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La Esposa del Hombre Prohibido

La Esposa del Hombre Prohibido

Status: En proceso
Genre:Romance de oficina / La mimada del jefe / Casada con el millonario / Amante arrepentido
Popularitas:137.1k
Nilai: 4.7
nombre de autor: MeriGrei

Lucia despierta después de una noche de borrachera, dándose cuenta que estaba en la casa de su jefe, Mateo Alcázar, y que había pasado una noche de pasión.

Mateo, a consecuencia de esto, promete hacerse responsable, pero Lucía lo rechaza. Aunque eso no significa que sea el final, ya qué, con la presencia de su ex novio, quien intenta agredirla, Lucía finalmente acepta el matrimonio con Mateo, iniciando así, una relación en donde no existe amor, pero hay una evidente atracción entre ambos.
¿Podrá prosperas el amor, en este matrimonio que empezó como una necesidad de protección?

NovelToon tiene autorización de MeriGrei para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12

Mateo tenía la cara oscura.

Con una mano sujetaba la muñeca de Valentina. Con la otra, había rodeado la cintura de Lucía y la había atraído hacia él sin que ella se diera cuenta.

—Soltame —dijo Valentina, con la voz quebrada.

Mateo no la soltó.

—¿A quién llamaste "tipo"?

Valentina lo reconoció recién entonces. El color se le fue de la cara.

—Señor Alcázar...

—¿Y a quién llamaste "sin padre"?

Lucía tiró de la manga de Mateo.

—Está embarazada. No.

Eso lo frenó.

Mateo soltó la muñeca de Valentina. Ella retrocedió, humillada y furiosa.

—Lucía se acostó con otro antes de dejar a Bruno —escupió—. No es ninguna víctima.

La cachetada de Mateo llegó limpia.

El pasillo se apagó.

Valentina se llevó la mano a la cara, atónita.

—Andate —dijo Mateo.

No gritó.

Por eso dio más miedo.

Valentina bajó la vista y se fue con la empleada detrás.

Mateo tomó la orden médica del piso y se la devolvió a Lucía. Le miró la mejilla roja.

—¿Te duele?

Lucía intentó apartarse.

—Todos están mirando.

Él aflojó el brazo.

Simón, unos pasos más atrás, se giró para fingir que no veía nada.

El turno ya había pasado. La médica se había ido. Lucía terminó en el auto de Mateo, con la orden doblada entre los dedos.

—¿Cómo supiste que estaba acá?

—Mi tía te vio en ginecología. Esta mañana te vi descompuesta.

—Qué red de espionaje eficiente.

Mateo la miró.

—Si no venía, ¿pensabas decírmelo?

Lucía apretó la hoja.

—Todavía no sé si hay algo que decir.

—Si hay, también es mío.

—No si yo decido que no.

En el auto, el aire pesaba.

La frase le había salido como respuesta a lo que él le había dicho en la quinta: "no es tu problema". Ahora se la devolvía con otra forma.

Mateo miró por la ventanilla.

—Buen golpe.

Lucía abrió la puerta y bajó.

—No me sigas.

Él no la siguió.

Esa noche, en el departamento, Lucía miró el contacto de Mateo. Seguía bloqueada en WhatsApp, pero tenía su número.

No llamó.

Se recostó en el sofá con la orden sobre la mesa. Si estaba embarazada, ¿qué hacía? ¿Abortaba? ¿Lo tenía sola como Clara? ¿Aceptaba que Mateo entrara en su vida de forma definitiva?

—Mateo Alcázar —murmuró, probando el nombre.

Sonó el timbre.

Bruno.

—Lu, sé que estás. Abrime.

Lucía no se movió.

Él golpeó de nuevo. Los vecinos empezaron a abrir puertas.

Para evitar el escándalo, Lucía abrió.

Error.

Bruno entró con olor a alcohol y desesperación.

—Te extraño.

—Salí.

La abrazó antes de que pudiera esquivarlo.

—No me toques.

—Me dijeron que estás con Alcázar.

—No es asunto tuyo.

—¿Estás embarazada de él?

Valentina, pensó Lucía. Rápida para lastimar incluso llorando.

Bruno la empujó contra el sofá. Le agarró las muñecas con una mano. Con la otra le sujetó la cara.

—Yo te amo.

—No me sirve.

—Podemos irnos. A otro país. Donde nadie sepa.

—Basura. Estás soñando.

La cachetada la dejó helada.

Bruno también frenó. Vio lo que había hecho y quiso tocarle la cara.

—Perdón. Perdón, Lu.

—Sacá tus manos de encima.

Lucía tanteó el celu y marcó a Mateo.

Bruno lo vio.

Le arrancó el celu y cortó.

—¿A él llamás?

—Sí.

—Ese tipo no va a venir.

—No lo conocés.

Bruno le rasgó la blusa al forcejear. Lucía gritó. Él le tapó la boca.

—Callate.

Ella no podía respirar bien. El miedo se volvió físico, pesado.

La puerta recibió un golpe.

Otro.

Y cayó.

Mateo entró primero.

Simón detrás, pálido y sin aire.

Mateo no dijo nada heroico. Agarró a Bruno de la nuca y lo sacó de encima de Lucía de un tirón.

El primer golpe lo tiró al piso.

El segundo le abrió la cara.

El tercero llenó de sangre la camisa blanca de Mateo.

—Mateo —dijo Lucía.

Ahí se detuvo.

Bruno quedó en el suelo, gimiendo.

Simón llamó a la policía y a una ambulancia. Mateo tomó su saco del sofá y cubrió a Lucía.

Se arrodilló frente a ella. Tenía sangre en los lentes, en la mano, en la camisa.

—Última vez que pregunto. ¿Venís conmigo?

No fue una propuesta suave.

Lucía lo miró.

Podía decir que no. Podía seguir defendiendo una independencia que esa puerta rota acababa de volver absurda.

—Sí.

Mateo se quedó quieto.

—¿Segura?

Lucía se incorporó, temblando, y lo besó.

Fue un beso breve, torpe, con gusto a miedo.

Pero fue respuesta.

La policía tomó declaración. La ambulancia se llevó a Bruno. Simón quedó a cargo de la mudanza.

Mateo cargó a Lucía en brazos desde el departamento hasta el auto.

No la soltó hasta dejarla frente al baño de su casa.

—Duchate. Te dejo ropa.

No miró. No invadió. Le pasó una camisa negra por la puerta entreabierta y un par de pantuflas.

—Gracias.

—Gritá si necesitás algo.

Lucía se miró en el espejo. Labio marcado, mejilla roja, hombro arañado.

La camisa de Mateo le quedó a medio muslo.

Cuando salió, él había dejado su valija en la habitación. Simón había traído todo.

—Mañana no vas a la empresa —dijo Mateo.

—¿Vos decidiste?

—Sí.

—Qué sorpresa.

Él abrió el botiquín.

—Manos.

Lucía vio recién los raspones en sus muñecas.

Mateo limpió cada marca sin hablar. Después la cara. Se acercó con una gasa y ella, sin querer, dejó de respirar.

—¿Cómo llegaste tan rápido?

—Te seguí desde el sanatorio. Cuando vi a Bruno entrar, volví.

—Eso es bastante turbio.

—También útil.

Lucía soltó una risa quebrada.

Más tarde bajaron a comer. Ella apenas pudo con la sopa.

Al volver al cuarto, vio una manta doblada en el sofá del living privado.

—¿Vas a dormir ahí?

—Sí.

—La cama es grande.

Mateo la miró.

—Hoy no.

Lucía entendió.

Él no estaba alejándose.

Estaba conteniendo todo lo que todavía podía asustarla.

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Beda Aleman
cuando veremos la continuación y el fin para saber con.ha continuado la novela a mí .e agrado 😡😡😡😡
Beda Aleman
cuando veremos la continuación y el fin para saber con.ha continuado la novela a mí .e agrado 😡😡😡😡
Paula Giaccaglia
Otra mujer más!!!!! en vez de que sigan apareciendo más mujeres enamoradas, o encaprichadas con él, podrían poner algo más de ROMANTICISMO!!!!!!
Maria Rosa Grisinco
Me gusta, pero espero que Lucia deje de ser tan intensa.
Maria Rosa Grisinco
Lucía es muy intensa, no se que es lo qué quiere, Mateo se va a cansar y la va a dejar, después se va a lamentar pero será tarde.
Cliente anónimo
Me ha gustado mucho esta novela ,entretenida y refrescante .
Julieta Lastra
Muy bueno!!!
Beda Aleman
Será que no vas a continúe la novela es muy grata a.mi me agrado mucho no se cual es el motivo de continuar a uno se le quitan las ganas de volver a leer tus novelas ok gracias espero la continuación por fa siiii
Beda Aleman
Será que no vas a continúe la novela es muy grata a.mi me agrado mucho no se cual es el motivo de continuar a uno se le quitan las ganas de volver a leer tus novelas ok gracias espero la continuación por fa siiii
Marisol grez castro
estas putizorras ni saben de quien son sus hijos, 😧
Graciela Guevara
muy linda pero si la terminan y ver el final mejor estoy muy enojada me pasó muchas veces
Graciela Guevara
porque no terminan las novelas q no la presenten si no la terminaron ...te quedas siempre como termina me pasó varias veces yo leo mucho y después no me acuerdo cuál no termine
Beda Aleman
muy cierto va por el camino de algo que nadie sabe dónde llegar por lo que veo hay para largo y por parte que tal
Maria Eugenia Avila
bueno, pero quisiera verlo completo. siento que estoy a la mitad de la novela y me faltan cosas interesantes que escribió la persona que hizo la novela.
Maria Eugenia Avila
por que están parando la novela y no me dejan verla completa. por favor dejen ver el final
Esilda Munoz
ya me está pareciendo muy aburrida y cansona
Nora Reyes
no me gusta la protagonista espero que no siga así los siguientes capítulos porque aburre
Beda Aleman
La Camila es la envidia. en punta ella está hecha la loca en contra de Lucía ya ella está detrás de Mateo.
Beda Aleman
Hay mija es que todas son brujas y envidiosas 👏👏👏
Vicky Salcido Estrada
Hay me encanta ests novela, quisiera mas capitulos👏👏👏👏👏👏Gracias
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