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Curvas De Acero

Curvas De Acero

Status: Terminada
Genre:Grandes Curvas / CEO / Romance / Completas
Popularitas:253.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Él era solo un niño de 20 años; ella, una guerrera de 28 huyendo de una traición.
Cuando Elena despierta en una casa de seguridad, lo último que espera es encontrarse con un joven de mirada color miel y una confianza que la descoloca. Tras una noche de pasión que ella jura olvidar, Elena lo desprecia: "Niño, busca a tu padre, no tengo tiempo para juegos".
Él solo le responde con una promesa que le quema el alma: "Este niño acaba de darte el mejor recuerdo de tu vida... y voy a volver por ti".
Diez años después, el niño se ha convertido en un hombre implacable. Elena ha sobrevivido a todo, pero no está lista para el regreso de aquel extraño. Él no ha olvidado su aroma, su fuerza, ni a su "gordita". Esta vez, no aceptará un "no" por respuesta.
Una historia de reencuentro, poder y una obsesión que el tiempo no pudo borrar.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 19

El sol del Caribe estaba en su punto máximo, pintando el mar de un azul tan perfecto que parecía retocado con Photoshop. A bordo del yate, el ambiente estaba dividido en dos mundos: en la suite principal, el fuego de Alexander y Elena amenazaba con derretir las paredes; y en la cubierta, Hugo estaba librando su propia batalla de seducción contra Marcus, el guardia de seguridad que tenía la expresividad de una estatua de granito.

Marcus estaba de pie cerca de la barandilla, con sus brazos como troncos cruzados sobre el pecho y las gafas de sol puestas, vigilando el horizonte. Hugo, que llevaba un pareo de seda con estampado de leopardo y una pamela que desafiaba las leyes de la física, caminaba de un lado a otro intentando llamar su atención.

—Marcus, cielo, ¿no te cansas de estar ahí tan tieso? —preguntó Hugo, dándole un sorbo a su quinto margarita—. Mira qué brisa, mira qué espuma. Siento que la naturaleza me llama. Siento que soy... ¡una sirena atrapada en el cuerpo de un dios griego!

Marcus ni siquiera parpadeó. Hugo, frustrado por la falta de reacción del "coloso de ébano", decidió que era hora de recurrir a la artillería pesada. Se acercó a la proa, la parte más alta y delantera del yate, justo donde el viento soplaba con más fuerza.

—¡Marcus! ¡Mírame! —gritó Hugo, subiéndose con una agilidad cuestionable a la estructura metálica—. ¡Voy a hacer la gran Rose DeWitt Bukater! ¡Siente el aire, Marcus! ¡Estoy volando!

Hugo extendió los brazos, cerró los ojos y puso su mejor cara de éxtasis cinematográfico.

—¡Soy el rey del mundooo! —chilló.

Pero la tragedia tiene un sentido del humor muy retorcido. En ese preciso momento, una ola un poco más fuerte de lo normal golpeó el casco. Hugo, que llevaba unas sandalias de plataforma que no eran aptas para actividades náuticas, resbaló. Sus manos buscaron desesperadamente algo de donde agarrarse, pero solo encontraron aire.

—¡Madre de los pecadores, que me voyyy! —fue lo último que se escuchó antes de un sonoro ¡PLASH! que resonó en todo el yate.

Dentro de la suite, Alexander tenía a Elena contra el colchón, sus manos grandes apresando las muñecas de ella por encima de su cabeza. Estaban en ese punto de no retorno, donde la respiración es corta y el deseo lo nubla todo.

—Dime que eres mía, Elena —susurró Alexander, su voz ronca vibrando contra los labios de ella.

—Soy tuya, Alexander... —respondió ella, arqueándose hacia él.

Justo cuando él se disponía a reclamarla de nuevo, el sonido de una alarma y el grito de Marcus por el intercomunicador rompió la magia: —¡HOMBRE AL AGUA! ¡REPITO, EL SEÑOR HUGO HA CAÍDO POR LA PROA!

Alexander cerró los ojos y dejó caer la frente contra el hombro de Elena. Soltó un gruñido que sonó a puro sufrimiento existencial.

—Juro que si no se ahogó, lo ahogo yo mismo —masculló Alexander, separándose de Elena con una frustración que se le salía por los poros.

Elena, muerta de la risa y tratando de taparse con una sábana, se sentó de golpe. —¡Hay que ir por él! ¡Alexander, no sabe nadar muy bien cuando tiene alcohol en la sangre!

Salieron a la cubierta a medio vestir. Alexander con el pantalón del traje puesto pero desabrochado y la camisa abierta; Elena con una bata de seda que ondeaba al viento. Al asomarse por la borda, vieron a Hugo. No se estaba hundiendo, pero estaba enredado de la forma más ridícula posible en una red de boyas laterales que el yate usaba para atracar.

—¡Auxilio! ¡Un tiburón me mordió la nalga! —gritaba Hugo, aunque lo que le estaba rozando era simplemente un trozo de alga—. ¡Alexander! ¡Mi pelo se está arruinando! ¡El salitre es veneno para mis mechas!

Alexander suspiró, se quitó la camisa y se lanzó al agua con un clavado perfecto. Nadó hacia Hugo con una velocidad impresionante, mientras Marcus bajaba una escalera de cuerda.

Cuando Alexander llegó al lado de Hugo y lo agarró por el pareo para estabilizarlo, Hugo entró en modo "drama de telenovela". Se aferró al cuello de Alexander como si fuera un náufrago encontrando tierra firme.

—¡Alexander, nena, gracias a Dios! —chilló Hugo, sollozando sin una sola lágrima—. ¡Sentí el frío de la muerte! ¡Vi una luz blanca y olía a perfume barato! ¡No me sueltes, mi vikingo salvador!

—Cállate, Hugo, y agárrate a la escalera —dijo Alexander, tratando de zafarse del abrazo de koala de Hugo.

—¡No! ¡Escúchame bien por si mis pulmones colapsan! —Hugo se puso solemne mientras subían por la escalera con Alexander empujándolo desde abajo—. ¡Si muero, Alexander, dile a Elena que el testamento está en una caja de zapatos de Gucci bajo mi cama! ¡Y por lo que más quieras en este mundo...! —Hugo hizo una pausa dramática mientras Marcus lo ayudaba a subir a la cubierta—. ¡Dile que borre mi historial del navegador! ¡Que no lo mire! ¡Que lo queme! ¡Nadie debe saber mis fetiches con los uniformes de bombero!

Elena, que estaba arriba esperando con unas toallas, se dobló por la mitad de la risa. No podía ni respirar.

—¡Hugo, por Dios, estás bien! —dijo ella, lanzándole una toalla mientras Alexander subía a la cubierta, goteando agua y con una cara de querer cometer un crimen—. ¡Casi nos matas del susto!

Hugo se puso en pie, chorreando agua sobre la teca impecable del yate, y se acomodó el pareo de leopardo que ahora pesaba diez kilos. Miró a Marcus, que seguía con la cara de piedra, y luego a Alexander.

—Perdona el coitus interruptus, Alexander —dijo Hugo, recuperando su dignidad de la nada—. Pero es que Marcus no me hacía caso y tuve que recurrir al drama extremo. Aunque debo decir... —Hugo miró el pecho mojado y marcado de Alexander— ...que ser rescatado por ti tiene su encanto. Nena, Elena, ahora entiendo por qué no sales de la habitación. Si yo fuera tú, también me tiraría al mar cada cinco minutos para que este hombre me sacara así de empapado.

Alexander se pasó una mano por la cara, quitándose el agua, y miró a Elena con una súplica en los ojos. —Dime que podemos encerrarlo en el sótano del yate lo que queda de viaje.

—¡Oye! —protestó Hugo—. ¡Soy una víctima de la gravedad y del amor no correspondido! Marcus, ¿viste cómo Alexander me agarró? Eso es técnica. Aprende, cielo, aprende.

Elena se acercó a Alexander y le rodeó el cuello con los brazos, dándole un beso corto. —Prometo compensarte la interrupción... cuando Hugo se duerma la siesta.

Alexander la tomó de la cintura, pegándola a él a pesar de estar empapado. —Más vale que sea una compensación larga, porque si este hombre vuelve a gritar, no respondo.

—¡Los escucho! ¡aparte tengo a mis fans de Noveltoom que me defenderán!—gritó Hugo, mientras se dirigía al bar—. ¡Me voy a secar el pelo y a revisar si mi historial sigue a salvo! ¡Marcus, tráeme un whisky, que el agua salada me ha dejado la garganta seca como un desierto!

Alexander y Elena se miraron y rompieron a reír. Sabían que con Hugo a bordo, las vacaciones no serían las más tranquilas, pero definitivamente serían las más memorables de sus vidas. El yate siguió su curso hacia la isla privada, con Hugo cantando canciones de Celine Dion a todo pulmón y Alexander prometiendo, por lo bajo, que la próxima vez dejaría que los delfines se encargaran del rescate.

1
Genoveva
Linda novela, sin detalle, me gustó..

aún que me hubiera gustado que hubiera estado un poco más larga, de ahí, sin problema.
Genoveva
dime qué tú novela tiene 2da parte, si no es así está fatal.

porque está novela es para que fuera una saga, quiero saber con quién se queda la hija del vikingo..

Felicidades autora, muy linda novela, narrativa 10/10, tuvo de todo, aún que sinceramente muy cortita, a comparación de las que leo, de ahí en fuera sin detalle..
Genoveva
Hugo es una toda una cosa 🤣🤣🤣 me encanta
Genoveva
Hugo trae su desmadre el solito 🤣🤣🤣
Genoveva
pinche Hugo 🤣🤣🤣 es un desmadre
Alfredo Minicucci
yo pienso igual que Elia Maria ,no será que Alexander hace todo eso por venganza porque no se olviden que el padre de Elena tuvo antes la empresa y a lo mejor se mandó alguna tramoya con su familia y ahora que es rico toma venganza./Shy/
Alfredo Minicucci
si Hugo es un fenómeno es el.hermano que no tuvo y que la ayufo siempre.🤭
Genoveva
valió madres, la cosa 🤣🤣🤣
Alfredo Minicucci
Si me gusta como esta narrando la historia pero todavía no se sabe porque Alexander está tan interesado en Elena.👏👏
Gladys Dona
Linda novela Felicitaciones 👏
Amarilys Martinez
alguien que me explique empezó con 20 paso 10 años y termino con 28 me perdí o entendí mal
Gladys Dona
La viste para lucirse y a la ves lo pone celoso porque miran lo que dice es de el es un poco Enfermo ese Alexander ya que te gusta que ella sea la atención de la noche disfrútalo porque solo vos la tenes
Gladys Dona
Siempre fue de Elena eso lo dejo su madre pero el viejo Atorrante se gasto más de lo que entraba y hay entro Alexander a comprar todas las acciones para ahora devolver a Elena la que no apareció más fue la madrastra se habrá ido con otro Ceo con más 💰/Sob//Sob/
Gladys Dona
A no recuerdo pero ella apareció en la casa de Alexander no se si tuvo un accidente pero ella fue que le decía niño a Alexander por eso paso10 años hizo su fortuna y la vino a buscar pero que no recuerda que el Infeliz la engaño en la oficina
Gladys Dona
Algo se me perdió porque padre madrastra y hermanastra quedaron a la calle de donde saco dinero si no tenían una moneda y que Mateo yo pienso que Elena le da lo mismo si ella con sus propios 👀 los vio en la oficina con la secretaria que quiere inventar el padre en llamarlo a Mateo
Gladys Dona
Ya creo que se cobro lo suficiente de sexo por 10 años directamente no se levantan de la cama
Gladys Dona
Es divertido Hugo por lo menos no se van aburrir aunque Elena con Alexander no tienen tiempo para el aburrimiento /Sob//Sob/
Nilsida Navea
me encantó esta historia
Gladys Dona
La novela es muy buena pero te falta ponerle rostro a tus personajes y hay estarías completa yo anoto cada Escritora que pone fotos para volver a leer sus novelas ya perdí la cuenta pero más 80 novela empiezo en la noche y trato en 3 o 4 días terminar de leer por eso nunca leo si no dice completa
Alfredo Minicucci: yo no soy el que está en la foto el.es mi marido yo leo en su teléfono aclaro por lo que a veces escribo.
total 2 replies
Anna Trujillo Esquivel
me gusta mucho la pareja pero el amigo Hugo la verdad ya me fastidio osea los primeros capítulos era divertido pero ya no no pueden tener un momento de pareja porque ahí está metido
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