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Peligrosa Atracción

Peligrosa Atracción

Status: Terminada
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Mafia / Completas
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Dannyperezok

Un imperio construido sobre el control. Una atracción que amenaza con destruirlo todo.

En el piso cuarenta y dos de Vance Financial, la regla es simple: la eficiencia se premia y las emociones no existen. Alexander Vance es un CEO implacable, calculador y distante, un hombre que ha convertido su vida en un mecanismo perfecto para sepultar la culpa de un pasado oscuro y un secreto familiar que podría arruinarlo.

Elena Ross llegó a su oficina solo para pagar las deudas de su familia, pero su resiliencia y templanza la convierten en la única asistente capaz de soportar la frialdad de Vance. Sin embargo, detrás de la fachada profesional, una química sofocante e innegable comienza a desgastar las barreras de ambos.

Cuando una serie de amenazas anónimas y un juego de poder corporativo ponen en riesgo la vida de Elena, el control de Alexander se fractura. Obligados a protegerse en medio de un nido de traiciones, la línea entre la lealtad, el deseo y el peligro empieza a borrarse.

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Capitulo 8: La sentencia del hielo

​​El color del rostro de Marcus se desvaneció en cuestión de segundos, reemplazado por una palidez cadavérica. Sus ojos iban desorbitados desde la pantalla del ordenador de Elena hasta la figura imponente de su sobrino.

​—Estás faroleando —balbuceó Marcus, intentando mantener una compostura que se desmoronaba por momentos—. Los servidores de esa época están destruidos. Nadie tiene esas claves.

​—La señorita Ross las tiene —respondió Alexander con una frialdad matemática, dando un paso más hacia él—. O, para ser más precisos, su inteligencia superó la mediocridad del sistema de seguridad que contrataste para encubrir tus crímenes.

​Julian avanzó desde el umbral de la puerta, colocándose estratégicamente detrás de los dos asesores jurídicos de Marcus. Los dos abogados, al notar la presencia imponente del jefe de seguridad y comprender la magnitud de la acusación, recogieron sus carpetas y retrocedieron dos pasos, marcando una clara distancia de su cliente.

​—Nosotros... no teníamos conocimiento de estos antecedentes, señor Vance —dijo uno de los abogados con la voz temblorosa, mirando a Alexander—. Cancelaremos nuestra representación en la junta de esta tarde.

​—Sabia decisión —sentenció Alexander sin quitarle los ojos de encima a su tío—. Retírense.

​Los asesores salieron apresuradamente del despacho, dejando a Marcus completamente aislado. La habitación parecía haberse quedado sin aire. Elena permaneció erguida junto a su escritorio, sosteniendo la mirada de Marcus con una serenidad que terminó por desquiciar al hombre.

​—¡Zorra entrometida! —rugió Marcus, dando un paso violento hacia Elena con la mano alzada.

​Antes de que pudiera completar el movimiento, Alexander reaccionó con la velocidad de un depredador. Se interpuso en la trayectoria de su tío, sujetándole la muñeca con un agarre de hierro que hizo crujir la articulación. El dolor arrancó un ahogo sofocado de la garganta de Marcus.

​—Vuelves a dirigirle la palabra o la mirada —susurró Alexander pegándose a su oído, con una voz tan cargada de veneno que hizo temblar al anciano— y la orden de arresto será el menor de tus problemas. ¿Me escuchaste?

​Alexander lo soltó con un empujón seco que hizo tambalear a Marcus contra la pared de cristal. El ejecutivo se sujetó la muñeca lastimada, respirando con dificultad mientras la rabia y el pánico se disputaban el control de sus rasgos.

​—Esto no ha terminado, Alexander —masculló Marcus, acomodándose la chaqueta con manos temblorosas—. Crees que ganaste porque tienes unos folios digitales, pero no sabes en lo que te metiste. La gente que me ayudó hace cinco años no va a permitir que esa información llegue a un tribunal.

​—Esa gente ya tiene a la policía federal en las puertas de sus oficinas, Marcus —intervino Elena con tono pausado pero demoledor—. Las transferencias hacia sus cuentas de cobertura fueron congeladas por la fiscalía hace exactamente diez minutos.

​Marcus la miró con odio puro, comprendiendo que la trampa se había cerrado de forma definitiva. Sin pronunciar una palabra más, giró sobre sus talones y abandonó el despacho a pasos apresurados, seguido de cerca por Julian para garantizar que abandonara el edificio sin alterar al personal.

​La puerta se cerró, dejando a Alexander y a Elena en un silencio absoluto.

​El CEO exhaló un suspiro pesado, pasándose los dedos por el puente de la nariz. La tensión acumulada durante cinco años de persecución silenciosa parecía comenzar a disiparse, dejando paso a un cansancio denso. Elena rodeó el escritorio y se acercó a él, colocando una mano suave sobre su antebrazo.

​—Se acabó, Alexander —murmuró ella.

​Alexander se giró hacia ella. Su rostro, implacable frente a las amenazas de su tío, se suavizó al encontrarse con los ojos de Elena. La tomó por la cintura y la atrajo hacia su pecho, hundiendo el rostro en el hueco de su cuello para respirar su aroma.

​—Aún no —murmuró él contra su piel, estrechándola con una intensidad posesiva que hizo vibrar el cuerpo de Elena—. La junta de las dos de la tarde sigue en pie. Voy a ratificar la purga completa de la directiva y a asegurar tu protección legal.

​—No necesito que me protejas de la junta, Alexander —dijo ella, levantando el rostro para mirarlo a los ojos—. Sé defenderme sola.

​—Lo sé —contestó él, esbozando una sonrisa tenue antes de inclinarse para capturar sus labios en un beso profundo, lento y cargado de una promesa implícita—. Pero protegerte no es un deber profesional, Elena. Es mi única prioridad personal.

​A las dos de la tarde, la sala principal de conferencias del piso cuarenta y dos estaba abarrotada por los miembros del consejo de administración. El ambiente era de pura histeria: los correos electrónicos con los expedientes desencriptados habían llegado a las bandejas de entrada de cada accionista una hora antes, desatando un terremoto corporativo sin precedentes.

​Cuando Alexander ingresó a la sala con Elena a su lado, el murmullo cesó de golpe.

​El CEO ocupó la cabecera de la mesa de caoba. Sin necesidad de elevar la voz, repasó uno a uno los puntos de la reestructuración: la destitución inmediata de Marcus Vance, la cancelación de los contratos de seguridad externos y la entrega formal de las pruebas a las autoridades judiciales. Ninguno de los presentes se atrevió a presentar una sola objeción. La autoridad de Alexander, respaldada por la precisión técnica de los informes de Elena, era incontestable.

​Sin embargo, a mitad de la sesión, el teléfono de Julian sonó en la entrada de la sala. El jefe de seguridad contestó, escuchó durante tres segundos y su rostro se endureció de inmediato.

​Julian avanzó a pasos rápidos por el pasillo central y se inclinó sobre el oído de Alexander.

​—Marcus evadió a la escolta en el estacionamiento exterior —reportó Julian en un susurro bajo—. No subió a su vehículo habitual. Un vehículo negro sin placas lo recogió en la esquina de la avenida. Y hay algo más...

​—Habla —ordenó Alexander, sintiendo que un frío instintivo le recorría la nuca.

​—Recibimos un aviso del equipo que custodia el departamento de Elena. Las cámaras perimetrales fueron desactivadas hace veinte minutos. Marcus no está huyendo de la ciudad, Alexander. Está reuniendo a sus contratistas.

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Francisca Letycia MirandaGarcia
más claro o así está bien
Francisca Letycia MirandaGarcia
pues quién se resiste a un hombre como él
Francisca Letycia MirandaGarcia
otra vez su misma técnica de la otra vez
Francisca Letycia MirandaGarcia
esto se pone más peligroso
Francisca Letycia MirandaGarcia
ahora sí que por fin acaben con él
Francisca Letycia MirandaGarcia
y desde entonces no han hecho nada?
Francisca Letycia MirandaGarcia
bueno no tarda en haber un romance enmedio del peligro
Francisca Letycia MirandaGarcia
yo diría al verdadero caos
Francisca Letycia MirandaGarcia
pq tienen que ser tan duros los jefes, con cara de amargados
Daniel Valmont: Están farmeando aura 🤣
total 1 replies
Francisca Letycia MirandaGarcia
se nota interesante gracias
Daniel Valmont: Gracias por darle una oportunidad ☺️
total 1 replies
Edith Zenteno
buuuu lo mismo cuando mataron a su hermano si es un ceo tan importante donde están la camionetas con guardaespaldas?
Daniel Valmont: Están de huelga 🤣
total 1 replies
Martha Divas Delgado
muy buen comiendo autora me gusta
Daniel Valmont: Me alegra que te guste, por cierto soy hombre🤭
total 1 replies
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