Aria,una asesina letal marcada por una enfermedad incurable, acepta su muerte con serenidad…hasta que despierta en el cuerpo de Alaysha, un personaje de su novela favorita cuya vida fue arrebatada, inesperadamente vuelve al día en el que el padre de la original entrega las cartas de compromiso que decidirá el destino de ambas hermanas. Con los recuerdos intactos de la original y un don que viaja con ella, Aria elegirá su propio camino. Pero inesperadamente descubre que Rosse ha renacido, cuando esta se apresuró en tomar la carta de compromiso del segundo príncipe .Sin decir palabra alguna -Aria- ahora Alaysha sonríe con frialdad y acepta el compromiso con el temido primer príncipe . Si bien Rosse recuerda su pasado , no imagina que la mirada que la observa desde el rostro de su hermana pertenece a otra persona …alguien que conoce la historia al detalle y ha vuelto a reescribirla..
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Escena 10
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El carruaje real se detuvo al atardecer frente a la residencia norte, frente a un palacio que no grita riqueza si no que la susurraba con autoridad contenida. Construido en piedra gris oscura con vetas plateadas, sus líneas eran limpias y elegantes, torres altas pero no excesivas, ventanas altas y enmarcadas con bordes elegantes; su jardín frontal estaba plantado de rosa rojas perfectamente podadas y cuidadas que contrastaba con la sobriedad del conjunto. No había dorados chillones ni estatuas exageradas; todo transmitía poder antiguo, refinado, el tipo de lujo que no necesita presumir. Axel bajó primero del caballo que había escoltado el carruaje y abrió la puerta con una reverencia precisa. Extendió su mano enguantada para ayudar a Alaysha a descender. Ella aceptó el apoyo con un gesto breve, su vestido permaneció impecable a pesar del viaje tan movido, la cola cayó como una cascada que Livia recogió de inmediato.
Al pie de la escalinata principal aguardaba una fila perfecta de sirvientes : mayordomos, doncellas, cocineros, jardineros, todos vestidos elegantemente con sus respectivos uniformes y el emblema discreto de la casa real del norte. Al verla bajar, se inclinaron al unísono en una reverencia profunda y sincronizada, dejando que sus voces salieran graves y respetuosas al saludarla.
—Los sirvientes le dan la bienvenida, a su alteza la princesa —dijeron al unísono.
Ella los miró de reojo, evaluando todo en silencio, y volvió su atención a Axel que permanecía inclinado.
—Princesa — pronunció él con una voz firme pero respetuosa, irguiéndose solo lo necesario— A partir de hoy, este palacio será su hogar. Su alteza el príncipe ordenó expresamente que sea tratada como la señora absoluta de estas tierras durante su ausencia. Todo el personal, todos los recursos y cada rincón del palacio están a sus órdenes. Nadie aquí cuestionará su autoridad.
Entonces una mujer de cabello plateado recogido en un moño bajo e impecable, y vestido azul oscuro con un delantal negro se acerco con pasos tranquilos ; y una hermosa sonrisa cálida que suavizaba sus rasgos endurecidos por los años. Axel, inmediatamente la presentó.
—Princesa, le presentó a la señora Cecilia, la ama de llaves principal. Ella será la responsable de encargarse de todo lo que necesite, la guiará a sus aposentos para que descanse del viaje . Yo, lamentablemente , debo partir de inmediato; su alteza me espera en la frontera.—informó haciendo una última reverencia, para luego girarse, montar su caballo y alejarse por el camino empedrado sin mirar atrás.
— Por aquí, princesa por favor.—dijo Cecilia, con una voz suave, abriendo paso entre los sirvientes que se apartaron como una ola silenciosa.
Alaysha avanzo con Livia a su costado, Cruzaron el umbral principal, dando paso a un vestíbulo amplio de techos altos, suelo de mármol negro veteado de oro, paredes con tapices discretos de batallas antiguas y lamparas de cristal que ´proyectaban luz cálida sin ser ostentosos. El aire olía a madera pulida, cera de abeja y un leve toque de rosas frescas. Cecilia caminó a su lado sin invadir su espacio, ofreciéndose a mostrarle el palacio con naturalidad. Primero fueron a la biblioteca un salón grande y amplio, luego fueron al salón principal con chimenea de piedra y vistas al jardín interior, la galería de retratos familiares donde los ojos de generaciones pasadas parecían seguir cada paso, las cocinas amplias y ordenadas, luego fueron al invernadero de cristal, donde había muchas plantas exóticas que florecían incluso en invierno. Todo a su paso estaba impecable, funcional, elegante sin exceso, como si el mismo palacio hubiera sido diseñado para alguien que valora más el poder que el espectáculo.
Finalmente, subieron una gran escalera curva que daba hasta el segundo piso. Se detuvieron justo enfrente de una puerta doble de madera blanca tallada.
—Sus aposentos, princesa—dijo con una ligera inclinación— Todo ha sido preparado según sus gustos. Si necesita algo, cualquier cosa, solo tire del cordón junto a la chimenea y enseguida los sirvientes vendrán, incluida yo. Descanse bien.
Alaysha asintió con calma, y Cecilia pasó a retirarse. Extendió la mano hacia el picaporte de la puerta doble, pero sus dedos apenas llegaron a rosarlo cuando sintió el roce de una mirada ajena recorrer su espalda intensa, y curiosa, que la observaba desde algún punto indefinido a su espalda. No era miedo, solo era esa certeza instintiva de no estar sola en el corredor desierto; se volvió despacio, y sus ojos dorados escanearon las sombras alargadas de las columnas y las puertas cerradas al fondo del pasillo, pero justo en el instante en que su mirada se posó en la puerta rosa pálido al final del ala apuesta—esa que Cecilia había mencionado de pasada como los aposentos de la joven princesa— esta se cerró de golpe con un chasquido seco y definitivo, como si alguien del otro lado hubiera decidido terminar la observación de forma abrupta. Alaysha entrecerró los ojos un segundo, evaluando el silencio repentino que siguió, y el leve eco del portazo seguida flotando en el aire, pero no dijo nada; simplemente se giró de nuevo, abrió su propia puerta y entró en la habitación dejando que esta se cerrara tras ella con un leve clic suave.
Alaysha entró y la puerta se cerró a su espalda. La habitación era amplia, con una gran cama de dosel que dominaba el centro; las cortinas eran de terciopelo granate, las sábanas de seda blanca y sobre la mesa de noche reposaba un jarrón con rosas rojas frescas que parecían recién cortadas. Todo era casi idéntico a su antigua recámara en el palacio ducal: los colores, la misma disposición de los muebles, incluso el mismo aroma sutil de cera de abeja y rosas. Ella se dispuso a recorrer el espacio con la mirada, deslizando los dedos por el respaldo de una silla y el borde de un tapiz.
—Se esmeraron en prepararla —murmuró para sí— Conocen bien mis gatos…
De pronto, una vocecita aguda y juguetona resonó en el aire, como si saliera de la nada. —¿Y eso qué importa?—Sisi apareció con un destello violeta, flotando en el centro de la habitación, dando una voltereta completa antes de detenerse.—¿ Ya notaste donde estamos?
Alaysha no parpadeo, solo la miró sin mucho interés. —Si… en el palacio del príncipe sanguinario, que ahora es mi esposo—respondió con voz plana.
Sisi soltó un suspiro pesado que parecía más una queja, y se colocó a la altura de sus ojos, con sus pequeñas alas aleteando con rapidez.
—No me refiero a eso, ama.—se acercó a la ventana alta, chasqueo los dedos y las cortinas pesadas se abrieron de google, dejando entrar la luz crepuscular. Señaló con dramatismo hacia el horizonte—Estas en las tierras del norte.
—¿ Y?...— dijo Alaysha arqueando una ceja.
—¿Recuerdas lo que te dije de los ingredientes para la poción? Lágrimas de luna, cuerno de unicornio sombrío, pétalo de la rosa eterna… Todo eso está ahí fuera.
Señaló más allá de los muros y los jardines perfectamente podados, donde el terreno descendía hacia un muro de robles centenarios que ocultaban la vista , pero detrás de ello de intuía la silueta oscura y densa del bosque prohibido, con montañas lejanas envueltas en niebla.
QUE PUTERIA
QUE NOVELAZA
ESTÁ DE INFARTO
ES BRILLANTE
UNA DE LAS MEJORES QUE ESTO LEYENDO HASTA AHORA
QUE GRANDE LA ESCRITORA
QUE MENTE TAN PRIVILEGIADA
OJALÁ Y NOS DE MÁS HERMOSOS CAPÍTULOS PRONTO
MIS RESPETO A LA DAMA ESCRITORA👏👏👏😘🥰