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Me Enamoré Del Padre De Mi Prometido

Me Enamoré Del Padre De Mi Prometido

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Romance / Amor prohibido / Completas
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Jessica estaba a punto de casarse con el hombre que creía amar… hasta que descubrió que Cedric la engañaba con su propia hermana.
Destrozada por la traición, Jessica se cruza con Cristóbal, el padre de Cedric, un poderoso empresario que guarda sus propios secretos. Cuando la madre de Jessica muere inesperadamente, una serie de misterios familiares salen a la luz.
Mientras Cedric, Julieta y la exesposa de Cristóbal conspiran para destruirla y quedarse con una fortuna, Jessica descubre que la persona que menos esperaba podría convertirse en su mayor aliado… y en el amor que jamás imaginó.
Una traición. Una familia llena de secretos. Una fortuna en peligro. Y un amor prohibido que nadie vio venir.
¿Jessica descubrirá la verdad antes de perderlo todo

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7 — El regreso de Julieta

Dos días habían pasado desde que leí la carta de mi madre. Dos días en los que el mundo se me había vuelto extraño, como si caminara sobre un suelo que se movía bajo mis pies. Me había quedado en la mansión de los Alarcón; Cristóbal insistió en ello, y yo no tenía fuerzas para negarme. Cada rincón de mi casa me recordaba a ella, a la carta, a los secretos. Ahí, en cambio, encontraba una calma extraña, una protección que no sabía cómo agradecer.

Estaba en la sala de estar, revisando algunos documentos que había sacado de la caja, cuando escuché la puerta principal. No era Cristóbal —él había salido temprano a la empresa. El sonido de los tacones sobre el mármol me heló la sangre. Conocía ese paso. Lo había escuchado durante toda mi vida.

—¿Jessica? —la voz llegó antes de que la viera, dulce, melosa, la misma voz que me había mentido en la cara apenas días atrás—. ¿Estás aquí, hermana?

Apreté los puños sobre el papel que tenía en las manos. Respiré hondo, me levanté y me giré lentamente hacia la entrada.

Julieta estaba ahí. Vestía un vestido negro ajustado, con los ojos maquillados para ocultar la hinchazón, y en la cara una expresión de fingida aflicción que me dio asco. Al verme, abrió los brazos como si fuera a darme un abrazo.

—¡Gracias a Dios que estás bien! —exclamó, acercándose—. He estado tan preocupada por ti…

—No te acerques —le dije, con voz fría y cortante, deteniéndola en seco—. No me toques. No tienes derecho a tocarme.

Ella se detuvo, con los brazos aún en el aire, y su expresión se transformó en una falsa tristeza.

—Jess, por favor… no me hables así. Sé que cometí un error terrible, que te lastimé, pero somos hermanas. La sangre es lo único que nos queda ahora que mamá no está…

—¿De verdad sientes lo que dices? —la interrumpí, dando un paso hacia ella, mirándola a los ojos sin pestañear—. ¿De verdad te importa nuestra madre? ¿O solo viniste a ver qué te dejé, qué puedes llevarte de aquí?

Julieta palideció un instante, pero se recuperó rápido.

—¿Cómo puedes decirme eso? Vengo a apoyarte. Cedric y yo… nos sentimos terribles por todo. Él también quiere hablar contigo, explicarte…

—¿Explicarme qué? —alzé la voz, y la rabia que había contenido días empezó a brotar con fuerza—. ¿Cómo me traicionaste con el hombre que iba a ser mi marido? ¿Cómo se fueron a la cama sabiendo que yo los esperaba? ¿O me vas a decir que eso también fue un error, como dijiste la otra noche?

—Fue un momento de debilidad —balbuceó ella, bajando la mirada, pero sus manos se entrelazaron con nerviosismo de una forma que conocía bien: mentía—. Estábamos confundidos. Tú estabas tan ocupada con los preparativos, con la boda… y Cedric se sentía solo. Yo solo quería consolarlo…

—¿Consolarlo? —solté una risa amarga—. ¿Crees que soy tonta, Julieta? ¿Crees que no veo lo que haces? Viniste porque quieres algo. ¿Qué es? ¿Dinero? ¿Alguna cosa de mamá? ¿O quieres saber qué encontré en sus cosas?

Al mencionar las cosas de mamá, vi cómo sus ojos se iluminaron por un instante, un brillo de codicia que no pudo ocultar. Entonces supe que mi instinto no fallaba.

—No sé de qué hablas —dijo, con tono menos seguro—. Solo quiero que estemos bien. Somos familia.

—Familia —repetí, saboreando la palabra con desprecio—. La familia no traiciona. La familia no se acuesta con el prometido de su hermana. Y la familia no miente cuando se le mira a la cara. Lárgate, Julieta. No quiero verte. No quiero escucharte. Y si de verdad te importa algo de lo que fuimos, no vuelvas a acercarte a mí.

Julieta apretó los labios, y por un segundo la máscara se cayó. Vi en ella algo duro, frío, que nunca había notado.

—Está bien —dijo, con voz más baja, sin la dulzura fingida—. Si eso quieres. Pero recuerda: cuando todo se te complique, yo seguiré ahí. Y ya verás cómo terminan las cosas.

Se giró sobre sus talones y salió de la sala con paso rápido, sin mirar atrás. La puerta se cerró tras ella con un golpe seco, y me quedé sola, temblando, no de miedo, sino de rabia y de la certeza de que Julieta no se había ido por mi rechazo. Se había ido porque no encontró lo que buscaba. Pero volvería. Estaba segura de ello.

Me acerqué a la ventana y la vi subir a su coche. Y entonces noté algo que me heló la sangre: antes de arrancar, sacó el teléfono y marcó un número. Habló unos segundos, mirando hacia la casa, con expresión seria y decidida. Como si estuviera dando instrucciones. Como si yo no la hubiera echado, sino que hubiera cumplido una parte de un plan.

Cedric, pensé. Estaba hablando con Cedric. O peor. Con alguien más.

Me aparté de la ventana y me senté de nuevo, mirando los documentos esparcidos sobre la mesa. Julieta no había venido a reconciliarse. Había venido a espiar. A ver qué sabía, qué tenía, qué podía encontrar. Y eso significaba algo terrible: ella también sabía algo sobre el pasado de nuestra madre. Algo que no quería que yo descubriera.

Cuando Cristóbal regresó horas después, me encontró recogiendo los papeles con manos firmes.

—Julieta estuvo aquí —le dije sin levantar la vista—. Pidió perdón. Pero no vino por eso. Vino a buscar algo. Y creo que ya sabe que encontré la caja.

Cristóbal se detuvo en seco, y su rostro se endureció.

—Entonces debemos movernos rápido —respondió, con voz grave—. Si ella sabe, Cedric también. Y si Cedric lo sabe… ya no estamos a salvo.

Comprendí entonces que la guerra no había hecho más que empezar. Y que mi propia hermana era la primera en la línea de fuego.

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Mirla Loyo
va pues, la mansión era la de Cristóbal, la mamá vivía en otra casa más humilde y ahora sale la autora que era de la madre donde se criaron las hermanas 🤣🤣y entonces xq vivía Cristóbal ahí? porque Jessica se salió y dejó a ésa gente que no es na' de ella en su casa?🤷‍♀️
Mirla Loyo
descubrieron las cláusulas del testamento?🤷‍♀️..si ya la sabían! 🤦‍♀️
Mirla Loyo
el mayordomo?.. según fué empleado del papá de Cristóbal hace más de 30 años 🤔
Mirla Loyo
no entiendo, saben que tienen espías dentro de la casa y se quedan igual, dónde se a visto que en la lectura de un testamento estraños que no aparecen en el documento estén presentes?🤷‍♀️.. cuando lo leyó la única heredera era Jessica, puesto que es el dinero de su verdadero padre, que tiene que ver la otra?🤦‍♀️
Mirla Loyo
para. entender, será que el papá de Cristóbal le contó al nieto y le dejó a cargo la empresa?.. solo así se justifica que sea el y no Cristóbal quién se está haciendo cargo de la empresa 🤔
Ruth Stella Osorio
gracias muy bonita su novela
🥀 NovelasQueAtrapan: muchas gracias por tu apoyo y tu puntuación ☺️
total 2 replies
Ruth Stella Osorio
Muy bien 💯
Mirla Loyo
no estoy entendiendo es nada 🤣me parece una historia ilógica y descabellada, .. porque el que está dirigiendo la empresa es un mocoso y no Cristóbal, porque el nieto sabe una historia del pasado y el hijo no 🤔
Mirla Loyo
no entiendo..en un caso así se supone que quién dirige la empresa es el padre, el que sabría ésa historia pasada sería el padre..acá no dicen las edades, pero el hijo debe estar por los 20 años de edad 🤔🤷‍♀️
Mirla Loyo
si esa no era la casa de la madre, que hacía ahí?🤔
Ruth Stella Osorio
A luchar por lo. q dejó la mamá
Ruth Stella Osorio
Muy interesante gracias
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