NovelToon NovelToon
Venganza Imperdonable

Venganza Imperdonable

Status: En proceso
Genre:Venganza / Amor-odio / Secuestro y encarcelamiento
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Kiary Valverde

Carlos está decidido a cobrar venganza, sin importar que el corazón se le esté partiendo en dos.

Lucia, envuelta en una venganza sin retorno...

Las cenizas serán lo único que quede de aquella guerra.

NovelToon tiene autorización de Kiary Valverde para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

10

### Lucía Pereyra

3 Meses después...

La vista que se extendía ante mis ojos era simplemente deslumbrante; el olor salado del mar que impregnaba el aire era... inexplicablemente hermoso y liberador.

La arena bajo mis pies se sentía suave y tibia, mientras la brisa nocturna mecía con delicadeza los mechones de mi cabello. Todo en este lugar parecía sacado de un sueño.

Sentí entonces la presión familiar y cálida de una mano masculina apretando mi cintura con firmeza. Era una calidez plena, un refugio lleno de una extraña seguridad que me envolvía por completo.

—Ya es tarde, Lucía... —su voz gruesa, ronca y cargada de una fatiga contenida me encantaba hasta los huesos.

Los años habían pasado y habíamos crecido demasiado. La última vez que lo había visto sumido en ese abismo de locura fue el día trágico en que me sacó a empujones de su casa tras el incidente con sus padres; sin embargo, ahora que había regresado al país, se le notaba profundamente cambiado. Era todo un hombre, imponente, con una madurez que imponía respeto y una sombra permanente en la mirada.

Giró la cabeza y le regalé una sonrisa genuina.

Jamás imaginé que terminaría sintiendo algo tan intenso por Carlos. Quién lo diría: el mejor amigo de mi infancia convertido ahora en el dueño involuntario de mis suspiros.

Él me devolvió la mirada con una fijeza abrumadora. A veces, en los momentos más silenciosos, deseaba con todas mis fuerzas que él me mirara de la misma forma en que yo lo devoraba con los ojos, pero una voz en mi interior me advertía que eso jamás sucedería. Para él, yo era solo su amiga.

—Esperemos un momento más, por favor... me gusta demasiado ver el atardecer en este lugar —le pedí, dejándome llevar otra vez por esa hermosa y frágil sensación de paz.

Habían pasado un par de meses desde aquella pesadilla en el hospital. Aquel día me había golpeado la cabeza con tanta violencia que, como secuela inevitable, había perdido una porción de mis recuerdos.

Había lagunas enteras en mi memoria; no recordaba con claridad los detalles de mi vida antes de ese maldito episodio. Solo sabía con certeza que había regresado al país después de haber quedado en la absoluta ruina debido a una mala jugada financiera de mi padre, lo que me orilló a buscar la ayuda de Carlos, quien sorprendentemente había accedido a auxiliarme. Y justo después de eso... sucedió el golpe y la amnesia parcial se instaló en mi mente.

Mi padre, en su desesperación ciega por llegar al hospital a verme tras el accidente, había sufrido un aparatoso choque automovilístico que lo dejó postrado. Gracias a Dios había salido con vida, pero ahora vivía confinado a una silla de ruedas, parcialmente paralizado, moviendo apenas ciertas extremidades y totalmente incapacitado para hablar.

Fue devastador despertar en una cama de hospital y enfrentarme a esa cruda escena. Carlos había sido el único pilar que se mantuvo firme a mi lado; mi prima Natalia no había podido visitarnos sino hasta hace poco debido a sus agobiantes compromisos laborales que apenas le dejaban espacio para respirar.

Desde entonces, Carlos y yo habíamos estado viajando por diferentes lugares costeros. Él insistía en que se trataba de recuperar los años que habíamos pasado distanciados y rotos.

La idea me fascinaba, aunque en el fondo de mi corazón sabía que él lo hacía desde el rol protector del amigo culpado, mientras yo me alimentaba de la fantasía silenciosa de que algún día, por fin, se enamoraría de mí.

Pero cada vez que intentaba acercarme demasiado, cruzar la línea o demostrarle con miradas y caricias lo mucho que me gustaba, él reaccionaba como si lo quemara. Se alejaba de inmediato, erigiendo un muro de hielo, distante y tenso, como si mi simple cercanía fuera un castigo insoportable.

En ocasiones, al observarlo de reojo cuando creía que no lo veía, notaba que lidiaba con demonios invisibles y pesados. Su expresión se tornaba un mapa de nostalgia infinita, de tristeza pura y de un dolor tan antiguo que parecía ahogarlo por dentro.

Y me dolía en el alma verlo así. No soportaba ver esa sombra perpetua en sus ojos.

—¿Sabes? Averigüé que hay un lugar estupendo cerca del hotel, podríamos ir mañana por la noche, ¿qué te parece? —le propuse con entusiasmo mientras cenábamos en la terraza abierta del restaurante del hotel.

Él detuvo de golpe el movimiento del tenedor y levantó la vista para clavarme los ojos. Ahí estaba otra vez: esa mirada indescifrable que me dedicaba cada vez que me sonreía. Era una mezcla extraña, como si verme feliz, despreocupada y sonriente le causara un sufrimiento indecible.

Intentaba asociar esa melancolía con el trauma infantil de la pérdida de sus padres, pero ya habían transcurrido tantos años desde aquello; lo más lógico y sano habría sido que lograra dejar atrás al menos una parte de ese tormento.

—Tengo pendientes laborales urgentes que atender... quizás puedas ir tú sola —respondió con voz neutra, esquivando el tema.

—¿Por qué dices eso? Acordamos que nos tomaríamos un mes entero de vacaciones sin mirar atrás. Anda, quédate un poco más conmigo... —le insistí con un puchero, y él, tras un suspiro pesado, terminó asintiendo con lentitud.

—De acuerdo... pero solo por unos días más. Debo revisar unos documentos de la oficina.

—¡Trato hecho! Te prometo que serán los mejores días de vacaciones que hayas tenido en tu vida —le aseguré con una sonrisa radiante.

Él me devolvió una sonrisa tenue, casi fantasmal, y continuamos la cena en un silencio cómodo.

Al terminar, nos retiramos a nuestras respectivas habitaciones. Me encantaba la panorámica que se abría desde mi balcón; el paisaje nocturno era simplemente impresionante.

Las luces brillantes de la ciudad y el reflejo de la luna sobre la playa oscura hacían que todo pareciera sacado de una película vibrante de fiesta y juventud.

No pude evitar que una chispa de travesura y rebeldía recorriera mis venas, despertando unas ganas locas de salir a explorar la vida nocturna del lugar, aunque sabía perfectamente que a Carlos le parecería una pésima idea y se pondría intolerable.

Así que tracé un plan de escape: saldría a escondidas por el balcón.

 Si intentaba abrir la puerta principal de mi habitación, Carlos, con su oído siempre alerta, lo escucharía de inmediato. El balcón era la ruta de escape perfecta

1
neumidia ruiz
preguntas la dejara libre?, lo perdonara Lucía ?
neumidia ruiz
ay noooo
Betty Saavedra Alvarado
Kiary termino la primera temporada pronto volverás con segunda saga Lucia Esteban te rescatara
neumidia ruiz
al leer esto capítulos pienso que a Carlos lo engaño el tío por algún interés y le vendió una mentira que a él le convenia, y Carlos va a pagar con llanto y dolor y lo más triste al volverle la memoria la perdió para siempre
Betty Saavedra Alvarado
Kiary gracias por tu historia
Betty Saavedra Alvarado
Carlos ya la perdiste
Betty Saavedra Alvarado
Lucia ya sabes toda la verdad Carlos está arrepentido es tarde
Betty Saavedra Alvarado
Lucia te va a tener miedo Carlos
Betty Saavedra Alvarado
Carlos está loco y celoso
Betty Saavedra Alvarado
Carlos y tu están envueltos en mentiras
Betty Saavedra Alvarado
Que pasará ahora
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
Kiary me gusta la historia
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
Lucia poco a poco los recuerdos volverán Esteban parece un buen hombre Carlos ojalá se ponga un poquito celoso
Betty Saavedra Alvarado
Lucia relajate vive tu vida Carlos es un amargado
Betty Saavedra Alvarado
Carlos tiene una roca de corazón ni un tantito se puso celoso Lucia como.lo conquistaras
Betty Saavedra Alvarado
Competencia a la vista Lucia se divierte Carlos es un amargado
Betty Saavedra Alvarado
Lucia mucho cuidado te puedes caer
Betty Saavedra Alvarado
Un capítulo triste el papá de Lucia de quitó la vida la venganza termino o sigue
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play