Dos años pasaron y finalmente los Guardianes se volvieron a reunir luego de todo este tiempo.
*Segunda parte de Guardianes de la Luna: Reliquias de Selene
NovelToon tiene autorización de Tania Uribe para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 9: Una inesperada confesión
AERYN
Mientras caminábamos en dirección al lugar de los hechos mi mente comenzó a oír voces todas al mismo tiempo. El Akasha estaba reaccionando a mis emociones lo cual no era bueno para mí, ni para nadie. Respiré profundamente y cerré los ojos un momento y luego los abrí. Mi mente se calmó al igual que el Akasha.
Leif que iba caminando a mi lado me miró con preocupación. Sonreí y acaricié su cabeza. Su pelo blanco era suave y terso, además de cálido al tacto.
Seguimos caminando a la par de los demás. Jayden caminaba un poco más adelante, mientras que Adler iba detrás de Leif y de mí. Y Jacob caminaba a la par de Jayden observando todo a su alrededor. Buscando algo o más bien alguien.
Estaba desesperado por dar con Dmitri que por el anillo y sinceramente yo también. Sin embargo, el mostrarlo de forma tan abierta no ayudaba en nada solo lo exponía a ser blanco fácil de aquellos que buscaban la oportunidad de subir de puesto en la cadena de mando de los sin manada.
Me adelanté un poco con Leif y en ese momento sentí que alguien nos estaba observando. Leif, lo sintió, pero no hizo nada ni siquiera un sonido. Seguimos caminando. No hicimos escándalo alguno. No era necesario y menos sabiendo que todos lo habían sentido.
Nadie se detuvo. Seguimos adelante, sabiendo que alguien nos estaba observando.
—No se alejen—Murmuró Adler. Jayden y yo asentimos en respuesta mientras Jacob seguía alerta.
Al llegar al lugar de los hechos esa sensación de ser observados era cada vez más evidente. Entonces levanté la mirada y vi una figura a lo lejos. Esta comenzó a acercarse.
Se detuvo justo frente a nosotros. Llevaba puesto un uniforme negro y una capucha puesta en la cabeza que cubría parcialmente su rostro. Era un hombre. Lo sabía por su postura y figura. Era musculoso, alto e imponente. Llevaba consigo un sobre negro en la mano.
—No vengo a hacerles daño—Comenzó a decir con una voz tan calmada que me hizo dudar de sí debía o no atacar—, solo vengo a darte esto... Aeryn Volakis.
Se acercó con cuidado, los demás estaban preparados para atacar y yo también, entonces me dio el sobre en la mano. Leif, estaba listo para atacar, estaba gruñendo muy alto lo suficiente para que el encapuchado no se acercara más de lo debido.
Tomé el sobre con cuidado. Miré por detrás y solo estaba escrito mi nombre en letras blancas y en cursiva.
—¿Qué es esto?—Pregunté.
—Es un mensaje, solo tú puedes verlo. Y no te preocupes, no les haré daño a tus amigos.
Se fue como si nada. Leif, estaba listo para atacar, pero no lo hizo. Simplemente, se quedó a mi lado y el enmascarado desapareció entre la poca maleza que quedaba del lugar.
—No lo abras, Aeryn—Me dijo Jacob tratando de quitarme el sobre.
No lo dejé.
—¿Por qué te preocupa que vea el contenido del sobre?—Pregunté al ver la desesperación de Jacob porque no abriera el sobre.
—¿Qué estás escondiendo?—Preguntó Adler.
Jacob al verse acorralado por los tres no tuvo más remedio que decir la verdad.
—Hace tres días vino una mujer peculiar que dijo que tenía información sobre el paradero de Dmitri. Dijo que me la daría a cambio de que decirle cómo robar el anillo de Celina.
—¿Y lo hiciste?—Preguntó Jayden molesto. Jacob apretó los puños impotentes—¡RESPONDE!—Gritó furioso.
—¡No!—Exclamó Jacob desesperado—¡NO lo HICE!—Gritó.
—Dime la verdad...—Dije tratando de mantenerme calmada—¿Por qué no quieres que abra este sobre?
Suspiró rendido.
—Está bien—Dijo finalmente—, te lo diré—Respiró profundamente y siguió hablando—. La noche que robaron el anillo esa mujer entró a la Mansión en específico a mi oficina y dijo que tenía información sobre el paradero de Dmitri. Obviamente, no le creí y luego dijo que mi hermano había crecido mucho y que se parecía mucho a mi abuelo.
Después de eso... me mostró una foto borrosa de él y pese a ello supe que era él. Y entonces dijo que me daría la información a cambio de que le dijera cómo robar el anillo.
Sin embargo, no contaba con que esta mujer fuera a ser asesinada antes de que le dijera algo. Y no sé quién la asesinó, pero estoy seguro de que fue la gente de Cedric—.
Luego de que nos contó lo sucedido. Adler tomó su teléfono e hizo varias llamadas que terminaron peor de lo que comenzaron.
—Hablé con Tinasha—Dijo con un tono tan calmado y tranquilo que me dio escalofríos—. Dijo que debido a las circunstancias y el entrometimiento de la Academia Sol y Estrella. Tenemos que encontrar ese maldito inmediatamente.
Además, Tinasha dijo que volviéramos a usar el hechizo de rastreo, pero esta vez para encontrar el anillo—Su mirada se desvió hacia mí—. Aeryn, haz el hechizo, pero esta vez enfocáte en el anillo—Asentí.
Hice el hechizo visualizando el anillo. Lo suficiente para poder ejecutar el hechizo y encontrar el anillo. Comenzamos a correr en el momento en que el rastro se hizo presente. Salimos del bosque y sin darnos cuenta llegamos a las afueras de la Manada Luna de Cristal.
Al llegar el rastro nos llevó a un árbol que estaba a mitad del claro. Era enorme. La sombra de la copa del árbol cubría más de la mitad del suelo incluidas las raíces que eran grandes y sobresalientes.
En el tronco había un enorme hueco. Afortunadamente lo podía alcanzar. Entré en él y allí vi algo que estaba brillando en la oscuridad. Me acerqué y allí estaba el anillo. El anillo de la Luna Celina.
Lo miré y luego lo tomé con cuidado usando un escudo mágico. Ya que solo un verdadero Alfa podía sostenerlo sin ser víctima de las quemaduras de plata por parte del anillo.
Salí del hueco cuando llegaron los demás. Leif estaba afuera sentado esperándome.
—Bien hecho—Me felicitó Adler—, ahora ponlo en este cofre—. Sacó de su mochila un cofre pequeño de color plata con una cerradura en forma de media luna y me lo dio, abrí el cofre y puse el anillo dentro tras ponerle un hechizo de protección para evitar descuidos.
Cerré el cofre y Adler lo guardó.
—¿Ahora qué hacemos?—Preguntó Jayden.
—Devolver el anillo y esperar órdenes—Asentimos.
Volvimos a la Manada Luna de Cristal para informar que habíamos recuperado el anillo, pero no dimos con Dmitri. Posiblemente, dejó el anillo porque sabía que lo íbamos a encontrar, sin imaginarnos que sería tan fácil. Y me inquietó.
No dijimos nada sobre el mensaje. No queríamos que se hicieran esperanzas sobre Dmitri.
Nos fuimos sin decir mucho. Pero antes de irnos, Jacob nos interceptó en el camino.
Leif, que caminaba conmigo a la par cuando comenzó a gruñir. Nos detuvimos.
—¿Jacob?—Dije viéndolo correr hacia mí—¿Qué pasa?
Apenas se detuvo, respiró profundamente y me miró.
—Aeryn, espera. Por favor, esto me llegó hace un rato—Me entregó un sobre negro, pero en él estaba escrito mi nombre y no entendía por qué lo tenía Jacob.
—No entiendo, ¿por qué tiene mi nombre sí te lo dejaron a ti?—Se encogió de hombros.
—No lo sé, pero tengo el presentimiento de que alguien quiso que te lo diera, ¿por qué? No lo sé. Solo puedo decirte que posiblemente tenga que ver con Dmitri. Adiós y suerte—Asentí y se fue corriendo.
Jayden abrió un portal y nos fuimos por él de vuelta a la Academia.