Tras tantos fracasos tome la decisión más descabellada de todas y esas es meterme en la cama de mi rival. Puede que vuelva a morir, pero espero que está sea la última vez que vuelva a empezar de nuevo
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Capitulo 10
Capitulo 10: Vulnerable
Estaba molesta, no sabía por qué sentía está enorme rabia en mi interior, pero sabía que si me quedaba otro segundo a su lado iba a terminar muy mal la situación. Caminaba por el jardín, mientras soltaba insultos a ese idiota que es capaz de cualquier estupidez por una mujer que no lo tiene en su corazón y que vamos lo tendrá
Serafina: ¿Cómo puede haber personas así? Es un completo idiota - Digo a nadie en sí, solo o saltando el gran perro que deje atrás al cual se le ocurre cada cosa
— ¿Acaso habla de mi señor? - Pegue un brinco al escuchar una voz gruesa detrás de mí - Si es así, creo que se sentirá muy triste que piense eso de él - Busque con la mirada de dónde venía la voz, pero no veía a nadie - Aquí mi señora - Los árboles se movieron y de repente apareció un hombre colgado de sus pies de una rama - Soy Daniel, hijo mayor de Denis y mejor amigo de ese idiota al cual insultaba ¿No me diga que en apenas en un día ya la hizo molestar? - Negué con la cabeza confundida que responder a este hombre, su mirada era bastante extraña - ¿Le incomoda mi presencia?
Serafina: ¿Acaso no es normal? No conozco al señor - Sonríe ampliamente y veo como se dobla y luego brinca para caer de pie ante mí, mi sorpresa fue bastante grande al ver su agilidad
Daniel: ¿No le dije ya mi nombre? - Asiente, ante eso y cuando estaba a punto de responder que eso no es suficiente para conocer a una persona los pasos pesados detrás de nosotros llamaron nuestra atención, vi como Alexander se acercaba a grandes pasos - Oye la señora está bien, la estoy cuidando - Alexander al ver a Daniel relajo su rostro y luego me vio a mí, se notaba que deseaba decir algo, pero sin saber cómo empezar a decirlas
Serafina: Ya es tarde, volveré adentro - Digo dejando atrás a los dos hombres y yendo a mi habitación para darme un baño y luego bajar a cenar
A la hora de la cena en el comedor reinaba el silencio, ninguno de los dos se atrevía a decir algo, él no se atrevía a decir nada no después de mis palabras y yo tampoco después de haber escuchado todo lo que hizo solo para tener está extraña relación de ahora
La comida de mi plato se estaba terminando cuando sentí la cálida mano de Alexander sobre la mía, alce la vista y este aún tenía su plato intacto, su mirada puesta en él sin mirarme
Alexander: Sé que me equivoqué y me arrepiento cada día por lo que te hice, pero en verdad espero que puedas perdonarme. Todo lo que hice es porque no soy capaz de vivir si tú no estás en mi vida - Aparte mi brazo
Serafina: La verdad es que jamás voy a entender tus razones - Me levanté - He terminado de comer, así que me retiro
Después de ese día la tensión entre nosotros era bastante extraña y pues nos tratamos de evitar todo lo que se podía, yo más a él que él a mí, Pero así era más o menos la situación
Denis: Con esto terminaríamos mi señora - Yo asiento con una pequeña sonrisa y estiró el cuerpo agotada por todo el trabajo, veo como Denis seguía parado en su lugar
Serafina: ¿qué sucede? - Pregunto con curiosidad, era claro que deseaba decirme algo, pero no sabía cómo empezar
Denis: Anoche mi señor salió a una misión y regreso bastante malherido - Abrí los ojos con sorpresa, ya que no sabía nada. El reloj de la pared marcaba más del mediodía y es apenas que me vengo enterado de tal cosa - Mi señor pidió que no le contemos nada, pero creo que la señora debía de saber la situación - Asiento y me levanto
Serafina: Bien, llévame a verlo - Denis mostró una pequeña sonrisa y me guío hasta la habitación en dónde estaba Alexander, él solo abrió la puerta sin entrar y una vez que estuve adentro la cerró. Mire la puerta cerrada y luego vi la persona en la cama
Alexander: Denis te deje bien claro que no deseo ser tratado - Me acerque a él, tenía los ojos cerrados, su rostro estaba algo sonrojado. Así que acerque mi mano y efectivamente tenía mucha fiebre, cuando sintió mi toque tomo mi mano y abrió los ojos, cuando nuestros ojos se encontraron el fuerte agarre se suavizó
Serafina: ¿Por qué no deseas ser tratado? - Me siento a su lado y tomo un pañuelo que estaba en la palanca con agua al lado de la cama
Alexander: No es este lo que siempre quisiste - Pongo el paño húmedo en su frente para bajar la fiebre
Serafina: Que tendría de divertido si mueres por ti mismo y no por mis manos - Él sonríe levemente y toma mi mano y la coloca en su mejilla, me di cuenta de que era una costumbre que adoptó porque ahora lo hace bastante seguido
Alexander: Bien, entonces lo soportaré hasta que sean tus manos quien decida mi muerte - Me molestan un poco lo poco que le importaba su vida y ver cómo que tenía intenciones de luchar para nada
Serafina: Ya callate - Digo, sin poder creer que exista una persona como él. Pase gran parte de la noche cuidándolo, algunas veces se dormía, pero cuando abría los ojos y veía que seguía a su lado sonreía ampliamente como si verme a su lado era la cosa más grandiosa del mundo - Este estúpido hombre - Digo al ver cómo se quedó dormido con esa sonrisa en su rostro
A la mañana siguiente me desperté, no se en que momento me quedé dormida, pero ahora mismo seguía sentada a su lado con mi cabeza recostada sobre su pecho. Me siento erguida y estiró mi cuerpo
Serafina: Ay me duele toda mi espalda - Me levanté para ir a mi habitación bañarme, cambiarme y comer algo antes de volver para ver cómo seguía. Estaba terminado de colocar mi vestido cuando escuché un fuerte estruendo en la habitación de al lado, luego de un fuerte estruendo vino seguido de mucho más ruidos fuerte. Cerré mi vestido y corrí a la habitación de al lado, solo para ver la habitación de Alexander echa un desastre y él dentro del baño como buscando algo - ¿Que es todo esto? - Pregunto sorprendida, él se gira y me ve, cuando nuestras miradas se encuentra corre hacia a mí
Alexander: Ah, no fue un sueño. estás aquí, sigues aquí - Dijo abrazando mi cuerpo con fuerza, cada músculo de él temblaba violentamente, se veía inofensivo en ese estado, así que no tuve de otra que abrazarlo contra lo y calmar sus nervios