El es abandonado por su alfa y encuentra refugio en otro
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Capitulo 8
El teléfono de Darían vibró.
Era un mensaje de Luca.
«Quiero verte. ¿Qué tal el viernes?»
Los ojos de Darían se iluminaron.
—¡Sí!
Los dos días que faltaban para el viernes se le hicieron eternos.
Finalmente llegó el día.
Darían llegó al lugar acordado y miró a su alrededor hasta encontrar a Luca.
—¿Esperaste demasiado? —preguntó mientras se acercaba.
Luca levantó la mirada.
Y volvió a quedarse fascinado.
Aquel Omega tenía la sonrisa más hermosa que había visto en su vida.
—No, no te preocupes —respondió.
Se sentaron juntos.
Darían estaba feliz de verlo, pero Luca tenía otra cosa en mente.
Necesitaba información sobre Evan.
—¿Qué tal tu amigo?
—¿Evan?
Luca asintió.
—¿Viven juntos?
Darían tomó un bocado de su sándwich antes de responder.
—Sí.
Luca fingió naturalidad.
—¿Y cómo está?
—Bien. Aunque estaba saliendo con un imbécil.
Luca arqueó una ceja.
—¿Un imbécil?
—Sí. Lo dejó para casarse con alguien más.
Luca guardó silencio.
Aquello confirmaba parte de lo que necesitaba saber.
Pero entonces Darían lo miró fijamente.
—¿Acaso te gusta?
Luca casi se atragantó.
—¿Qué?
—Evan.
—No. Para nada.
Luca negó rápidamente y tomó otro bocado de su comida.
Darían sonrió.
—Qué bueno.
—¿Por qué?
—Porque todos quieren estar con él, pero Evan no se fija en nadie.
Luca bajó la mirada mientras procesaba mentalmente cada dato.
Interesante...
Pero Darían dejó de masticar.
Lo observó con los ojos entrecerrados.
—¿Interesante para quién?
Luca levantó la cabeza.
—¿Qué?
—Dijiste «interesante».
—Yo...
Luca se quedó completamente en blanco.
Darían lo miró sospechosamente.
—¿Qué estás tramando?
—Nada.
—Mmm...
Darían volvió a comer, aunque continuó observándolo de reojo.
Luca soltó un suspiro de alivio.
Esto va a ser mucho más difícil de lo que pensé.
Porque obtener información de Darían era sencillo.
Lo difícil estaba empezando a ser dejar de disfrutar cada segundo que pasaba con él.
Darían continuó comiendo, aunque no dejaba de observar a Luca de reojo.
Había algo extraño en él.
No sabía qué era exactamente, pero sentía que Luca estaba ocultándole algo.
—¿Por qué me miras tanto? —preguntó de repente.
Luca parpadeó.
—¿Yo?
—Sí, tú.
—No te estaba mirando.
Darían arqueó una ceja.
—Mentiroso.
Luca soltó una pequeña risa.
—Está bien. Tal vez te estaba mirando un poco.
Darían se sonrojó.
—¿Y por qué?
Luca se quedó callado unos segundos.
Podría haberle dicho la verdad.
Porque eres bonito.
Pero aquella respuesta habría sido demasiado obvia.
—Porque tienes salsa en la cara.
Darían se llevó rápidamente una mano a la mejilla.
—¿Dónde?
Luca sonrió.
—Aquí.
Sacó una servilleta y limpió suavemente la comisura de sus labios.
Darían se quedó inmóvil.
Por alguna razón, aquel gesto tan sencillo hizo que su corazón latiera más rápido.
—Gracias...
—De nada.
Hubo un pequeño silencio.
Entonces Darían tomó su teléfono.
—Mira.
Le mostró una fotografía.
Era Evan dormido sobre el sofá, abrazado a una almohada.
Luca observó la imagen.
—¿Él es Evan?
—Sí. Se quedó dormido después de llorar otra vez por su ex.
Luca frunció ligeramente el ceño.
—¿Todavía lo extraña?
—Muchísimo.
Darían suspiró.
—Aunque intenta fingir que está bien.
Luca guardó silencio.
Ahora entendía por qué Caius estaba tan interesado en encontrarlo.
—¿Y tú qué haces cuando está así?
—Lo cuido.
Darían sonrió.
—Somos amigos desde hace años. No voy a abandonarlo solo porque esté pasando por una mala etapa.
Luca lo miró fijamente.
Aquella respuesta le provocó algo extraño en el pecho.
Darían era leal.
No estaba dispuesto a abandonar a alguien que quería.
Y, por alguna razón, Luca deseó que algún día alguien pudiera decir lo mismo sobre él.
—Eres un buen amigo —murmuró.
Darían sonrió.
—Lo sé.
Luca soltó una carcajada.
—Vaya modestia.
—No es modestia. Es la verdad.
Darían terminó su comida y se levantó.
—¿Caminamos?
—Claro.
Salieron del restaurante y comenzaron a caminar por la calle.
Darían hablaba sin parar.
Le contó historias absurdas de su infancia, cosas que había hecho en la escuela y hasta una anécdota sobre cómo una vez terminó persiguiendo a un perro pensando que era suyo.
Luca apenas podía creerlo.
No recordaba la última vez que había escuchado a alguien hablar con tanta libertad a su lado.
Y entonces se dio cuenta.
Había pasado casi toda la tarde con Darían...
Y no había obtenido prácticamente ninguna información útil sobre Evan.
Lo peor era que no le importaba.
Luca miró al Omega que caminaba a su lado.
Estoy en problemas.
Al llegar al edificio, Darían se detuvo frente a la entrada.
—Bueno... nos vemos luego.
Antes de que Luca pudiera responder, Darían se acercó y lo abrazó.
Luca se quedó completamente inmóvil.
No le gustaba el contacto físico.
De hecho, siempre había odiado que alguien invadiera su espacio personal.
Pero aquel abrazo era diferente.
El cuerpo de Darían se sentía cálido y reconfortante.
Por alguna razón, Luca no quiso apartarlo.
Así que simplemente se dejó llevar.
—Nos vemos luego —repitió Darían con una sonrisa.
Se separó y entró corriendo al edificio.
Luca permaneció allí, observándolo hasta que desapareció.
—Este Omega...
Sacudió la cabeza y finalmente se marchó.
---
Cuando Darían llegó al apartamento, abrió la puerta y encontró a Evan dormido en el sofá.
Se quedó mirándolo con ternura.
Evan era su mejor amigo.
Prácticamente era su única familia.
Y, aunque a veces podía ser un verdadero dolor de cabeza, Darían solo quería que fuera feliz.
—Pobrecito...
Se acercó y lo levantó con cuidado.
Evan ni siquiera despertó.
Darían lo llevó hasta su habitación y lo acomodó en la cama.
Después se acostó a su lado.
Como tantas otras veces, terminaron durmiendo abrazados.
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Horas después, el teléfono de Luca vibró.
Había recibido una fotografía.
Era Darían.
Estaba acostado junto a Evan, ambos dormidos.
Luca frunció el ceño.
No sabía por qué aquella imagen le había provocado una sensación tan desagradable.
¿Qué demonios...?
Escribió inmediatamente.
—¿Qué es eso?
La respuesta de Darían llegó unos segundos después.
—Soy yo y Evan, tonto. ¿Qué más va a ser?
Luca apretó el teléfono.
—No es correcto que dos amigos duerman juntos.
Apenas envió el mensaje, se arrepintió.
¿Por qué estaba enojado?
Darían respondió casi inmediatamente.
—¿Y a ti qué te importa?
Luca se quedó mirando la pantalla.
No tenía una respuesta.
Entonces llegó una nota de voz.
Luca la reprodujo.
—¡¿Por qué estás tan raro hoy?! ¡Evan es mi mejor amigo! ¡Siempre hemos dormido juntos cuando alguno de los dos está mal! Además, ¿por qué te molesta tanto?
Luca cerró los ojos.
Tenía razón.
No tenía ningún derecho a molestarse.
Pero escuchar a Darían hablar de Evan con tanta confianza le había provocado unos celos que ni siquiera sabía que podía sentir.
Y eso era un problema.
Un problema enorme.
Porque apenas llevaba unos días conociéndolo...
Y ya no soportaba imaginar a Darían demasiado cerca de alguien más.