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Ni Tan Viuda

Ni Tan Viuda

Status: Terminada
Genre:Mundo mágico / Época / Duque / Romance / Reencarnación / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:159.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: LunaDeMandala

Renace en la novela que estaba leyendo y en el personaje que más odiaba.. Pero, dispuesta a cambiar su destino.

* Historia parte de un universo mágico.
** Todas novelas independientes.

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Posada Abbey

Los carruajes avanzaban a buen ritmo por el camino empedrado, balanceándose suavemente entre los árboles que bordeaban la ruta. El clima era templado, el cielo claro, y el aire tenía ese aroma dulce propio de Mercia después de la lluvia. En el primer carruaje, James y Ginger iban conversando en voz baja mientras Alban dormía en brazos de su madre. En el segundo, el ambiente era más distendido, acompañado por el murmullo constante de los cascos de los caballos.

El duque Evenhart ocupaba el asiento frente a Florence y Greofrey, y parecía especialmente animado.

—Cuando los hermanos Abbey comenzaron con las posadas —comentó con tranquilidad—, no conocían a ningún príncipe. Eran solo jóvenes con buenas ideas… y un talento innato para los negocios.

Greofrey asintió, apoyando un brazo en el borde de la ventanilla.

—Bueno, padre, técnicamente el general Lennox ya no es un príncipe —puntualizó con una media sonrisa—. Ahora es hermano del emperador.

El duque soltó una risa grave, cargada de afecto y nostalgia.

—Para alguien de mi edad, Felipe Lennox siempre será un príncipe —respondió—. Lo vi crecer. Vi cómo se convirtió en general. Aunque cambien los títulos, algunas imágenes permanecen.

Florence escuchaba con atención, sin interrumpir, interesada de verdad. Resultaba extraño que aquellas figuras, tan distantes en la jerarquía del imperio, fueran recordadas por el duque con tanta naturalidad, casi como si hablara de viejos vecinos.

—Y el otro hermano Abbey… —continuó él—, el que se casó con la princesa Volt. Eso sí que fue una sorpresa para todos.

—una de las princesas del Emperador Vittorio —añadió Florence suavemente, más para sí que para los otros.

—La misma —confirmó el duque—. Hija de uno de hombres más temidos.. Aun así, el muchacho Abbey no titubeó. Y por lo que sé, no le ha ido nada mal.

Greofrey sonrió.

— Leandro uno de los hijos del emperador Vittorio seguramente asumirá pronto como emperador —comentó—. Se dice que es igual que su padre no solo físicamente, Pero que tiene también la amabilidad de la emperatriz..

El duque asintió, mirando por la ventana como si viera más allá del paisaje.

—Eso esperamos todos.

Florence permanecía en silencio, pero su mente tejía hilos invisibles, conectando nombres, historias, alianzas. Le fascinaba ese mundo donde el poder y el afecto parecían entrelazarse de formas tan complejas.

Pero al mismo tiempo, se sentía extrañamente cómoda. No era una conversación política tensa, ni una disputa económica. Solo tres personas hablando durante un trayecto tranquilo, en un carruaje que avanzaba hacia un destino simple.. una posada famosa por sus dulces.

Cada tanto, Greofrey hacía algún comentario ligero, y el duque respondía con humor refinado. Florence sonreía de vez en cuando, con la mirada relajada, como si por fin hubiera encontrado un momento en el que su vida no pesara tanto sobre sus hombros.

Cuando los carruajes se detuvieron frente a la posada Abbey, el aroma cálido a pan recién horneado y carne sazonada los envolvió de inmediato. El edificio, aunque hecho en piedra y madera como cualquier construcción de Mercia, tenía una fachada distinta.. letreros grandes, colores vivos, ventanales amplios y una hilera de mesas dispuestas afuera para los viajeros. No era la típica posada sobria y silenciosa. Era… alegre, bulliciosa, casi moderna.

En cuanto Ginger bajó del carruaje, soltó un pequeño grito ahogado lleno de emoción.

—¡Oh, por todos los dioses! —exclamó llevándose una mano al pecho.

Florence la imitó sin darse cuenta, con los ojos bien abiertos. La posada Abbey no solo ofrecía pasteles elegantes en vitrinas de cristal… había bandejas con hamburguesas enormes, pan dorado y esponjoso, torres de papas fritas crujientes, trozos de pollo frito, salsas espesas y brillantes, bebidas espumosas. Había incluso bandejas numeradas y una fila ordenada de clientes esperando su turno.

—No… no puede ser —murmuró Florence, incapaz de disimular su asombro.

Ginger, con una sonrisa que cruzaba todo su rostro, soltó en voz baja..

—Es como un McDonald’s medieval…

Florence parpadeó. Su corazón dio un vuelco. Ese nombre. Esa referencia.

Giró lentamente hacia Ginger y, como quien camina sobre hielo delgado, respondió en el mismo tono conspirativo..

—Yo diría que es más como un Burger King medieval…

Durante un segundo, ambas se quedaron mirándose en silencio. Y luego, sin poder evitarlo, se abrazaron fuerte, riendo bajito, con esa risa que nace de un secreto compartido. No hubo necesidad de palabras. En ese abrazo estaba la confirmación.. no estaban solas. Había otra persona como ella, alguien que también había venido de otro mundo.

—Entonces… tú… —susurró Ginger, todavía con los ojos brillantes.

—Y tú —respondió Florence, apretando aún más el abrazo.

Las dos estallaron en una risita suave y nerviosa, mezcla de alivio y alegría. Pero en ese mismo instante, notaron que James y Greofrey las observaban con evidente confusión.

—¿Qué ocurre? —preguntó James, arqueando una ceja.

—¿Por qué parecen haber descubierto un tesoro? —añadió Greofrey, divertido, aunque intrigado.

Las dos mujeres se separaron de inmediato, carraspeando con toda la compostura que pudieron reunir, aunque aún sonreían demasiado para fingir normalidad.

—Nada —dijeron al mismo tiempo.

Y, como si se hubieran puesto de acuerdo, Florence y Ginger avanzaron tomadas del brazo hacia la entrada, dejando atrás a dos hombres que, aunque no entendían nada, no pudieron evitar sonreír ante aquella extraña pero encantadora complicidad.

Florence y Ginger entraron a la posada como si hubiesen vuelto a tener quince años. La vitrina brillaba con bandejas interminables.. hamburguesas jugosas con queso derretido cayendo por los bordes, panes suaves y dorados, torres de papas fritas, pollo frito crocante, empanaditas rellenas, pastelitos dulces, helados espesos y bebidas espumosas que tintineaban en vasos de cristal.

—Quiero eso… eso… eso… y eso también —decía Ginger, señalando sin orden alguno.

—Y dos de esas hamburguesas —añadió Florence, mordiéndose el labio para no reír—. Por… investigación culinaria, por supuesto.

La dependienta apenas podía seguirles el ritmo mientras ambas enumeraban platos como si temieran que al día siguiente desapareciera aquel lugar. Cuando llevaron las bandejas a la mesa, James y Greofrey abrieron mucho los ojos.. eran tantas que apenas cabían.

—Esto parece una fiesta —comentó James, divertido, colocando a Ginger la servilleta sobre el regazo.

Greofrey miró la montaña de comida y luego a Florence, quien, sin perder la elegancia, tomó una hamburguesa con ambas manos. Lo hizo con toda la delicadeza que le permitía el tamaño del pan… y le dio una gran mordida.

El queso se estiró como una hebra dorada.

Florence cerró los ojos un segundo, saboreando, y luego comenzó a reír como una niña traviesa.

—¡Esto es… increíble! —dijo, con la voz un poco amortiguada.

Ginger no se quedó atrás.. tenía una hamburguesa en una mano y una papa frita en la otra, alternando bocados con una felicidad descarada.

—¡James! —exclamó, casi indignada de tanta dicha— ¿Por qué no sabíamos que esto existía antes? ¡He vivido engañada!

James la miraba con ternura, apoyando el codo sobre la mesa, sin dejar de observar cómo su esposa disfrutaba sin ninguna contención.

—Si hubiese sabido que esto te haría tan feliz, habría llenado el castillo de cocineros —respondió, riendo.

Greofrey, por su parte, miraba fascinado a Florence. No por el vestido negro elegante. No por su porte digno de una duquesa… sino por la forma en que ella reía con la boca manchada de salsa, olvidando por completo el peso de su título, del luto, del mundo entero.

—Creo que nunca la había visto así —murmuró más para sí mismo que para nadie.

—Ni yo —añadió Molly en voz baja, que los acompañaba a cierta distancia, sonriendo al verla tan libre.

Entre tanto, al otro lado del salón, el duque Evenhart conversaba con otro noble de alto rango, sosteniendo en brazos al pequeño Alban envuelto en suaves mantas. Su voz sonaba orgullosa, cálida, plena.

—Míralo —decía con brillo en los ojos—, es igual a su madre cuando era bebé… pero con los ojos de Bristol.

El amigo duque asentía, admirando al niño mientras el abuelo lo mecías con cariño como si fuera un tesoro recién descubierto.

En la mesa, Ginger y Florence continuaban probándolo todo.. papas, pollo, hamburguesas, pasteles, helado. Cada nuevo bocado venía acompañado de risas, comparaciones absurdas, comentarios entusiasmados.

—Esto es peligroso —dijo Florence con aire solemne, sosteniendo una papa frita—. Si abren uno de estos en mi ducado… nunca volveré a comer otra cosa..

—Si abren uno de estos en todo el reino —respondió Ginger con una sonrisa traviesa—, conquistarán el mundo.

James y Greofrey se limitaron a mirarlas comer con paciencia y cariño, como si observaran a dos niñas a las que, por fin, la vida les hubiera permitido jugar sin preocupaciones.

Y por primera vez en mucho tiempo, Florence se sintió ligera. Sin pasado, sin sombras. Solo presente. Solo risas. Solo una mesa llena de comida imposible y una amiga que entendía su mundo secreto sin necesidad de explicaciones..

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Rose M
linda novela!
Mariela Serrano
Hermosa!!!! gracias autora 👏👏👏😍😍😍
Diana Gpe Martinez
merecía su final
Sara Rojas Retamal
ah que fome, todo lento y sin emoción, es monótono 😭
Sara Rojas Retamal
ya autora, muchas vueltas y repeticiones que aburre, avance más rápido con la trama 🥰 quier luego casorio e hijitos y el difunto qué se joda🤭
lei didy
Hermosa.... Aunq me falta saber los pensamientos de greofrey... Pero la trama en sí hermosa... ☺️
Maria Kupke Probst
Típico de la mayoría de los hombres machistas. Hacen sus vidas sin importarles los sentimientos y sufrimiento de los demás. Me alegro que Florence no se deje pisotear y siga adelante.
juana maria meneses bautista
ese cucaracho si que no picha ni cacha ni deja comer a los demás, que quería que ella le guardara luto hasta que el quisiera regresar como si nada, hacerse el aparecido solo por su ego de macho herido si que tiene mucha seguridad en el. mismo....
Luci Ana
excelente historia,me encantó
Sara Rojas Retamal
Florence no tiene magia? que fome😭
Bertha M
Como siempre autora un placer leer tus historias, esta historia me hace creer nuevamente en el amor, en la pareja que se construye día a día, que se elige todos los días y se crece, se confía y se siente protegida, que bello amor, tan real y centrado! Gracias de verdad por compartir tus bellísimas historias con nosotros! Y nos vemos en la próxima novela!
Bertha M
Aaah amé esta historia! Autora será que Felicity tendrá su historia?
LunaDeMandala: si.. Felicity tiene su propia historia ✨
total 1 replies
Hanna
maravillosa 🥰🥰🥰 como siempre eres increíble autora
Hanna
jajajajajjajaja.. no sea celoso Gareth 😂😂😂
Hanna
solo queda que Gareth encuentre un amor🥰
Hanna
😱😱😱😱😱 que hermoso 🥰🥰
Hanna
pero Greofrey ya no les había hablado por cartas??
Una_Éire: yo también había entendido que ya se los había dicho ni bien se enteraron
total 1 replies
Hanna
como un hombre enamorado, un amigo, un esposo debe ser. 🥰🥰🥰
Hanna
Oliver és un gran amigo.... 😁
Hanna
exacto.
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