Él la conoció de casualidad en el bosque siendo cazada como un animal para ser entregada como un sacrificio para apaciguar la ira de la diosa luna. La salvó, no porque le importara sino porque le fascinaba ver el terror en aquellos que se creían superiores, los quemó bajo el poder de las llamas eternas del infierno, los oyó rogar, gritar y suplicar por piedad, pero era tarde cuando las llamas eternas tocaban la carne humana esta ardía hasta quedar hecha polvo.
Ella al verlo sintió curiosidad, miedo, curiosidad y agradecimiento. Lo siguió en un viaje sin retorno donde conoció cada cosa, experimentó qué era ser libre, qué era ser ella misma, sonreír, respirar con tranquilidad y despreocupación ante la posibilidad de ser nuevamente perseguida, ya no era una preocupación, la dejó atrás.
Pasó el tiempo y los cielos la reclamaron. La diosa se la llevó y en consecuencia se desató el caos y quienes osaron llevársela, ardieron en llamas eternas, mientras que otros vivían peor que un animal.
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Capítulo 9
**KAELYN **
No sabía qué pensar, qué decir, porque simplemente no tenía forma o manera de explicar lo que acababa de hacer. Mi magia, la había revelado, la había dejado salir y sinceramente se sentía bien, porque llevaba años soportando las lágrimas, mis deseos de gritarle al mundo que yo era una persona que merecía tener una vida normal, pero luego de tantos años ya no pude más y las palabras de Einar hicieron que me diera cuenta de que ya no debía esconder mi poder, lo que soy y lo que represento.
Cerré los ojos al sentir el viento frío golpeando mi rostro, mientras la lluvia seguía prevaleciendo encima de los dos mojándonos más y más hasta que prácticamente el agua que absorbía nuestra ropa ahora escurría con cada movimiento. No veía nada, solo el agua que caía a como cascada en tormenta descontrolada.
Apenas pude divisar a lo lejos edificios, además de algunas figuras que corrían con desesperación, tratando de evitar accidentes, pero al vernos supieron enseguida que éramos intrusos y sin dudar nos apuntaron con sus armas. Einar sonrió de forma diabólica y perversa. Me bajó de su espalda y fue directamente a desarmar a los guardias con una velocidad sobre humana que me dejó completamente sorprendida.
Era más rápido que los rayos que caían del cielo por la intensa tormenta que era cada vez más fuerte y poderosa. Mientras tanto varios guardias intentaron arrestarme, me resistí y estos terminaron electrocutados con mi magia, cayeron al suelo derrapando contra este, mientras que otros cayeron sobre el asfalto como una muñeca de trapo.
Miré a mi alrededor y una mujer que vestía de blanco de pies a cabeza, llevaba puesta una capa con capucha blanca que cubría su rostro. Esa mujer emitía una energía oscura y cruel, mi bruja interior me decía que ella era peligrosa, que tuviera cuidado, y realmente debía tenerlo.
Ella llegó acompañada de más guardias que me rodearon casi de inmediato, con sus espadas listas para atacarme. Sonreí en mis adentros. La mujer se quitó la capucha y comenzó a aplaudir con una mezcla de burla y de reconocimiento. Sus ojos grises intensos me miraban con un brillo peligroso y curioso al mismo tiempo. Sonrió de manera peligrosa y confiada.
Era una mujer hermosa de cabellos plateados largos hasta la espalda, su piel era del color de la misma luna, sus labios perfectos y carnosos esbozaron una perfecta sonrisa mostrando todos sus dientes inmaculados y perfectos, las largas pestañas que adornaban sus ojos plateados le daban ese toque de misterio y de peligro. Era alta, pero los guardias que estaban a su lado eran más altos que ella, sin embargo, en cuanto a fuerza, bueno... era obvio que ella era muy poderosa.
—Debo reconocer que eres una de las brujas más astutas que he conocido a lo largo de mi vida y acepto que debí ser más cuidadosa, ni modo... de los errores—Levantó la mano para dar la mano para ejecutarme, pero en su lugar una figura oscura y peligrosa en forma de animal llegó de un salto, sus ojos rojos carmesí tenían ese brillo peligroso que gritaba: MUERTE. Literalmente.
Gruñía mostrando los dientes, estaba preparado para atacar miraba a los guardias y a la mujer listos para atacar. El enorme animal de cuatro patas me miró, era un lobo enorme. Me miraba de una forma que no lograba comprender, observé sus ojos y al ver ese brillo peligroso supe de quién se trataba.
—Einar...—Murmuré en un susurro. Él desvió la mirada y se fijó en la mujer de cabellos plateados que seguía manteniendo esa sonrisa.
—No puede ser...—Habló la mujer con desdén y cansancio.—El hijo bastardo ha vuelto. ¿No entiendes que no eres nada? Ni siquiera tu padre tuvo el valor de aceptar que no sirves de nada, por eso lo tuve que eliminar...—su mirada se endureció. La sonrisa que antes tenía se fue. Einar, en cambio, la miró y entonces habló con una voz grave y poderosa que resonó en toda la ciudad. Una voz que reflejaba que era un verdadero Alfa de sangre pura.
—¿Crees que soy demasiado estúpido para no saber que esto iba a ocurrir? Eres muy ingenua Selene...—Habló él con burla y desdén. Selene suspiró, tratando de contener la furia que estaba creciendo dentro de ella.—No vendría aquí a menos que tuviera un plan y una hermosa bruja a mi lado que ha demostrado ser más peligrosa y astuta que tú...
Selene no dijo nada. Simplemente, el color de su rostro perdió color y luego pasó a estar rojo de furia. Los guardias que nos estaban apuntando con sus espadas, me miraron creyendo que no tendría oportunidad de defenderme. Golpee el suelo con mi puño haciendo que este se agrietara provocando que estos salieran volando en cámara lenta estrellándose contra las paredes de los edificios siendo destrozadas en miles de pedazos.
Einar dio un salto cuando di el golpe, salté a su lomo mojado por la lluvia persistente.
—¡¡¡NO PUEDE SER!!!—Chilló Selene como una niña pequeña a la que le negaron un dulce.—¡¡¡ELLA NO ES NORMAL!!! ¿Qué ERES?—Me preguntó gritándome.
—Soy alguien que ya no vivirá bajo la sombra de alguien que busca suprimir la voluntad y decisión de una bruja...—respondí con absoluta tranquilidad. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que ya no tenía a nadie que la protegiera, que la hiciera sentir superior y poderosa. Los guardias estaban inconscientes. La gente salía de sus casas y escondites para ocultarse de quien ya no tenía poder sobre ellos. Al ver esto supe que Selene había caído. Su reino de terror había terminado.
Los ojos de la mayoría cambiaron de color, mientras que otros observaban con una evidente sonrisa diabólica, llena de satisfacción y alivio.
Selene miró a todos dándose cuenta de que nadie le temía más. Y por ende su poder sobre la Ciudad perdió efecto en poco tiempo. Einar me bajó de su lomo, se transformó en humano, se puso su abrigo encima para cubrir su desnudez. Dio un paso adelante tomando mi mano, lo seguí a la par sin apartar la vista de la mujer esperando a que esta hiciera un movimiento estúpido.
Estando frente a ella, simplemente me hizo darme cuenta de que Selene era solo una mujer patética que perdió una guerra desde hace ya bastante tiempo.
—Desde que decidiste que mi madre... Elisa Burnedead no era apta para ser la esposa del líder esta Ciudad una vez próspera, fue que sellaste tu destino, ahora no eres nada y por lo que veo... nadie te extrañará—miró a su alrededor con una mezcla de confusión e incredulidad que venía acompañada de rabia pura. Cerró las manos en puños, apretándolos tan fuerte que sus nudillos se pusieron blancos.
La superioridad que antes mostraba con tanta confianza y sin preocupaciones, que al verla me daba cuenta de que ella era realmente patética. Alguien trastornada e insegura, que solo buscaba tener poder, intimidar al más débil para sentirse poderosa y superior a todos.
—Después de tantos años...—Habló Einar con una mezcla de pesar y de resignación—No has aceptado que mi padre nunca te amo y acepto que él... no le tuvo mucho amor a mi madre, pero... a pesar de todo la respetó el día que le dijo que no la buscara jamás, luego de casarse contigo.
—Ella NUNCA lo AMÓ—Reafirmó Selene siseando entre dientes furiosa—, Esa mujer nunca... fue lo que se necesita para ser la esposa del Líder de esta ciudad que lleva mi NOMBRE—. Einar curvó una sonrisa diabólica y burlona. La miró de cerca y las palabras que salieron de su boca la dejaron en completo silencio.
—Adler Stenberg... jamás llamaría a una ciudad como tú... porque todos aquí sabemos que no te llamas Selene... Si no...—hizo una breve pausa—Celina Salvatore...
Su rostro palideció aún más. Mostró una expresión de derrota y de algo que nunca pensé en ver en una mujer como ella...
Resignación mezclada con derrota.
Los presentes que antes le temían, que antes no podían sostenerle la mirada ahora la miraban con otros ojos. Algunos con odio, otros con satisfacción, pero había quienes la miraban con una mezcla de alivio y tristeza. Cayó al suelo de rodillas dándose cuenta de que su reino de terror había terminado de forma definitiva. Me miró con una mezcla de odio y una furia que no pasó desapercibida.
—Eres idéntica a esa mujer...—Murmuró lo suficientemente alto como para que todos lo escucharan sobre todo Einar.—Esa mujer que te dio a luz, no sabes cuánto me alegra que se haya muerto... al fin y al cabo nunca deseó tenerte y la ayudé a deshacerse de ti...
Fui hacia ella, la tomé del cabello con fuerza, ella hizo una mueca de dolor e incomodidad. Trataba de soltarse de mi agarre, pero al clavar mis uñas en su cuero cabelludo se dio cuenta de que no lo conseguiría. La miré de cerca.
—Y no sabes cuánto me alegro de saber que mi odio hacia ella es mutuo, sin embargo..., mi madre adoptiva me enseñó que sin importar cuánto odies a alguien... tu odio simplemente te envenenará, pero al darle tu perdón... simplemente ese odio que le tenías a esa persona se va y esta simplemente vive con el hecho de que ya nunca más te recordará de la misma manera—mis palabras sonaron tan calmadas y serenas que hasta a mí me sorprendió. Solté a tipa tirándola al suelo viéndola cosechar lo que sembró.