En toda historia existe un héroe, una heroína, un villano y luego estaban ellas.
Dos mujeres que competían incluso por quién era capaz de arruinar con mayor elegancia el día de la otra, toda la nobleza estaba convencida de que, tarde o temprano, una terminaría asesinando a la otra.
El destino también lo creyó, lo que jamás imaginó...era que, la noche de sus bodas, ambas morirían y despertarían dos almas completamente diferentes.
NovelToon tiene autorización de Yari-oficial para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
ÚLTIMO SERVICIO 3
Valeria: si, pero no te lo dije, porque tú ya estabas suficientemente asustada por las dos, lloraste porque se dañó la nevera el primer mes
Gabriela: Era una nevera nueva
Valeria: Era usada
Valeria: Nueva para nosotras (Las dos volvieron a reír, caminó lentamente hasta una pequeña repisa ubicada junto a la entrada, allí descansaba una caja de madera bastante antigua, abrió la caja con mucho cuidado dentro había cientos de pequeñas tarjetas, cada una escrita a mano
"Gracias por hacerme sentir como en casa"
"Aquí le pedí matrimonio a mi novia"
"Celebramos el nacimiento de nuestra hija"
"Hoy vine solo porque necesitaba recordar que todavía existen lugares donde uno puede sonreír"
Gabriela: Siempre lloro con esto, ¿Por qué las seguimos guardando?
Valeria: Porque esto... Vale más que cualquier premio
Gabriela: ¿Sabes? nunca te pregunté por qué insististe tanto con ese nombre
Valeria: Porque mi abuela siempre decía algo, puedes viajar por todo el mundo, aprender de todas las culturas, cocinar los platos más sofisticados... pero jamás olvides tus raíces, son ellas las que te dirán quién eres cuando todo lo demás cambie
Gabriela: Tu abuela siempre decía cosas muy profundas y después nos perseguía con una escoba porque le ensuciábamos la cocina (La lluvia golpeaba con suavidad los grandes ventanales del restaurante, el reloj marcaba las doce y dieciséis de la noche, como ocurría todos los sábados desde hacía ocho años)
Valeria: ¿Desde cuándo ayudas a limpiar?
Gabriela: ¡Qué falta de respeto!, siempre ayudo, bueno…. Ayudo moralmente, es que me gusta verte trabajar
Valeria: Qué considerada
Gabriela: Alguien tiene que supervisar, soy la socia responsable, eso dicen los papeles
Valeria: ¿y la realidad?
Gabriela: Detalles insignificantes (bajo el cartel de CERRADO, después echó el seguro volteó lentamente hacia Valeria las dos se quedaron mirándose, no era una costumbre reciente llevaban haciéndolo desde que inauguraron el primer local)
Valeria: Un servicio más, y mañana será mejor
Gabriela: Nunca nos hemos saltado esto, aunque estuviéramos peleadas
Valeria: Nunca durábamos peleadas más de una hora
Gabriela: Una vez fueron tres
Valeria: Porque te comiste mi postre
Gabriela: ¡Era tiramisú!
Valeria: Era MI tiramisú
Gabriela: Los errores del pasado no deben juzgarse con los ojos del presente
Valeria: No tienes vergüenza (Las dos salieron finalmente del restaurante, Valeria fue la última en cerrar la puerta, antes de hacerlo acarició con la punta de los dedos el viejo letrero de madera, RAÍCEZ) Hasta mañana
Gabriela: Siempre le hablas al letrero, van a pensar que estamos locas (Las dos caminaron bajo la lluvia hasta el estacionamiento, el aire olía a tierra mojada la ciudad estaba mucho más tranquila que de costumbre, Gabriela abrió el baúl del automóvil, dentro había una caja perfectamente protegida, sacó un elegante trofeo de cristal) ¿Te acuerdas cuando decíamos que si algún día ganábamos un premio lo usaríamos para sostener la puerta?
Valeria: Seguimos siendo igual de ridículas
Gabriela: Habla por ti
Valeria: Tú acabas de sacar un trofeo bajo la lluvia para admirarlo
Gabriela: Porque brilla bonito, además lo tengo más protegido que un presidente
Valeria: Guárdalo antes de que se caiga
Gabriela: Qué poco romántica eres, algún día aprenderás a disfrutar los momentos
Valeria: los disfruto porque los vivo contigo (Ambas subieron al automóvil, era un vehículo sencillo, bastante cómodo, pero lejos de ser un automóvil de lujo a pesar del éxito de Raíces, nunca fueron personas de grandes extravagancias, preferían invertir el dinero en el restaurante, en nuevos equipos, en becas para sus empleados o simplemente ahorrar para el futuro, Gabriela acomodó cuidadosamente el premio sobre sus piernas y se colocó el cinturón, Valeria encendió el motor, el tablero iluminó el interior del vehículo, la radio comenzó a sonar automáticamente)
Gabriela: No quiero noticias
Valeria: ¿Y qué quieres escuchar?
Gabriela: Nuestra playlist (segundos después comenzó a sonar una canción que ambas conocían de memoria, sin pensarlo las dos empezaron a cantar, pero completamente desafinadas)
Valeria: ¡No sabes cantar!
Gabriela: ¡Nunca dije que supiera!
Valeria: ¡Estás destruyendo la canción!
Gabriela: ¡La estoy mejorando!
Valeria: ¡El compositor acaba de llorar en algún lugar del mundo!
Gabriela: ¡Que llore con ritmo! ¿Crees que algún día terminemos escribiendo un libro?
Valeria: ¿Nosotras?, ¿Sobre cocina?
Gabriela: No
Valeria: ¿Entonces?
Gabriela: Sobre la novela, antes de poner esa expresión escúchame primero, imagina esto una chica muere y reencarna como la emperatriz
Valeria: Ajá
Gabriela: Y yo como la archiduquesa
Valeria: ¿Por qué tú la archiduquesa?
Gabriela: Pero escucha, no seguimos la historia, la cambiamos
Valeria: ¿Cómo?
Gabriela: Primero, nada de perseguir hombres a menos que esten guapos, segundo nos hacemos amigas
Valeria: Todo el imperio esperaría que nos matáramos y nosotras tomando el té
Gabriela: Eso sí sería divertido, la nobleza infartándose, los ministros confundidos y el emperador pensando que planeamos algo, y en realidad nosotras buscando dónde hacer empanadas y obviamente abriríamos un restaurante
Valeria: ¿En el palacio imperial? el emperador nos destierra