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El Vuelo De La Libélula

El Vuelo De La Libélula

Status: Terminada
Genre:Posesivo / Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:5.5k
Nilai: 5
nombre de autor: SherlyBlanco

​"El Vuelo de la Libélula"

​Un matrimonio por contrato. Un enemigo en la cama. Una venganza que no admite piedad.

​Cuando el prometido de Alessa Rossi huye horas antes de la boda, su destino queda en manos de un misterioso sustituto: Máximo. Atractivo, impecable y protector, parece el salvador que su familia mafiosa necesita para mantener el poder.

​Lo que Alessa no sabe es que ha dejado entrar al lobo en el redil. Máximo es el único superviviente de un clan que los Rossi exterminaron años atrás, y ha regresado con una sola misión: destruir a sus enemigos desde adentro. Su plan es perfecto: fingir ser el esposo ideal, ganar el corazón de la inocente Alessa y usar sus secretos para aniquilar su imperio.

​Pero el odio tiene un punto débil. Entre besos fingidos y manipulaciones crueles, Máximo empieza a dudar: ¿Podrá ejecutar su venganza cuando la mujer que debe destruir es la única que ha logrado darle paz?

​En este juego de traición y deseo, el amor es el arma más peligrosa de todo

NovelToon tiene autorización de SherlyBlanco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8: Entre la Luna y el Barro

​La noche en la Toscana se sentía cargada de una electricidad estática, un preludio de algo inevitable. Máximo, impulsado por una melancolía que no sabía nombrar, bajó a la bodega y subió con una botella de un tinto profundo, el orgullo de la cosecha de los Rossi.

​—Esta noche no quiero hablar de contratos, ni de familias, ni de deudas —dijo él, sirviendo el vino en copas de cristal fino mientras la luz de la luna llena inundaba la sala de estar, bañando los muebles de un resplandor plateado.

​Alessa aceptó la copa, sorprendida por la suavidad en su voz. El alcohol, dulce y cálido, empezó a relajar sus defensas. El mundo exterior desapareció. Solo existía el roce de sus manos al brindar y el silencio de la campiña. Bajo el efecto del vino, la tensión que los separaba se transformó en un magnetismo febril.

​Máximo la condujo hacia la alfombra persa en el centro de la sala. Allí, bajo la mirada impávida de la luna, el tiempo se detuvo. Él se despojó de su armadura de odio y la trató con una devoción que parecía sagrada. Cada caricia suya fue un poema de redención fingida o quizás, un grito de auxilio de su propio corazón. Para Alessa, esa entrega fue el sello de su alma; en medio de susurros y una ternura que la hizo llorar de alivio, entregó su virginidad al hombre que juraba ser su puerto seguro.

​Fue un momento de comunión tan perfecto que Alessa creyó, por fin, que el amor había vencido al rencor. Máximo la sostuvo entre sus brazos hasta el amanecer, besando sus párpados con una delicadeza que solo un hombre enamorado podría profesar.

​El Despertar de la Bestia

​Pero el sol de la mañana trajo consigo el regreso del monstruo. Cuando Alessa despertó, todavía envuelta en las sábanas de la cama a la que Máximo la había llevado de madrugada, lo encontró de pie frente a la ventana, ya vestido, con la espalda rígida y el rostro tallado en piedra.

​—Despierta, Alessa —dijo él, sin mirarla. Su voz era un bloque de hielo—. A partir de hoy, las cosas van a cambiar en esta casa. He despedido a la mayor parte del servicio.

​—¿Qué? —preguntó ella, confundida, con el corazón aún latiendo al ritmo de la noche anterior—. Máximo, ¿de qué hablas?

​—Moretti exige austeridad para mantener el viñedo —mintió con crueldad—. No estamos aquí para vivir como reyes a costa de su inversión. De ahora en adelante, tú te encargarás de la cocina. Solo vendrá una señora de limpieza dos veces por semana para las tareas pesadas. Aprenderás a ser la esposa de un hombre que trabaja, no la muñeca de trapo de Vittorio Rossi.

​Alessa se sintió como si le hubieran dado una bofetada. El hombre devoto de la noche anterior se había esfumado, dejando en su lugar a un carcelero.

​La Caída en el Abismo

​Los días siguientes fueron un descenso al infierno. Máximo no solo la obligó a realizar tareas para las que nunca había sido entrenada, buscando humillar su origen noble, sino que inició una guerra psicológica devastadora.

​Empezó a llegar tarde, siempre con el olor a perfume ajeno impregnado en su ropa. Una tarde, el horror se materializó: Máximo entró en la mansión acompañado de una mujer de belleza vulgar que reía con estridencia. Sin mediar palabra con Alessa, que estaba en la cocina con las manos manchadas de harina, se encerró con la extraña en la habitación contigua a la de ellos.

​Alessa se quedó paralizada, escuchando las risas y los sonidos que se filtraban por las paredes de la mansión que su padre le había regalado por amor. El dolor fue una punzada física en su vientre. Cuando la mujer se marchó, horas después, Máximo salió de la habitación, se arregló la camisa y caminó hacia Alessa como si nada hubiera pasado.

​—Máximo... ¿por qué me haces esto? —susurró ella, con la voz rota.

​Él la tomó del brazo y la obligó a mirarlo. Su mirada era de un desprecio absoluto.

—Te dije que no esperaras un cuento de hadas. Eres mi esposa, pero no eres la única mujer en el mundo. Acéptalo. Es parte de tu educación.

​Lo peor vino esa misma noche. Máximo entró en el dormitorio de Alessa, buscando su cuerpo con la misma intensidad de siempre. Pero ahora, sus manos, que antes se sentían como un refugio, le recordaban a las mujeres que él traía a casa.

​Alessa cerró los ojos, sintiendo un nudo de náuseas en la garganta. El asco empezó a crecer en su pecho, un veneno negro que sustituía al amor que le había profesado. Cada vez que él la tocaba, ella sentía el rastro de la traición sobre su piel. Se sentía sucia, usada, y por primera vez, la lealtad hacia su padre se convirtió en un deseo desesperado de huir.

​Máximo la besaba con una furia posesiva, tratando de borrar con lujuria el vacío que sentía en el alma. Pero Alessa ya no respondía. Se había convertido en una estatua de sal bajo su tacto.

​"Me das asco", pensó ella mientras una lágrima solitaria rodaba por su mejilla hacia la almohada.

​Máximo creía que estaba castigando a los Rossi a través de ella. No se daba cuenta de que, al profanar el amor que Alessa le tenía, estaba destruyendo el único puente que podría haberlo salvado de la oscuridad que los Vanzetti habían sembrado en su camino. El rencor había ganado la batalla, pero el precio sería el alma de la única mujer que lo había amado de verdad.

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Hola 😚👋! aquí vamos a una nueva aventura, espero te guste y la disfrutes y dejes muchos comentarios bonitos, tus votos y me gusta son de suma importancia.. Recuerda que puedes pasar por mi perfil y disfrutar de mis otras obras, bye 😍😚😚 y gracias por estar aquí 🫂

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Rocio
eso te pasa por desgraciado
Rocio
ahh me chocan esas historia donde harem llorar ala protagonista
Odiza Pimentel
excelente
Odiza Pimentel
megusta la novela super 👏🥰
Soledad Medina Torres
Muy buena novela de principio a fin
Sherly 💜: te invito a leer mis otras obras, te recomiendo una recién salida del horno 🤭🤭🤭, se llama migrar hacia mi una justita corta que te atrapará de principio a fin 🥰 te espero por allá... Me encanta que te haya gustado está historia 🥰🫂
total 1 replies
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