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PERFECTO ENGAÑO DE AMOR

PERFECTO ENGAÑO DE AMOR

Status: Terminada
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Amor prohibido / Completas
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Marilinaa

Andrea Miller jamás imaginó que una simple noche en una discoteca cambiaría por completo su vida. Después de semanas sintiéndose atrapada en la rutina, acepta salir con su mejor amiga, Viviana Lewis, sin saber que entre las luces, la música y el alcohol cruzaría miradas con el hombre que terminaría destruyendo su corazón.
Sebastián Foster es atractivo, elegante y demasiado encantador para ser real. Desde el instante en que se acerca a Andrea para ofrecerle una copa, la conexión entre ambos se vuelve imposible de ignorar. Las conversaciones fluyen, las miradas arden y el deseo termina convirtiéndose en algo mucho más peligroso: amor.

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Capitulo 9

Marlon pasó toda la noche dando vueltas en su cama, sin poder conciliar el sueño. Las palabras que había intercambiado con Sebastián seguían resonando en su mente, y la imagen de esa chica inocente, entregada y enamorada de una mentira, no lo dejaba tranquilo. Sabía muy bien lo que significaba lo que iba a hacer: ir en contra de alguien a quien quería como a un hermano, romper esa lealtad que habían jurado desde niños y meterse en un asunto que no era suyo, pero que podía cambiar el destino de muchas personas. Sin embargo, la certeza de que si callaba, Andrea sufriría un daño irreparable, pesaba mucho más que cualquier promesa de amistad. Tenía claro que su deber ahora era protegerla, aunque el precio fuera perder a su propio amigo.

Se tomó unos días para averiguar quién era ella, dónde vivía y cuáles eran sus costumbres, sin llamar la atención ni levantar sospechas. No quería parecer un extraño o alguien que llegaba a causar problemas, necesitaba encontrar la forma adecuada de acercarse, hablarle con respeto y hacerle entender que lo que le diría era por su propio bien. Finalmente, supo que Andrea acostumbraba ir por las tardes a una cafetería tranquila del centro, un lugar donde iba a leer o a tomar algo sola cuando tenía un rato libre. Allí se presentó él una tarde, se sentó en una mesa cercana y esperó el momento oportuno.

Cuando ella estuvo sola, se levantó, caminó despacio hacia donde estaba y se detuvo frente a su mesa con expresión seria pero educada.

—Disculpe que la moleste, señorita Andrea —empezó a decir con voz calmada y firme—. Mi nombre es Marlon Kensington. Sé que no me conoce, pero tengo algo muy importante que decirle, algo que le concierne directamente y que creo que tiene derecho a saber.

Andrea levantó la vista, sorprendida y algo recelosa, cerrando el libro que tenía entre las manos. Lo miró de arriba abajo, notando su porte distinguido y esa mirada profunda que parecía ver más allá de las apariencias.

—¿Cómo sabe mi nombre? —preguntó ella con cautela, sin invitarlo a sentarse todavía—. ¿Quién es usted y qué es lo que quiere de mí?

—Conozco a Sebastián Foster desde que éramos niños —respondió él sin rodeos, y al mencionar su nombre, vio cómo la actitud de ella cambió al instante, sus ojos brillaron con interés y al mismo tiempo con alerta—. Hemos crecido juntos, hemos compartido todo, y por eso… por eso conozco cada parte de su forma de ser, sus costumbres, lo que es capaz de hacer y lo que prefiere ocultar. Y precisamente por eso estoy aquí. Vengo a advertirle, con toda sinceridad, que está usted metida en una situación mucho más peligrosa y complicada de lo que cree.

Andrea frunció el ceño, y en su rostro se dibujó una mezcla de confusión y defensa inmediata.

—No entiendo de qué me habla —dijo ella con tono seco—. Lo que tengo con Sebastián es algo privado, algo hermoso y sincero. Él es una persona maravillosa, me trata con respeto y cariño, y me ha demostrado mil veces lo que siente por mí. No sé qué clase de historias le habrán contado ni por qué viene usted a decirme esto, pero le aseguro que se equivoca.

—Ojalá fuera así, ojalá me equivocara yo —replicó Marlon, manteniéndose tranquilo aunque notaba que ella se ponía a la defensiva—. Pero le ruego que me escuche un momento, solo unos minutos, y después usted decidirá qué pensar o qué hacer. Sebastián sabe cómo mostrarse de la mejor manera, sabe qué decir, cómo actuar y qué dar para que los demás crean exactamente lo que él quiere que crean. Es inteligente, encantador y persuasivo… pero todo eso es también su mayor arma. Tiene la costumbre de construir verdades a medias, de ocultar lo que no le conviene y de manejar a las personas según lo que le sirva a sus intereses. Y lo que es peor, señorita Andrea: guarda un secreto enorme, una verdad que cambiaría todo lo que siente y lo que piensa de él si llegara a conocerla. Un secreto que, cuando salga a la luz, porque créame que siempre sale, le va a causar un dolor inmenso.

—¡Son solo mentiras! —exclamó ella, poniéndose de pie, ya molesta y sintiendo que aquel hombre estaba atacando a la persona que más quería—. No sé qué intenta conseguir con todo esto, ni qué problemas tiene con él, pero no voy a quedarme aquí escuchando que hable mal del hombre que amo. Sebastián no es así, yo lo conozco, sé lo que hay en su corazón, y sé que jamás me haría daño ni me ocultaría nada grave. Esto debe ser algún malentendido, o tal vez ustedes tuvieron alguna pelea y ahora quiere vengarse de él hablando cosas falsas.

—Le aseguro que no hay rencor ni deseos de venganza de mi parte —dijo Marlon, y en su voz se notaba la tristeza de tener que decirlo—. Al contrario, le tengo mucho cariño, pero me duele ver lo que hace y me duele mucho más saber que usted es la que va a pagar las consecuencias. Míreme bien a los ojos, Andrea… ¿de verdad le ha contado todo sobre su vida? ¿Le ha hablado de su situación real, de sus compromisos, de lo que tiene fuera de lo que comparten ustedes dos? ¿Sabe realmente con quién está?

Esas preguntas la dejaron callada. Ella quería responder con un sí rotundo, quería decir que lo sabía todo, pero las palabras se quedaron atoradas en su garganta. Recordó entonces todas las veces que ella le preguntaba por su familia, por su pasado, por sus obligaciones, y cómo él siempre desviaba el tema, cambiaba de conversación o le contestaba con cosas vagas, diciéndole que lo demás no importaba, que solo importaban ellos dos. Recordó las salidas repentinas, las veces que no podía llamarlo, los lugares lejanos y privados donde siempre se veían para que nadie los viera. Cosas que antes le parecían detalles sin importancia, ahora, escuchadas desde la boca de aquel desconocido, empezaron a sonar diferentes, empezaron a tener otro sentido.

—Yo… —tartamudeó ella, bajando la mirada y apretando las manos sobre la mesa—. Él tiene sus razones, tiene asuntos complicados… me dijo que pronto me explicaría todo. Confío en él.

—La confianza es algo hermoso y necesario —respondió Marlon con suavidad, notando que la resistencia de ella empezaba a debilitarse y que la semilla de la duda ya había caído—. Pero la confianza verdadera se construye sobre la verdad, no sobre lo que nos imaginamos o lo que queremos creer. Solo le pido esto: no tome todo lo que vive ahora como algo definitivo, no se entregue por completo sin estar segura de todo lo que hay detrás. Observe, pregunte, fíjese bien en los detalles. Y recuerde lo que le digo hoy, porque llegará el día en que todo esto salga a la luz, y espero que para ese entonces ya esté usted a salvo y lejos de todo esto.

Sin esperar más respuestas, Marlon hizo una leve reverencia y se alejó, dejándola allí sentada, sumida en un torbellino de pensamientos y emociones. Andrea se quedó inmóvil, mirando hacia la nada. Por un lado, sentía rabia y rechazo hacia lo que aquel hombre le había dicho, estaba segura de que Sebastián era bueno y sincero, y quería olvidar esas palabras como si fueran basura. Pero por otro lado, esas preguntas, esas advertencias, esos comentarios sobre secretos y verdades ocultas, ya estaban instalados en su mente y no la dejaban tranquila. Empezó a repasar cada momento, cada conversación, cada gesto, y por primera vez desde que lo conocía, empezó a dudar. Empezó a cuestionarse si realmente sabía quién era el hombre al que amaba, o si solo conocía la parte que él había querido que viera. Y esa duda pequeña, silenciosa, comenzó a crecer poco a poco, cambiando para siempre la forma en que veía su historia de amor.

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monita
mm🤔 tan tan amigo me parece que no ws ,más allá de tenga razón de decirle que lo que hace esta mal 😢
Nancy Nieto
eso es todo? se me ocurre q hubo capítulos q no coinciden.
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