Allison Sinclair se ve involucrada à la hora de salvar a un desconocido, sin saber que estaba ayudando nada más y menos que un temido y poderoso líder de la mafia, Darek Maxwell, el cual toma una decisión…la deberá proteger. Sin imaginar que con el paso del tiempo la atracción entre ambos será una chispa que desencadenará una pasión que levantará amenazas y traiciones…. Acompáñenme a descubrir que les deparará el destino a estos personajes. Y aquí vamos!
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No tomo mis advertencias.
Karen no podía dejar de pensar en lo que había visto, no pudo equivocarse, se lo tenía que decir a Allison, pero las gemelas la tenían atrapada junto con Samantha.
— Desde que salimos del local, te he visto pensativa. — Que te sucede. — Preguntó Marissa.
— Cuando estaba caminando hacia el auto. Me pareció ver al hombre que intentó cruzar límites con Allison. — No lo distinguí a la perfección por eso pienso si debo decírselo a ella.
— Sería lo mejor. — Si era o no debería saberlo, no creo que ese hombre sea capaz de intentar acercársele, — los guardaespaldas que tiene son del equipo de Derek.
— Cielos debo agradecerle mucho a tu nieto. Pero Diego es un tipo impulsivo y temo que la esté vigilando, y no creo que sea para nada bueno. — Hablando de eso, no te parece que nos ocultan algo?
— Entonces creo que deberás hablarlo con ella.
— La mayoría del tiempo desaparecen. — ¿Te has dado cuenta? — Y cuando sale de la empresa, no viene directamente a casa
— Mi nieto es un hombre que no le gusta andar hablando de intimidad, de su pareja — si a eso te refieres.
Karen sonrió.
— Esos temas los he hablado con Allison desde qué entró a secundaria.
— ¿Entonces que te preocupa?
— Creo que Allison se está enamorando de él. No digo que sea malo….Pero….
— ¿Piensas que mi nieto…no?
— Déjame explicarte algunas cositas que nadie sabe de Derek. — trató de hablar soasemente
— En el mundo en que mi nieto se mueve, hay infinidad de mujeres, — y no estoy abogando por él porque si habido una que otra mujer, sexo, ¿Pero dime, en esta época quien va a poner en jaque a dos personas follando? — Pero nunca ha tenido nada serio te lo puedo asegurar,
— Pero ahora es diferente realmente, Derek nunca demostró interéses por nadie que no fueran sus hermanas y yo. — Hasta que llegó Allison.
— No se si Allison te ha contado que Derek tiene un Ático hermoso, y grande…Es su castillo. Su espacio…Ninguna mujer había pisado ahí, ahora ahí convive con ella.
— Yo pienso que los dos se están enamorando, y no sabes cuánto me alegra.
Allison había dejado a Samantha distraída hablando por teléfono con Paul, y las gemelas disfrutaban de un postre, cuando pasaba cerca del vestíbulo escuchó la voz de las mujeres.
Se detuvo al escuchar su nombre…. Y donpirindon…. Pienso que los dos se están enamorando, escuchó, haciéndola reaccionar. Sentía una serie de sensaciones cuando estaba cerca de él…Sonrió,
Si era verdad estaba sintiendo algo especial por él.
— ¿Mamá quieren un poco de helado?
Apareció Allison, haciéndolas guardar silencio.
— De mi parte no,— le anunció Karen, — ¿y tú Marissa quieres un poco?
— No, gracias, — no tolero lo dulce. Le dedicó una sonrisa.
— Estaba hablando con Marissa.
Hizo qué Allison le tomara atención.
cuando salí del local me pareció haber visto a Diego.
Allison fijo su vista en ella, parando en seco.
— ¿Te siguió? — Contestó entre dientes.
— ¡Allison! — no estoy completamente segura que se trataba de él.
Mamá yo conozco a ese imbesil para saber que no se dará por vencido.
— ¿De quién hablas?
Derek entraba en el momento en que pronunciaba las últimas palabras.
Allison no le iba a ocultar nada a Derek, después de todo el tenía un ejército de matones si Diego intentaba cualquier cosa contra ella.
— Mamá dice que creyó ver a Diego enfrente del local, — pero por la vestimenta de vago no lo conoció bien.
— ¿De vago? — Arrugó el entrecejo, como un pandillero quedras decir.
— ¡Si!… - eso quise decir. — resaltó Karen.
— Entonces…. el hombrecito no tomó mis advertencias. — Aduló el mafioso con sarcasmo.
Sacando su teléfono salió al porche para hacer la llamada. Después de unos minutos volvió donde las mujeres estaban.
— Karen me voy a llevar Allison conmigo. No la voy arriesgarla a que ese infeliz la encuentre sola y intente hacerle algo.
— Bueno creo que no me estás pidiendo permiso. — Pero es ella quien decide sobre su vida.
El mafioso volvió su cabeza mirando hacia la chica, quien le sonrió haciéndolo sentir un cosquilleo por dentro.
— Había venido por ti, pero veo que tienen cosas que hacer. — Te veo en el ático, mandaré alguien por ti, — Paul me está esperando quedamos en vernos.
— No te preocupes, yo la dejaré de pasada traje mi auto. — Le Respondió Samantha sonriéndole.
Cuándo Derek salió, también Marissa decidió irse, Karen le dijo que se iba con ella, quedando solamente las dos amigas, quien se irían en unas horas porque aún tenían cosas pendientes de unos días que alegar dijo Samantha haciéndola encogerse de hombros.
Cuándo todos salieron, Samantha sacó unas botanas de cacahuate y frituras más unos refrescos,
— Nos hacían falta unos momentos para nosotras dos como antes. — Argumentó Samantha sentándose cruzando las piernas sobre un sillón, con las botanas enfrente.
Allison la imitó haciendo lo mismo.
— Ahora sí suéltalo. — Cuenta las acciones agradables que hiciste. — movió las cejas y Allison no pudo evitar reír. — ¿No terminaste escaldada?
— A veces creo qué tú solo existes para el…
— Análisis cualitativos de los sucesos venideros o qué ya sucedieron. No chisme se defendió Samantha.
— Pues los sucesos que ya sucedieron se quedarán en mí mente.— determinó su amiga. A lo que ella giró sobre las puntas de sus pies.
— ¿Tan pecaminosos son? — preguntó sirviéndose una porción de refresco. Allison respondió con un gesto que a su amiga la hizo gritar con emoción.
Necesitamos bañarnos con agua bendita. Tú por cometer el pecado y yo por imaginarlo. ¡Mi amiga se cogio a su jefe, aquí.. allá, en todos lados!
— Cállate, te va a escuchar media ciudad. - La silenciaron.
— pues ese es el punto de gritar. Solo por eso te mereces una estrellita, señorita degenerada. Esa es mi amiga! — Allison tuvo que aguantar el festejo de Samantha por algo que de solo recordar calentaba sus mejillas.
— Y a ti tampoco te fue mal. — contra restó Allison.
Una carcajada hizo eco en las cuatro paredes vacías.
— Yo todavía me estoy haciendo del rogar. Aunque me confieso, anoche por poco yo misma me le echaba encima.
Las chicas se reían festejando sus aventuras, hasta que estaba oscureciendo, los guardaespaldas le recordaron que ya su jefe estaba esperando por ella.
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