La rivalidad entre un mafioso y una reportera provoca una serie de eventos que se complican de maneras inesperadas a medida que nuevos secretos salen a la luz.
NovelToon tiene autorización de Gabriel Jiménez Carrera para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 7
Creo que Sandy puso su total confianza en Leonardo, lo que para mí queda confirmado con el comentario de él sobre el cáncer de Frederick, pues obviamente ella se lo contó, como asumí que pasaría. Esto pone en mi mente varias ideas. La primera es que si Leonardo no pudo evitar el secuestro, dudo mucho que pueda conseguir un rescate exitoso. Segundo, Frederick dijo que se encargaría pronto de Sandy. Eso me parece que explica sin lugar a dudas quien está detrás del secuestro de Sandy, así como también me convence de que las probabilidades de que Leonardo o la policía la rescaten es de un porcentaje cercano a 0. Y la tercera idea, que es el meollo de este asunto es que considero a Sandy mi amiga y por lo tanto… es momento de averiguar qué tan importante es para Frederick el que yo realice el trabajo que él quiere que haga.
Llamo al número de Frederick que me dejó y al contestar él, le digo: “Quiero que hablemos del trabajo que mencionaste, porque estoy dispuesto a hacerlo, pero tengo una condición y tenemos que hablar pronto o quizás más tarde no sea posible llegar a un acuerdo.”
Frederick: “De acuerdo, pasaré por tu departamento en breve y hablaremos cara a cara en mi auto.”
Salgo de mi departamento lo más pronto posible y en poco tiempo veo un auto acercarse. La puerta de atrás se abre y veo a Frederick quien me dice que entre. Al entrar, Frederick les dice a su conductor y a su guardaespaldas que va en el asiento de enfrente que salgan un momento del auto.
Al estar solos los 2 Frederick dice: “La condición es sobre Sandy ¿Verdad?”
Digo: “Sí. Estoy seguro de que tú la secuestraste y deseo que la liberes sana y salva. A cambio, iré a donde tu hija en la fecha y lugar que me digas. Le haré la entrega de tu carta y responderé a las preguntas que me haga. Pero eso solo sucederá si primero tengo la seguridad de que Sandy está a salvo.”
Frederick sonríe y dice: “Aquí entre nosotros, aprovechando que es una conversación privada… sí, tengo a Sandy. Dije que me encargaría de ella y así lo estoy haciendo. Está viva y de momento sin daños físicos permanentes. Sin embargo, quisiera que me dijeras ¿Por qué crees que aceptaré este trato?”
Digo: “Porque a pesar de ser un criminal de lo peor, me resulta obvio que te importa tu hija. Además, si viniste a hablar conmigo es porque no tienes más opciones para el trabajo que me has pedido que haga.”
Frederick sonríe y dice: “Esta bien. Tenemos un trato.”
Nos damos un apretón de manos y Frederick continúa diciendo: “En la cajuela del auto hay una caja. Allí está la ropa que debes usar ese día y las indicaciones sobre la fecha y el lugar donde te verás con mi hija. En cuanto salgamos del carro no digas ni una palabra de este trato. Ninguno de mis hombres sabe de este asunto, ni siquiera mi conductor que es mi hombre de confianza. Él simplemente me llevaba 1 vez al año a unas cuadras de distancia del lugar donde me encontraba con mi hija y yo iba a pie al lugar específico. Después regresaba a pie donde él me esperaba con el auto.”
Digo: “Entiendo. Entonces, tenemos un trato. Espero la liberación de Sandy y la confirmación de que está bien y por mi parte no se preocupe, que cumpliré mi palabra.”
Frederick: “Sé que cumplirás tu palabra, aunque me llama la atención de que ni siquiera me has preguntado por el nombre de mi hija.”
Digo: “Voy al punto acordado, entrego la carta, respondo preguntas y me retiro. No necesito saber nombres para eso.”
Frederick: “Es cierto. El trato se limita a lo que has dicho. Sin embargo, yo puedo decir lo mismo. En ninguna parte del trato acordamos que Sandy deba saber que fuiste tú quien la salvó ¿Verdad?”
Digo: “Sí, lo sé. He considerado a Sandy mi amiga y lo que de verdad me importa es que ella esté bien. Me da exactamente igual si lo sabe o no. No estoy haciendo esto para recibir una medalla, un agradecimiento ni para ganar puntos con ella. Solo quiero que esté a salvo y fuera de tus garras. Lo que ella piense de mí o de quién la rescató no cambia en nada mi objetivo.”
Frederick: “En ese caso, el trato como lo tenemos por mí está bien. Pero me interesa el bienestar psicológico y mental de quién va a verse con mi hija. Es por eso que haré una última pregunta. Sé la verdad sobre el interés tuyo y de Leonardo con Sandy. ¿De verdad no te incomoda que ella piense que quizás fue Leonardo quien la salvó, tomando en cuenta que si cree eso tus opciones con ella serán seguramente de 0?”
Digo: “Ya estoy en paz con esa situación. Si ella cree que fue Leonardo, entonces él tendrá que cargar con la responsabilidad de haberla salvado. Y si algún día ella descubre que no fue así, la mentira se vendrá abajo sola. No necesito ser el héroe, solo necesito que ella esté viva para que algún día pueda conocer la verdad, si es que decide buscarla.”
Frederick: “Entiendo. Debes saber una última cosa. No nos volveremos a ver. Este será nuestro primer… y último trato. Sabrás que Sandy está bien por las noticias, pero destruiré el chip al que llamaste junto con toda la evidencia que pueda de nuestras comunicaciones.”
Entonces Frederick suspira y continúa diciendo: “He renunciado a una venganza asegurada, pero creo hasta un grado razonable que el cumplimiento de tu palabra hará que valga la pena.”
Digo: “Sandy fue secuestrada y por tus palabras asumo que si ha sufrido daño, solo que no es permanente. Así que yo diría que si has obtenido cierto grado de venganza. Y por lo demás, no te preocupes. Voy a cumplir mi palabra.”
Ambos salimos del auto y Frederick va a la cajuela, la abre, toma una caja de cartón y me la da. Nos despedimos y mientras él se aleja con su conductor y su guardaespaldas, yo entro a mi departamento alquilado con la caja.
Después de encerrarme y tomarme un respiro, abro la caja. Contiene un traje que, aunque no soy un experto, parece de diseñador. Me queda claro que es altamente improbable que alguien más use ese traje fácilmente y si lo combinamos con un lugar y hora específico, el traje por si sólo servirá para que la hija de Frederick me identifique.
Encima del traje hay un papel que dice: “Instrucciones para ti, Gabriel.”
Lo tomo y al abrirlo veo que tiene una fecha, una hora y la dirección de un local de comidas. Por la hora fijada me queda claro que el local debe servir comida hasta altas horas de la noche.
Sin embargo, lo que más llama mi atención es las palabras al final del papel, que dice: “Sé que está advertencia está de más, pero la carta que le entregarás a mi hija, que está debajo del traje, no debes leerla y ni siquiera intentar abrirla. Lo que si es importante es que mi hija te reconocerá por tu vestimenta y porque te sentarás en la mesa más alejada de la puerta. No necesitas llegar tan temprano. La mesa está reservada a tu nombre y la cena ya está pagada. Mi hija no cenará contigo. Sólo va por la carta y a hacer preguntas. Como dato adicional, te diré que la reconocerás… porque no la vas a reconocer.