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Entre Heridas Y Esperanzas

Entre Heridas Y Esperanzas

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Enfermizo / Completas
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: viviana ramoa

A ella una tragedia que la obligó a huir.
Al el una silla de ruedas lo condeno al olvido y al dolor para siempre.
cuando sus vidas se encuentren, cada herida amenaza con romperlos, pero será la esperanza quien siempre insistirá en salvarlos.

NovelToon tiene autorización de viviana ramoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La semana que empieza a sanar

La habitación estaba en calma. No era un silencio vacío, sino uno lleno de cosas pequeñas: el sonido lejano de la calle, el reloj marcando la hora con paciencia, y el olor suave a ropa limpia que se quedaba en las sábanas.

Adela estaba sentada cerca de la ventana, pero no mirando exactamente afuera. Más bien, tenía la vista fija en un punto cualquiera, como si su mente todavía estuviera buscando una salida del dolor. Sus manos descansaban sobre su regazo, quietas, pero su pecho no terminaba de aflojar.

Estefanía, en cambio, estaba de pie frente al espejo del cuarto. Se acomodaba el cabello con movimientos lentos, como si quisiera que el día empezara sin sobresaltos.

—Hoy… —dijo Estefanía, sin mirarla— hoy vas a ver que todo se siente distinto cuando ya no estás corriendo.

Adela parpadeó, como si recién volviera a la realidad.

—¿Distinto en qué sentido?

Estefanía sonrió, apenas.

—En que nadie te va a pedir que seas “la fuerte” todo el tiempo. Acá… puedés respirar.

Adela tragó saliva. No respondió enseguida. Le costaba aceptar esa clase de cuidado, como si fuera algo que no le correspondía.

—Gracias, Stefi —murmuró.

Estefanía se acercó, le dio un beso en la frente y, antes de que Adela pudiera decir algo más, sonó un golpe suave en la puerta.

*Tok… tok…*

—¿Sí? —respondió Estefanía.

La puerta se abrió con cuidado. Hans apareció con una sonrisa tranquila, pero también con esa seriedad de alguien que está acostumbrado a cuidar.

Tenía el uniforme de trabajo doblado en el brazo, y el reloj en la muñeca marcaba que el tiempo no perdonaba.

—Buenos días —saludó Hans—. Disculpen la interrupción. Vine a avisar que me voy ya a mi trabajo.

Estefanía se giró hacia él, con una mezcla de cariño y respeto.

—¿Tan temprano?

—Sí. Hoy tengo que coordinar con el equipo —dijo Hans, mirando a Adela por primera vez de verdad. No como quien evalúa, sino como quien ve—. Y antes de irme… quería saludarte bien, Adela.

Adela se puso un poco más recta, como si no supiera dónde poner las manos.

—Hola… —dijo con voz baja—. Buenos días.

Hans asintió lentamente, con una calma que desarmaba.

—Adela, bienvenida —pronunció esa palabra con claridad, como si la estuviera poniendo en un lugar seguro—. De verdad. Estefi me habló de ti, de tu historia… y de lo que estás intentando empezar de nuevo.

Estefanía se quedó mirando a Hans, sorprendida por el tono tan cuidadoso.

Hans continuó:

—Quiero que sepas algo: en esta casa no tienés que ganarte el derecho a estar tranquila. Si quierés quedarte callada, está bien. Si quierés hablar, también. Y si quierés llorar… no pasa nada. Acá no juzgamos eso.

Adela sintió que se le apretaba la garganta. No era llanto todavía, pero estaba cerca.

—Gracias… —dijo, y su voz tembló un poquito—. No sé cómo agradecer.

Hans sonrió apenas.

—No tienés que agradecer. Solo… quedate. Aprendé a estar. Y si en algún momento te sentís incómoda con algo, dime. Yo no me ofendo.

Estefanía soltó una risa suave, como un “qué tierno” que no necesitaba palabras.

—Hans habla como si fuera jefe de seguridad, pero en realidad es un abuelo por dentro —bromeó.

Hans levantó una ceja, fingiendo ofensa.

—¿Abuelo? Estefi…

—Sí, sí —insistió ella—. De los que cuidan.

Hans miró a Adela otra vez, y su sonrisa se volvió más cálida.

—Es un placer verla conocido, Adela —dijo—. Me alegra que estés acá con nosotros.

Adela se quedó muda un segundo. Luego, con un hilo de voz:

—A mí también me alegra… aunque me asusta un poco.

Hans asintió, como si esa respuesta fuera perfecta.

—Es normal. Cambiar de vida es como… volver a aprender a caminar. No se hace de un día para otro.

Estefanía se cruzó de brazos, mirándolos con ternura.

—Ya viste, Adela. Hans sabe hablar para que no duela tanto.

Hans se giró hacia Estefanía y su expresión se suavizó aún más.

—Bueno, mi chica —dijo, bajando la voz—. Me tengo que ir.

Estefanía se acercó y le tomó la mano, como si necesitara confirmar que él estaba ahí.

—¿Vas a volver temprano?

—Depende —respondió Hans—. Pero voy a volver. Y si tienés alguna duda o te sentís rara, me mandás un mensaje. Siempre.

Estefanía sonrió, pero en los ojos tenía esa preocupación que no se podía apagar del todo.

—Está bien, Hans.

Hans le dio un beso en la frente, rápido y respetuoso.

—Nos vemos.

Se dio vuelta para irse, pero antes de salir por completo, miró a Adela una última vez.

—Adela… —dijo—. Estoy acá. No como “el que vigila”, sino como el que cuida.

Adela asintió, con los ojos brillosos.

—Gracias por decírmelo.

Hans se fue cerrando la puerta con suavidad, dejando el cuarto en el mismo lugar… pero con algo distinto en el aire. Como si el miedo hubiera bajado un poquito el volumen.

Estefanía se sentó en la cama junto a Adela.

—¿Lo viste? —dijo, como si estuviera contando un secreto—. Hans no es solo “Hans”.

Adela se secó una lágrima que no llegó a caer.

—Es… muy amable.

—Sí. Y no por educación —agregó Estefanía—. Es porque de verdad le importa la gente.

Adela respiró hondo.

—Me dijo que no tengo que ganarme estar tranquila.

Estefanía la miró con una expresión seria, pero dulce.

—Eso es lo que yo quiero que tu sientas. Que no estás de visita. Que estás en casa.

Adela se quedó callada un momento, y luego preguntó:

—Stefi… ¿y él? ¿Qué hace exactamente?

Estefanía se acomodó el cabello otra vez, como si ordenara la historia antes de contarla.

—Hans trabaja como jefe de seguridad de un hombre millonario.

Adela frunció el ceño.

—¿Un… millonario?

—Sí —asintió Estefanía—. Pero no es un millonario cualquiera. Es ex militar.

Adela se quedó quieta.

—¿Y por qué un ex militar necesita seguridad?

Estefanía miró hacia la ventana, como si recordara algo que le daba vueltas.

—Porque sufrió lesiones en combate —dijo despacio—. Quedó en silla de ruedas.

Adela abrió los ojos un poco más, procesando.

—Entonces… Hans cuida… a alguien que está… en silla.

—Sí —confirmó Estefanía—. Y no solo cuida su seguridad física. También ayuda con el manejo de la rutina, con el acceso a lugares, con que no lo traten como si fuera “menos”. Hans es… muy de respetar.

Adela se tapó la boca con la mano, como si le hubiera agarrado un nudo nuevo.

—¿Y por eso es así?

Estefanía asintió.

—Por eso. Porque él entiende lo que es que te cambie la vida. Y entiende que la gente puede volverse cruel cuando se siente perdida… o puede volverse humana cuando aprende a sostenerse.

Adela bajó la mirada.

—Yo… no sé si estoy aprendiendo a sostenerme.

Estefanía tomó su mano.

—Estás aprendiendo, Adela. Aunque sea despacio. Aunque sea con miedo.

Adela apretó la mano de su hermana.

—Gracias por decirme eso.

Los días pasaron con una tranquilidad extraña al principio, como si el cuerpo no confiara del todo. Adela se despertaba y, durante unos segundos, todavía esperaba que el pasado la alcanzara. Pero el pasado no se movía. Solo estaba ahí… y ella, poco a poco, aprendía a no darle el volante.

Hans aparecía de vez en cuando en la casa: a veces con una bolsa de compras, a veces con un “hola” corto, a veces con esa mirada firme que no presionaba.

1
Ecodiseño
lukas es muy mal agradecido todo lo que ella a echo por el
Ecodiseño
cada capítulo me gusta más 👏👏
Ecodiseño
me encanta bonita historia
Sandra Maritza Mesa
bonita novela me gustó gracias 👏👏🙏 una pareja que se ayudaron mutuamente a salir de dolor y encontrar la felicidad
mariela
Hermosa novela donde una persona que no creía que alguien lo amara en el caso de Lukas un hombre destinado a estar en silla de ruedas y llega Adela con un dolor muy grande la perdida de su hijo Jorge de una manera cruel donde dos almas destinadas estar juntos curando sus heridas se enamoran y los bendicen con hijo me encanto gracias, gracias, gracias por compartir tu talento con nosotras que Dios te bendiga un saludo muy cordial desde 🇻🇪😊🤗😘🙏🏻🌼
viviana ramoa: Gracias a vos por ser parte🥰
total 1 replies
SORAYA AGUILERA RONDON
y el siempre soñó ser padre
SORAYA AGUILERA RONDON
hojala logre caminar aunque sea con un bastón y queden juntos acompañandose ese dolor que solo se aprende a soportar con el tiempo y la ayuda de dios
Sandra Maritza Mesa
es enserio no va a decir nada acaso no está arrepentido no siente dolor que mataron a su hijo por su culpa
Sandra Maritza Mesa
que capítulo tan angustiante 😭 terrible.un niño que tiene la culpa
Sandra Maritza Mesa
pero por qué un niño que no se puede defender ni culpa tiene de tener un padre desgraciado, cobardes
mariela
Dios los esta premiando con Mateo la perdida de Jorge a Adela y a Luka el no volver a caminar y juntos están haciendo su hogar en familia ahora que llegue Leyla sera la abuela que consentirá a Mateo.
Muy lindo el capitulo
mariela
Que hermoso capitulo donde Adela ya llega a Paraguay y se encuentra con su amiga Marta después de ese recibimiento van al cementerio donde
Jorge está el quiebre de Adela es inminente pero luego de descargar ese dolor viene la paz de decirle que tendrá un hermano y Luka que no lo conoció se conmovió de ver Adela asi.
Me gusto mucho este capitulo Autora con sentimientos encontrados.
mariela
Pobre Luka el no quería que su mama lo viera en ese estado y no hacerla sufrir y fue peor el remedio que la enfermedad porque esa señora Leyla es dura con su hijo no entiende y no comprende la situación.
Y Adela en el medio sin saber que hacer y poder ayudar a Luka.
Juliana Badaracco
Hermoso capitulo ☺️
mariela
Por fin Lunas decidiste ir a Brasil a contarle la verdad de tu salud a tu madre veremos como reacciona al ver Adela y saber que va a tener un nieto.
mariela
Adela y Lukas ya se atrevieron a dar el paso para hacer el delicioso 😋😋😋🤤🤤🤤 y funcionó perfectamente y ahora con Luci posesionada de la cama y la casa huele a hogar por fin Adela se olvido por un momento de todo.
mariela
Ya Adela esta empezando a dejar que el dolor por la perdida de Jorge se transforme en amor que no lo olvidara nunca pero ella tiene que aprender a vivir y ser feliz con ese amor que le ofrece Lukas.
mariela
Porque le tiene tanto miedo a Aldo que venda su casa y se divorcie de esa escoria Lukas tiene dinero y puede contratar a un buen abogado que saque a ese lastre de encima.
mariela
Muy bonias palabras y consejos de Estafania a su hermana Adela se esta auto castigando porque si siente alegría, si ríe, si ama estará faltando a la memoria de su hijo Jorge y se es dolorosa la muerte de un hijo pero la vida continua y por eso no es faltarle a su memoria honralo recuerdalo con amor infinito fue tu hijo por 9 años siempre lo vas adorar.
Te mereces una oportunidad de ser feliz al lado de Lukas no lo pienses y deja te querer y quiere tu también.
mariela
Adela hablar de tu pasado y la muerte de tu hijo que es doloroso por las circunstancias en que sucedio esa tragedia te hace bien desahogar ese pesar que llevas y así Lukas sabrá de tu tristeza.
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