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Yo Me Quedo Con El Marqués

Yo Me Quedo Con El Marqués

Status: En proceso
Genre:Edad media / Diferencia de edad / Enfermizo
Popularitas:43.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Mariana odió el libro dramático que leyó. Y como castigo, el libro la teletransporta dentro de la historia. dónde ahora es la protagonista muda y tonta.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 14

La residencia donde se celebraba la reunión del príncipe heredero estaba llena desde temprano, los carruajes llegaban uno tras otro, los sirvientes abrían las puertas con rapidez, anunciaban nombres, y cada invitado cruzaba el gran salón vestido bajo una misma regla, negro y blanco, una combinación que marcaba orden, posición y respeto por el evento; las luces estaban bien distribuidas, las mesas alineadas, la música ya sonaba con un ritmo suave que invitaba a conversar antes de iniciar lo principal.

El duque Bruno llegó acompañado de Fátima, ella descendió primero, tomando la mano que él le ofrecía, su vestido negro resaltaba su figura, su postura era impecable, su mirada se movía con intención, no para admirar el lugar, sino para encontrar a alguien.

—No mires tanto —dijo Bruno en voz baja mientras caminaban—, llamas la atención.

Fátima sonrió sin mirarlo.

—Para eso estamos aquí.

Entraron al salón, saludaron a quienes correspondía, pero Fátima no se detenía demasiado, su atención seguía buscando entre los rostros.

—¿A quién buscas? —preguntó Bruno, ya notando su actitud.

—A nadie —respondió ella—, solo observo.

Bruno no insistió, aunque su expresión dejó ver que no estaba convencido.

Minutos después, otro carruaje se detuvo frente a la entrada; Marcel descendió primero, su vestimenta negra estaba perfectamente ajustada, sobria, sin adornos innecesarios, luego extendió la mano hacia el interior.

Lucero salió con cuidado, el vestido blanco que llevaba era limpio en su diseño, bien estructurado, hecho a su medida, cada detalle pensado sin exagerar; al entrar al salón, varias miradas se dirigieron hacia ella, no por ruido o exageración, sino porque destacaba con una presencia que no necesitaba esfuerzo.

—Es ella —susurró alguien cerca.

—Mira el vestido.

Lucero notó las miradas, pero no se detuvo, caminó al lado de Marcel, manteniendo la postura, sus manos relajadas, su mirada tranquila.

Fátima los vio.

Su expresión cambió apenas, sus ojos se fijaron en Marcel primero, luego en Lucero, recorriendo el vestido con detalle.

Marcel se inclinó un poco hacia Lucero.

—Es normal que miren —dijo en voz baja—, es mi deber que mi esposa sea la más hermosa de esta noche.

Lucero asintió con rubor en sus mejillas. Nunca antes la habían tratado así.

El ambiente cambió cuando las puertas principales se abrieron con mayor formalidad; los anuncios se hicieron con más fuerza.

—El príncipe heredero Gregorio.

El salón guardó silencio.

Gregorio entró acompañado de su prometida, Arasha, ambos avanzaron con paso firme, saludando con la cabeza, manteniendo una postura que no dejaba dudas de su posición; al llegar al centro, se detuvieron.

—Gracias por asistir —dijo el príncipe, su voz clara—, esta reunión conmemora los años de nuestro reino y la unión que nos mantiene firmes.

Arasha permaneció a su lado, su expresión tranquila.

—Pronto habrá un cambio importante —continuó Gregorio—, una unión que fortalecerá la paz entre territorios.

Marcel se inclinó hacia Lucero.

—Se casará con una princesa de otro reino —explicó—, es un acuerdo político.

Lucero lo miró, comprendiendo.

—Es necesario —añadió él.

Ella asintió.

El discurso no se extendió demasiado, lo suficiente para marcar la intención del evento; luego, la música cambió, el ritmo se hizo más claro.

—Es el primer baile —dijo Marcel.

Lucero lo miró. Él extendió la mano.

—¿Bailas conmigo?

Lucero sostuvo su mirada un segundo, luego colocó su mano en la de él.

Mientras tanto, Fátima golpeó con suavidad el codo de Bruno.

—Invítame —dijo en voz baja.

Bruno la miró, sorprendido.

—Iba a hacerlo.

—Que lento.

Bruno extendió la mano.

—¿Bailas conmigo?

Fátima aceptó.

Las parejas comenzaron a moverse, el salón se llenó de pasos medidos, giros, miradas que se cruzaban y se evitaban; Marcel guiaba con seguridad, su mano firme en la espalda de Lucero, manteniendo la distancia adecuada, sin imponer más de lo necesario.

—Sigue el ritmo —dijo.

Lucero lo hizo, sus movimientos eran precisos, atentos.

—Así —añadió él.

Mientras giraban, Lucero levantó la vista, su mirada recorrió el salón, se detuvo en un punto.

Su padre.

El conde Ernesto estaba bailando con Isolda, su atención centrada en ella.

Lucero se quedó observando unos segundos más, luego buscó con la mirada a su madre.

No estaba.

Su expresión cambió apenas.

Marcel lo notó.

—¿Qué pasa? —preguntó.

Lucero negó suavemente. Pero su mirada volvió a recorrer el salón una vez más.

En ese momento, Fátima comenzó a acercarse durante el baile, ajustando sus pasos para coincidir con el recorrido de Marcel; él lo notó de inmediato, su mirada se endureció un poco, y sin decir nada, acercó más a Lucero, su mano en la espalda se afirmó, marcando el espacio.

Lucero sintió el cambio.

Fátima lo vio.

Su sonrisa no desapareció, al contrario, insistió, ajustando su posición una vez más.

—Ten cuidado —dijo Bruno en voz baja—, puedes chocar con alguien.

—Sé lo que hago —respondió ella.

Marcel no desvió su atención.

—Mírame —dijo a Lucero.

Ella levantó la vista hacia él.

—No prestes atención a los demás. Solo a mí.

Lucero sostuvo su mirada. Era difícil no ver a más nadie que a él.

El baile continuó unos minutos más hasta que la música llegó a su cierre; las parejas se separaron, y Marcel no dudó en guiar a Lucero fuera del centro.

—Vamos.

Se alejaron hacia una zona más tranquila.

Fátima los siguió con la mirada, su expresión tensa.

—Eres demasiado lento—dijo a Bruno.

—No es una competencia.

—Para ti no.

Bruno la miró, su expresión cambió.

—No entiendo por qué haces esto.

Fátima no respondió.

—Estoy aquí contigo —añadió él—, eso debería ser suficiente.

Mientras tanto, Marcel y Lucero se detuvieron cerca de una mesa con bebidas; él tomó una copa, luego otra, y se la ofreció.

Lucero la aceptó.

—Relájate —dijo él—, ya pasó la parte más formal.

Lucero sostuvo la copa, observándolo.

Marcel la miró.

—Quiero intentar algo —dijo.

Lucero inclinó la cabeza.

—Habla —dijo él—, con señas.

Lucero soltó una pequeña risa, movió la cabeza, como diciendo que no era necesario. Que él no la entendería.

Marcel insistió con un gesto.

—Hazlo.

Lucero levantó las manos, sus movimientos fueron fluidos, naturales, formó una frase corta. Una donde decía que era guapo. Y ella lo hizo porque pensó que él no lo interpretaría.

—¿Que soy muy guapo?

Lucero se quedó inmóvil un segundo, sorprendida. Sus ojos se iluminaron.

Lucero sonrió, una sonrisa abierta, sincera, se acercó sin pensarlo y lo abrazó.

Marcel recibió el abrazo sin dudar.

—Estoy aprendiendo —dijo—, no es tan difícil.

Lucero negó con la cabeza, como diciendo que sí lo era, pero su expresión mostraba otra cosa.

El momento entre ellos se mantuvo, ajeno al resto del salón.

Hasta que un sonido rompió el ritmo.

Una copa cayó al suelo.

Luego otra.

Un murmullo se extendió rápido.

—¿Qué pasó?

—Alguien se cayó.

—Es el conde.

Las miradas se dirigieron hacia el centro.

Ernesto estaba en el suelo.

Isolda se había apartado, su expresión de sorpresa, pero sin acercarse demasiado.

—¡Conde! —llamó alguien.

—No tiene pulso —dijo otro.

El silencio fue inmediato.

—¡Traigan a un médico!

—¡Rápido!

Lucero se quedó inmóvil, su respiración se detuvo un instante.

Marcel giró hacia ella.

—Quédate aquí.

Pero ella no se movió.

Sus ojos estaban fijos en su padre.

El ambiente cambió por completo, la música se detuvo, los invitados comenzaron a alejarse, algunos acercándose con curiosidad, otros con preocupación.

Y en medio del caos que comenzaba a formarse, Lucero permanecía quieta, con la mirada fija, sin poder apartarla.

1
GLEIRYS FUENTES
Sabía que era una reencarnada, por su manera de actuar con el Duque, actitudes que son muy peculiares para esa época
Gemini ❤️❤️
Pero Giaela y Octavio se ven muy bien
Nana89
Espero que se divorcie de su esposa loca y ahora borracha y pueda ser feliz con ella 🥺
Nana89
Me gusta ella para Bruno 🥹
Es inteligente y sensata y buena persona 🥰🥰
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Oh es una reencarnada 🤗
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Todos muy guapos 🥰
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Pobre Bruno cuando será que se quita ese bulto de sal de encima 😔
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Maldita bruja la deben descubrir y castigar 😡😡😡😡
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Es Octavio es todo un papucho y Gisela es preciosa no parecen mayores 🤣
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Espero que descubran a esa sirvienta mal intencionada 😡
fresa
eso la mamá ya se encontró quien la consuele 🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Gloria
Ella recuperara el habla en algún momento , por qué en ese nido de víboras en necesito la voz , ella por qué no averigua si fue que nació así , o le hicieron algo
Celery Mmev
😂 😂 Jajaja ni siquiera sabe de quien es el bebé 🤷
Nata Mazó
esa va ser un clavo en el zapato de Luciana y Marcel espero no equivocarme
Nata Mazó
pero yo si quisiera saber por qué Luciana no habla será que es muda de nacimiento o fue por algo que ella quedó a si autora me explica está parte por favor gracias
Nata Mazó: muchas gracias por la aclaración pero ella puede volver hablar creo
total 2 replies
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Dios me da pesar del duque ojalá la situación se le resuelva rápido
Lilith
diablos, señorita!!!
inuyasha/ Tomoe🦊
martha ya te olí perra y serpiente tuvo q ser. disfruta tu momento q marcel te va a echar a patadas, ansío q lucero vuelva hablar sería lindo, h ojalá q Bruno pueda ser feliz y Fátima se largué
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Hay nooo que no llegue otra loca hacer problema 😵‍💫
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Dios pobre duque con esa loca ojalá la pueda sacar de su vida antes 😡😡😡
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