NovelToon NovelToon
La Prometida Del Enemigo

La Prometida Del Enemigo

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Romance / Amor-odio
Popularitas:4.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yoryanis R.

Alessia Ferrer acepta casarse con el heredero de una familia rival para investigar la muerte de su hermano.
Lo que no esperaba descubrir es que su nuevo esposo también está buscando al asesino… y que ambos podrían estar viviendo con el enemigo dentro de sus propias familias.

NovelToon tiene autorización de Yoryanis R. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El hombre que sabía demasiado

Alessia no perdió tiempo.

—Quiero hablar con Rinaldi hoy.

Thiago la observó con calma desde el otro lado del escritorio.

—Eso sería un error.

—¿Por qué?

—Porque cuando alguien cree que está en peligro… comete errores.

—Perfecto.

—No para nosotros.

Alessia frunció ligeramente el ceño.

—¿Entonces cuál es tu plan?

Thiago caminó hacia la ventana de su oficina. Desde el último piso, la ciudad parecía tranquila.

Demasiado tranquila.

—Primero necesitamos entender qué estaba comprando tu hermano.

—Ya dijiste que era poder.

—Sí.

—Eso no es muy específico.

Thiago se giró hacia ella.

—Tu hermano transfirió más de diez millones de dólares en tres meses.

Alessia lo miró con incredulidad.

—¿Diez millones?

—Como mínimo.

—¿Y nadie lo notó?

—Alguien lo notó.

—Rinaldi.

Thiago asintió.

—Exactamente.

Alessia volvió a abrir la carpeta y repasó las transferencias.

—Hay más nombres aquí.

—Sí.

—Pero los pagos más grandes son para él.

Thiago se apoyó contra el escritorio.

—Eso significa que Rinaldi era el intermediario.

—¿Intermediario de qué?

Thiago no respondió de inmediato.

Eso hizo que Alessia levantara la mirada.

—¿Qué estás pensando?

—Estoy pensando que tu hermano no estaba invirtiendo.

—Entonces ¿qué hacía?

Thiago habló con absoluta calma.

—Estaba comprando lealtades.

El silencio cayó en la habitación.

—¿Lealtades de quién?

—Políticos.

—¿Estás seguro?

—No.

—Pero lo crees.

—Sí.

Alessia cerró la carpeta lentamente.

—Gabriel no hacía ese tipo de negocios.

Thiago inclinó ligeramente la cabeza.

—¿Estás segura?

Esa pregunta la incomodó.

Porque en realidad…

no lo estaba.

Una hora después, el coche de Thiago se detuvo frente a un restaurante elegante en el centro de la ciudad.

—¿Vamos a comer? —preguntó Alessia.

—No.

—Entonces ¿por qué estamos aquí?

Thiago miró hacia la entrada del restaurante.

—Porque Rinaldi viene aquí todos los jueves.

Alessia lo miró con sorpresa.

—¿Lo estás vigilando?

—Lo estoy estudiando.

—Eso suena peor.

—Es más eficiente.

En ese momento, un sedán negro se detuvo frente al restaurante.

Un hombre bajó del coche.

Alessia lo reconoció de inmediato.

Matteo Rinaldi.

Vestía un traje gris oscuro y caminaba con la seguridad de alguien acostumbrado al poder.

Pero algo en su expresión parecía… tenso.

Thiago lo observó con atención.

—Mira cómo camina.

—¿Qué tiene?

—Está nervioso.

—¿Cómo puedes saberlo?

—Porque revisó su teléfono tres veces desde que salió del coche.

Alessia entrecerró los ojos.

—Tal vez está esperando a alguien.

—Exactamente.

Rinaldi entró al restaurante.

Thiago abrió la puerta del coche.

—Vamos.

—¿Así sin más?

—Sí.

—¿Ese es tu gran plan?

Thiago sonrió ligeramente.

—Improvisar suele poner nerviosa a la gente culpable.

Alessia salió del coche.

El restaurante estaba lleno, pero no demasiado.

Un camarero se acercó.

—Buenas tardes.

Thiago habló con naturalidad.

—Estamos buscando al señor Rinaldi.

El camarero dudó un segundo.

—Está en la mesa del fondo.

—Gracias.

Cuando llegaron, Rinaldi levantó la mirada.

Su reacción fue inmediata.

Sorpresa.

Luego incomodidad.

—Señor Castellani… señorita Ferrer.

Thiago tomó asiento sin pedir permiso.

Alessia hizo lo mismo.

—Qué coincidencia —dijo Thiago.

Rinaldi intentó sonreír.

—Sí… mucha coincidencia.

Alessia fue directa.

—Necesitamos hablar.

Rinaldi dejó su copa sobre la mesa.

—¿Sobre qué?

Thiago colocó lentamente la carpeta sobre la mesa.

Y la abrió.

Las hojas con las transferencias quedaron visibles.

El color del rostro de Rinaldi cambió ligeramente.

—¿Qué es esto? —preguntó.

Thiago respondió con calma.

—El dinero que Gabriel Ferrer te pagó antes de morir.

El silencio que siguió fue pesado.

Muy pesado.

Rinaldi miró primero a Alessia.

Luego a Thiago.

—No sé de qué están hablando.

Alessia se inclinó ligeramente hacia adelante.

Su voz fue fría.

—Te pagó millones.

—Eso no es cierto.

Thiago golpeó suavemente una de las hojas.

—Aquí están las transferencias.

Rinaldi tragó saliva.

—Eso… eran inversiones.

—¿En qué?

—En varios proyectos.

—Nombres.

Rinaldi dudó.

Y ese pequeño segundo de silencio…

lo delató.

Thiago sonrió levemente.

—Eso pensé.

El hombre comenzó a ponerse nervioso.

—No deberían estar investigando esto.

Alessia entrecerró los ojos.

—¿Por qué?

Rinaldi bajó la voz.

—Porque Gabriel se metió en algo que no entendía.

Thiago lo observó con interés.

—Explícanos.

Rinaldi negó lentamente con la cabeza.

—No puedo.

—Puedes.

—No.

Alessia habló con firmeza.

—Mi hermano murió.

Rinaldi la miró.

Y por un momento…

pareció sentir algo de culpa.

—Si siguen buscando respuestas…

su muerte no será la última.

El silencio cayó sobre la mesa.

Thiago no apartó la mirada de él.

—¿Eso es una amenaza?

Rinaldi negó rápidamente.

—Es una advertencia.

Alessia sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

—¿Quién está detrás de esto?

Rinaldi respiró hondo.

Y por primera vez…

pareció realmente asustado.

—Gente que ustedes no pueden enfrentar.

Thiago sonrió con tranquilidad.

Pero sus ojos se volvieron fríos.

—Eso nunca ha detenido a los Castellani.

Rinaldi se levantó de la mesa.

—Dejen esto en paz.

Y sin decir una palabra más…

se marchó del restaurante.

Alessia lo vio salir.

Luego miró a Thiago.

—No nos dijo nada.

Thiago cerró lentamente la carpeta.

—Nos dijo algo importante.

—¿Qué?

Thiago respondió con calma.

—Que tiene miedo.

Alessia frunció el ceño.

—¿Y?

Thiago la miró directamente.

—Las personas poderosas no sienten miedo sin razón.

El silencio volvió a instalarse entre ellos.

Y ahora una cosa estaba clara.

La muerte de Gabriel Ferrer no era un accidente.

Era la puerta de entrada a algo mucho más oscuro.

1
Alexandra Novoa Jaimes
ahy autora ojalá no demore mucho la segunda parte
Alexandra Novoa Jaimes
interesante novela ..me tiene atrapada ...felicitaciones autor👏
Rosa Isela Maldonado
si mé gusta
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play