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La Esposa Fea del Alfa Maldito

La Esposa Fea del Alfa Maldito

Status: Terminada
Genre:Hombre lobo / Completas
Popularitas:196.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: elmira brazil

Milena Cruz siempre fue la mujer que los Ríos escondían: la prima pobre, la de la cara marcada, la esposa fea que nadie elegiría. Pero cuando Valeria Ríos se niega a casarse con Dante Navarro, el heredero maldito de la Manada Luna de Hierro, Milena es enviada en su lugar para salvar a su abuela.
Todos creen que Dante está condenado. Sus novias anteriores murieron antes del amanecer, su lobo fue sellado con plata y acónito lunar, y el Consejo solo necesita otra víctima para cerrar el ataúd del Alfa.
Pero Milena no muere.
Su aroma despierta al lobo dormido de Dante. Su sangre de sanadora calma el veneno que nadie pudo tocar. Y el Alfa que debía destruirla empieza a protegerla frente a toda la manada, aunque hacerlo lo acerque a la muerte.
Milena llegó como una sustituta despreciada. Una esposa fea comprada con amenazas. Pero bajo sus cicatrices se esconde una heredera Cruz-Varela, una loba sanadora capaz de romper juramentos de sangre y desnudar las mentiras que enterraron a otras novias antes que ella.
Entre falsas Lunas, pactos de sangre, desafíos de Alfa y un vínculo de mate que arde cada vez que intentan separarlos, Milena tendrá que decidir si huye del Alfa maldito o si acepta el lugar que siempre le perteneció.
Porque la mujer que todos llamaron fea no nació para ser sacrificada.
Nació para convertirse en Luna.

NovelToon tiene autorización de elmira brazil para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10

Capítulo 10: La mentira del cachorro

El Sanatorio Luna Clara no olía a institución humana.

Aquí el agua corría bajo la piedra, los pasos iban descalzos por pasillos limpios y las sanadoras rezaban bajo una luna tallada en madera oscura.

Milena entró con Dante a un lado y Jacobo al otro.

Valeria caminaba delante, del brazo de Patricia. Lorena venía detrás, callada, cómoda con el silencio.

El ala lunar olía a hierbas calientes, sal, sangre limpia y acónito guardado bajo llave.

Eso sí era manada.

Eso sí lo habría reconocido Abuela Clara.

Milena apretó los dedos.

—¿Mi abuela está aquí?

Jacobo respondió:

—En el ala norte. La sanadora de guardia reportó que abrió los ojos una vez al amanecer.

Milena se detuvo.

Dante también.

—¿Abrió los ojos?

—Unos segundos.

Milena quiso ir.

Dante lo notó.

—Cuando termine esto, la verá.

Milena no quería deberle otra cosa.

La promesa le entró igual.

Valeria giró con una sonrisa pequeña.

—Qué lindo. A lo mejor alcanza a verte antes de que te echen.

Dante gruñó.

La sonrisa murió.

Milena respiró por la nariz.

—Primero terminamos con tu cachorro prestado.

Patricia dio un paso.

—Mi hija no será insultada por...

—Por mí sí —dijo Milena—. Me debe una noche de miedo, una mentira y tres amenazas contra una anciana.

El sanador Eliseo los esperaba en una sala blanca, sin ventanas, con una mesa de piedra en el centro y cuencos de cobre ordenados por tamaño.

Era alto, delgado, con cabello gris en las sienes. Llevaba una túnica corta de lino y un collar con una luna partida.

Se inclinó ante Dante.

—Alpha.

—Eliseo.

El sanador miró a Milena.

Sus ojos bajaron a las cicatrices. No se quedaron allí.

Milena agradeció eso en silencio.

Isadora llegó con dos Ancianos. El Consejo quería testigos.

Perfecto.

Milena quería público.

Valeria se sentó frente a la mesa y extendió la mano con delicadeza.

—No tengo nada que ocultar.

—Entonces no tiemble —dijo Milena.

Valeria la miró con odio.

Eliseo limpió la muñeca de Valeria con agua lunar, abrió una línea mínima con una punta de obsidiana y dejó caer tres gotas en un cuenco. Luego acercó una tira de lana negra.

La lana debía cambiar de color si había cachorro.

Cambió.

Rojo.

Patricia soltó un sollozo feliz.

Lorena levantó las cejas.

Milena sintió un golpe en el estómago.

Dante no se movió.

Eliseo frunció el ceño.

—Hay señal de gestación.

Valeria se puso de pie.

—¿Escucharon?

Patricia señaló a Milena.

—Fuera. Esa mujer no tiene derecho a respirar el mismo aire que mi hija.

Milena miró el cuenco.

Rojo.

Demasiado rojo.

El tono no tenía la viveza de una sangre nueva; era rojo pesado, teñido.

—Repita la prueba —dijo.

Eliseo la miró.

—La lana no se equivoca.

—La sangre sí puede estar mezclada.

Eliseo dejó la tira sobre piedra limpia.

Milena no tocó el cuenco todavía. Primero caminó alrededor de la mesa y olió la caja de materiales. Acónito bajo cera. Sal negra recién abierta. Y, en la esquina de la tapa, una nota seca que no pertenecía al Sanatorio.

Archivo.

No archivo de sanadores.

Archivo de Consejo.

Valeria se llevó la mano al vientre.

—Ahora dirá que me robé la sangre de otra mujer.

Milena se acercó al cuenco.

Dante no la detuvo.

—No. Diré que alguien puso la señal donde la prueba iba a buscarla.

Lorena habló:

—Acusar sin prueba es peligroso, Milena.

—Todo aquí es peligroso.

Milena tomó la lana negra con dos dedos. Le ardieron las yemas.

No por cachorro.

Por acónito.

—Hay veneno en la lana.

Eliseo se tensó.

—Eso no puede pasar.

Milena lo miró.

—Revise sus palabras.

El sanador tomó otra tira de lana de una caja sellada. La olió. Su rostro cambió.

—Acónito seco.

Isadora golpeó el bastón.

—¿Quién preparó el material?

Un ayudante bajó la cabeza.

—Llegó sellado desde archivo Duarte, por orden de revisión externa.

Duarte.

Milena sintió la pieza encajar.

Valeria no estaba sola.

Dante miró a Lorena.

Lorena abrió las manos.

—No mires hacia mí. Yo no manejo archivo Duarte.

Mentía a medias.

Milena olió la mentira, pero no podía probarla.

Eliseo preparó una segunda prueba con lana nueva. Esta vez él mismo abrió el sello.

Valeria palideció.

Patricia le apretó el hombro.

—No tienes por qué hacer esto otra vez.

—Sí tiene —dijo Dante.

La orden llenó la sala.

Valeria extendió la mano.

Eliseo tomó nuevas gotas.

La lana quedó oscura.

Sin rojo.

Sin cachorro.

El silencio duró poco.

Valeria empezó a llorar.

—Me hicieron algo. Ella me hizo algo.

Señaló a Milena.

—Anoche me dolió el vientre después de que ella me olió. Me envenenó para matar a mi cachorro.

Patricia gritó.

Los Ancianos empezaron a hablar al mismo tiempo.

Lorena levantó la voz:

—Hay que revisar a Milena. Sus manos. Sus cosas. Si tiene acónito o hierbas abortivas, esto cambia todo.

Milena sintió rabia fría.

Ahí estaba la trampa.

No necesitaban probar el cachorro.

Solo necesitaban poner veneno cerca de ella.

Jacobo salió y volvió con una bolsa gris.

La bolsa que había estado en el ala este.

Milena la reconoció.

Milena no la reconoció.

Eliseo la abrió.

Dentro había hojas secas, una ampolla de acónito y un pañuelo con olor de Valeria.

Patricia se cubrió la boca.

—Monstruo.

Dante miró la bolsa.

Luego a Milena.

Todo el mundo esperaba que dudara.

Milena también.

Él no dudó.

—Eso fue plantado.

Lorena sonrió.

—¿Por qué lo sabes?

Dante no apartó los ojos de Milena.

—Porque si Milena quisiera atacar, lo haría de frente.

El pecho de Milena se apretó con fuerza.

Eliseo tomó el pañuelo y lo olió.

—Hay marca de archivo Duarte en el papel que envolvía la ampolla.

Lorena dejó de sonreír.

Milena se acercó.

El papel era pequeño. Amarillento. Con un sello casi borrado.

Lo olió.

Polvo seco. Papel viejo.

La misma nota del cuello de Valeria.

—Duarte no solo preparó la lana —dijo Milena—. Preparó la acusación.

Valeria retrocedió.

Isadora miró a los Ancianos.

—Cierre de sala. Nadie sale hasta que sepamos quién autorizó ese material.

En ese instante, el sello del informe principal se rompió solo sobre la mesa.

El papel se abrió.

Eliseo lo tomó.

Su rostro perdió color.

—Este no es el registro de Valeria Ríos.

Dante dio un paso.

—¿De quién es?

Eliseo miró a Milena.

—De Milena Cruz.

1
Lucia Feliciano Falcao
Ellos ya empiezan a comunicarse sin que uno conozca el otro.🤔🤔🤔
Luz Mery Suarez
y como l embarazo ❓ si estaba más muerto tenía la lápida pegada en el trasero 😂😂
Luz Mery Suarez
Milena
Martha de la Rosa
👏👏👏👏woooooo
Martha de la Rosa
va empezando la lectura y ya me atrapó 👏
Marianella Luquez
Entiendo que la protagonista pasó por una serie de vicisitudes, también entiendo que no pueden aparearse por la maldición de Dante. Pero ni un 🫂 ni un 😘 o 🔥😁😁😁😁😁😁
Hecate ⚡🐍🔥🗡️
no sé entiende es difícil seguir l narrativa salta de una cosa a otra no explica bien ella se hace la fuerte y lo hace sufrir cuando ella quiere estar con el es un juego parece es no me toques pero si tocame raro no se entiende
Hecate ⚡🐍🔥🗡️
está muy complicado leerla y entenderla quien es Duarte no se entiende y que es ella muchas vueltas nada concreto
Lourdes Margarita Santana Velarde
preciosa, gracias Sra. ( Señorita ) Autora, es la narración o explicación más hermosa y sencilla q he leído, sin ser vulgar Pero sin escribir las palabras exactas, se sintió muy románticas, m enamoré d ste capitulo
Lourdes Margarita Santana Velarde
yo stoy pasando lecturas, solo stoy leyendo lo q veo interesante
Lourdes Margarita Santana Velarde
tampoco entiendo xq ella no termina d aceptarlo
Leticia V
felicidades
Lourdes Margarita Santana Velarde
por ls momentos a mi también, ls 3 últimas q he leído m han decepcionado mucho
Borja
por favor, cada momento es más tenso
Lourdes Margarita Santana Velarde
yo opino lo mismo
Borja
esa es la fuerza de una verdadera Luna luchadora 👍
Borja
quiero saber cómo va a desenredarse esta maraña
Yudis Zorrilla
🤭🤭🤭🤭😂
Yudis Zorrilla
😭😭😭😭😭😭
Pilo
extraordinaria tu historia, me encantó de inicio a fin. me gusta leer historias de mates y lobos, pero esta fue diferente, te felicito escritora y que siga fluyendo tu inspiración, espero leer otra historia igual o mejor que esta, aunque te ratificó para mí es maravillosa.🤗👌👍
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