Damon despierta como Edward un vampiro débil y frágil, pisoteado por todos, el siendo mafioso más temido y el más Sádico, les demostrará quien manda.
Bill un vampiro violento y agresivo qué es manipulado por su amada Roselia pero ella solo lo ve como marioneta, hasta que un encuentro con Edward lo cambia todo.
¿Cual será el destino de ambos?
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La Emperatriz Roselia
~En el palacio~
En el despacho del emperador se encuentra Bill siendo regañado por su esposa la emperatriz Roselia debido a lo que sucedió con su hermano, pensó que la primera en quejarse sería su madre no su amada, en eso recuerda la discusión que tuvo con Edward antes de castigar a su hermano.
-¿Por qué, siempre te pones de su lado?, yo soy tu esposo, te lo he dado todo, poder y riqueza, Roselia tú deberías estar siempre de mi lado, pero cuando pasa esto, siempre te pones del lado de mi hermano o madre.
- ¡Qué estás tratando de insinuar!, yo solo quiero que estés en buenos términos con tú familia. —Roselia suelta un par de lágrimas. - Mi corazón es solo tuyo, me duele que dudes de mí, ese secretario es una mala influencia, por favor cariño te lo suplico, échalo.
- No, lo siento Roselia, te amo, pero no voy a echar a Edward. —Habla Bill muy firme.
Roselia se quedó helada desde que conoció a Bill nunca le ha negado nada, todo lo que quería lo hacía, ahora sin duda alguna se da cuenta de que ese secretario es una total amenaza y tiene que eliminarlo cuanto antes o será muy tarde.
- Si es lo que quieres, así será, pero debes tener mucho cuidado con él. —Sonríe de manera genuina. - Bueno, me retiro.
-... Porque, no te quedas un poco más, tengo tiempo libre podríamos tomar té y pasar juntos la tarde. —Habla Bill con una ilusión en los ojos y un leve sonrojo en las mejillas.
- Bill, no somos niños para esas cosas, tienes responsabilidad y yo también, pero si quieres hacerme feliz, pero hay un diamante rubí que van a subastar este fin de semana, si lo consigues para mí, te lo agradecería mucho.
Roselia sale del despacho dejando solo a Bill con una mirada de tristeza con un poco de decepción que la final se sentó en un sofá derramando un par de lágrimas y cubre su rostro con sus manos.
- Solo vienes a defender a mi hermana y madre, solo te presentas para pedirme joyas o para deshacerme de un sirviente, nunca me diste un abrazo ni un beso... Esto es amor. —Bill llora.
En los pasillos del palacio está Edward dirigiéndose al despacho del emperador, pero para su mala suerte se encuentra a la emperatriz, la primera vez que la vio fue cuando conoció a Sira y no la pudo mirar fijamente, pero ahora sin duda es hermosa, cabello rosa largo y ojos azules, con un rostro angelical digno de una protagonista femenina.
- Saludos majestad, la emperatriz del reino y la luna que alumbra la noche, déjame decirle que hoy se ve demasiado radiante. —Habla Edward con una leve reverencia y una sonrisa Sínica.
- Gracias, me alegro de que alguien tan atractivo como usted, este al servicio del emperador. —Responde Roselia con un sonrojo en la mejilla luego de ver la apariencia de Edward.
- Me alegra ser alagado por la emperatriz, pero ahora mismo voy de camino donde el emperador hay unos documentos que no cuadran en el palacio.
- No quiero que sonar mal, pero déjame decirle que usted está en peligro, su majestad es alguien muy cruel, ni siquiera tiene compasión de mí, su esposa. —Habla Roselia con un par de ojos tristes y con algo de preocupación.
Edward se acerca lentamente donde la emperatriz hasta estar demasiado cerca de ella poniendo a Roselia muy nerviosa y orgullosa, ya que no hay hombre que resista a sus encantos, en lugar de eliminarlo podría tenerlo de su lado, pero Edward se acerca su rostro a los oídos de la mujer y con una sonrisa burlona susurra a su oído.
"Dime su majestad, como se encuentra su exmarido y sus dos hijos que abandono en el mundo humano, aquí tú eres peor que cualquier escoria"
Eso hizo retroceder a Roselia con la mano en sus pechos con una mirada de terror, como podría saber su secreto ese don nadie, ni siquiera la emperatriz madre ni Blade lo saben, como él puede saber eso, si esto se difunde estará completamente aurrinada.
Edward empuja a la emperatriz al suelo y le jala de los pelos, quien se queja por el dolor mirando con mucho miedo al vampiro.
-Así es como debe estar, en el suelo como la basura que es, le recomiendo que disfrute el poco tiempo que le queda en este palacio, porque no voy a parar.
Edward suelta el cabello de la emperatriz de manera brusca y con una risa se va del lugar dejando a la emperatriz en el suelo y humillada apretando los puños.