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La Traición Del Alfa, El Amor Del Rey

La Traición Del Alfa, El Amor Del Rey

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Apoyo mutuo / Pareja destinada / Romance / Madre soltera / Hombre lobo / Completas
Popularitas:1.1M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Claudia Reveca Díaz

Ayelen lo entrego todo por amor, pero termino marcada por la humillación y el rechazo.
Expulsada de su manada, tuvo que criar sola a sus gemelos. Mientras el mundo licantropo la señala como traidora.
El destino la lleva a encontrarse con el rey lobo frío y maldito, cuya herida no solo está en su cuerpo, también en su alma. Entre tratamientos y silencios empieza a descubrir un lazo entre él y sus gemelos.
Lo que parecía un nuevo comienzo se convierte en un juego de poder, secretos familiares y tradiciones.

¿Podrá renacer como la gran luna, frente a las manadas o volverá a ser destruida por quienes mas odian verla brillar?

NovelToon tiene autorización de Claudia Reveca Díaz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El parecido inquietante

La noche había caído sobre el castillo, cubriendo con un manto de silencio apenas roto por los aullidos lejanos que se escuchaban en el bosque. En el ala este, Ayelén y los pequeños, el ambiente era mucho mas cálido, la chimenea encendida arrojaba destellos anaranjados que bailaban en las paredes, y el suave aroma de hierbas secas impregnaba la estancia.

Ayelén estaba en el baño, inclinada sobre la tina de mármol, sus hijos chapoteaban felices, salpicando agua por todas partes mientras reían a carcajadas, Mary sentada en el borde de una silla, no dejaba de comentar con gracia los gestos de los niños.

--- Míralos, parecen dos traviesos cachorritos,--- bromeo Mary, mientras les alcanzaba a cada uno un patito de juguete.

Ayelén sonrió, aunque su mirada permaneció fija en los rostros de sus hijos, el brillo de la luz sobre la piel mojada resaltaba la intensidad de sus rasgos, uno de ellos, el mayor por minutos, tenia la mandíbula firme y una expresión de determinación incluso cuando reía. El otro radiaba una aire de nobleza innata que contrastaba con su sonrisa juguetona.

Se mordió el labio inferior, una sensación incomoda se instalo en su pecho y un escalofrió recorrió su espalda, ¿Cómo podría ser?.

(¿Irem, has notado como se parecen?) pregunto Ayelén a su loba

( son gemelos idénticos, aunque uno es mas serio que otro) respondió Irem

( no me refiero a que se parezcan entre ellos) dijo Ayelén

(¿a que te refieres?) pregunto Irem

( nada olvídalo estoy cansada) respondió Ayelén

Ayelén siguió bañando a los niños en silencio, no quería decirlo, temía que incluso pronunciar o pensar esas palabras diera forma real a la idea que llevaba rondando en su mente desde que vio al rey en televisión. Respiro hondo y decidió desviar el tema.

Sin embargo, cuándo los niños ya estaban secos, vestidos con sus pijamas de algodón y listos para dormir, la inquietud regreso con mas fuerza, los acomodo en la cama doble, acariciando sus cabecitas oscuras, el fuego iluminaba sus rostros y en ese instante, la comparación fue inevitable.

Los mismos cabellos negros tan profundos como la noche, la forma recta de la nariz, la mandíbula marcada, demasiado definida para la edad y sobre todo, esos ojos... grises idénticos a los de Hendrix.

El corazon de Ayelén se acelero, trago saliva, tratando de calmar el torbellino que comenzaba a sacudirla por dentro.

--- No puede ser,--- susurro

Pero cada rasgo de sus hijos le devolvía la verdad con crudeza, había evitado pensar en el pasado durante dos años, había enterrado los recuerdos de aquella noche en que Darien la había marcado con dolor y desdén, había pensado que los niños habían heredado los ojos grises de su loba, como un regalo extraño de los dioses, pero ahora... ahora, al estar frente al rey, todo adquiría otro significado.

El parecido era demasiado perfecto, demasiado evidente.

Esa misma noche Ayelén salió al balcón de su habitación en busca de aire fresco, el frio la envolvió, y la luna alta en el cielo, parecía observarla con un brillo acusador.

---¿Que clase de juego cruel es este,--- se pregunto en voz baja, abrazándose a si misma.

Recordó los rumores que siempre había circulado en las manadas sobre la sangre de los reyes, su linaje poderoso, sus lazos inquebrantables con la luna y recordó también las palabras de Elides, aquella anciana sabia que había estado a su lado cuando todo se derrumbo, "tus hijos son especiales, Ayelén, han nacido bajo una luna que no brilla para cualquiera".

En ese momento entendió, no era casualidad, no podía serlo.

Un golpe suave en la puerta la saco de sus pensamientos...

---¿puedo pasar?,--- la voz de Zulay sonó del otro lado.

Ayelén abrió, y la mujer entro con paso silencioso, portando una bandeja con infusiones calientes.

--- Se que no es fácil adaptarse al castillo, una taza de esto ayuda a descansar mejor,--- dijo Zulay con amabilidad.

Ayelén acepto el gesto, pero su mente seguía atrapada en el torbellino del descubrimiento. --- Zulay, ¿ has notado algo... raro en mis hijos?,---

La mujer la miro fijamente, como si midiera sus palabras,--- son niños hermosos, fuertes, con una energía muy especial, eso cualquiera lo notaria,---

Ayelén apretó la taza entre sus manos, la miro sin decir nada, no podía hacer esa pregunta.

La ama de llaves miro hacia la cama donde duermen los niños, esperando que Ayelén le hiciera esa pregunta, pero al ver que no lo hacia decidió cambiar de tema.

---- señorita, ¿ hace cuanto que no saca a su loba a correr?,--- pregunto Zulay

--- hace mucho,--- respondió Ayelén

--- la señorita, Mary duerme, vaya al jardín y deje que su loba corra, yo cuido a los niños,--- dijo Zulay

Ayelén se levanto y salió al jardín, y le dio el control a Irem, desde el balcón Zulay observo su rostro se transformo al ver a esa loba negra como la noche y cuando la miro sus ojos plata brillaron con intensidad.

--- Bienvenida a casa mi señora,--- susurro Zulay, miro a los gemelos se acerco a los pequeños que aun duermen.

--- los nietos de Etlio y Calice,--- dijo acariciando la cabeza de Madox

Cuando Ayelén regreso,--- gracias, Zulay,---

--- Señorita, ese parecido no es algo que yo deba juzgar, pero tenga cuidado si me permite un consejo... tenga cuidado, a veces lo que parece un regalo puede convertirse en una condena,--- dijo Zulay

Ayelén quedo helada, Zulay se retiro de la habitación dejándola sola con los pequeños.

Mas tarde, cuando el castillo dormía, Hendrix recorría los pasillos en silencio, sus pasos lo llevaron hasta el ala este, sin que el mismo supiera por que, el instinto lo guiaba, esa fuerza invisible que lo había hecho interesante cada vez mas por aquella mujer.

Se detuvo frente a la puerta entreabierta de la habitación de los niños, desde allí, pudo verlos dormir plácidamente, la respiración acompasada, los rostros serenos, las manitas aferradas uno al otro.

Una punzada atravesó su pecho, entro a la habitación, se inclino apenas, observando con mayor detalle, y entonces lo noto.

El mismo cabello, rasgos que eran como un reflejo de su propia sangre, retrocedió un paso, confundido,¿ que significaba aquello?, solo tuvo una hija con su luna elegida, una unión forzada y que para poder tener un heredero, fue por inseminación artificial, porque Skoll no quería a esa loba alfa cerca de el. ¿Cómo era posible, esos niños tiene dos años?, el nunca tuvo relaciones con su madre.

Sacudió la cabeza, intentando desterrar la idea, no, era imposible, no había explicación lógica y sin embargo, la duda había quedado sembrada como una espina, giro su cuerpo para irse, y volvió a mirar a los niños, encontrándose con unos pequeños ojos grises iguales a los suyos mirándolo.

---¿Quien eres realmente Ayelén?,--- murmuro antes de irse de la habitación

Al volver a la habitación Ayelén, se acostó al lado de los niños, pero no pudo dormir, cada vez que cerraba los ojos veía los de Hendrix en sus hijos, como espejos enfrentados, el destino parecía haberse burlado de ella, uniendo en secreto hilos que ahora comenzaban a revelarse.

Sabia que no podría ocultarlo por mucho tiempo, la verdad estaba escrita en los rostros de sus gemelos y cuando el rey lo notara con claridad, cuando los demás lo hicieron ... nada volvería a ser igual. Pero que le diría si ni ella entendía que estaba pasando.

Con el corazon acelerado, acaricio las cabececitas de sus pequeños mientras dormían,--- pase lo que pase, yo los protegeré,---

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Lelis Vellejo
Si la rechazas por ser una Omega, porq te emparejaste con ella. La hubieses rechazado de una. No eres más que un pusilánime
Ada Villalba
que fuerte lo que vivió Zulay .
Elvira Fretes
muy interesante la profecía, la arrogancia de un Alfa siempre causa problemas a su manada, pero ya nació la herencia de Irem en Ayelen
Ana Mayer
hermosa historia la felicito hacía rato no leía una novela linda excelente así espero encontrar otra parecida de linda así bendiciones😘👏👏❤️❤️
Elvira Fretes
No puede ser , el alfa más poderoso es el padre de los gemelos ? que destino 🤦🏻‍♀️
Elvira Fretes
llegó el tiempo y Elides tuvo que partir, Ayelen se recibió y trabaja, todo por sus hijos y por ella, siguió los consejos de Elides ❤️
Ana Mayer
hermosos capítulos y esos chicos serán grandes alfas como su padre y madre bendiciones😘👏👏❤️❤️
Elvira Fretes
que bellos son dos cachorros, Ayelen tendrá un largo camino y Elides la guiará por un tiempo
Panchis Saenz
Excelente trabajo
Imelda Rejon
un poder pesado y tener que estar en soledad. cuidando u protegiendo siempre en solitario. ha de ser triste
Imelda Rejon
también tuvo el final que se merecía. estar solo u Dom di lobo murió como hi!amo Dom pens ni gloria. con!o un humano
Imelda Rejon
triste final que ella se buscó, murió sola u desconocida pero éso fue lo que se mereció
Imelda Rejon
muy bonito este capítulo de la manada de lo! u Pedro. ellos marcaron la diferencia
Imelda Rejon
me encantó esta historia. bellísima u un final digno s ella. ¡e gusto mucho y espero seguir leyéndote
Imelda Rejon
fue mejor así. nuevo comienzo, nuevo nombre , !muy bonita la coronación y toda la ceremonia. !e gusto mucho está novela. gracias autora por compartir
Imelda Rejon
digamos que el castigo no fue tan severo. hasta cierto punto benevolente al dejarlos con vida
Imelda Rejon
quién será la otra persona misteriosa que estaba escuchando y teniendo sus hilos u al que de refiere Vlad ahora en la batalla
Imelda Rejon
de verdad que esa! marina es ! malvada mira que encerrar a su hija para que di nieto muera y matar al destinado de ella para inculpar al rey para que los vampiros de vayan en contra de este en una guerra
Cauti Sajan
ojalá no encuentre su destinada.
Cauti Sajan
ojalá no encuentre a su destinada .
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