trata de Lukas un líder de una pandilla el cuál es hermano mayor de takimechi claro los dos tenían sus diferencias y Lukas tiempo Después conoció a Leonardo que con el pasar de los día se empezó a enamorar de el hasta que ahora estaban a nada de casarse pero acurrucó algo inesperado Lukas fue plantado en el altar
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la lección que se acerca aunque duela
🖤 “La elección que se acerca”
Las luces rojas no dejaban de parpadear.
La alarma seguía sonando.
Pero dentro de la sala…
el caos era otro.
Silencio.
Pesado.
Incómodo.
Kai estaba en la puerta.
Observando.
Leonardo seguía frente a Lukas.
Aún cerca.
Demasiado.
Y Lukas…
en medio.
Por primera vez en mucho tiempo…
sin una respuesta inmediata.
—Tenemos que movernos —dijo Takemichi Hanagaki por el comunicador—. ¡El lugar se está cerrando!
Nadie respondió.
Porque algo más importante estaba pasando.
Kai dio un paso adelante.
Lento.
Seguro.
—Así que… esto es lo que pasa cuando no estoy —murmuró.
Leonardo lo miró de reojo.
—No es asunto tuyo.
Kai sonrió.
Pero sus ojos no.
—Todo lo que tiene que ver con él… es asunto mío.
Silencio.
Eso fue directo.
Claro.
Lukas levantó la mirada.
—No empieces.
Pero ya era tarde.
—¿Vas a defenderlo? —preguntó Leonardo.
—No —respondió Kai—. Voy a ver cuánto dura.
—¿Qué?
Kai inclinó la cabeza.
—Esto —señaló entre ellos—. Tú y él.
Silencio.
—Porque no parece algo que sobrevivió… —continuó—
Pausa.
—Parece algo que se rompió.
Eso dolió.
Leonardo dio un paso adelante.
—No sabes nada.
—Sé suficiente —respondió Kai—. Él cambió.
Miró a Lukas.
—Y no fue por ti.
Silencio.
Eso…
también dolió.
Lukas frunció el ceño.
—Basta.
Pero Leonardo no se detuvo.
—Entonces dime —dijo—. ¿Por quién fue?
Silencio.
Kai no respondió.
Solo sostuvo la mirada de Lukas.
Y ahí estaba.
La pregunta que nadie quería hacer.
Pero que ya no se podía evitar.
Lukas respiró hondo.
Por primera vez…
no tenía una respuesta rápida.
No tenía un plan.
No tenía control total.
Porque esto…
no era estrategia.
Era elección.
—No voy a responder eso aquí —dijo finalmente.
Pero no sonó firme.
Kai lo notó.
Leonardo también.
Y eso…
solo lo hizo más real.
Explosión a lo lejos.
El tiempo se acababa.
—¡Lukas! —gritó Takemichi Hanagaki—. ¡Si no salen ahora, no van a salir!
Silencio.
Lukas cerró los ojos un segundo.
Y cuando los abrió…
volvió a ser él.
—Nos vamos.
Directo.
Sin mirar a ninguno.
Caminó hacia la salida.
Pero al pasar entre ellos…
se detuvo un segundo.
Sin voltear.
—Esto no termina aquí.
Y siguió caminando.
Kai sonrió levemente.
Leonardo apretó los puños.
Y ambos lo siguieron.
Porque ahora…
ya no se trataba solo de sobrevivir.
Se trataba de quién iba a quedarse a su lado.
“Intentarlo… aunque duela”
La noche era extrañamente tranquila.
Después del escape… todo quedó en silencio.
Demasiado silencio.
Un lugar apartado.
Lejos de todos.
Solo ellos tres.
Lukas estaba de pie, mirando la ciudad desde la azotea.
Pensativo.
Serio.
Detrás de él…
Kai y Leonardo.
A unos metros de distancia entre ellos.
Como si esa distancia dijera todo lo que no podían.
—Esto no puede seguir así —dijo Leonardo finalmente.
Su voz rompió el silencio.
Kai no respondió.
Pero su mirada fue directa a Lukas.
—Tiene razón —añadió después—. No eres el único que está en medio de esto.
Silencio.
Lukas cerró los ojos un segundo.
—Lo sé.
Se giró lentamente.
Ahora frente a ambos.
—Por eso vamos a hacerlo diferente.
Ambos lo miraron.
Confundidos.
—¿Diferente cómo? —preguntó Leonardo.
Pausa.
Lukas respiró hondo.
—Sin mentiras. Sin juegos.
Miró a Kai.
—Sin manipular.
Luego a Leonardo.
—Sin huir.
Silencio.
—¿Y qué queda entonces? —preguntó Kai, más serio de lo habitual.
Lukas dio un paso adelante.
—Intentarlo.
Esa palabra…
pesó más que cualquier otra cosa.
Leonardo frunció el ceño.
—¿Los tres?
—Sí.
Silencio total.
Kai soltó una pequeña risa.
No burlona.
Incrédula.
—Eso no funciona.
—Entonces lo hacemos funcionar —respondió Lukas.
Leonardo lo miró fijamente.
—¿Y si uno de nosotros sale herido?
Pausa.
—Ya estamos heridos —respondió Lukas.
Eso…
los calló.
El viento sopló entre ellos.
Lento.
Frío.
Kai fue el primero en acercarse.
Paso a paso.
—No prometo nada —dijo.
—No te lo estoy pidiendo.
Leonardo dudó.
Un segundo.
Dos.
Luego también se acercó.
Ahora estaban los tres.
Cerca.
Demasiado cerca.
Tensión.
Miradas.
Respiración contenida.
—Esto es una mala idea… —murmuró Leonardo.
Kai sonrió apenas.
—Las mejores lo son.
Lukas los miró a ambos.
Y por primera vez…
no como piezas.
No como pasado o posibilidad.
Sino como…
algo real.
Extendió la mano.
No como líder.
Como alguien que estaba eligiendo.
Kai la miró.
Luego a Lukas.
Y la tomó.
Leonardo dudó…
pero al final también lo hizo.
Tres manos.
Un acuerdo.
Inestable.
Peligroso.
Real.
Pero justo en ese momento—
Vibración.
El teléfono de Lukas.
Lo sacó.
Miró la pantalla.
Y su expresión cambió.
—¿Qué pasa? —preguntó Kai.
Silencio.
Lukas levantó la mirada.
—Nos encontraron.
Silencio.
Porque ahora…
no solo tenían que intentar estar juntos.
Tenían que sobrevivir así.