"Él fue mi primer amor y yo el suyo, estuvimos juntos en nuestros peores y mejores momentos, sin embargo ahora me estaba cambiando por alguien más joven."
Karla nunca estuvo preparada para descubrir la infidelidad del hombre que consideraba el amor de su vida, y mucho menos para ser echada a la calle tras una vida entera de entrega. Por si fuera poco, el desprecio de sus propios hijos —al no encajar en su ideal de madre— termina de destrozar su mundo. Con el corazón roto y la vida en ruinas, Karla se encuentra en un punto de no retorno: dejar que el dolor la consuma o reunir las fuerzas para sanar y reconstruirse desde cero.
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Lo siento
Al principio pensé en no contestar, pero al recordar las palabras de Johan pensé que sería bueno hablar con ella; no podía esconderme para siempre.
— Hola —hablé mientras le hacía señas a Regina de que iba a contestar la llamada en mi cuarto.
— Hija, hace tiempo que no llamas. Si no lo hago yo, quizás me llames cuando me esté muriendo —comentó mamá con su tono serio habitual.
— Lo siento, es que he estado ocupada con algunos asuntos.
«Por favor que no pregunte por los niños, por favor que no pregunte por Armando... por favor», supliqué en silencio.
Sin embargo, mis plegarias no fueron escuchadas. Al final, mamá preguntó por lo que más quería evitar:
— ¿Cómo están los niños? ¿Cómo está tu esposo?
Cerré los ojos mientras trataba de calmar mi corazón.
— ¿Aló? ¿Aló?
— Nos separamos. Bueno... él me cambió por otra mujer —solté sin ningún preámbulo—. Los niños decidieron quedarse con él.
— ¡¿Qué?! —gritó mamá. Luego añadió con voz suave—: Lo siento, Karla. ¿Cuándo pasó esto? ¿Por qué? ¿Estás bien?
— Pensé que me lo ibas a recriminar —le dije, sintiendo un calor en el pecho por su genuina preocupación.
Después de todo, desde que me casé con Armando, nuestra relación se volvió tensa. A ella nunca le terminó de convencer mi exesposo; ahora puedo ver que quizás intuía lo infeliz que iba a ser a su lado.
— Soy tu madre, Karla. Sé que no hemos tenido la mejor relación, pero nunca me burlaría de tus desgracias. ¿Cómo podría regodearme de tu dolor cuando en estos momentos necesitas más apoyo, cariño? Déjame arreglar unas cosas y estaré pronto contigo. Ese hombre tal vez piensa que no tienes quién te respalde para tratarte así.
Suspiré mientras la escuchaba hablar.
— Lo siento, mamá. Por no hacerte caso y dejarme cegar por el amor. Lo siento, mami... —se me quebró la voz.
Del otro lado de la línea, mamá dejó escapar un breve sollozo.
— No te disculpes, cariño. Yo fui la que no tuvo paciencia contigo, la que te impuso demasiadas expectativas. Y luego pasó lo de tu padre y solo... me empecé a desquitar contigo. Lo siento.
Después de desahogar nuestras penas, nos pusimos al día sobre cosas al azar. Por eso, cuando salí a cenar, Regina ya había terminado. Sin embargo, ella aún estaba sentada en la mesa del comedor mirando su celular. Cuando me vio llegar, levantó la mirada y me preguntó:
— ¿Cómo fue la charla?
— Muy bien —le dije—. Más mejor de lo que pensé.
— Eso es bueno. ¿Aún vas a cenar o debería dejarlo guardado para mañana?
— ¡No! Aún quiero.
— Bueno, disfruta de tu cena.
Marqué con un marcador en el calendario el día en que los niños saldrían de picnic. Luego me acosté en la cama mientras pensaba en la montaña rusa que había sido este día. Esperaba que los días venideros fueran más tranquilos.
***
Durante la siguiente semana, todos nos dedicamos a buscar otro local para nuestro taller. Sin embargo, era una tarea exhaustiva, ya que los que encontrábamos o eran demasiado pequeños o no contaban con las instalaciones adecuadas.
— A este paso creo que nos tomará otro mes. Voy a ver si hablo con el dueño para que nos extienda el plazo; quizás ya se le haya pasado el enojo y nos permita seguir aquí —propuso Marcus tratando de ser optimista.
Sin embargo, Jhon rompió por completo sus esperanzas:
— Lo vimos hace dos días y ni nos preguntó si ya teníamos resuelto todo. Tal parece que una sobrina suya quiere poner un negocio y le pidió que le ayude con el local. Creo que se excusó en el escándalo de Karla para sacarnos sin que fuera tan abrupto.
Regina sacudió la cabeza como si juzgara la decisión del dueño.
— Era de esperarse. Don Roberto no es el tipo de persona que se deja llevar por rumores y chismes. En un principio pensé que quizás Armando habría hecho algo, como se las da de matón a pesar de usar traje y corbata, pero ya veo que no fue así.
Solté una carcajada ante las palabras de Regina.
— Tienes razón, también llegué a pensar que él había estado detrás de todo esto. Eso ya sería demasiado... Mi vida ya es un desastre como para que la siga arruinando.
Marcus colocó una mano en mi hombro a modo de consuelo.
— Debes tomar todo esto por el lado bueno. Al menos te libraste de ese psicópata narcisista.
Sacudí la cabeza mientras sentía que mi corazón iba sanando; después de todo, ya no me volvía loca hablar de ese canalla.
— ¿Están atendiendo? —nos interrumpió una voz.
Pronto salimos todos a recibir al cliente, y no pude evitar sentirme sorprendida en cuanto me di cuenta de quién era. Creo que él también se sorprendió.
— Es que mi carro se averió...
Pronto, Johan, el hombre con el que tuve muchos encuentros inesperados, ese mismo hombre que bese por impulso y que pensé no volver a ver, esbozó una sonrisa en sus labios que lo hacía ver cálido. Tal vez era porque en esta ocasión llevaba un traje de oficina y lentes, lo que me daba la impresión de estar tratando con una persona completamente diferente.
— Así que nos encontramos de nuevo... Es bueno verte, Karla.
Me alegro que estés bien!
Johan que enamorado de Karla está ojalá que con ese encuentro no se les amargue la noche.
ojalá ya no se deje Karla y lo ponga en su lugar
yo sigo en la espera de un buen muchacho 🤭
Regina tiene razón no te puedes negar a ser una mujer plena y feliz.
Llegó mamá con ese abrazo que reinicia a una persona llena de amor.