NovelToon NovelToon
DR

DR

Status: En proceso
Genre:Aventura / Viaje a un mundo de fantasía / Reencarnación
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: FuKagaku

Despertar siendo un bebé en medio de la antigua Asia no entraba en los planes de nadie. Sin superpoderes de inmediato, sin manual de instrucciones y en un mundo donde la magia, y los dioses dictan las reglas del juego, empezar de cero no es solo un desafío: es una cuestión de supervivencia.

NovelToon tiene autorización de FuKagaku para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 1: El umbral de ceniza — Parte 10

La pequeña alcoba recuperó una calma precaria cuando Lin y Meili regresaron con dos tazones de gachas de arroz diluido y un trozo de pan seco que habían conseguido racionar en las cocinas del servicio. Cerraron la puerta con cerrojo y se sentaron alrededor del catre de madera. El vapor tenue del alimento caliente subía en la penumbra, mientras Daniel, incorporado a medias y apoyando la espalda contra la pared, observaba el tazón con una mezcla de fastidio y fría evaluación metabólica.

​Mientras comían en silencio, masticando con la cautela propia de quienes sabían racionar cada bocado en el infierno de Hanyang, la mente analítica del niño volvió a ponerse en marcha. Su mirada oscura se posó primero en Lin y luego en Meili, repasando mentalmente la información sobre la anatomía de su clan.

​—Oigan —dijo Daniel con voz seca, rompiendo el silencio mientras sostenía la cuchara de madera—. Tengo una duda más. ¿Qué tipo de cultivo o habilidades tienen exactamente? O sea, ¿cómo funciona su cuerpo para producir veneno? Según entiendo, no es que lleven bolsitas o frascos colgados; es un proceso biológico heredado desde el vientre materno, ¿verdad? Como parte de su sistema inmunológico desde que eran fetos.

​Meili detuvo el movimiento de su cuchara y miró al niño con auténtica sorpresa. A pesar de tener seis años, las preguntas de Daniel siempre apuntaban al núcleo de la mecánica más compleja.

​—Así es, pequeño —respondió Meili, bajando la mirada hacia su propia mano—. La sangre de la línea principal del Clan Dok-Gag no aprende a usar el veneno; nace con él. Desde antes de nacer, nuestros órganos se desarrollaron metabolizando toxinas refinadas. Nuestros tejidos, nuestra sangre y el flujo de nuestro Qi actúan como un laboratorio orgánico. No necesitamos elementos externos; nuestro cuerpo es el arma y, al mismo tiempo, el contenedor.

​—Y no solo eso —intervino Lin con una sonrisa ligera, tomando un sorbo de su tazón—. Como el veneno y la cura molecularmente operan bajo la misma estructura, si modulamos la concentración exacta, nuestra sangre o nuestras secreciones pueden usarse para sanar un tejido destrozado o purificar otra toxina. Aunque el margen de error es mínimo.

​Daniel entrecerró los ojos, analizando la información con la frialdad de un ingeniero evaluando especificaciones de diseño.

​—Ya veo —murmuró el niño, cruzando los brazos con fastidio—. Entonces, si ustedes pueden modular a voluntad qué afecta y qué no, significa que alguien sin control absoluto sobre su propio sistema puede envenenar tanto a aliados como a enemigos sin distinción, ¿no? La precisión depende exclusivamente de su dominio mental. Si la concentración falla o pierden la calma, el veneno interno actúa a ciegas y devora todo lo que toca, incluso a los suyos.

​Lin y Meili se quedaron en absoluto silencio. La precisión quirúrgica con la que el niño había deducido el mayor peligro y el talón de Aquiles de su linaje las dejó heladas. Era exactamente como él decía: un maestro del veneno sin disciplina mental era una bomba biológica incontrolable.

​Antes de que alguna pudiera formular una respuesta ante semejante nivel de deducción, el rostro de Daniel cambió de golpe.

​Una punzada brutal, fría y fulminante recorrió la base de su cráneo. Daniel soltó el tazón de madera, que cayó sobre la cama derramando parte de las gachas, y se llevó ambas manos a las sienes, apretando con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos. La cicatriz en el dorso de su mano derecha pareció palpitar al ritmo de un tambor invisible.

​—Mierda... —siseó entre dientes, encogiéndose de hombros mientras su respiración se volvía errática.

​—¡Daniel! —exclamaron ambas al unísono, abalanzándose hacia él. Lin le sostuvo los hombros mientras Meili trataba de apartar sus manos de su cabeza para revisar la herida.

​El cuerpo entero del niño comenzó a temblar con una violencia descontrolada. Sentía que los huesos se le fracturaban por dentro y que cada órgano vital colapsaba bajo una presión de miles de kilogramos, un eco persistente de los siete días de void-calibration en el espacio profundo. Sin embargo, en una contradicción neurológica y física totalmente absurda, al mismo tiempo no sentía dolor físico real; era una disonancia absoluta entre lo que sus terminidades nerviosas reportaban y lo que su estructura atómica vacía experimentaba.

​Con el rostro perlado de sudor frío y la piel canela completamente pálida, Daniel abrió los ojos con dificultad, mirando a las dos asustadas herederas del veneno con una mueca de absoluta irritación.

​—Siento... siento que voy a colapsar... —murmuró el niño entre dientes, respirando con dificultad mientras apretaba los puños—. Me duelen los huesos... los órganos... me duele todo... Y al mismo tiempo... no tengo dolor. O sea, estoy bien, pero siento que me estoy desintegrando por dentro. Qué porquería de biología temporal.

1
FuKagaku
¿Que te pareció este trabajo?
dejá tu opinión o sugerencias.
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play