Después de leer una novela donde la protagonista sufre injusticias.. Reencarna en Sarah.. Pero ella decide cambiar su destino y corregir sus errores.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Archibald 3
Sarah levantó discretamente la vista hacia la mansión.
Las enormes puertas de vidrio que daban al jardín seguían cerradas.
Ni el duque.
Ni el barón Smith.
Ni la duquesa aparecían todavía.
Miró nuevamente a Archibald.
Él seguía hablando.
—...y entonces logré derribar a tres hombres durante el entrenamiento con espada.
Sarah asintió con una sonrisa educada.
—Qué impresionante.
[Llevas quince minutos hablando de espadas.]
Archibald continuó.
—Mi instructor dice que pronto podré dirigir una compañía de soldados.
—Eso está muy bien.
[Dieciséis minutos.]
—También practico equitación todos los días.
—Excelente.
[Diecisiete minutos.]
—Y hace poco participé en una cacería...
Sarah sostuvo la taza con ambas manos.
[¿Tiene algún otro tema de conversación?]
Esperó.
Quizá preguntaría algo.
Tal vez sobre sus estudios.
Sobre el ducado.
Sobre las leyes.
Sobre el comercio.
Nada.
Solo hablaba de sí mismo.
De sus entrenamientos.
De su puntería.
De sus caballos.
De sus futuros méritos militares.
Sarah sonrió una vez más.
[Qué conversación tan agotadora.]
Había conocido comerciantes mucho más interesantes.
Incluso el anciano contador del ducado resultaba más entretenido.
Al menos él sabía explicar cómo una mala cosecha afectaba el precio del trigo.
Aquello sí tenía utilidad.
Pero escuchar durante veinte minutos cómo alguien golpeaba muñecos de entrenamiento...
No le aportaba absolutamente nada.
[Necesito escapar.]
Entonces tuvo una idea.
Sonrió con amabilidad.
—Lord Smith.
Él dejó de hablar inmediatamente.
—¿Sí?
—¿Le gustaría conocer la mansión?
Los ojos de Archibald brillaron.
—Sería un honor.
[Perfecto.]
Pero sus pensamientos iban por otro camino.
[Quizá algún día este sea mi hogar.]
No pudo evitar imaginarlo.
Después de todo...
Su padre solo era un barón.
Y, además...
Tenía varios hermanos.
Eso significaba que la herencia familiar estaría dividida.
En cambio...
Sarah era hija única.
La única heredera de los Ivanov.
Un matrimonio con ella significaba...
Tierras.
Influencia.
Una mansión magnífica.
Y un patrimonio inmensamente superior al que él recibiría por nacimiento.
[Vale la pena conocer bien el lugar.]
Sarah se puso de pie.
—Lamentablemente...
Hizo una pequeña reverencia.
—Debo regresar a mis estudios.
Archibald no pudo ocultar su decepción.
—Comprendo.
Sarah sonrió.
—Pero no se preocupe..
Sarah sonrió con dulzura.
—Lord Smith desea conocer la mansión.
Miró a Sienna.
—Estoy segura de que nadie mejor que tú para mostrársela.
Los ojos de Sienna se iluminaron.
—¿Yo?
—Claro.
Sarah asintió.
—Conoces perfectamente cada rincón.
Sienna hizo una pequeña reverencia.
—Será un placer.
[Por fin una oportunidad.]
Archibald, en cambio...
No ocultó su molestia.
Esperaba recorrer la mansión junto a Sarah.
No junto a una doncella.
Pero no podía negarse sin parecer descortés.
—Muy bien.
Respondió con una sonrisa forzada.
El recorrido comenzó.
Sienna caminaba unos pasos delante.
—Este es el salón principal...
Archibald apenas miró alrededor.
—Ajá.
Continuaron.
—Aquí se celebran los bailes de invierno.
—Entiendo.
Su tono era seco.
Distante.
Ni siquiera fingía interés.
Cuando Sienna intentaba explicar alguna historia de la familia Ivanov...
Él respondía con monosílabos.
—Sí.
—No.
—Ya veo.
Cada vez que ella intentaba iniciar una conversación...
Él la interrumpía.
O simplemente dejaba de escuchar.
Sienna comenzó a sentir una creciente incomodidad.
[¿Por qué me trata así...?]
Intentó nuevamente.
—El jardín del ala este es muy bonito durante la primavera...
Archibald ni siquiera la miró.
—Lady Sarah suele pasear por allí, ¿verdad?
Sienna pestañeó.
—Sí...
—¿Y qué hace normalmente?
—Bueno... estudia mucho...
—¿Con quién?
—Con distintos maestros.
Él asintió.
Solo entonces parecía interesado.
Unos minutos después volvieron a caminar.
Sienna intentó hablar otra vez.
—La cocina de la mansión...
Archibald la interrumpió.
—¿Lady Sarah desayuna siempre con los duques?
—Sí...
—¿Participa en reuniones familiares?
—Sí...
—¿El duque ya le permite revisar documentos?
Sienna apretó discretamente los labios.
[Otra vez Sarah.]
Cada pregunta terminaba exactamente igual.
No le interesaba conocerla a ella.
No le interesaban los jardines.
Ni los cuadros.
Ni la arquitectura.
Solo prestaba atención cuando el tema era Sarah.
El resto del tiempo...
Su actitud era cada vez más desagradable.
Miraba el uniforme de Sienna con evidente desdén.
Hablaba con un tono autoritario.
Y más de una vez dejó claro que la consideraba poco más que una sirvienta.
Al finalizar el recorrido...
Sienna ya no estaba ilusionada.
Solo estaba cansada.
Y profundamente humillada.
[Ni siquiera me veía a los ojos cuando hablaba...]
Mientras tanto...
Sarah ya había olvidado completamente a ambos.
Se encontraba en una de las salas de estudio del ala oeste.
Sobre el escritorio descansaban varios documentos.
Libros de comercio.
Mapas.
Registros de producción.
Una carpeta completamente nueva.
Sarah abrió cuidadosamente la cubierta.
En la primera página escribió con una letra elegante.
Casa Ivanov
Primera carpeta de negocios
Sonrió.
[Ahora sí empieza lo interesante.]
Dentro organizó distintas secciones.
Posibles inversiones.
Productos de las tierras Ivanov.
Familias comerciantes.
Rutas comerciales.
Observaciones.
Preguntas.
Todo perfectamente ordenado.
En unos días tendría una reunión muy importante.
Conocería a una joven duquesa.
Según le había explicado su padre, aquella muchacha estaba comenzando a involucrarse también en la administración de su territorio.
Sarah no podía ocultar la emoción.
[¡Por fin alguien con quien hablar de algo interesante!]
La sola idea de conversar sobre comercio, leyes, administración y proyectos futuros le resultaba muchísimo más emocionante que cualquier charla sobre espadas o cacerías.
Cerró la carpeta con cuidado.
Y sonrió para sí.
[Quién diría...]
[En la novela todos esperaban que mi futuro girara alrededor de un prometido.]
Apoyó una mano sobre la elegante carpeta de cuero.
[Y yo estoy mucho más emocionada por conocer a otra duquesa y hablar de negocios.]
Toda mi vida y hasta más quisiera
Sabes bien
Que soy tan tuya hasta que un día me muera
Pero ve
Que al engañarme te engañas tú mismo
Por tu altivez
Por esas cosas que tú haces conmigo
🎶🎶🎶