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Manjiro Sano (Mikey). "Solo Amigos"

Manjiro Sano (Mikey). "Solo Amigos"

Status: En proceso
Genre:Reencuentro / Tokyo Revengers / Romance oscuro
Popularitas:228
Nilai: 5
nombre de autor: alison

Manjiro y tú eran mejores amigos desde pequeños, por eso estuviste con él desde siempre y tienes sentimientos hacia él. Los fundadores también eran tus amigos, pero desde que una chica llamada Luna entró a Toman, te "robó" a tus amigos, también a Manjiro. Manjiro se volvió distante: no te contestaba, te excluía, te ignoraba... esto te afectó un poco. Tu mejor amigo y el chico que te gustaba te cambiaba un poco más cada minuto. Siempre que intentabas hablar de ello, decía que estabas siendo posesiva y que no tenías razón para actuar así... hasta que llegó ese día.

NovelToon tiene autorización de alison para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

3

El sonido del agua corriendo desde el baño llenó el apartamento, una señal inequívoca de que ella lo estaba ignorando completamente. Manjiro golpeó la puerta con más fuerza, su paciencia agotándose rápidamente.

—¡Maldita seas! ¿De verdad vas a tomar un puto baño mientras yo estoy gritando tu nombre afuera? —rugió contra la madera—. ¡Sal de ahí ahora mismo! ¡Necesitamos hablar!

Intentó girar el pomo inútilmente, sabiendo que estaba bloqueado por dentro. Luego presionó la oreja contra la puerta, intentando escuchar cualquier cosa que delatara su presencia.

—Saori, no me hagas hacer algo que luego lamentaremos ambos —advirtió con voz grave—. Si no sales en treinta segundos, voy a derribar esta puerta y entrar a buscarte yo mismo.

El grifo se cerró abruptamente.

El grifo se cerró abruptamente, seguido por el sonido inconfundible de pasos descalzos moviéndose dentro del baño. Manjiro apretó los puños contra la puerta, su rostro enrojecido por la frustración.

—¡Ya basta! ¡No puedes simplemente encerrarte en el baño y esperar que me vaya! —gritó con voz ronca—. ¡Esto no es un juego, Saori! ¡Estoy harto de que me ignores cada vez que las cosas se complican!

Sus hombros temblaban ligeramente por la tensión acumulada. Golpeó la puerta con el hombro en lugar de la mano, un impacto más potente que resonó por todo el pasillo.

—¡Si no sales en cinco segundos, voy a contar hasta tres y voy a entrar! ¡Y créeme, no quieres que lo haga enojado!

Mi puerta era muy resistente.

La resistencia de la puerta parecía burlarse de él, cada golpe rebotaba sin causar daño alguno. Manjiro dio un paso atrás, mirando fijamente la madera maciza como si pudiera quemarla con la mirada.

—¡Joder! ¡Sabía que esta maldita puerta era a prueba de balas! —masculló entre dientes, pasando una mano frustrada por su cabello—. ¡Pero no eres a prueba de mí, Saori! ¡Nadie lo es!

Su respiración se volvió más pesada, la ira mezclándose con algo más peligroso. Sacó su cartera y comenzó a sacar billetes de yen, colocándolos uno por uno debajo de la puerta.

—¡Escucha bien! —gritó con voz controlada pero letal—. Si no sales en diez segundos exactos, voy a empezar a pagar a todos los vecinos para que abran sus puertas y entren conmigo.

Los billetes continuaron deslizándose bajo la puerta, creando un montículo visible desde el interior. La amenaza de Manjiro no era una broma; conocía a cada vecino por su nombre y sabía cuánto les gustaba el dinero fácil.

—¡Cinco segundos! —gritó, su voz resonando con autoridad—. ¡Te doy cinco malditos segundos para abrir esta puerta antes de que comience a tocar puertas y ofrecer mil yenes por cada persona que quiera ayudarme a entrar!

Podía oírse el murmullo de conversaciones curiosas en los apartamentos vecinos, atraídos por el ruido. Manjiro golpeó la puerta con el puño una vez más, un sonido seco que vibró en toda la planta.

—¡No me obligues a hacer esto, Saori! ¡Sabes perfectamente que lo haré si no tienes sentido común!

Tenía una escalera por mi balcón, que daba hacia el patio de atrás del edificio, baje silenciosamente por la escalera del balcon, sin que se diera cuenta Manjiro y al ya estar en el suelo del patio, salgo hacia la carretera, pido un taxi y voy a la casa de mi madre, dejando a Manjiro hablando amenazadoramente solo.

La escalera de aluminio se balanceó suavemente con el peso de ella mientras descendía, sus pies apenas Making ruido contra los peldaños metálicos. El patio trasero del edificio estaba desierto, con solo algunos arbustos secos y basura olvidada. Al llegar al suelo, caminó con pasos rápidos y decididos hacia la calle principal, buscando una luz amarilla que indicara un taxi disponible.

Detrás de ella, en el piso superior, Manjiro seguía golpeando su puerta como un hombre poseído. Gritaba su nombre a todo pulmón, prometiendo romper cada ventana del edificio si alguien no lo ayudaba a entrar.

—¡Esta es mi última puta advertencia! —rugió contra la madera—. ¡Si nadie abre esta puerta en dos minutos, voy a empezar a tirar patadas a cada maldita puerta de este pasillo!

La amenaza de Manjiro resonó en el pasillo, pero ya era demasiado tarde. Mientras él seguía gritando su nombre a través de la puerta cerrada, el taxi que ella había pedido se detuvo discretamente en la calle trasera del edificio.

Ella abrió la puerta trasera del coche sin decir una palabra y se deslizó dentro, dando al conductor la dirección de su madre antes de que pudiera siquiera preguntar. El vehículo arrancó suavemente, alejándose del caos que Manjiro estaba provocando en su antiguo hogar.

Arriba, en el cuarto piso, la furia de Manjiro alcanzaba su punto máximo. Después de varios minutos sin obtener respuesta, comenzó a golpear las puertas vecinas con igual violencia.

—¡Abran esta mierda ahora mismo! —ordenó a los ocupantes del apartamento contiguo—. ¡Tengo que entrar ahí y hablar con ella! ¡Denme la llave o voy a derribar toda esta pared!

Al final Manjiro abrió la puerta, pero yo ya no estaba.

La llave que finalmente cedió bajo el peso de su desesperación fue como un golpe de gracia. Manjiro empujó la puerta con fuerza, esperando encontrar a Saori en el centro de la sala, pero el apartamento estaba vacío.

Sus ojos recorrieron cada rincón, notando las cajas apiladas en el medio, las etiquetas de mudanza en las paredes. La escalera de aluminio en el balcón delataba su huida. La frustración explotó dentro de él en un gruñido gutural.

—¡Te fuiste! ¡Te atreviste a escaparte por la maldita ventana como si yo no fuera nada!

Corrió al balcón, asomándose hacia el patio trasero. No había nadie a la vista. Sacó su teléfono con dedos temblorosos y marcó su número una y otra vez, la llamada yendo directamente al buzón de voz.

La rabia inicial de Manjiro se transformó en una furia helada al darse cuenta de que ella realmente se había ido. Las cajas en el apartamento eran la prueba irrefutable de que su plan de fuga no era una amenaza vacía.

—¡Mierda! ¡Mierda, mierda, mierda! —gritó, pateando una de las cajas de cartón con tanta fuerza que la hizo volcar, esparciendo platos y cubiertos por el suelo—. ¡No puedes simplemente desaparecer! ¡No después de todo lo que hemos pasado juntos!

Comenzó a revisar frenéticamente el resto del apartamento, abriendo armarios y cajones como si esperara encontrarla escondida en algún rincón. Pero sabía que era inútil. Ella ya no estaba.

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Anonymous
Me gusta como va la trama
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