NovelToon NovelToon
LA VIUDA DE HIERRO

LA VIUDA DE HIERRO

Status: Terminada
Genre:CEO / Mujer poderosa / Mafia / Completas
Popularitas:4.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

​Es una cumbre empresarial internacional de alto nivel.

​Él espera ver a otra ejecutiva manipulable o intimidada por su presencia.

​Ella llega con su armadura de hierro, luciendo impecable, sin dejar que nadie pase por encima de ella.

​La chispa: Cuando él intenta imponer su poder o coquetear de forma dominante, ella lo frena en seco y lo pone en su lugar frente a otros magnates. Nadie le ha hablado así jamás. Por primera vez, "El Demonio" encuentra a una mujer que no solo lo aguanta... sino que desafía su autoridad.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CIRCULOS CERRADOS Y MIRADAS DE FUEGO

​Durante las siguientes tres semanas, la ciudad fue testigo de una guerra silenciosa pero implacable. Isabella había levantado un perímetro de seguridad impenetrable. El Grupo Rivas, encabezado por Gabriel, no escatimó en recursos: escoltas privados de élite, vehículos blindados con rutas cambiantes y protocolos de ciberseguridad que bloqueaban cualquier intento de infiltración en las redes de Aero-Logix Global.

​Llegar a la "Viuda de Hierro" se había convertido en una misión imposible para la élite ejecutiva. Pero Kael Montero no era un hombre que aceptara un "no" por respuesta, ni en el mundo corporativo ni en las sombras de la mafia.

​En el taller de alta costura de Sabrina Rivas Bermúdez, el ambiente olía a seda, café recién colado y flores frescas.

 Camila y Giselle estaban sentadas en un diván de terciopelo revisando los avances de la demanda por extorsión contra los ex-suegros de Isabella, mientras Sabrina terminaba de ajustar los últimos detalles del vestido que su hermana mayor llevaría esa noche.

​—Todavía no entiendo cómo lograste que Isabella aceptara ir a la gala benéfica del Hospital Infantil —comentó Giselle, dando un sorbo a su copa de champán—. Desde que el imbécil de Montero intentó acorralarla, Bella solo respira para el trabajo y para Bruno y Mía.

​—Porque la gala es para el área de pediatría, Giselle —respondió Sabrina, ajustando con delicadeza un alfiler en la cintura de Isabella—. Mi hermana jamás le daría la espalda a una causa que involucre a los niños. Además, el evento está organizado por nuestra familia. El control de acceso es estrictamente nuestro. Aquí no entra nadie que no esté autorizado por Gabriel.

​Isabella permanecía de pie frente al espejo de cuerpo entero. Lucía un vestido de seda en color azul medianoche con escote asimétrico y una abertura elegante en la pierna.

 Su rostro era la viva imagen del control absoluto, aunque sus ojos reflejaban el cansancio de semanas peleando en varios frentes.

​—Los Thorne retiraron la solicitud de régimen especial de visitas esta mañana —anunció Camila, cerrando su carpeta de cuero con una sonrisa triunfal—. Las pruebas de amedrentamiento financiero que presentamos ante el juez de familia los dejaron contra la pared. Se dieron cuenta de que si seguían presionando, los hundiríamos mediáticamente.

​—Una victoria para la Viuda de Hierro —sonrió Sabrina, abrazando a su hermana por los hombros desde atrás—. ¿Ves, Bella? No necesitaste al famoso CEO de Kronos Capital para poner a esos viejos en su lugar.

​Isabella miró su reflejo, recordando la voz grave de Kael al teléfono ofreciéndole una "alianza de poder". Un escalofrío fugaz recorrió su espalda, pero lo disimuló al instante con una sonrisa fría.

​—Ese hombre cree que el mundo entero funciona bajo sus chantajes —dijo Isabella con voz firme—. Que se quede con sus motores y sus fondos de inversión. Mientras yo tenga a mi familia y la ley de mi lado, nada ni nadie va a tocar a mis hijos.

​A las ocho de la noche, el Teatro Municipal de la capital resplandecía bajo la iluminación dorada de la gala benéfica. Decenas de fotógrafos y cadenas de televisión cubrían la llegada de la alta sociedad.

​Gabriel Rivas coordinaba al equipo de seguridad en la entrada principal. Todo estaba bajo estricto control. Sin embargo, lo que los Rivas no sabían era que el poder de Kael Montero no se limitaba a listas de invitados. Grupo Kronos Capital había realizado una donación anónima de cinco millones de dólares a la fundación del hospital esa misma tarde, asegurando una mesa de honor reservada directamente por la junta directiva del patronato.

​Cuando la limusina blindada de Isabella se detuvo, los destellos de las cámaras iluminaron la noche. Bajó del vehículo flanqueada por Gabriel, Camila y Giselle. Caminaba con la elegancia regia que la caracterizaba, saludando con amabilidad a los organizadores y manteniendo la distancia justa con la prensa.

​En el interior del salón de baile, la orquesta filarmónica interpretaba una pieza suave.

 Isabella saludaba a empresarios y diplomáticos cuando, de pronto, un murmullo denso recorrió el recinto. Las miradas de los presentes se desviaron hacia la gran escalinata central.

​Isabella sintió que la temperatura del lugar caía a cero. Se giró despacio.

​Descendiendo los escalones con una compostura dominante y peligrosa estaba Kael Montero. Vestía un esmoquin negro a medida que resaltaba su figura imponente.

 A su lado caminaba el Dr. Fabián Lanza, mientras Héctor Prado se mantenía dos pasos atrás, alerta a cualquier movimiento.

​Los ojos oscuros de Kael no buscaron a los fotógrafos ni a los organizadores. Cruzaron el salón entero como una flecha hasta fijarse con precisión obsesiva en Isabella.

​—¿Qué demonios hace él aquí? —murmuró Gabriel en voz baja, dando un paso al frente para interponerse en la línea de visión de Kael—. Le dije al equipo de seguridad que su nombre no estaba en la lista.

​—Entró como el donante principal del hospital, Gabriel —intervino Camila, revisando rápidamente su teléfono—. Hizo una transferencia millonaria hace dos horas. Legalmente no podemos sacarlo sin causar un escándalo que arruine la gala de los niños.

​Isabella puso una mano sobre el brazo de su hermano para detenerlo.

​—Déjalo, Gabriel —ordenó ella, con una voz calmada pero cargada de acero—. No voy a permitir que este hombre altere un evento benéfico. Si vino a buscar un espectáculo, se va a quedar con las ganas.

​Kael cruzó el salón. Los empresarios a su paso intentaban saludarlo o entregarle tarjetas de presentación, pero él los ignoraba por completo. Su mirada permanecía clavada en la mujer del vestido azul medianoche. La forma en que la seda se ajustaba a su cuerpo y la postura indomable con la que sostenía su presencia encendieron cada fibra de su ser.

​Se detuvo a solo tres pasos de ella. Gabriel se colocó al costado de Isabella, con la mano dentro del saco en una postura de alerta evidente. Fabián Lanza le dirigió a Gabriel una mirada de advertencia diplomática, pidiéndole calma con los ojos.

​—Señora Rivas —saludó Kael con una voz rasposa, grave, que pareció silenciar la música de fondo para ellos dos—. Buenas noches.

​Isabella lo miró a los ojos sin pestañear. No hubo sobresalto en su rostro, ni un solo rasgo de nerviosismo.

​—Señor Montero —respondió Isabella, con una frialdad impecable—. Sorprende verlo en un evento dedicado a la salud infantil. No sabía que el 'Grupo Kronos' tenía un interés genuino en causas benéficas.

​Una sonrisa sombría y fascinada se dibujó en los labios de Kael. Dio un paso más, acortando la distancia hasta que solo unos centímetros los separaban, ignorando por completo la tensión de Gabriel a su lado.

​—Hay muchas cosas sobre mí que usted no sabe, Isabella —susurró Kael, bajando el tono de su voz para que solo ella pudiera escucharlo—. Le dije que no existían muros que pudieran mantenerme lejos. Usted se negó a recibir mi llamada, bloqueó a mis abogados y reforzó su seguridad... pero aquí estoy.

​Isabella levantó la barbilla, sosteniéndole la mirada con un coraje que hizo latir el corazón de "El Demonio" a un ritmo salvaje.

​—Compró la entrada a una gala con un cheque, Montero —dijo Isabella en un murmullo afilado como una navaja—. Eso no demuestra poder; solo demuestra desesperación por atención. Si cree que aparecerse aquí cambia en algo mi postura sobre Aero-Logix o sobre mi vida personal, lamento decirle que malgastó su dinero.

​Kael entrecerró los ojos, sintiendo la llama de la obsesión arder con más fuerza en su pecho. Nunca en su vida nadie lo había mirado con tanto desprecio ni con tanto valor.

​—No malgasté un solo centavo, Viuda —susurró él, inclinándose apenas hacia su oído—. Vine a ver con mis propios ojos a la única mujer que ha tenido las agallas de desafiarme. Disfrute la velada... porque esta noche es solo el comienzo.

1
Primi Mendez
que buenos esta esta novela gracias por compartir
Primi Mendez
ahora va a caminar derechito kael
Primi Mendez
comencé a leer parece interesante 🤔
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play