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TU NOMBRE EN MI ANILLO

TU NOMBRE EN MI ANILLO

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / CEO / Posesivo
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: Mahary Garcia

Valeria Bellucci jamás imaginó que terminaría casada con el hombre más poderoso y frío de la ciudad.

Acorralada por las deudas de su familia, acepta un matrimonio por contrato con Enzo Ricci, un CEO multimillonario conocido por destruir a cualquiera que se interponga en su camino.

Las reglas eran simples: — No enamorarse.
— No interferir en la vida del otro.
— Mantener la apariencia de un matrimonio perfecto.

Pero vivir bajo el mismo techo con un hombre obsesivo, dominante y lleno de secretos hará que Valeria descubra que detrás de aquella mirada fría existe un pasado capaz de destruirlos a ambos.

Lo que comenzó como un simple acuerdo terminará convirtiéndose en una guerra de celos, deseo y sentimientos prohibidos.

Porque algunos contratos pueden firmarse con tinta…
pero otros terminan grabándose en el corazón.

NovelToon tiene autorización de Mahary Garcia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 10 - CUATRO DÍAS

Enzo

Cuatro días.

Solo habían pasado cuatro días desde que Valeria Bellucci apareció nuevamente en mi oficina con aquel contrato firmado entre las manos.

Cuatro días desde que aceptó convertirse en mi esposa.

Y aun así… sentía como si llevara demasiado tiempo dentro de mi cabeza.

Apoyé lentamente una mano sobre el ventanal de mi despacho mientras observaba las luces de la ciudad extenderse bajo la oscuridad de la madrugada.

Eran las 2:11 a.m.

La mansión estaba completamente en silencio.

Pero mi mente no.

El hospital seguía enviando reportes constantes sobre Leonardo Bellucci, el padre de Valeria. La cirugía había terminado hacía casi siete horas y, aunque el doctor Salvatore confirmó que el procedimiento fue exitoso, Leonardo permanecía bajo vigilancia intensiva.

Y Valeria seguía despierta.

Lo sabía porque llevaba observándola toda la noche desde las cámaras del pasillo privado del hospital.

Sentada sola.

Con las manos temblando.

Intentando no llorar.

Maldita sea.

Cerré los ojos unos segundos intentando recuperar algo de control mental.

Porque aquello comenzaba a irritarme.

Yo no me obsesionaba con personas.

Mucho menos con mujeres.

Y definitivamente no con mujeres que debían ser únicamente parte de un acuerdo.

Pero Valeria era diferente desde el principio.

Demasiado diferente.

Todavía recordaba perfectamente la primera vez que salió de mi automóvil aquella noche.

Después de rechazarme.

Cuatro días atrás.

La lluvia seguía cayendo cuando el automóvil se detuvo frente a su edificio.

Valeria permaneció varios segundos en silencio antes de abrir la puerta.

Todavía podía notar la confusión en sus ojos después de escuchar mi propuesta.

—No puedo creer que hables en serio —murmuró antes de bajar del auto.

La observé desde el asiento trasero mientras la lluvia mojaba nuevamente su cabello oscuro.

—Piénsalo bien, Valeria.

Ella soltó una pequeña risa incrédula.

—¿Casarme contigo por dinero? Eso suena enfermizo.

Tal vez lo era.

Pero ninguno de los dos tenía demasiadas opciones.

—Tu padre necesita la cirugía.

Vi el dolor cruzar inmediatamente por su rostro.

Y durante un segundo realmente pensé que aceptaría ahí mismo.

Pero después negó lentamente con la cabeza.

—No puedo hacer algo así.

Cerró la puerta y comenzó a caminar rápidamente hacia el edificio.

Empapándose otra vez bajo la lluvia.

Desapareciendo.

Recuerdo perfectamente haber permanecido inmóvil varios segundos observando la entrada vacía.

Normalmente las personas aceptaban mis propuestas rápidamente.

Demasiado rápido.

Pero Valeria Bellucci me había rechazado.

Y extrañamente eso solo logró que pensara más en ella.

Marco me observó desde el asiento delantero.

—Volverá.

Aparté finalmente la mirada de la ventana.

—¿Tan seguro estás?

—Las personas desesperadas siempre vuelven.

Aquella frase debió parecerme lógica.

Pero no me gustó cómo sonó.

Porque Valeria no parecía desesperada.

Parecía atrapada.

Y había una gran diferencia.

Dos días después apareció en mi oficina.

Todavía recuerdo exactamente la hora.

7:43 p.m.

Acababa de terminar una reunión cuando Marco entró al despacho.

—La señorita Bellucci está aquí otra vez.

Levanté apenas la mirada de los documentos.

—Hazla pasar.

La puerta se abrió segundos después.

Y ahí estaba ella.

Pero esta vez era diferente.

No había furia en sus ojos.

Había agotamiento.

Su cabello estaba recogido apresuradamente y las ojeras bajo sus ojos eran demasiado evidentes.

Parecía alguien que llevaba días sin dormir.

Y probablemente era verdad.

Valeria caminó lentamente hasta mi escritorio sin mirarme directamente.

Después colocó algo frente a mí.

El contrato.

Firmado.

El silencio llenó toda la oficina.

Recuerdo perfectamente haber levantado lentamente la mirada hacia ella.

Y por primera vez desde que la conocí… parecía completamente rota.

—La cirugía es en tres días —murmuró con voz baja—. El hospital ya no aceptó esperar más.

Sentí algo incómodo en el pecho al escucharla así.

Porque ya no quedaba orgullo en su voz.

Solo cansancio.

—Mírame, Valeria.

Ella tardó unos segundos en hacerlo.

Y maldita sea.

Sus ojos estaban llenos de lágrimas contenidas.

—¿Segura de esto?

Aquella pregunta salió antes de que pudiera detenerme.

Algo raro en mí.

Muy raro.

Porque normalmente jamás daba segundas oportunidades.

Pero Valeria seguía mirándome como si estuviera sacrificando una parte de sí misma al aceptar.

Y probablemente así era.

Ella respiró profundamente antes de responder.

—¿Mi papá vivirá?

El silencio cayó inmediatamente entre nosotros.

No preguntó por el dinero.

No preguntó por la boda.

Solo preguntó por Leonardo.

Y ahí fue cuando entendí el verdadero problema.

Valeria Bellucci haría cualquier cosa por las personas que amaba.

Incluso destruirse a sí misma.

—Sí —respondí finalmente.

Ella cerró los ojos apenas un segundo.

Como si necesitara escuchar eso para mantenerse en pie.

Después habló otra vez.

—Entonces firmaré lo que quieras.

Maldita sea.

Aquel momento todavía seguía persiguiéndome.

Porque por primera vez en mucho tiempo… me sentí culpable.

Y yo no hacía culpa.

Nunca.

Recuerdo haber tomado lentamente el contrato antes de levantarme de la silla.

Valeria permanecía completamente inmóvil frente a mí.

Tensa.

Nerviosa.

Y aun así increíblemente hermosa.

Me detuve frente a ella.

Demasiado cerca.

—Hay reglas.

Ella soltó una pequeña risa seca.

—Claro que las hay.

Ignoré el sarcasmo en su voz.

—Nadie puede saber que esto es un acuerdo.

—Perfecto.

—Vivirás en la mansión conmigo.

Vi el nerviosismo cruzar apenas por su expresión.

—Entendido.

—Y no podrás desaparecer cuando las cosas se compliquen.

Aquello hizo que finalmente levantara la mirada hacia mí.

—¿Eso te pasa seguido? ¿Las mujeres huyendo de ti?

Una pequeña sonrisa apareció en mis labios antes de poder evitarlo.

Incluso destruida seguía desafiándome.

—Solo las inteligentes.

Por primera vez desde que entró a la oficina… Valeria sonrió apenas.

Y ese fue exactamente el instante en que todo comenzó a salir mal para mí.

Porque algo dentro de mi pecho reaccionó demasiado fuerte ante aquella pequeña sonrisa cansada.

Demasiado fuerte para tratarse únicamente de un contrato.

Volví lentamente al presente cuando la puerta del despacho se abrió.

Y mi cuerpo reaccionó automáticamente apenas la vi entrar.

Valeria.

Seguía usando la misma ropa del hospital. Su cabello oscuro caía ligeramente desordenado sobre sus hombros y sus ojos mostraban claramente el agotamiento acumulado.

Pero aun así… seguía viéndose hermosa.

Dios.

Eso empezaba a convertirse en un problema serio.

1
ERICA ESTRADA PEREZ
Aque se refiere jajaja jajaja jajaja y🤭 doble sentido será por un niet@
Alix Sarmiento
está muy buena esta trama
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