Luciana Montreal siempre obtuvo lo que quiso.
Incluso a David Balbuena… el único hombre que alguna vez se le resistió.
Pero el deseo no siempre trae victoria.
Entre noches que la consumieron y una verdad que lo cambió todo, Luciana entendió que hay algo más peligroso que no tener a alguien… tenerlo y descubrir quién es en realidad.
Años después, convertida en una mujer poderosa e inalcanzable, ha construido un mundo donde nadie puede tocarla...
Hasta que el pasado regresa... y no viene solo: Un hombre que aún puede hacerla arder. Otro que ya decidió que será suya.
Entre el fuego que la desarma y el control que amenaza con atraparla, Luciana deberá enfrentar la única decisión que nunca pudo dominar: seguir lo que la consume… o no volver a perderse jamás.
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COSTOSA DEVOLUCIÓN
NARRADOR
El amanecer encontró a David muy despierto. Había tenido pesadillas toda la noche. No con Luciana ni con su divorcio. Los reporteros lo perseguían arrasando con todo a su paso y él llegaba a un callejón sin salida.
El grito con el que había despertado había ocasionado preocupación en las empleadas, tanta que tocaron su puerta usando batas largas y bien atadas, en lugar de sus uniformes de servicio. Era entendible, todavía era ridículamente temprano.
-No me casaré nunca más- Dijo decidido y abrió la puerta
Él se preparó el café y salió sin probar bocado, creyendo que eso lo alejaría de los reporteros. Error.
-Señor Balbuena, ¿Cómo está por su divorcio?- Preguntó el primero de ellos ignorando el pésimo humor del empresario
-Bien. Debo ir a trabajar. Permiso- Avanzó a paso decidido
-¿Va a trabajar tan temprano?- Indagó el mismo reportero
-Si. Usted trabaja tan temprano como yo, creo que lo entiende- Respondió con firmeza sin llegar a ser irrespetuoso
En la empresa todo estaba en silencio. Al llegar le abrieron la puerta dándole una mirada de sorpresa.
-Tenga buen día, señor Balbuena- Le dijo el portero
-Si uno solo de los reporteros entra, perderás tu empleo. Que tenga un buen día- Dijo decidido y fue hacia el ascensor
David sabía que ese solamente era el inicio. Nada se detendría hasta firmar el divorcio y saber exactamente por qué la mujer que por años lo había adorado lo había solicitado. Necesitaba respuestas y allí él podría enfrentarse a la prensa al menos con una certeza.
Luciana, usando su número anterior había contactado al abogado. También le había enviado un audio para que lo reprodujera cuando David firmara los papeles.
Faltando quince minutos para las nueve de la mañana, David recibió el anuncio de quién sabía que lo visitaría.
El abogado entró con seguridad. En su semblante parecía haber ganado un buen juicio, aunque probablemente era por saber que sería un acuerdo de divorcio de lo más fácil. Nada comparado a otros casos.
David llamó a su abogado. Trabajaba para él en la empresa, atendiendo varios casos empresariales.
-Señor Balbuena. Aquí están los papeles del divorcio previamente firmados por mi cliente, la señora Luciana Montreal. Puede leerlos. Le aseguro que no tiene nada de que preocuparse- Hizo entrega de los papeles
David comenzó a leer. Su abogado también. Era un acuerdo limpio, claro y tan breve como lo fue su matrimonio. Luciana no pedía nada, ni una sola cosa material.
-Mi cliente respetó las cláusulas del acuerdo prenupcial Ella no le dará beneficios económicos ni tampoco exige que usted lo haga. No tenían propiedades en común ni nada que los uniera- Explicó el abogado cuando David sostuvo un bolígrafo en su mano izquierda
-Antes de firmar este documento me gustaría saber cuál es la razón de la parte solicitante- Dijo con firmeza y una mirada fría
El abogado tomó su teléfono y le reprodujo un audio de Luciana.
-David. Sabía que pedirias una razón para la disolución del mayor error que cometimos. Es simple. Siempre supe que eres un hombre inteligente, pero no estás a mi nivel y yo no podría rebajarme al tuyo. Cómo mujer creí que tenía a mi lado a un hombre razonable y leal en hechos concretos. Al darme cuenta de mi error fue que decidí seguir adelante. Que seas muy feliz
El audio acabó tan pronto como empezó. David se sintió halagado y también humillado. No entendía por qué Luciana había dicho esas palabras Estaba confundido.
-Ahora, señor Balbuena le hago la devolución que me pidió la señora Montreal- El abogado no le dió tiempo de procesar nada y le entregó un estuche de terciopelo con el anillo matrimonial que ella usaba
-Podría habérselo quedado...- Dijo para sí mismo
-La señora Montreal desea la disolución completa del matrimonio y tal como está estipulado aquí mismo- Señaló una cláusula- Ninguno obtendría beneficios económicos y para ella es correcto no tener algo tan costoso en su posesión
David sin más preámbulo firmó. La cláusula puesta por los padres de su esposa estaban claras y en cuanto ella deseara el divorcio, él no podría poner impedimentos.
-Que tenga buen día, señor Balbuena- El abogado de Luciana se puso de pie- Buen día señor Bustamante
También se despidió del abogado de David.
El divorcio sería rápido. Mucho más apresurado de lo que resultó el matrimonio legal.
El abogado de David salió de la oficina, dejando al empresario solo con sus pensamientos.
-Así que sin decirlo abiertamente también me consideraste un burro, aunque no entiendo por qué. ¿Qué demonios hizo que tomaras esta decisión sin habérmelo comunicado primero?- Cuestionó para sí mismo mientras observaba el costoso anillo de diamantes
Mientras tanto, Luciana se preparaba para encontrarse con el arquitecto. Había pensado en David, pero sabía que él formaba parte de su pasado y que en ese lugar debía de quedarse.
La cita con el arquitecto no salió tal como ella lo esperaba. La inversión sería más fuerte de lo que esperaba. Si quería que su proyecto triunfara tendría que dedicarle todos sus ahorros. No quería pedirle dinero a sus padres para eso, deseaba hacerlo por sí misma.
Cuando ella recibió la llamada de sus padres, supo que ellos ya se habían adelantado a cualquier inconveniente.
-Tómalo como un obsequio de divorcio- Dijo su madre
-Mamá no era necesario. Quiero hacer esto sola- Comentó
-Hija, somos una familia. Además, Lisandro tampoco te hubiera dejado sola en esto y sentimos que estamos cumpliendo su voluntad también- A su padre le tembló la voz
-Papá, mamá. Hay una cosa que no me permite vivir en paz y se que ustedes van a entenderme...- Habló dejando su neutralidad de lado, su angustia no podía disimularse
-Lo que sea, ¿Qué necesitas?
-Quiero que en vez de enviarme más dinero cumplan una petición que para mi vale más que mi propio sueño. Se que ustedes creen que sería no respetar su memoria y sus secretos, pero como familia necesitamos respuestas
-Nos encargaremos. Recientemente escuchamos un pequeño rumor y cuando el río suena... ya sabes lo demás- Le dijo su madre
-Si mamá. También tengo una sospecha- Concluyó
La llamada se prolongó varios minutos más, cambiando a algo más divertido, su "representación de la empresa en Japón". Era una mentira perfecta de la que nadie sospecharía nada y que a ella le daría tiempo y libertad para trabajar sin presión.