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BAJO EL HECHIZO DEL PRÍNCIPE ELFO

BAJO EL HECHIZO DEL PRÍNCIPE ELFO

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Amor eterno / Mujer poderosa
Popularitas:5.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Celeste A. Godoy

En el reino de Aethelgard, el príncipe Aelion es un guerrero élfico invicto, de alma pura y de magia indomable. Pero cuando una traición lo expone a un afrodisíaco, su cordura se desmorona en las profundidades del bosque. Allí se cruza con Mia, una mestiza de ardientes ojos ámbar que, para salvarlo del fuego que lo consume, accede a entregarse a él.
En medio del calor de la pasión, Aelion descubre lo impensable: ¡ELLA ES SU ALMA GEMELA!
Sin embargo, cuando Mia acepta su dinero por desesperación para salvar la vida de su tío enfermo, el orgullo del príncipe se rompe al creer que la mujer de su vida no tiene honor. Obligados a reencontrarse bajo la mirada de la realeza y aplastados por malentendidos, celos e impulsos incontrolables, ambos descubrirán que la peor cicatriz no es la que se lleva en la piel... sino la que se queda grabada en el alma.

NovelToon tiene autorización de Celeste A. Godoy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 9: EL BANQUETE DEL SOLSTICIO

Mia

La mañana siguiente nació teñida de un sol dorado que apenas lograba calentar el aire fresco de la montaña. Tenía los párpados pesados y la cabeza a punto de estallar.

Apenas pude pegar ojo en toda la noche; cada vez que cerraba los ojos, la sensación de los labios de Aelion sobre mi cuello, el calor de sus manos grandes quemándome la piel y el salto violento del carruaje volvían a estremecerme de arriba abajo.

Miré la bolsa de cuero pesado que descansaba sobre la mesa de madera de mi pequeña casa.

Las gemas preciosas que el príncipe me había dejado en las manos antes de marcharse brillaban bajo la luz de la mañana. Me quemaban la vista. Sentía una culpa lacerante por tenerlas, pero al escuchar la tos áspera de mi tío Dorian desde la habitación contigua, mi orgullo volvió a quedar relegado a un segundo plano. Dorian necesitaba la segunda dosis del remedio concentrado hoy mismo, o el veneno de su enfermedad regresaría para acabar con su vida.

Tomé la bolsa, la escondí en el bolsillo interior de mi capa raída y me dirigí a pie hacia Aethelgard.

El camino hacia el sanatorio real estuvo lleno de tensión. Mis pies pesaban como el plomo mientras cruzaba las majestuosas puertas de piedra marfil del edificio medicinal. Rogaba a todos los dioses no cruzarme con el príncipe. Para mi fortuna —y mi constante nerviosismo—, la persona que me recibió en el gran salón de los remedios fue la mismísima Reina Elora.

—Mia, querida —saludó la soberana con una sonrisa cálida que suavizó sus facciones majestuosas—. Qué alegría verte tan temprano. ¿Cómo ha evolucionado Dorian?

—Está mucho mejor, majestad —respondí, dando un paso adelante y forzando una reverencia respetuosa—. La primera dosis obró un milagro. Por eso he venido hoy... a comprar la segunda dosis para erradicar la enfermedad por completo.

Saqué la bolsa de cuero de mi capa y la puse sobre la mesa de mármol. El sonido sordo de las piedras preciosas resonó en la estancia.

La Reina Elora inclinó la cabeza, fijando su mirada clara en el bolso. Vi cómo sus cejas plateadas se elevaban levemente y cómo sus ojos analizan el bordado sutil de la correa del bolso: una flor de lis tejida con hilo de plata, el sello personal de la guardia privada de su hijo.

La reina comenzó a sospechar de inmediato cómo una humilde muchacha de las Comarcas había conseguido una bolsa llena de gemas reales en menos de veinticuatro horas, pero, demostrando una elegancia e inteligencia superiores, no hizo ninguna pregunta incómoda.

Elora tomó la bolsa, la guardó en un cajón y sacó un frasco de cristal tallado lleno de un líquido azul brillante que despedía un aroma a menta y pino.

—Aquí tienes la dosis final, Mia —dijo, entregándomela con delicadeza en las manos—. Dale esto a Dorian al mediodía y la infección quedará erradicada para siempre.

—Muchas gracias, majestad. Le debo la vida de mi único familiar —dije, sintiendo que un peso inmenso se me quitaba del pecho.

Estaba a punto de dar media vuelta para marcharme cuando la suave mano de la reina se posó sobre la mía.

—Espera, niña —pidió Elora con afecto—. Esta noche celebraremos el Gran Banquete del Solsticio en el Palacio Real para conmemorar la llegada del verano. Todas las familias de las Comarcas y los líderes del Valle están invitados. Me encantaría que tú y Dorian fueran mis huéspedes de honor.

Mi corazón dio un vuelco de pavor. ¡¿Ir al palacio?! ¡¿Frente a toda la corte elfo y bajo la mirada de Aelion?!

—Oh... no, majestad. Le agradezco profundamente la invitación —intenté negarme con torpeza, sintiendo que las mejillas me ardían de vergüenza—. Mi tío aún se recupera y... no tenemos vestidos ni ropas adecuadas para un evento tan majestuoso. Sería una falta de respeto presentarme con túnicas de campesina.

Elora soltó una risita suave y comprensiva, apretando mis dedos.

—Eso no es un impedimento, Mia. Aseguro que enviaré a tu casa las ropas adecuadas para ti y para tu tío antes de que caiga la tarde. Son más que bienvenidos. Dorian es un hombre sabio y tú eres una jovencita encantadora; sería un verdadero placer para mí contar con su presencia en la mesa real.

Me quedé paralizada. Por pura vergüenza y respeto a la monarca que acababa de salvarle la vida a mi familia, no fui capaz de seguir rechazándola.

—Está bien... aceptamos, majestad. Muchas gracias —dije en un hilo de voz, rindiéndome ante su amabilidad.

Regresé a las Comarcas del Valle corriendo. Apenas llegué a casa, le administré el remedio concentrado a mi tío Dorian. El efecto fue casi inmediato: la palidez de su piel desapareció, su respiración volvió a ser profunda y limpia, y en cuestión de minutos logró ponerse de pie con una firmeza que no veía en él desde hacía meses.

—¡Es increíble, Mia! —exclamó Dorian, respirando el aire puro de la ventana y sonriendo con emoción—. Siento mis pulmones limpios. Esa medicina es un milagro.

—Lo es, tío —dije, respirando aliviada mientras guardaba el frasco vacío—. Y por cierto... la Reina Elora nos ha invitado esta noche al Gran Banquete del Solsticio en el Palacio Real. Intenté negarme, pero ella fue tan insistente y amable que prometió enviarnos ropas para asistir.

Dorian abrió los ojos con sorpresa y luego asintió con profunda admiración.

—Aceptaremos sin dudarlo, niña. La Reina Elora es una mujer excepcional, una verdadera soberana y una excelente persona que nos ha devuelto la vida. No podemos despreciar su hospitalidad.

Sonreí a medias, aunque por dentro me comían los nervios.

Pasado el mediodía, cuando el sol comenzaba a declinar sobre el horizonte, el sonido de cascos de caballos y el rodar de un carruaje elegante resonaron en el camino de tierra frente a nuestra humilde casa.

Pensé que se trataría de algún mensajero o sirviente enviado por la reina. Me limpié las manos en el delantal y abrí la puerta de madera.

Se me cortó la respiración. Mi sangre se congeló en las venas.

No era un mensajero.

Bajando de un hermoso caballo blanco se encontraba Aelion. Llevaba una túnica de montar negro, pantalones de cuero ajustados y botas altas. Su imponente figura, su cabellera negra como la noche y esos ojos azules cargados de una intensidad mortal llenaron la entrada de nuestro pequeño hogar. Detrás de él, dos sirvientes reales bajaban grandes cofres de madera tallada.

—Buenas tardes —habló Aelion. Su voz grave y rasposa hizo que un escalofrío me recorriera la espina dorsal.

Mi tío Dorian se apresuró a llegar a la puerta, sorprendido ante la presencia del mismísimo Príncipe Heredero de Aethelgard.

—¡Su alteza! —exclamó Dorian, inclinándose en una reverencia llena de respeto—. Es un honor absoluto tenerlo en nuestra humilde casa. Pase, por favor.

Aelion cruzó el umbral. Su presencia era tan colosal que la pequeña sala de nuestra casa pareció encogerse a su alrededor. El aroma a sándalo que siempre lo acompañaba inundó el ambiente, haciéndome marear.

—El honor es mío, Dorian —dijo Aelion, mostrando una cortesía impecable mientras le hacía una leve inclinación de cabeza a mi tío—. Vengo en representación de mi madre, la reina. Se suponía que un mensajero traería esto, pero tenía algo de tiempo libre en mi agenda y quería venir en persona. Mi madre me ha hablado tanto de ti, de tu sabiduría y de la nobleza de tu familia, que deseaba conocer a la magnífica persona de la que ella tanto habla.

Dorian se hinchó de orgullo ante las palabras del príncipe, sonriendo de oreja a oreja.

—Sus palabras me honran demasiado, Príncipe Aelion. La reina ha sido un ángel para nosotros.

—Lo sé. Y por ello me he asegurado personalmente de traerles todo lo necesario para el banquete de esta noche —añadió Aelion, haciendo una señal a sus sirvientes para que dejasen los cofres sobre la mesa.

Mientras los guardias salían de la casa, Aelion comenzó a desempacar las ropas. Para Dorian, sacó un traje de terciopelo azul noche con botones de plata y una camisa de lino fino, digno de un señor feudal. Y luego, sus dedos largos y elegantes rozaron el contenido del segundo cofre.

Aelion sacó un vestido para mí.

Se me cortó el aliento. Era una pieza de arte: un vestido de seda verde esmeralda con mangas transparentes caída en los hombros, con finos bordados de plata que imitaban hojas de hiedra en el corsé y una falda vaporosa que caía con gracia infinita. Era el vestido más hermoso que había visto en toda mi vida.

—Espero que sea de tu agrado... Mia —murmuró Aelion, pronunciando mi nombre con una lentitud tan íntima, tan cargada de un tono posesivo y peligroso, que sentí que las piernas me iban a fallar.

Levanté la mirada para encontrarme con la suya.

Aelion no me quitaba los ojos de encima. Su mirada azul, ardiente y devoradora, recorría cada centímetro de mi rostro, bajo hacia mis labios y luego hacia la curva de mi cuello, recordando exactamente donde me había besado la noche anterior dentro del carruaje. No le importaba la presencia de mi tío a pocos metros; me miraba con un hambre pura, con una intensidad tan absoluta que sentía que la piel me quemaba bajo mi ropa sencilla.

Deseé con todas mis fuerzas que la tierra se abriera y me tragara en ese mismo instante. La vergüenza, el recuerdo de mi "esta bien" en el carruaje, la bolsa de gemas que usé para pagar la medicina y el deseo irrefrenable que aún me provocaba su cercanía se mezclaron en una tormenta dentro de mi pecho.

—Es... es hermoso, su alteza. Gracias —logré articular en un hilo de voz, manteniendo la vista fija en el suelo para evitar el fuego de sus ojos.

—Te quedará perfecto —siseó Aelion en un tono bajo que solo yo pude captar, mientras mi tío admiraba su propio traje.

Aelion dio un paso hacia la salida, pero antes de cruzar la puerta, giró la cabeza y me clavó una última mirada cargada de una promesa silenciosa y dominante.

—Los estaré esperando en el palacio, Dorian... y a ti también, Mia. No se hagan esperar demasiado.

Dijo guiándome el ojo.

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Nery Guerrero
así me gusta q te superes y le calles la boca a la gente
Nery Guerrero
así es Mia para adelante y más nada
Nery Guerrero
q bien Mia les diste en la mera torre nadie se burla de ti
Nery Guerrero
así es demuestra lo que eres y lo q sabes q todos te respeten
Nery Guerrero
te admiro Mia supérate para q estés a la altura del Príncipe no dejes q nadie te pisotee
Nery Guerrero
Bueno Mia ese es un riesgo que tú tienes que correr
Nery Guerrero
q Rico y a la vez frustrante la interrupción pero lo disfrutaron un rato
Nery Guerrero
bien por Dorian y Mia pero los humillaran por ser pobres los defenderá la reina estará embarazada Mia
Nery Guerrero
q lindo conquista a tú chica ella es una buena niña no la hagas sufrir
Nery Guerrero
esa Mia si es boba dígale la verdad y punto deja q el Príncipe crea lo peor de ella en el fondo ellos dos se gustan
Nery Guerrero
q Mia ella sabe que el Príncipe la consigue dónde sea pero es una necia y el Príncipe la humilló muy feo
Nery Guerrero
q chimbo Mia de dijo lo del novio para no delatar al Príncipe pero el Príncipe no se lo q está pensando
Nery Guerrero
será q la reina se dará cuenta de lo q pasó entre ellos
Nery Guerrero
hay q ver q los hombres son idiotas la embarran y después se hacen los inocentes después de q la disfruta la caga
Nery Guerrero
q rico seguro q ella queda embarazada más a favor de el
Nery Guerrero
wow ese afrodisiaco si q es fuerte ojala y la chica le haga el favor y después q castigue a la princesa por mala gente
Nery Guerrero
por el pedazo que leí se ve q va ser buena
Zaida Sanchez
primera vez que la protagonista quiere el aborto 😭🤔
Zaida Sanchez
excelente historia me encanta 😍😍😍😍
Zaida Sanchez
puro fuego 😵‍💫🫨🥵
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