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No firmaré el divorcio: mi esposo puede leer mi mente

No firmaré el divorcio: mi esposo puede leer mi mente

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Reencarnación / Reencarnación(época moderna) / Telepatía / Completas
Popularitas:45.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Vivi

Sofía Reyes despertó dentro de una novela donde su destino ya estaba escrito.
Era la hermana odiada, la esposa no deseada, la villana descartable que todos iban a culpar. Según la historia original, debía casarse con Leonardo Montero, ser abandonada por él y morir sola después del divorcio.
Pero nadie esperaba un error en el destino.
Leonardo podía escuchar todo lo que ella pensaba.
Sofía solo quería sobrevivir, vengarse de su familia y escapar antes de que el final la alcanzara.
Pero el esposo frío que debía despreciarla empezó a protegerla.
Y cuando ella por fin quiso irse, Leonardo rompió el guion con una sola frase:
—No firmaré el divorcio.
Ahora Sofía tendrá que enfrentarse a una hermana hipócrita, una familia cruel y un destino decidido a destruirla.
Porque si la novela la escribió como villana, ella va a reescribirla como protagonista.

NovelToon tiene autorización de Vivi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22

Capítulo 22

El cementerio de don Marcos

Y Sofía, en medio de los dos, pensó que su vida falsa estaba volviéndose demasiado ruidosa para ser ficción.

Rodrigo no fue al hospital.

Eso lo decidió en cuanto Leonardo llamó a su chofer.

—No necesito enfermera —dijo Rodrigo, abriendo la puerta de su auto deportivo rojo—. Necesito testigo.

La fiebre le ponía brillo en los ojos y una palidez que ni su arrogancia podía maquillar. Aun así, se movía como si detenerse fuera darle ventaja a alguien invisible.

Sofía lo observó con fastidio y una punta de preocupación que no pensaba admitir.

[Este hombre va a morir joven si sigue usando el trauma como combustible premium.]

Rodrigo oyó la frase y apretó la mandíbula.

No porque le doliera la muerte.

Porque sonaba demasiado posible.

Sofía miró a Leonardo.

Leonardo miró las llantas de su coche.

Una estaba baja.

Demasiado baja.

Luego miró a Rodrigo.

—¿Fuiste tú?

Rodrigo tosió con dignidad.

—La vida pincha cosas.

—Navarro.

—Fue una llanta. Tienes muchas.

Sofía se cubrió la cara con una mano.

—Adultos. Supuestamente.

Rodrigo abrió la puerta del copiloto.

—Te prometí una inyección, pero cambié de plan. Vamos a comprar flores.

—¿Eso suena peor o soy yo?

—Depende de qué tanto odies los cementerios.

Leonardo dio un paso.

—No.

Sofía lo detuvo con una mirada.

—Si quiere matarme, escogió un método muy caro y muy evidente.

—Sofía.

La forma en que dijo su nombre la hizo detenerse.

No era orden.

Era miedo escondido bajo hielo.

Ella bajó la voz.

—Voy a estar bien.

Rodrigo escuchó la frase y miró hacia otro lado.

No se burló.

Eso fue extraño.

El auto salió hacia el sur de la ciudad con la capota arriba, porque la tos de Rodrigo ya no parecía teatro. Pasaron por una florería donde él compró demasiadas flores: rosas, claveles, nardos, nube, girasoles, todo lo que había.

—¿Vas a abrir sucursal? —preguntó Sofía.

—Mi padre odiaba que le llevara poco.

También compró una botella de mezcal artesanal.

—¿Al cementerio?

—A mi padre le gustaba más que las flores.

El Panteón Francés de la Piedad estaba húmedo por una lluvia reciente. La noche hacía brillar las lápidas y volvía la ciudad lejana, como si todo el ruido de Polanco, Grupo Montero y los Reyes no pudiera entrar allí sin pedir permiso.

Rodrigo caminó hasta una tumba de mármol gris.

Marcos Aurelio Navarro Delgado.

Padre.

Sofía leyó el nombre y guardó silencio.

Rodrigo dejó las flores con una torpeza inesperada.

—Traje visita —dijo a la lápida—. No pongas esa cara. Es casada, sí, pero interesante.

Sofía lo miró.

—¿También coqueteas con muertos presentes?

—Mi papá apreciaba la consistencia.

Rodrigo abrió el mezcal, derramó un poco sobre la tierra y bebió otro trago.

Luego tosió hasta doblarse.

Sofía le quitó la botella.

—Eres un pésimo enfermo.

—Soy un excelente hijo.

—Eso está por verse.

Rodrigo se sentó en el borde de la tumba, empapándose el pantalón sin importarle.

La sonrisa se le fue de la cara.

—Tenía quince años cuando murió. Todos me dijeron accidente. Todos me dijeron que fuera fuerte. Todos me dijeron que los hombres Navarro no lloran.

Sofía se quedó a su lado, de pie.

—¿Y lloraste?

—No ese día.

—¿Después?

Rodrigo miró la botella en la mano de ella.

—Después aprendí a cobrar.

Sacó del bolsillo interior una foto vieja, protegida por plástico.

En la imagen, un hombre de sonrisa amplia sostenía a un niño flaco sobre los hombros. El niño tenía el ceño fruncido de alguien que quería parecer mayor y no sabía cómo. Detrás había luces de un local nocturno todavía sin terminar.

—Mi papá decía que la noche no era sucia —murmuró Rodrigo—. Decía que la gente era sucia o limpia antes de entrar. La noche solo les quitaba el maquillaje.

Sofía tomó la foto con cuidado.

—¿Y tú le creíste?

—A los quince años creí todo lo que me ayudara a no romperme. Que los Montero lo habían mandado matar. Que vengarme era lo mismo que seguir siendo su hijo. Que si convertía cada bar en una máquina de dinero, un día iba a sentir que gané.

—¿Y ganaste?

Rodrigo sonrió con la boca, no con los ojos.

—Tengo ochenta por ciento de los antros de la Ciudad y fiebre. Juzga tú.

Sofía le devolvió la foto.

Por primera vez desde que lo conocía, Rodrigo no parecía un hombre usando su belleza como arma.

Parecía un niño que había envejecido alrededor de una tumba.

La lluvia empezó otra vez, fina.

[Marcos Navarro no murió por accidente. Pobre hombre. Lo chocaron con un camión por orden de alguien que no era Montero. Rodrigo se tragó diez años de odio equivocado porque la novela necesitaba un villano hermoso con trauma familiar. Si supiera que la pista apunta a Carranza, dejaría de morder el hueso equivocado.]

Rodrigo cerró los ojos.

Carranza.

La palabra entró como una bala lenta.

—¿Qué dijiste? —murmuró.

Sofía lo miró.

—No dije nada.

—No. Claro.

Rodrigo rió una vez, sin alegría.

—Nunca dices nada y aun así arruinas toda mi arquitectura mental.

Sofía no entendió.

Antes de que pudiera preguntar, luces de un auto cortaron la entrada del panteón.

Leonardo llegó con un traje negro y la paciencia destruida.

Traía un abrigo en la mano.

—De todos los lugares posibles —dijo—, elegiste un cementerio.

Rodrigo levantó la vista.

—Es íntimo.

—Es ilegal traer a mi prometida a medianoche sin avisar.

—No la traje secuestrada.

—Pinchaste mi llanta.

—Detalles logísticos.

Sofía tomó el abrigo que Leonardo le puso sobre los hombros.

Estaba tibio.

Olía a él.

[Qué escena. El esposo falso llega de negro a rescatarme del villano guapo en el cementerio. Si esto fuera la novela original, aquí debería empezar una pelea por celos y luego Nico, el verdadero protagonista masculino, aprovecharía el caos desde Grupo Montero. Ah, Nico. El asistente Sierra, futuro Nicolás Carranza. Hijo ilegítimo de don Alejandro. Qué cara va a poner Joaco cuando le roben el apellido.]

Leonardo miró a Rodrigo.

Rodrigo miró a Leonardo.

Ambos oyeron lo mismo.

Nicolás Carranza.

Hijo ilegítimo de don Alejandro.

La lluvia cayó más fuerte.

Rodrigo bajó la mirada a la tumba de su padre.

Carranza.

La palabra ya no era pista.

Era dirección.

Leonardo tomó la muñeca de Sofía, con cuidado pero sin admitir discusión.

—Nos vamos.

Sofía no se resistió.

Al pasar junto a Rodrigo, le devolvió la botella de mezcal.

—Toma medicina real.

—Quédate un rato más.

—No.

Rodrigo sonrió bajo la lluvia.

—El esposo falso se puso real.

Leonardo no respondió.

Solo cubrió mejor a Sofía con el abrigo y la llevó al coche.

Rodrigo quedó solo frente a la tumba, empapado, con flores desordenadas y una verdad que empezaba a pudrir diez años de venganza.

En el auto, Leonardo encendió la calefacción.

Sofía se acomodó el abrigo.

—No tenías que venir.

—Sí tenía.

—¿Por la llanta?

—Por ti.

Ella giró la cara hacia la ventana.

[No digas esas cosas después de aparecer en un cementerio con traje negro, Montero. Una puede confundirse. Aunque da igual. En cuanto Nico se mueva, tú serás el siguiente descartable en caer.]

Leonardo condujo bajo la lluvia.

Y por primera vez, no pensó en evitar la muerte.

Pensó en quién tendría que caer antes.

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Estrella Guadalupe Martinez Vera
😍😍😍😍 ya era hora que lo pensara ❤️
Estrella Guadalupe Martinez Vera
mmm no supuestamente el sistema de la historia protege a sus protagonistas por qué no lo hace con Nicolás solo a Valeria 🤔🤔🤨
Estrella Guadalupe Martinez Vera
Woow habrá una nueva Valeria no se confundirá el sistema 😅
Estrella Guadalupe Martinez Vera
si esa es la mejor solución encontrar otra protagonista
Estrella Guadalupe Martinez Vera
rayos di que está loca está trama 😅😅😅
Estrella Guadalupe Martinez Vera
y ahora a quien va a matar 🤨
Estrella Guadalupe Martinez Vera
que difícil situación
Estrella Guadalupe Martinez Vera
eso es lo que quiere la historia que Valentina y Nicolás sean los ganadores entonces todos los demás tendrán que desaparecer poco a poco de la historia y fingir sus muertes
Estrella Guadalupe Martinez Vera
ellos son los buenos por qué no pueden ser felices a fuerza tiene que seguir la trama 🤨
Estrella Guadalupe Martinez Vera
pero por queeeee si la Valentina es un asco de protagonista 🤔
Estrella Guadalupe Martinez Vera
pues eras por qué no a villana llegas 🤨
Estrella Guadalupe Martinez Vera
Rodrigo tonto así no se hacen las cosas se hablan pero tú proceder deja mucho que desear 🤨🤨🤨
Estrella Guadalupe Martinez Vera
❤️❤️❤️❤️❤️😍
Estrella Guadalupe Martinez Vera
no quiere retenerla por compromiso si no que quiera que ella sea libre de elegir
Estrella Guadalupe Martinez Vera
anda que ya me había olvidado de la zorra está 😅😅😅😅 y ahora que quiere la manipuladora llorona
Estrella Guadalupe Martinez Vera
si que estás familia son un caso serio
Estrella Guadalupe Martinez Vera
o temas enamorarte Sofía el ya está enamorado de ti desde hace tiempo aunque no lo sepa decir
Estrella Guadalupe Martinez Vera
pobre aún está traumada con la muerte en la bañera a pesar de que no haya sido ella
Estrella Guadalupe Martinez Vera
mmmm 🤔🤔🤔 quien será ahora
Estrella Guadalupe Martinez Vera
anda zorrita ya te quedaste solo sin perros que te ladren
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