreve a retar. Lo que no sabían ni su exprometido, ni su familia, ni el implacable Gael Moretti, es que una reina destruida no regresa a pedir clemencia... regresa a reclamar su trono.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10: El Desafío en el Despacho del Magnate

​El silencio que siguió a la revelación del nombre de Cataleya en el pasillo del hospital fue tan denso que parecía poder cortarse con un bisturí. Durante unos segundos interminables, Gael Moretti Ferrer permaneció inmóvil, con los brazos cruzados sobre su pecho de atleta y los ojos grises clavados en el rostro de la mujer que acababa de salvarle la vida a su abuelo.

​—¿Cataleya Mendoza? —repitió Gael con voz grave, saboreando el nombre como si intentara descifrar un acertijo oculto bajo siete llaves. Su mirada analítica recorrió cada línea de su rostro, deteniéndose en la elegancia altiva de sus facciones y en el brillo ámbar y desafiante de sus ojos—. No me suena a una simple médica recién graduada pidiendo una oportunidad. Tienes el temple de una veterana, la precisión de una eminencia y una lengua demasiado afilada para estar buscando favores en un hospital del norte.

​Cataleya no retrocedió ni un solo milímetro. Al contrario, dio un paso al frente, alzando ligeramente la barbilla con una gracia felina que desconcertó al mismísimo magnate.

​—No vine a pedir favores, Gael Moretti —respondió Cataleya con un tono gélido, cortante y absolutamente seguro de sí mismo—. Vine a postularme para la plaza vacante de oncología de este hospital por derecho propio, porque mis credenciales y mis manos hablan por sí solas. Si quieres medir mi valía por lo que gritas en los pasillos, estás perdiendo el tiempo. Y si tienes miedo de contratar a alguien que no se arrodilla ante tu apellido, dilo de una vez y buscaré en otra parte.

​La mandíbula de Gael se tensó de inmediato. Nadie, absolutamente nadie, se atrevía a retarlo en su propio terreno y mucho menos a cuestionar su carácter con tanta osadía. Una sonrisa torcida, peligrosa y fascinada se dibujó lentamente en los labios del magnate.

​—¿Miedo? —siseó Gael con voz ronca, dando un paso hacia ella hasta quedar a pocos centímetros, invadiendo su espacio con su imponente 1.90 metros de estatura—. No conozco esa palabra, doctora Mendoza. En este hospital se hace lo que yo digo, y si tienes tanta confianza en tus manos, vamos a comprobar si tu talento está a la altura de tu arrogancia.

​—Pídeme los casos más complejos, los diagnósticos más oscuros y los pacientes que tus mejores especialistas ya dieron por perdidos —replicó Cataleya sin apartar la mirada, desafiando el fuego frío de sus ojos grises con una intensidad idéntica—. No te arrepentirás de abrirme la puerta, pero te advierto que una vez que entre, las reglas las voy a dictar yo en mi quirófano.

​Gael soltó una risa seca, corta y ronca, con un destello de profunda intriga brillando en su mirada.

​—Acepto el reto. Mañana a las ocho de la mañana te quiero en mi despacho privado en el piso dieciocho. Traeremos los expedientes oncológicos más difíciles de la red hospitalaria nacional. Si pasas la prueba, la plaza es tuya. Si fallas, te largas de aquí para siempre. ¿Trato hecho?

​—Trato hecho —respondió Cataleya con una frialdad impecable, extendiendo su mano fina y firme para sellar el acuerdo.

​Gael la miró un instante más antes de estrechar su mano con un apretón fuerte, sintiendo la energía magnética y decidida que emanaba de ella. Sin decir más, se dio la vuelta y se alejó a zancadas largas por el pasillo, directo a la unidad de cuidados intensivos para ver a su abuelo. Brenda, que había permanecido en silencio observando todo el intercambio, se acercó a Cataleya con los ojos abiertos de par en par.

​—¡Cataleya, estás loca! ¡Acabaste de retar al hombre más temido y dominante de todo el país en su propia casa! —exclamó Brenda con una mezcla de pánico y admiración.

​—No estoy loca, Brenda. Estoy viva —murmuró Cataleya con una sonrisa calculadora en los labios, observando cómo la puerta del ascensor se cerraba tras la imponente figura de Gael—. Y los monstruos como él solo respetan a quienes no les temen a sus garras.

​Al día siguiente, puntual como un reloj suizo, Cataleya cruzó las puertas de seguridad del piso dieciocho. El despacho de Gael Moretti era un santuario de poder y minimalismo: ventanales gigantescos que ofrecían una vista panorámica de toda la metrópolis, muebles de diseño en tonos oscuros y estanterías repletas de textos científicos y reportes financieros.

​Gael ya la esperaba de pie junto al escritorio, enfundado en un traje gris oscuro de sastre impecable que acentuaba su musculosa y ancha complexión. Sobre la superficie pulida de la mesa reposaban varios expedientes médicos gruesos, marcados con sellos de máxima prioridad.

​—Llegas temprano. Eso me gusta —dijo Gael sin rodeos, cruzándose de brazos y señalando los expedientes con la barbilla—. Aquí tienes cinco casos clínicos que los mejores oncólogos de la capital y el extranjero han rechazado por considerarlos inoperables o demasiado agresivos. Si eres tan eminencia como dices, analiza cada uno y dame un diagnóstico y un plan quirúrgico en menos de una hora.

​Cataleya ni siquiera parpadeó. Caminó con paso elegante hacia el escritorio, tomó asiento frente a él sin que nadie se lo invitara a hacer, abrió el primer expediente y comenzó a hojear las láminas de resonancia magnética y los informes histopatológicos con una velocidad asombrosa.

​Durante los siguientes cuarenta y cinco minutos, el despacho se sumió en un silencio sepulcral, roto únicamente por el crujir de las hojas de papel y el tecleo sutil de la mente brillante de Cataleya conectando síntomas, estadios tumorales y vías de abordaje quirúrgico. Gael la observaba en completo silencio, apoyado contra el borde de la ventana, cautivado a su pesar por la elegancia con la que ella movía los dedos y la absoluta concentración que irradiaba su rostro perfecto.

​—Listo —dijo Cataleya con voz clara, cerrando el último expediente y levantando la mirada para sostener los ojos grises del magnate.

​Gael se acercó lentamente, apoyando las manos sobre la madera del escritorio e inclinándose hacia ella.

​—Te escucho. A ver si tienes argumentos o solo bluffs.

​Con una precisión milimétrica, utilizando términos técnicos impecables y una seguridad desbordante, Cataleya desglosó uno a uno los cinco casos. Explicó por qué los tratamientos anteriores habían fracasado, rediseñó las rutas de resección oncológica, propuso combinaciones farmacológicas avanzadas y demostró cómo tres de esos pacientes supuestamente terminales podían ser operados de inmediato con altas probabilidades de éxito.

​Gael se quedó completamente mudo. Los mejores cerebros de su red médica habían tardado semanas en debatir esos mismos casos sin llegar a conclusiones tan claras y audaces. La brillantez intelectual de la mujer que tenía en frente superaba con creces cualquier expectativa.

​—Impresionante... —murmuró Gael con voz ronca, rompiendo el silencio con una expresión de genuino asombro cruzando su dura mandíbula—. Nadie había visto esos detalles microscópicos en el caso del paciente de sarcoma cerebral metastásico. Tienes el puesto, Cataleya. Jefa de Oncología del complejo hospitalario Moretti.

​Cataleya esbozó una sonrisa fría y calculada, levantándose de la silla con altivez.

​—Acepto el cargo, Gael. Pero recuerda lo que te dije: en mi departamento las reglas las pongo yo. Y esto es apenas el comienzo de lo que vamos a construir aquí.

​El magnate la miró fijamente, sintiendo por primera vez en su vida que una mujer no solo le hacía frente, sino que estaba a punto de sacudir los cimientos de todo su imperio.

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Cliente anónimo
Excelente
keila arias
Como puedes tu permitir que vengan a tu casa a molestar insultar y humillar y de paso tu misma familia??? Loa agarro y los despacho de una qué se vayan para el carajo vergacion
Diana Quintero
Espectacular novela ♥♥♥♥👏👏👏👏👏👏
Diana Quintero
Serán padres de gemelos, Fael atino muy bien 🤣🤣🤣♥♥♥
Diana Quintero
Cataleya va a resultar embarazada 🤰 Gael no ka deja respirar 🤣🤣🤣
Diana Quintero
Cataleya nunca les dijo del bebé que perdió a causa de los disparos 🤔🤔
Diana Quintero
Al fin Cataleya logró su venganza, gracias a su tóxico esposo 👏👏😉🤣🤣 todos quedaron en prisión
Diana Quintero
Todos son unos seres miserables y repugnantes 🤬🤬🤬 pero a cualquier detenido les hacen un juicio, porque los llevaron directamente a la cárcel? 🤔
Diana Quintero
Los hermanos cayeron 👏👏👏 ahora faltan los padres y Carol 🤬🤬🤬
Diana Quintero
Al fin esa basura Dennis esta en la cárcel 👏👏 ahora faltan todos esos engendros de la familia 🤬🤬
Diana Quintero
Gael y Cataleya son venganza y Amor al mismo tiempo, ellos no pierden el tiempo 🤭😉
Diana Quintero
El abuelo casi los encuentra en plena faena 🤣🤣🤣😉
Diana Quintero
Eso si fue un amor a primera vista ♥♥♥
Diana Quintero
La familia Alvarez no tendrá una mañana calida 🤬🤬🤬 ya deben saber la noticia 🤣🤣🤣
Diana Quintero
Al fin empezó la venganza de Cataleya, encontra de esos miserables 👏👏🤬🤬🤬
Diana Quintero
waaaaooooo impresionante ♥♥♥♥
Diana Quintero
Serán la pareja perfecta, ambos son implacables 👏♥
Diana Quintero
Cataleya deje que Gael la ayude, sola no puede contra esos miserables 😔😔🤬🤬🤬
Diana Quintero
Brenda le advirtió que no fuera sola, pero no le hizo caso y la golpiza que esos infelices le propinaron fue grande 😔😔🤬🤬🤬🤬
Diana Quintero
Gael se topo con una Eminencia y termina babeando por ella 🤗🤣😉
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