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La Prisionera Del Comandante Declan

La Prisionera Del Comandante Declan

Status: Terminada
Genre:Esclava / Sirvienta / Ascenso de clase social / Dominación / Amor tras matrimonio / Completas
Popularitas:8.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Gianna Viteri (gilover28)

En Vaelkoria, el aire huele a pólvora y traición. Declan es el puño de hierro del imperio, un hombre que no conoce la duda. Pero cuando captura a Navira en las fronteras de Sundergard, descubre que hay incendios que ni siquiera el acero más frío puede apagar. Ella es su prisionera, pero él es quien está perdiendo la libertad.

NovelToon tiene autorización de Gianna Viteri (gilover28) para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9

Navira

El eco de nuestra discusión en el comedor todavía vibraba en las paredes de la Ciudadela, pero Declan, fiel a su estilo de "el que tiene el mando no pide permiso", había decidido que mi castigo por gritarle sería una lluvia de seda y piedras preciosas.

Me encontraba de pie en el centro de su habitación —que cada vez sentía más mía que suya, para mi desgracia—, rodeada por tres doncellas que se movían a mi alrededor con la eficiencia de hormigas obreras. Sobre la cama de colchas oscuras descansaba un despliegue de riqueza que me revolvía el estómago: un vestido de satén negro con hilos de plata que parecía haber sido tejido con luz de luna, y una caja de terciopelo abierta que revelaba un collar de diamantes tan pesados que podrían hundir un barco.

Y luego estaba él.

Declan estaba sentado en su sillón de cuero, con una pierna cruzada sobre la otra, observándome con una intensidad que me quemaba la piel incluso a través de la ropa interior de encaje que me obligaban a llevar. Seguía sin la camisa, desafiando al clima y a mi cordura.

—Ese color resalta el fuego de tu mirada, Navira —dijo, dando un sorbo a su eterno licor—. Aunque sigo pensando que estarías mejor sin nada encima.

—Eres un pervertido de mierda, ¿lo sabías? —le espeté, mientras una de las doncellas trataba de ajustarme el corsé. Casi le pisé un pie por accidente por culpa de mi rabia—. ¿Acaso no tienes un reino que oprimir? ¿Una frontera que vigilar? ¿Por qué diablos tienes que estar aquí mirando cómo me visten?

—Porque es mi habitación, es mi dinero el que pagó esa seda, y eres mi mujer —respondió con esa calma exasperante que solo él poseía—. Además, me gusta ver cómo tus mejillas se ponen rojas cuando me miras de reojo. No sé si es furia o si estás imaginando cosas que no te atreves a decir.

—¡Estoy imaginando cómo asfixiarte con este vestido! —le grité, forcejeando con la doncella que intentaba colocarme el collar de diamantes—. ¡Vete de aquí, Declan! Esto es humillante. No soy una muñeca para tu entretenimiento.

—Oh, no eres una muñeca —se levantó del sillón, caminando hacia mí con esa elegancia peligrosa—. Las muñecas no gritan "jódete" a los generales. Tú eres mucho más entretenida. Eres un rompecabezas que me muero por desarmar, pieza por pieza.

Se detuvo justo detrás de mí, apartando a las criadas con un simple gesto de la mano. Ellas retrocedieron de inmediato, bajando la cabeza, pero pude ver cómo se lanzaban miradas cómplices. Declan tomó el collar de diamantes y lo rodeó sobre mi garganta, justo encima del collar de plata que nunca me quitaba. Sus dedos fríos rozaron mi nuca y un escalofrío me recorrió de arriba abajo.

—Te odio, Declan —susurré, aunque mi reflejo en el espejo mostraba a una mujer cuyos ojos brillaban con algo que no era precisamente odio.

—Y yo te odio más, nena. Te odio porque este collar de diamantes no brilla ni la mitad de lo que brillan tus ojos cuando intentas no besarme —me susurró al oído, y su aliento cálido fue mi perdición.

—Eres un imbécil prepotente, narcisista y… y un bruto —seguí insultándolo, tratando de mantener mi fachada de resistencia mientras él ajustaba el cierre de la joya.

—Y tú eres una terca, rebelde y la mujer más exasperante de toda Vaelkoria. Por eso nos entendemos tan bien.

Justo cuando nuestras miradas se encontraron en el espejo en un duelo silencioso que amenazaba con terminar en algo mucho más físico, alguien llamó a la puerta con urgencia. El capitán Kael entró, deteniéndose en seco al ver la escena.

—Señor… el Consejo. Los generales están en la sala de guerra. Dicen que es urgente. Sobre Sundergard —informó Kael, tratando de mantener la vista fija en la pared para no mirar mi escote.

Declan soltó un gruñido de frustración. Pude ver la tensión en sus hombros; el deber lo llamaba, alejándolo de su juguete favorito. Se alejó de mí, pero no antes de darme un suave tirón de la cadena de plata, obligándome a mirarlo directamente.

—Bueno, reina, me tengo que ir —dijo, y de repente su expresión cambió. Ya no era el general frío, sino el hombre que me provocaba hasta el cansancio—. Luego vuelvo para seguirnos provocando, mi amor.

Me quedé de piedra. El aire se escapó de mis pulmones como si me hubieran golpeado. ¿Me había llamado "mi amor"? ¿Delante de Kael? ¿Delante de las doncellas? El mundo pareció inclinarse bajo mis pies.

Declan me guiñó un ojo, se puso su chaqueta de uniforme con un movimiento fluido y salió de la habitación sin mirar atrás, dejando tras de sí un silencio que pesaba más que el diamante en mi cuello.

Me quedé allí, mirando hacia la puerta cerrada, en absoluto shock. Mi corazón iba a mil por hora.

—Vaya… —susurró una de las doncellas, rompiendo el silencio. Se acercó a mí para terminar de arreglarme el cabello, y su rostro estaba lleno de asombro—. Señorita Navira… yo nunca había visto al Comandante así.

—¿Así cómo? —pregunté, tratando de recuperar mi voz, aunque me sonaba extraña.

—A sus pies —dijo la otra doncella, acercándose con el frasco de perfume—. Le ha llamado "mi amor". En Vaelkoria, el Comandante no dice esas cosas. Él no ama, él conquista. Pero con usted… usted es la que ha conquistado al conquistador. Lo tiene a sus pies, aunque él intente disimularlo con esas peleas.

—No digas tonterías —respondí, aunque sentía un calor abrasador en el pecho—. Solo quiere molestarme. Es solo parte de su juego para quebrarme.

—Un hombre no arriesga su autoridad frente a sus subordinados solo para "molestar" a una mujer, señorita —insistió la primera doncella—. Él está perdido por usted. Cada vez que le grita, él la mira como si fuera lo más valioso que ha tenido nunca.

Me miré de nuevo al espejo. El vestido era hermoso, las joyas eran invaluables, pero lo que realmente me transformaba era la confusión que sentía. Declan me había llamado "mi amor" con una naturalidad que me asustaba. Porque si él empezaba a usar palabras así, mis murallas de odio no iban a durar ni una noche más.

—"Luego vuelvo para seguirnos provocando" —repetí para mis adentros, recordando sus palabras.

Me toqué el labio inferior, sintiendo aún el fantasma de su cercanía. Sabía que cuando volviera, la provocación ya no sería un juego. Sabía que me estaba arrastrando a un lugar de donde no habría retorno. Las doncellas seguían murmurando entre ellas, admirando cómo había logrado domar al lobo de Vaelkoria, pero yo solo podía pensar en una cosa:

Si Declan me tenía a mí a sus pies tanto como yo a él… entonces este reino iba a arder mucho antes de lo que cualquiera de los dos esperaba.

Me dejé caer en el sillón que él acababa de abandonar, rodeada de lujo y de una soledad que ahora, por primera vez, me pesaba. Estaba en shock, sí. Pero bajo ese shock, había una pequeña y traidora llama de impaciencia.

Quería que volviera. Quería seguir peleando. Quería ver si se atrevía a decirme esas palabras de nuevo cuando estuviéramos solos. Porque en la guerra de Vaelkoria, acababa de darme cuenta de que el arma más peligrosa no era el acero, sino ese "mi amor" que todavía resonaba en mi cabeza como una promesa de rendición.

¡

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Silvana Beatriz Velazquez
maravillosa historia 😍. Solo me hubiera gustado un extra con el nacimiento del bebé y unos años después mostrando su carácter.
Elsa Martinez Gonzalez
MAGNÍFICA
Paola Cordero
Jajajjaja y jajajjajajajjaja como todo hombre super exagerado jajajajajajsjajsjjs
karla yustiz garcia
🤣🤣🤣🤣 la vitamina N
Olinda Bernales Bertolotto
Siempre lindo... nunca decepciona leer tus libros.
Gracias por compartir tu talento... 🙂😊🤗😄
Sharon Mendoza
precioso
Sharon Mendoza
precioso
karla yustiz garcia
se lee tan buena 👏👏
karla yustiz garcia
será que hay fotos de ellos 🤔
karla yustiz garcia
a mi también 🤭
karla yustiz garcia
me encanta 😍😍
karla yustiz garcia
😍😍 que bello
Viviana Lopez
Espléndido
Irene Covarrubias
creo que fue muy sutil 🤣🤣
Rosa Villena
Bellísima historia, me encantó, gracias, gracias ❤️🥰
Elilu 🇲🇽
jajaja no pues viéndolo por ese lado Declan tiene razón es un gran avance en la relación de peros y gatos que se traen ustedes dos.
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