Sydney Brown, una joven asocial desafortunada se ve forzada a trabajar en los baños de un templo.
Unos baños que cargan con una maldición que acecha desde los rincones en una espiral de rencor y odio que parece no terminar jamás.
Donde deberá elegir si...
¿Ser una heroína?
¿Ayudar a la maldición?
¿O no hacer nada y observar como el rencor destruye a las personas de su alrededor?
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Capitulo #12: Mensaje
Esa misma noche al terminar mi trabajo en los baños, el detective se me acercó con unos papeles en las manos, parecía más calmado que antes y por la ausencia de Tomoko suponía que ella ya se había regresado a su casa.
—¡Señorita! —gritó corriendo hacia mí—. Oye, lo siento por lo que pasó en la tarde, y… dime ¿No quieres saber quién es esa misteriosa mujer que finge ser tu mamá?
—Ahm… —temblando volteé a ver a los baños, sintiendo un frío recorrer mi espalda en un horrible escalofrío—. N-no…
—¿Segura?
—B-bueno… yo… ahm… —comencé aterrada a las posibles consecuencias—. S-sí —me rendí con un suspiro intentando que él tan solo me dejara en paz—.
Resignada bajé las escaleras del templo con él a mi lado hablándome sobre el pasado de esa mujer que habitaba en los baños.
—Bueno, según Koshi Shirakawa, o el señor Shirakawa. Kairo era una antigua sacerdotisa que fue asesinada por su esposo. Un hombre llamado… ahm… mira, es un nativo de esta ciudad que raro… Omar Sánchez… aquí dice que no solo mató a Kairo sino que también asesinó a su hija menor Hanako jaja y lo más asombroso es que Hana, es idéntica a ti, es igualita —asombrado me mostró una fotografía de una niña similar a mi—. Es como tú, pero en miniatura, señorita
Una parte de mi tenía curiosidad sobre esa tragedia, pero pocos segundos después recordé lo que significaba jugar a ser el héroe.
—Jaja, no puedo creerlo, señorita, Kairo al parecer fue ahogada por su esposo en los baños —dijo leyendo parte de los informes que tenía en la mano—.
Ver una sombra que no era de nosotros persiguiéndonos fue suficiente para hacerme hacer una cosa por simple supervivencia.
—Mientras que el cuerpo de su hija Hana fue…
Como de costumbre tenía los audífonos puestos, ya que cuando tenía un ataque de pánico la música me relajaba y esa noche fue lo que me ayudó a no escuchar nada más, solo puse play a una canción y la puse a todo volumen.
Lo último que escuché del detective fue un grito ahogado, no volteé, ni deje de caminar y como me temía… al bajar las escaleras, me encontraba sola. El Detective… había desaparecido sin más y a lo lejos estaba esa mujer de pie.
Puse en pausa la música al momento, escuchando tan solo silencio, no se escuchaba el viento y las hojas siquiera, era silencio puro.
—¡¡Syd!! —gritó mi mamá corriendo hacia mí para abrazarme—. Lo siento por no venir ayer, es solo que ya sabes como es tu papá —me agarró de la mano—. Ven, que tengo pensado hacer un espagueti riquísimo
—S-sí, mamá
Regresé a mi casa con mi mamá, ella parecía no haber visto a la mujer y también no dejaba de hablar sobre la cita romántica que tuvo con mi papá.
No le puse mucha atención debido a que no dejaba de pensar en lo que le había pasado al detective, ¿Él había muerto? ¿A dónde se lo había llevado esa mujer?.
Me ponía bastante inquieta no saber el destino del detective pero creo que eso no fue lo único que inquietó esa noche. Pues al hacer directo como de costumbre, recibí un mensaje directo de Horu que decía:
“¿Quién es él? ¿Crees que me puedes ser infiel? Es mejor que te alejes de él si no quieres que salga herido”
Leer ese mensaje me dejó paralizada, con la respiración agitada, con todo lo que pasó en el día me había olvidado de ese enfermo, volver a recordarlo hizo que mi rostro se pusiera pálido y que mi visión se tornara borrosa.
No quería cerrar directo, menos cuando era una de las pocas cosas que me divertía tanto en el día. Así que tan solo tragué saliva y temblando dejé mi celular al lado de mi laptop.
—¿Qu-Que sucedió? Estás más callada hoy y ayer no hiciste directo —leí de un comentario del chat—. Ah… eh, no chicos jajaja, estoy bien, y ya les dije que ayer no hice directo porque pase la noche con una amiga
Seguí leyendo los comentarios del chat intentando distraerme con mis seguidores pero eso fue un error ya que una cuenta que parecía ser otra cuenta de Horu comentó entre todos.
—¿Yoko Nishida? Ella es muy lin… —se me hizo un nudo en el estómago por el miedo mientras lo leía en voz baja—. Ah… ehm, que tal si jugamos un juego ya, chicos porque uff, creo que no puedo aguantar la emoción de cagarme encima con los juegos —añadí nerviosa intentando no ver los comentarios de la cuenta secundaria de Horu—.
Mi celular no dejaba de vibrar en cada momento, lo que me sacaba del juego y del directo, no quería encenderlo, porque sabía quién me estaba enviando mensajes y no quería pensar eso, no quería confrontar esos mensajes.
Cuando terminé directo mi celular dejó de vibrar, y la curiosidad generada por el miedo me hizo encender mi celular, viendo así cada uno de los mensajes que me envió ese tipejo enfermó.
Temblando y con un poco de esperanza bloqueé su número de todos sitios para que no volviera a contactarme. Cómo era de esperarse eso no lo detuvo, pues al día siguiente cuando me desperté me encontré con algunos mensajes de Horu:
“Sydney ¿En serio crees que eso va a servir conmigo?”
“Te conozco mejor que ese detective”
“No puedes escapar de mí e ir a la policía no te ayudará”
Ver esos mensajes temprano fue suficiente para que saliera corriendo al baño y vomitar por el miedo que sentía carcomer mi cuerpo.
Debido a que no quería ir sola, llamé al detective, si alguien podría mantenerme segura sin salir dañado era él, después de todo era un policía y los policías te protegen ¿no?
Solo que en lugar de contestarme el detective me respondió su hermana menor, Yoko.
—¿Huh? ¿Syd?
—Yo-Yoko, ¿Es-esta tu her-hermano?
—Sí, ayer regresó como a las tres de la mañana y no ha salido de su habitación en toda la noche ¿Por qué?
—¿Cre-Crees qu-que él pue-pueda venir por m-mí?
—Uhm, bueno, dudo que mi hermano en su estado actual sea capaz de conducir
—Ahm… tú…
Me detuve debido a que no quería ponerla en peligro con ese psicópata pero… pero mi miedo por ir sola me hizo terminar de hablar.
—¿Syd? ¿Hola? ¿Syd?
—Yo-Yoko… ¿Tu-tu? Sa-sabes conducir
—Sí, aunque jaja, solo iré por ti… si me prometes que repetiremos lo de hace unos días —respondió con un tono juguetón—.
—S-sí lo pro-prometo —respondí dejándome caer en mi cama aliviada—.
Mientras esperaba a Yoko, no podía dejar de sentirme observada y perseguida, caminé por toda mi habitación con la sensación de un cosquilleo en todo mi cuerpo, un burbujeo en mi estómago y con la sensación de estar sudando en todo momento.
Cuando escuché que llegó a mi casa, cerré mi casa con llave lo más rápido que pude y salí para subirme a la camioneta de Reiko sin pensar. Aunque al subir di un pequeño salto al ver a Yoko con la chaqueta de su hermano que combinada con una gorra hacía que Yoko pareciera un chico de lejos.
—¿Yo-Yoko?
—Jaja, si soy yo, es solo que el idiota de mi hermano uso mi sudadera para tapar una ventana
—¿Qué?
—Sí, como lo escuchas, no sé que le pasó pero ha estado como loco gritando que una Yurei va tras él
—¿Huh? ¿Qu-Qué es una Yurei?
—Es un espíritu vengativo y así, pero no te preocupes solo son historias jaja —me agarró de la pierna—. Además si de verdad existen, yo te voy a proteger
—Ah… eh… S-sí, Gra-Gracias —respondí incómoda forzando una sonrisa—