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Un Narcisista Reencarnado

Un Narcisista Reencarnado

Status: Terminada
Genre:ABO / Yaoi / Reencarnación / Completas
Popularitas:16.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Sooya'sBook

Dicen que ten cuidado con lo que desees... ¡Pero yo pedí un trono!, bah, que más da. Y si no fuera poco, resulta que ahora soy un omega puro. La nueva cáscara, que, aunque tenga mi nombre, en realidad era un... ¡Idiota, migajero, sin nada de dignidad! Y para el colmo; un personaje que sería utilizado por el protagonista y luego desechado.

No gracias, arreglaré eso, y mientras tanto me voy a divertir, porque este mundo donde los alfas dominan; no va conmigo, es más, haré que se inclinen a mis pies.

NovelToon tiene autorización de Sooya'sBook para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Epi 10; Yo decido quien llega al epilogo

La mañana siguiente no trajo el sol, sino una tormenta eléctrica que parecía haber sido invocada por mi propio estado de ánimo. Me desperté con el sonido de los truenos y el brillo de mi tableta notificándome el éxito del sabotaje.

Leonard Ruiz, el gran emperador del silicio, acababa de pasar tres horas intentando entrar en los servidores de los Vargas, solo para encontrarse con una pantalla negra y un mensaje que yo mismo programé: "Error 404: Dignidad no encontrada".

"Soy un genio", pensé, estirándome entre mis sábanas de seda. "Un genio con unas nalgas envidiables y un plan que haría llorar a Maquiavelo".

Bajé a desayunar con mi mejor máscara de "Omega aturdido". Al llegar al comedor, la escena era digna de una pintura de guerra. Marco estaba de pie, con el teléfono pegado a la oreja, su aroma a metal frío era tan intenso que casi podía saborearse. Su cabello rojo fuego estaba revuelto, señal de que no había dormido.

—¡No me importa cuánto cueste! —rugió Marco al teléfono—. Si Leonard Ruiz ha bloqueado nuestro acceso a la logística, quiero que lo recuperen ahora. ¡Contraten a quien sea!

—Buenos días, hermanito —dije con voz cantarína, sentándome con una elegancia perezosa—. ¿Por qué tantos gritos? ¿Se acabó el café de especialidad o es que finalmente te diste cuenta de que tu seguridad informática es tan útil como un cenicero en una moto?

Marco me lanzó una mirada que habría incinerado a cualquiera, pero yo solo tomé un sorbo de mi jugo de naranja.

—Cállate, Inel. No tienes idea de lo que está pasando. Alguien... alguien bloqueó el puente de datos entre nosotros y la terminal. Ruiz cree que nos tiene acorralados.

—Oh, qué drama —susurré, fingiendo desinterés mientras revisaba mis uñas—. Pues, qué coincidencia. Justo antes de bajar, vi un correo en la bandeja general de la empresa. Una tal firma... ¿"Cifra & Sombra"?, decía algo sobre haber detectado una intrusión y haber blindado el sistema para nosotros. Quizá deberías dejar de gritarle a tus empleados mediocres y mirar quién te acaba de salvar el trasero gratis.

Marco se quedó helado. Sacó su propio dispositivo y sus ojos verdes se abrieron de par en par. La confirmación estaba ahí. Mientras Leonard intentaba asfixiarlos, una entidad misteriosa —yo— había levantado un muro infranqueable que dejaba a los Ruiz fuera y a los Vargas protegidos.

—¿Quiénes son estos tipos? —murmuró Marco, su paranoia ahora mezclada con una gratitud retorcida—. Nadie hace esto gratis.

—Quizá son fans de la familia —mentí descaradamente, sonriendo tras la copa—. O quizá simplemente odian a Leonard tanto como yo odio ese color de corbata que llevas.

Mientras tanto, en la Torre Ruiz, el ambiente debía ser el infierno. Leonard no era el tipo de hombre que aceptaba un "Acceso denegado". Su ego de Alfa dominante estaría sufriendo una micro-hemorragia por cada segundo que pasaba sin control.

—Damián —susurré en mi reloj inteligente mientras Marco salía disparado hacia la oficina—. El cebo está puesto. Leonard va a estar desesperado. Va a intentar contactar a su "rata principal" para saber qué salió mal. Quiero que interceptes esa comunicación. Es hora de que el líder de las ratas le dé a su dueño una noticia que lo deje de rodillas.

La fase dos era simple y cruel: íbamos a hacerle creer a Leonard que Marco había descubierto todo y que estaba planeando un contraataque legal masivo. Quería ver a Leonard sudar, quería verlo cometer errores por pura desesperación.

—Entendido, Inel —la voz de Damián sonó firme, con esa nota de acero que tanto me gustaba—. Pero prepárate. Leonard no va a ir a la mansión, pero va a mover sus hilos en la bolsa. Va a intentar aplastarlos financieramente si no puede hackearlos.

—Que lo intente —respondí, poniéndome de pie y mirándome al espejo. El esmoquin de anoche había sido un aviso; el de hoy sería la ejecución—. Leonard Ruiz cree que es el protagonista de esta historia, pero se le olvidó un pequeño detalle: en este libro, yo soy el autor, el editor y el que decide quién llega al epílogo.

Me puse mis gafas de sol de diseñador y salí de la habitación. Tenía una empresa que dirigir desde las sombras y un imperio familiar que "heredar" mediante una gestión de crisis impecable.

...—🖇️—...

El despacho de Leonard Ruiz, que solía ser un santuario de control absoluto, se sentía ahora como una jaula de cristal. El aire estaba saturado con el aroma a cedro quemado, una señal física de su frustración contenida. Leonard apretó el borde de su escritorio de caoba hasta que sus nudillos se tornaron blancos.

Todo estaba saliendo mal. Por primera vez en seis años, el algoritmo de su vida presentaba errores que no podía depurar.

—Señor, el ataque a las acciones de los Vargas ha fallado —anunció su analista financiero a través de la pantalla, con la voz temblorosa—. Una firma desconocida, "Cifra & Sombra", inyectó capital y protección algorítmica en el momento exacto. No pudimos absorber ni el 1% de la caída.

Leonard no respondió. Simplemente apagó la pantalla con un gesto seco. Se levantó y caminó hacia el ventanal, observando la lluvia golpear el cristal. Su jugada maestra, el movimiento que debía haber dejado a Marco Vargas de rodillas suplicando por un préstamo, se había disuelto en el aire. Sus ratas en la empresa Vargas no respondían a los mensajes encriptados; era como si hubieran sido tragadas por la tierra.

"Alguien está jugando conmigo", pensó Leonard, y la idea le provocó un escalofrío que no era de miedo, sino de una furia gélida. "Alguien se ha metido en mi tablero".

Repasó mentalmente sus activos. Marco era demasiado previsible para haber planeado esto. Víctor estaba prácticamente retirado. ¿Quién quedaba? Julian, su prometido, no tenía el cerebro para algo así. Entonces, la imagen de la gala de anoche cruzó su mente como un relámpago: Inel Vargas.

Recordó la mirada hazel, la sonrisa cínica y el esmoquin que desafiaba cualquier etiqueta de "Omega dócil". Recordó cómo el chico le había sostenido la mirada sin un solo rastro de la antigua adoración patética.

—Inel... —susurró Leonard, y una sonrisa depredadora, aunque cargada de desesperación, apareció en su rostro.

Si no podía entrar por la puerta principal de los Vargas, entraría por la "puída trasera". Leonard todavía creía que, a pesar del cambio de actitud de anoche, Inel seguía siendo el mismo joven hambriento de atención. Solo tenía que presionar los botones adecuados, ofrecerle el "amor" que tanto había mendigado, y el chico volvería a ser su informante. Al final del día, un Omega siempre buscaba la protección de un Alfa dominante, ¿verdad?

Tomó su teléfono personal y buscó el número que tenía guardado bajo el nombre de "Peón Inel".

—Si quieres jugarl, te seguiré el juego —murmuró Leonard, sus dedos sobre la pantalla—. Pero al final, me darás lo que quiero.

Escribió un mensaje simple, pero cargado de veneno disfrazado de miel:

Leonard: No he podido dejar de pensar en lo que dijiste anoche. El lobo tiene curiosidad por saber qué tan fuerte muerde el cordero. ¿Cenamos hoy? Solo nosotros. L.R.

Leonard dejó el teléfono sobre la mesa, esperando. No dudaba de que Inel caería. No podía imaginar que, al otro lado de la ciudad, Inel estaba viendo ese mismo mensaje en una pantalla de alta resolución, riéndose de lo previsible que resultaba el "Rey" cuando se quedaba sin opciones.

El cazador cree que ha lanzado la red, pero no sabe que la red es de cristal.

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patata_02
juajajajaja que cosas le andaba enseñando
patata_02
ES UN BEBEEEEEEE, SI VAMOS A PODER VER A SUS HIJOOOOOOOS 😭😭😭
patata_02
estoy llorando 😭 no puedo creer que este es el fin 😢
patata_02
Damián mí más humilde estándar /Proud/
Valentina Rodríguez
muy buena novela, estuvo muy entretenido
carmen castillo
Se confío demasiado en su egocentrismo 🤨🤨🤨
Ruby
No puedo con esto, que divertido JAJAJA
Ruby
Jajaja se pasa Damian
yeimy ferrer
pregunta que paso con la versión anterior la que pasa en la escuela con la caza en el jardín y todo eso
yeimy ferrer
amo este final
inel es simplemente inel
Eve dorado
AMEEE 🤭😭❤️
ILikeYourFather
Pobrecito /Facepalm/
ILikeYourFather
JAJAJAJA
Lina 256
no pues gracias mi vida, yo no hago lo primero, pero lo último sí como helado con pijama puesta
Ruby
Autor danos unos extras
ILikeYourFather
como que ya termino
Eve dorado: pensé que nos darían más cap especiales como que tienen hijos o nose 😭😭❤️
total 1 replies
ILikeYourFather
👅👅
ILikeYourFather
Damian es tan lindo con Inel 😍
patata_02
siempre un te amo, nunca un ...
patata_02
🤨🤨🤨
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