Impactante, Doloroso +18 Secuestro Violación a la privacidad y a su persona, Doloroso y pérdidas personales.
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Cap.20
Caleb
Vi a Ernesto caer, le habían herido. La balacera vino de quien menos esperábamos, uno de los suyos, su mano derecha le había traicionado. Desde hacía semanas había escuchado que los rusos peleaban entre ellos por el poder, Rusia estaba dividida en dos, y la gran parte de el país incluyendo Moscú, le pertenecía a Dmitry Ivanov, él ya tenía gran parte de el país, pero así era como funcionaba la mafia: una manada de buitres luchando por el poder, por más territorio. La mafia de Dmitry buscaba hacerse con los territorios de Ernesto, y que más fácil que poner a su mano derecha en su contra, no había duda de que se había vendido ¡Maldición!, que hijo de puta.
Arrastrándose Ernesto buscaba protegerse detrás de una mesa, hacía presión desesperado en su cuello, tratando de detener la hemorragia que brotaba de su carótida. Ágilmente me moví entre los cuerpos que yacían en el suelo, y esquivaba las mujeres que corrían de un lugar a otro sin lugar aparente. Buscaba llegar a Ernesto, pero la reyerta cada segundo se intensificaba, y eso me dificultaba mucho llegar a él.
Asomé la cabeza por la pared que me cubría buscando dar con algunos de mis hombres, necesitaba que alguien me cuidara las espaldas mientras yo me movía hacia mi socio; logré dar con Samuel, quien en el acto entendió lo que quería hacer, pero lo que me distrajo, fue la niñata. ¡Maldita cabezona!, que coño está haciendo. Podía verla temblar desde aquí, gateaba como un gatito en la rama de un árbol, con miedo pero sin detenerse hacia la salida. Cerré los ojos con fuerza. La dejé en la puta esquina ¿¡A dónde coño cree que va!?
—Samuel, ¿me escuchas? —me vi obligado a usar el micro que llevábamos incrustado en el traje mis hombres y yo. Evitaba usarlo, por que a estas alturas corría el riesgo de que los rusos hayan hackeado la señal.
—Sí.
—La chica la quiero intacta, yo me encargo de Ernesto, saca a la chica y llévala a la mansión, de paso ordena refuerzo.
—¡Copiado! —aseguró.
Asomé la cabeza visualizando a Samuel yendo en dirección a Valery, esta al verlo se echó a correr poniéndose de pie, pero él sujetó su muñeca y tiró de ella, encaminándola hacia la salida de emergencia. Volví a concentrarme en Ernesto.
Habían pasados 10 minutos cuando la balacera comenzó a calmarse incluso podía escuchar el sonido de la sirena de la policía.
Disparé sin un objetivo aparente solo buscaba distraer a los pocos que quedaban, mis hombres los de Ernesto y yo nos habíamos encargado de ir eliminándolos. Me escabullí hasta llegar del otro lado donde estaba mi socio. Sus ojos me miraban pero se notaban vacíos, abiertos pero puestos en la nada, solo era un cuerpo vacío, bañado en su propia sangre ¡Maldición!
Asomé la cabeza al escuchar un ruido extraño del dispositivo de comunicación, pero no se escuchó nada así que volví a concentrarme en el cuerpo de Ernesto. Mis manos se pasearon con agilidad buscando entre sus bolsillos hasta dar con varias tarjetas; una en especial llamó mi atención era de: Dmitry Ivanov. Estaba su número y dirección en Ruso. La guardé y seguí buscando, pero nada.
—Don. —Escuché a través del dispositivo de comunicación—. La policía está en la calle Park Row, despejamos la zona, salida de emergencia un minuto y medio.
—Bien —contesté incorporándome. Algunos de ellos incluso trabajaban para mí, pero no podía darme el lujo de estar para cuando llegaran este atentado causaría controversia, y yo no podía salir en los medios—. ¿Están evacuando el hotel?
—Sí.
—Bien.
Me escabullí yendo contra el grupo de huéspedes y familias que salían en pánico y eso no le dejaba fluir con rapidez. Abrí la puerta de atrás y bajé las escaleras de emergencia. Un coche ya me esperaba con uno de mis hombres dentro, apenas entré puso el coche en marcha. Tenía las manos manchada de la sangre de Ernesto y un cabreo que no me cabía en el cuerpo. Le había entregado la mitad de la mercancía a Ernesto y ahora como coño iba hacer para recuperarla. Estaba teniendo demasiadas pérdidas necesitaba un culpable a quien reclamarle y al no haber uno la impotencia me devoraba por dentro.
—¡Para el puto coche! —ordené con violencia.
Íbamos a mitad de la carretera pero él no dudó en obedecer mi orden y yo no tardé en salir del auto. Me movía en círculo mientras trataba de que un cigarrillo se encargara de disminuir mis ansias de querer matar a alguien. Después de 15 minutos había conseguido calmarme. Saqué la tarjeta que le había encontrado a Ernesto, ahora que él no estaba Dmitry Ivanov sería el dueño de toda Rusia y yo no podía quedarme sin esa alianza. Me encargaré de unir mi mafia con la suya. ¡Maldición!
Mi teléfono sonó: de la mansión.
—Alex —espeté. No era el momento para hablar—. Te has encargado de que mi nombre no figure en la lista de visitantes del Hotel.
—Sí, pero no te llamaba para eso. —Hizo una pausa—. Valery se ha ido, se ha llevado el coche de Susan, se coló en el grupo de los hombres que saldrían de refuerzo, el problema es que se llevó Andrea, uno de nuestro coche la está siguiendo va en dirección a la avenida.
«¡Mierda, mierda, mierda!».
Sin terminar de escuchar lo que me estaba diciendo Alex, lancé el móvil del otro lado de la carretera con furia. Mi chófer se precipitó a recogerlo. Miré la calle, estamos en centro. Me apresuré a subir.
—Vamos al avenida.
No había entrado al coche cuando un Pick-up blanco pasó a 210km/h
«El maldito auto de Susan».
—Síguela —ordené.
Detrás de ella pasó un deportivo negro a una importante velocidad. Nos unimos a ellos pero mi maldito chofer parecía temer por su puta vida e iba a menos de 200km/h, me pasé al volante del conductor.
—Quita —gruñí empujándolo al copiloto, lo que hizo que perdiéramos un poco el control.
Estabilicé el coche y conseguí ganar cercanía con el de la niñata. Deduje que ella se percató de que la seguíamos por que quiso aumentar la velocidad, pero se aproximaba a un cruce y el semáforo estaba en rojo y a la velocidad que iba no le daría tiempo frenar. Era un cruce demasiado peligroso y me obligué a disminuir la velocidad y unas pocas cuadras después me detuve. Pensé que la había perdido, iba a escapar. Sin embargo, el sonido de un camión a su derecha le obligó a frenar, fue un frenazo demasiado brusco, su coche se detuvo produciendo quemadura de gama. En el acto visualicé un cuerpo salir disparado por el cristal del parabrisas, se desplazó unos metros y terminó en medio del cruce.
saber q pasó 🙏