NovelToon NovelToon
La Luna Rechazada: La Rosa Quebrada por el Alfa

La Luna Rechazada: La Rosa Quebrada por el Alfa

Status: Terminada
Genre:Venganza / Mujer poderosa / Hombre lobo / Completas
Popularitas:678.5k
Nilai: 4.8
nombre de autor: AUTORAATENA

Luara siempre supo que no pertenecía a esa manada.
Sin haber despertado a su loba, regordeta y constantemente humillada dentro de su propia manada, creció siendo tratada como un error… incluso por quienes debían protegerla. Aun así, su corazón insistía en amar al hombre más inalcanzable de todos: el futuro Alfa.
La noche en que el destino debía coronarla como Luna, todo se convirtió en una pesadilla pública.
Rechazada, rota, marcada por palabras que nunca debieron pronunciarse, Luara descubrió que algunos dolores no matan… solo transforman.
Mientras la manada seguía creyendo que era débil, algo silencioso comenzó a nacer dentro de la olvidada loba blanca.
Porque cuando una rosa es pisoteada demasiado, no muere.
Ella aprende a herir.

NovelToon tiene autorización de AUTORAATENA para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11

🌕 LUARA.

No recuerdo cómo mis piernas me llevaron fuera de ese lugar.

Solo recuerdo el sonido.

El murmullo confuso, las voces atropellándose, el silencio pesado que vino después de que Kael diera la espalda y se fuera caminando como si nada de aquello acabara de suceder. Como si no me hubieran arrancado la vida del lugar, expuesta, juzgada, marcada delante de todos.

Las miradas quemaban más que las palabras.

No había risas ahora. Había shock. Había asco. Había pena.

Y la pena siempre dolió más que el desprecio.

Corrí.

Corrí como nunca en mi vida.

El vestido pesado estorbaba, el tejido se pegaba a mi piel sudada, mis pies dolían, mis pulmones ardían, pero no paré. No podía parar. Si paraba, me derrumbaría allí mismo, en medio del camino, y no soportaba la idea de ser vista de ese modo otra vez.

Entré en casa casi tropezando en la puerta. No vi a mis padres. No oí nada más que mi propio llanto, alto, feo, descontrolado. Subí las escaleras como un fantasma en fuga, cerré la puerta del cuarto con fuerza y me apoyé en ella, deslizándome hasta el suelo.

Mis manos temblaban.

Mi cuerpo entero temblaba.

—¿Por qué...? —la pregunta escapó de mi boca en un susurro quebrado. —¿Por qué conmigo?

No había respuesta. Nunca la había.

Me levanté con dificultad y fui directo al baño. Giré el registro de la ducha sin siquiera sentir la temperatura. El agua cayó fuerte, golpeando mis hombros, escurriendo por mi rostro, mezclándose con las lágrimas que ya ni intentaba contener.

Me quedé allí parada, debajo del agua, como si ella pudiera borrar todo.

El toque de él todavía estaba en mis brazos.

Fuerte. Bruto. Doloroso.

Las palabras de él resonaban en mi cabeza como una maldición.

Eres mía.

Deberías haberte matado.

Una vergüenza.

Apoyé la frente en la pared fría del box y grité. Un grito ahogado, tragado por el ruido del agua, pero que vino del fondo de mi pecho, rasgando algo que ni sabía que todavía existía dentro de mí.

—Yo no pedí esto... —lloré. —Yo nunca pedí...

Selene.

Diosa que todos veneraban.

Diosa que todos decían ser justa.

¿Qué hice mal?

¿Nací mal?

¿Amé mal?

¿Respiré mal?

Mi cuerpo... mi maldito cuerpo... siempre fue el problema. Demasiado lento. Demasiado grande. Demasiado visible cuando solo quería desaparecer.

Apagué la ducha después de un tiempo que no sé medir. Envolví la toalla alrededor del cuerpo y me miré en el espejo.

Allí estaba yo.

Luara.

18 años.

La vergüenza de la manada.

La luna indeseada.

Mis ojos estaban hinchados, rojos, mi rostro manchado. Mis senos grandes, algo que siempre fue motivo de cuchicheos, parecían aún más fuera de lugar en aquel cuerpo que nadie consideraba digno. Mis curvas, que aprendí a esconder desde niña, estaban allí, denunciando todo lo que nunca conseguí cambiar.

Me senté en la cama todavía mojada, sin importarme. Abrazé mis propias rodillas y balanceé el cuerpo hacia adelante y hacia atrás, como hacía cuando era pequeña.

—¿Por qué me odias tanto? —dije al vacío, la voz fallando. —¿Qué hice para merecer esto, Selene?

Silencio.

Siempre silencio.

Tal vez fuera eso. Tal vez la diosa quisiera verme quebrar. Tal vez todo aquello fuera solo un juego cruel, una prueba que nunca tendría fuerza para vencer.

Estaba cansada.

Cansada de ser fuerte sola.

Cansada de ser golpeada sin nunca revidar.

Cansada de existir.

El estruendo en la puerta me hizo saltar.

No fue un golpe común.

Fue un impacto violento, cargado de odio.

Mi corazón se disparó.

—¡Luara! —la voz vino cargada de furia.

Reconocería aquella voz en cualquier lugar.

Lisa.

Antes de que pudiera responder, la puerta se abrió con fuerza. Ella entró como una tempestad, el cuerpo rígido, los ojos brillando en un naranja intenso — la loba de ella estaba a flor de piel, furiosa, inestable.

La loba Medusa.

Me levanté despacio de la cama, sintiendo el miedo esparcirse por mi estómago como veneno.

—Debes estar feliz, ¿no es así? —empezó ella, la voz temblando de rabia. —Muy feliz.

No conseguí responder. Mi garganta se cerró.

Lisa rió, una risa sin humor, quebrada.

—Mírate —continuó ella, analizándome de arriba abajo con desprecio. —Mira solo lo que la diosa hizo. La broma perfecta.

Ella se acercó un paso más.

—Debes estar pensando que le diste la vuelta a la tortilla. Que finalmente ganaste algo. —Los ojos de ella quemaban. —Pero deberías era matarte, Luara. O qué sé yo... desaparecer. No sirves para ser luna.

Cada palabra era un golpe.

—Eres gorda. —Escupió ella. —Lenta. Débil. Apenas consigues defenderte sola, quién dirá proteger una manada entera.

Mi cuerpo empezó a temblar de nuevo, pero continué en silencio.

—Todos te ven como un peso. Un estorbo. —Apuntó ella a mi pecho. —¿Crees de verdad que alguien te va a respetar?

Ella se acercó tanto que podía sentir el calor de la rabia de ella.

—Esta manada se acabó. —La voz de ella falló, pero el odio permaneció. —Nadie va a respetar a Kael como él se merece. Él se va a convertir en motivo de burla... por tu causa.

Aquello dolió más que todo.

—Yo nunca quise esto... —conseguí decir, la voz baja, quebrada. —Te juro que nunca quise...

Lisa rió de nuevo.

—Claro que quisiste. —Gruñó ella. —Gente como tú siempre quiere lo que no puede tener. Siempre mira con esos ojos pedigüeños, esperando que alguien tenga pena.

Ella dio un paso atrás, respirando hondo, intentando controlarse.

—Robaste lo que era mío.

Mi corazón se hundió.

—La química... —continuó ella, la voz ahora casi desesperada. —Tú viste. Todos vieron. Yo y Kael. Siempre fuimos nosotros. Siempre tuvo sentido. Yo soy fuerte. Rápida. Estratégica. Yo nací para ser luna.

Ella me encaró con asco.

—Y tú... tú eres solo un error de la diosa.

Las lágrimas escurrían silenciosas por mi rostro.

—Si tienes un poco de dignidad —dijo ella, ya girándose hacia la puerta —vas a rechazar esto. Vas a desaparecer antes de que destruyas todo.

La puerta cerró de nuevo, haciendo el cuarto temblar.

Me quedé allí parada, sola, con el eco de las palabras de ella pegado en mi piel.

Error.

Peso.

Vergüenza.

Me senté de nuevo en la cama y abrazé la almohada contra el pecho, como si fuera la única cosa que me mantenía entera.

Kael me odiaba.

Lisa me odiaba.

La manada me odiaba.

Y la diosa... la diosa me había elegido.

Cerré los ojos.

—Yo solo quería ser invisible... —susurré a nadie. —Solo eso.

Y en aquel momento, por primera vez, no pedí fuerza.

No pedí justicia.

No pedí amor.

Pedí apenas que el dolor parase.

1
Ana Cabanes
me ha encantado, la recomiendo
Alicia Quintana
la verdad son muy pocas las escritoras que pueden escribir una historia sin aburrir al lector,dándoles vueltas al mismo problema en 20 capítulos y no avanzar, por eso dejo de leer tantas novelas, y cuando encuentro una que no podes dejar de leer la valoro mucho, esta no avanza se estanca cada vez más
Nubia Jaramillo
bonita historia y me gustó mucho lo que me escribió al final de la historia felicitaciones espero seguir disfrutando de sus escritos
Alicia Quintana
por fin esa bruja esta pagando
Alicia Quintana
x fin que deje de quejarse y se valore de una vez
Alicia Quintana
así que la la madre se hacía la boluda y permitía que Lisa maltratara a Luara y ahora que fue elegida por la diosa recién la defiende ella es tan culpable como Lisa
Ricardo Ramon Carrizo
me encantó, excelente felicidades 👏
Milagros Angelini
Felicidades escritora 🎉🌹muchas gracias 💐me encantó demasiado de principio a fin lo disfrute 🥰
Sther R
👏☺️/Good/
Luna
Bueno, al fin!!! se despertó la.madre...si esa es víbora es xq se lo permitieron...
Luna
Que sabio este alfa...digno de su titulo, ojalá ella rechace al títere engreido del actual alfa...
Lourdes Vázquez
EXCELENTE HISTORIA ESCRITORA AUTORAATENA, GRACIAS POR COMPARTIRLA
Rislen Ortiz
excelente novela me encanta el msj o reflexión que deja
Betty Chavez
Que estupida que es esta prota ,cansa demasiado.Primero la victima y ahora se hace la fuerte y rechaza a quien realmente la quiere muy pesada
Lilian Martínez Barnechea
autora, siento que cada capitulo trata de lo mismo solo que narrado por distintos personajes y eso se vuelve latero
Mildred Álvarez
me encanta esta obra,muy bueno temática que nos permite reflexionar sobre como valorarnos sin permitir que nada decida sobre nuestras vidas.
Mildred Álvarez
Excelente trabajo felicitaciones autora.
Mildred Álvarez
mmm naguara' y de a tres parece que no peló un noche.
Mildred Álvarez
Santo Dios pobre mujer no encaja en ningún lugar de todos lados la rechazan,antes en su manada porque era sumisa y gorda ahora que está en la linea y es audaz,guerrera y valiente y es la elegida del líder la rechazan por qué tiene que tener antigüedad y porque hay otras que esperaban ser elegidas, nadie quiere respeto los designados de la Diosa Selene.
Mildred Álvarez
hermosa unión
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play