Sebastián, un huérfano de 16 años rechazado por su heterocromía, solo encontraba consuelo en las novelas BL… especialmente en el villano, a quien siempre admiró.
Tras morir de hambre en un orfanato, despierta en un mundo imposible:
ha reencarnado como el hijo del villano.
Ahora llamado Sirio, con recuerdos intactos y una mente adulta atrapada en un cuerpo de bebé, decide cambiar el destino después del final de la historia.
Su objetivo es claro: hacer feliz a su papá villano.
¿El candidato perfecto para ser su mamá?
El asistente omega serio, elegante y demasiado ignorado por el destino original.
Entre escenas tiernas, momentos ridículamente graciosos y un bebé que claramente sabe demasiado, comienza una comedia BL de reencarnación donde el más pequeño… es quien manda.
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Capítulo 15 — Mini villano en entrenamiento
Lucien tenía una colección limitada de gestos.
No eran muchos, pero en el castillo eran temidos.
El más famoso era el “gesto de pensar”: fruncía apenas el ceño, ladeaba la cabeza unos grados y apoyaba dos dedos en la sien. Era sutil. No teatral. Y, aun así, cada vez que lo hacía, el aire parecía ponerse tenso. Los informes se acomodaban solos. Los guardias enderezaban la espalda. El mayordomo carraspeaba antes de hablar.
Era la señal universal de:
“El villano está procesando algo importante. No lo interrumpas si quieres vivir.”
Sirio lo había observado con devoción académica.
Desde su sillón acolchado, con la manta mordisqueada por aburrimiento, miraba a su padre como si fuera un documental de naturaleza peligrosa:
Hábitat del villano. Conductas típicas. Gestos de amenaza pasiva.
☁️ Hábitat del villano: sala pequeña.
☁️ Conductas típicas: ceño fruncido, dedos en la sien.
☁️ Conclusión: gesto de autoridad detectado.
Aquella mañana, Lucien estaba revisando un informe menor en la sala pequeña. Noctis organizaba papeles. La niñera sostenía a Sirio cerca de la ventana, donde entraba una luz agradable.
Lucien frunció el ceño.
Ladeó la cabeza.
Apoyó dos dedos en la sien.
Silencio inmediato.
Sirio dejó de morder la manta.
Miró.
Procesó.
Decidió replicar.
Frunció el ceño con todas sus fuerzas (lo que, en un bebé, parecía más un puchero concentrado). Ladeó la cabecita en el mismo ángulo aproximado (un poco torcido, pero con intención artística). Y levantó dos deditos gorditos hacia su sien.
☁️ Análisis del gesto: replicable.
☁️ Ejecución: en progreso.
☁️ Resultado esperado: intimidación.
El resultado fue… devastador.
Noctis lo vio primero.
—…Mi lord.
Lucien alzó la vista.
Se encontró con su versión miniatura ejecutando el mismo gesto con una seriedad que desafiaba toda lógica. Los ojos verde y azul de Sirio brillaban de concentración absoluta, como si acabara de descubrir el secreto para gobernar ejércitos.
☁️ Nuevo conocimiento adquirido: gesto del villano \= poder.
La niñera se quedó petrificada.
Luego, se llevó la mano a la boca para no reírse.
Fracasó.
—Lo siento —murmuró—. Es que…
Lucien bajó lentamente la mano de su sien.
Sirio bajó la suya al mismo tiempo.
Lucien ladeó apenas la cabeza.
Sirio la ladeó… un poco de más, casi perdiendo el equilibrio.
☁️ Corrección de postura necesaria.
Noctis giró el rostro para ocultar una sonrisa que ya no podía disimular.
—Parece que… está aprendiendo de usted —dijo con un hilo de voz peligrosamente divertido.
Lucien observó al bebé con la seriedad con la que uno observa un problema estratégico inesperado.
—No es un gesto para jugar —dijo.
Sirio frunció el ceño más fuerte, como si acabara de recibir una crítica técnica.
☁️ Retroalimentación recibida.
☁️ Anotado para la siguiente iteración.
El problema fue que Sirio no se quedó con un solo gesto.
A partir de ese momento, cada vez que Lucien adoptaba una de sus posturas intimidantes, el bebé intentaba imitarla con resultados cada vez más ridículos:
Cuando Lucien cruzaba los brazos y miraba en silencio a un guardia nervioso, Sirio cruzaba los brazos… pero solo lograba abrazarse el pecho y quedarse atrapado en su propia manta.
☁️ Intento de cruce de brazos: fallido. Manta hostil.
Cuando Lucien alzaba una ceja con desaprobación contenida, Sirio abría un ojo más que el otro, lo que lo hacía parecer un gato confundido.
☁️ Versión bebé de ceja alzada: inesperadamente adorable.
Cuando Lucien se quedaba inmóvil, imponiendo presencia, Sirio se quedaba inmóvil… hasta que se distraía con la borla de la cortina.
☁️ Concentración interrumpida por objeto brillante.
El castillo entero fue testigo del “mini villano” en acción.
Mariel lo vio en la cocina y casi deja caer una bandeja.
El mayordomo fingió no verlo… dos veces.
Los guardias apostados en la puerta intercambiaron miradas de “si reímos, ¿morimos?”.
Noctis, por su parte, intentó —sin éxito— “reprogramar” al bebé con gestos tiernos.
—No todo lo que hace tu papá es un manual de conducta —susurró, meciéndolo—. Mira… así —sonrió suavemente.
Sirio lo imitó.
☁️ Nuevo gesto aprendido: sonrisa suave. Utilidad: alta.
Lucien entró justo en ese momento y se quedó mirando a ambos.
Sirio alternó la sonrisa tierna de Noctis con el gesto serio de Lucien. Dos estilos. Dos filosofías.
☁️ Comparativa de estilos: villano serio vs. ternura estratégica.
☁️ Conclusión provisional: ambos útiles en distintos contextos.
Interesante, pensó.
Villano serio por la mañana, ternura estratégica por la tarde.
La escena culminante ocurrió esa tarde, durante una breve audiencia con un mensajero nervioso.
Lucien escuchaba en silencio. Frunció el ceño. Dos dedos a la sien.
El mensajero tragó saliva.
Sirio, en brazos de Noctis, ejecutó el gesto completo… y agregó un pequeño sonido grave que, en su mente, probablemente sonaba intimidante.
—Buh —dijo, con la seriedad de quien cree haber intimidado a un adulto.
☁️ Intimidación vocal experimental: en fase beta.
El mensajero casi se atraganta.
Noctis tuvo que cubrirse la boca.
Lucien cerró los ojos por un segundo.
Luego, por primera vez, sonrió. Apenas. Pero sonrió.
—…Eso no fue necesario —dijo, con un suspiro.
Sirio lo miró, satisfecho.
☁️ Mini villano: progreso notable.
☁️ Próxima meta: copiar la mirada intimidante sin reír.
Esa noche, Lucien se descubrió pensando dos veces antes de adoptar su gesto temido en público.
No por miedo al ridículo.
Sino porque ahora existía un espejo diminuto que le devolvía sus propias sombras… en versión adorable.
☁️ Efecto espejo activado: villano suavizado.
Y el castillo, por primera vez, se permitió reír del villano.