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Exigida

Exigida

Status: Terminada
Genre:Matrimonio contratado / Posesivo / Mafia / Dominación / Completas
Popularitas:211.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Mary Mendes

Nikolai Ivánov es un hombre forjado en el dolor, de ojos duros y manos de hierro. No tolera mentiras y aprendió desde joven que el amor es la mayor debilidad del ser humano.

Envuelto en un frío implacable y pasos calculados, vio en una alianza de sangre solo poder… y cree que nada puede romper su control sobre el mundo.

Helena Lombardi, adelantada a su tiempo, cree en el amor con la misma intensidad con la que vive su libertad. Cada gesto suyo rebosa coraje y determinación, desafiando todo lo que Nikolai considera inquebrantable.

Cuando dos mundos tan opuestos chocan, las certezas se transforman en dudas, y los deseos que antes parecían imposibles irrumpen como una tormenta. Entre dolor y entrega, pasión y desafío, alguien tendrá que ceder…

Pero nadie saldrá ileso.

NovelToon tiene autorización de Mary Mendes para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18

Helena

Llegamos a casa. Abro la puerta del coche e insisto en salir sola. Apoyo las muletas con cuidado, respiro hondo. No quiero depender de Nikolai para nada. Necesito probar —para él y para mí— que aún soy dueña de mí.

Doy algunos pasos. Funciona. Duele, pero funciona.

Hasta llegar a los escalones de la escalera.

Paro. Miro hacia arriba. El simple acto de levantar el pie inmovilizado parece imposible. Intento calcular, pensar en una forma de subir sin ayuda. Mi cuerpo responde con una advertencia clara de dolor.

Antes de que diga nada, siento sus brazos envolviéndome.

Nikolai me toma en brazos con facilidad, como si mi orgullo no pesara nada. No discuto. No tengo fuerzas para ello. Apoyo la cabeza levemente en su hombro y acepto.

Él sube conmigo en brazos en silencio. Ninguna palabra. Ninguna provocación. Solo el sonido de los pasos firmes y el cuidado en cada movimiento. Su silencio no me avergüenza. Me calma.

En el cuarto, me coloca en la cama con la misma atención, ajusta las almohadas, sube la manta hasta mis piernas. Todo sin exageración, sin prisa.

—Voy a pedir que traigan el almuerzo aquí en el cuarto —dice, simple.

Lo miro por un segundo. No respondo con palabras. Solo asiento.

Cuando pienso que va a salir del cuarto, Nikolai solo cambia de dirección. Tira del sillón, se sienta en él y abre el portátil, como si ese siempre hubiera sido el plan. Ninguna explicación. Ninguna pregunta.

Él se queda.

Sigo en silencio, observando de reojo. El sonido bajo de las teclas, la postura demasiado relajada para quien debería estar ocupado en otro lugar. Él trabaja allí, a mi lado, como si mi presencia exigiera vigilancia constante.

No digo nada. Pero algo en mí desacelera.

Algunos minutos después, tocan la puerta. Un toque discreto. Nikolai se levanta antes de que reaccione.

—Puede entrar.

Es el almuerzo.

O mejor… nuestro almuerzo.

La bandeja es demasiado grande para ser solo mía. Dos platos. Dos bebidas. Él agradece, cierra la puerta y trae todo cerca de la cama.

—Vamos a comer —dice, simple.

Así que termino de comer, empujo el plato despacio hacia un lado. El peso en el cuerpo aún está ahí, pero el dolor ya no domina todo.

Nikolai cierra el portátil y me observa por encima de la pantalla.

—¿Está todo bien? —pregunta.

Asiento levemente.

—Sí.

No es exactamente una mentira. Es solo una versión más simple de la verdad.

Antes de que el silencio vuelva a instalarse, mi celular suena. Miro la pantalla y reviro los ojos antes incluso de contestar.

—Mi madre…

Contesto.

—¡Helena! —su voz explota del otro lado— ¿Quieres matarme del corazón? Romeo me llamó, tu padre habló, ¡nadie explica nada bien! ¿Te caíste? ¿En la nieve? ¿Sola? ¿Cuánto tiempo te quedaste allí fuera? ¿Tienes dolor? ¿Estás comiendo bien?

Respiro hondo.

—Madre… estoy bien —intento interrumpir—. Fue solo un esguince.

—¿Solo un esguince? —repite, indignada— Helena, ¡podrías haberte congelado! ¡Eso no es normal! ¿Dónde tenías la cabeza?

Cierro los ojos por un segundo, dejando que su exageración pase como siempre pasa.

—Ya fui al hospital. El pie está inmovilizado. Estoy en casa ahora —explico, paciente.

—¿Sola? —pregunta, ya imaginando lo peor.

Miro de reojo a Nikolai, aún sentado allí, tranquilo, atento.

—No —respondo—. No estoy sola.

Ella suspira alto del otro lado de la línea, como si eso resolviera la mitad del problema.

—Bueno. Porque si estuvieras sola, tomaría el primer vuelo ahora mismo.

Sujeto el teléfono con más fuerza, casi sonriendo a pesar de todo.

—Madre… te prometo que estoy siendo cuidada.

Y, mientras digo eso, percibo que, esta vez, no es solo una promesa para calmarla.

Apago el teléfono y dejo el celular sobre la mesita de noche. El cuarto se queda silencioso de nuevo, solo con el sonido distante de la casa funcionando al fondo.

Me acomodo en la cama con cuidado y me acuesto de lado, protegiendo el tobillo inmovilizado. El cuerpo pide descanso, y el agotamiento finalmente comienza a vencer a la adrenalina.

Cierro los ojos.

Intento no pensar mucho en el hombre al lado. En su presencia ocupando el espacio sin invadir. En el modo como se quedó, sin anunciar, sin exigir nada. En el silencio que no pesa.

Pero es imposible ignorarlo completamente.

Me repito que esto es solo cuidado. Que no significa nada más.

Aun así, antes de dormirme, un pensamiento insiste en quedarse:

Es demasiado peligroso sentirse segura así.

Y, aun así…

Yo no me alejo.

Tal vez… con el tiempo… él aprenda a amarme.

Me quedo con los ojos cerrados, respirando despacio, como si esa idea necesitara ser mantenida en silencio para no romperse. No sé si es esperanza o terquedad. Tal vez los dos.

Oigo su presencia allí, constante, sin prisa. Ninguna promesa dicha. Ningún juramento vacío. Solo permanencia.

Y eso, de alguna forma, me asusta más que la caída, más que la nieve, más que el dolor en el tobillo.

Porque amar a alguien como yo…

no exige fuerza.

Exige elección.

Y mientras el sueño finalmente me alcanza, dejo que ese pensamiento descanse conmigo —frágil, cuidadoso, pero vivo.

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Isabel Martín
Excelente historia, felicidades autora 🤗👏👏👏
Patricia Romero
se ve a una niña caprichosa y mimada,
Patricia Romero
por favor,no hay imaginación en los autores,copian de otros y siempre cae en lo mismo,estamos siglo 21,una mujer del siglo 20 todavía,en serio autor,?dale,una mujer llorona,débil,no se vale por ella misma, obsesionada por un hombre,naaaa...!!!!
Patricia Romero
no entiendo,porque los padres de helena la hicieron tan débil,con la vida que llevan,debieron haberla preparado para estas cosas,una mojigata no sirve de nada.autora pilas
Julimar Berrios
Buena
Llado Auad Ana
Muy linda historia aunque se me hizo un poco larga sin sentido. Pero la historia en si estaba muy linda.
Hiradia Cohen
no termino de Entenderla o sea después de que la madre muere salta sin pena ni gloria a una relación que no se entiende si empezó
Yinet Leonor: Te invito a leer mis obras y a que expreses tu franca opinión sobre ellas. Autora Yinet Leonor.
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Dilia Contreras
Como harán las mujeres que Portugal razón u otra las pobres paren solas? por favor Elena déjate de tantas tonterías. el proceso ee parte es igual para todas las que tienen la dicha de poder parir, porque a otras tienen que hacer cesárea y punto.
Alma Rosa Dominguez Martinez
escritora felicidades muy buena novela
Yinet Leonor: Te invito a leer mis obras y a que expreses tu franca opinión sobre ellas. Autora Yinet Leonor.
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Dilia Contreras
Deberían de haberla dejado allí, inmadura y obstinada, ella tiene rabia y sale sin nada. pero siempre llega alguien a socorrer.
Dilia Contreras
Esto se irá en llorar, Nicolas tiene trauma primero polo que vivió mientras su mamá estuvo viva, luego el dichoso juramento a su mamá, Nicolas mínimo pertenece a la mafia.
Dilia Contreras
Esto se irá en llorar, Nicolas tiene trauma primero polo que vivió mientras su mamá estuvo viva, luego el dichoso juramento a su mamá, Nicolas mínimo pertenece a la mafia.
Anastasia Mirian Barrios
para mi no tiene centido cuerpo ella se empezó la nena tenía 7 mese ahora apenas 8 mese y ya camina y ya tiene 4 meses de embarazo 🤭😂😂😂
Dulce Perez
felicitaciones, excelente 👏👌👏
Yoki Romero
/Rose//Good/
Sonia Susarte Sanchez
Muy bueno, con un poco de errores pero pasable, me gustó mucho la trama, algunas repeticiones, pero pasable, té felicito.
Yoki Romero
pero no estriba que sufra su crueldad ❗️🤨
Yinet Leonor: Te invito a leer mis obras y a que expreses tu franca opinión sobre ellas. Autora Yinet Leonor.
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Sonia Susarte Sanchez
Sí él se va y no vuelve, va a ser culpa de ella, su orgullo es más fuerte que el amor que siente por el.
Ojalá y se arrepienta de seguir haciéndole caso al ex, sino lo va a perder
Yinet Leonor: Te invito a leer mis obras y a que expreses tu franca opinión sobre ellas. Autora Yinet Leonor.
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Sofia Pradenas
por favor que sea un niño hermoso y sanito para que estén todos contentos, Dios mío como se involucra una cuando se tiene una gran narración, para mí impensado jajaja, Gracias
Sofia Pradenas
mil felicitaciones, que bien descrito el trabajo de parto, increíble,es genial creo que a todas las que somos madres nos hizo recordar muy bien nuestros partos, gracias a la escritora 👏👏
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