Denmet es una joven soñadora que estudia gastronomía y lucha por construir un futuro lejos de las dificultades de su pasado. Cuando una oportunidad laboral la lleva a trabajar a la imponente mansión Kivilcim, jamás imagina que aquel empleo cambiará su vida para siempre.
En aquella casa vive Güner Kivilcim, un hombre atractivo, poderoso y profundamente solitario. Desde la muerte de su esposa, Fraize, Güner se ha convertido en un hombre frío y distante. Convencido de que fue traicionado por la mujer que amaba, decidió cerrar su corazón y dedicar toda su existencia al imperio empresarial de su familia.
Pero detrás de la aparente muerte accidental de Fraize se esconde una historia mucho más oscura.
Cuando Denmet llega a la mansión para trabajar en la cocina, su dulzura, sinceridad y carácter comienzan lentamente a derribar las murallas que Güner ha construido alrededor de su corazón.
Lo que ninguno de los dos imagina es que enamorarse será apenas el comienzo...
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capítulo 20
En el interior del almacén, Leyla permanecía sentada.
Murat estaba junto a una ventana.
Kerem se encontraba cerca de la puerta.
—No entiendo por qué sigues ayudándolo —dijo Leyla.
Kerem la miró.
—No estoy ayudándolo.
—Entonces, ¿qué haces aquí?
Kerem permaneció en silencio.
Leyla comenzó a comprender.
—Tú también tienes miedo.
Él levantó la mirada.
—¿De qué?
—De que la verdad destruya a Güner.
Kerem apretó los puños.
—No sabes lo que significaría para él.
—Es su familia.
—No es tan simple.
—Nunca lo es.
Murat soltó una risa.
—Qué escena tan conmovedora.
Ambos lo miraron.
—¿Quieres saber algo, Kerem?
—No.
—Yo sí quiero decirlo.
Murat caminó hacia Leyla.
—Güner merece saber que Denmet es su sobrina.
Leyla se levantó.
—¡No!
Murat sonrió.
—¿Por qué no?
—Porque no puedes usarla para destruirlo.
—No estoy usando a nadie.
Leyla lo miró con desprecio.
—Todo lo que haces es usar a las personas.
La sonrisa de Murat desapareció.
—Ten cuidado.
—No te tengo miedo.
—Deberías.
En ese momento, se escuchó un ruido en la entrada.
Murat se giró.
Kerem se puso alerta.
—¿Qué fue eso?
Leyla contuvo la respiración.
Una sombra apareció detrás de la puerta.
Después otra.
Murat sacó un arma.
—¡Nadie se mueva!
La puerta se abrió violentamente.
—¡Murat!
Emre entró.
Murat apuntó el arma hacia él.
—Qué inoportuno.
Emre se quedó inmóvil.
Sus ojos encontraron inmediatamente a Leyla.
—¿Está bien?
Leyla asintió.
Murat sonrió.
—Parece que ahora todos quieren jugar a los héroes.
Emre levantó las manos.
—Déjala ir.
—¿Y perder esta oportunidad?
—¿Qué quieres?
Murat miró a Leyla.
—Una respuesta.
Emre frunció el ceño.
—¿Sobre qué?
Murat sonrió.
—Sobre quién es realmente Denmet.
Emre miró a Leyla.
Su expresión cambió.
—¿Qué significa eso?
Kerem cerró los ojos.
Había llegado el momento.
Demasiadas personas conocían el secreto.
Ya no podía permanecer oculto.
Pero antes de que alguien hablara, se escuchó el sonido de un automóvil llegando al exterior.
Güner.
Murat sonrió.
—Perfecto.
Leyla palideció.
—No.
Murat tomó a Leyla del brazo.
—¿Qué haces?
—Voy a darle la bienvenida.
—¡Suéltame!
Kerem se interpuso.
—Murat, basta.
Murat apuntó el arma hacia él.
—Aléjate.
La tensión llenó la habitación.
Emre observaba cada movimiento.
Leyla intentaba soltarse.
Afuera se escuchó la voz de Güner.
—¡EMRE!
Murat sonrió.
—Llegó.
La puerta volvió a abrirse.
Güner apareció.
Y se quedó inmóvil.
Frente a él estaba Murat.
Con un arma en la mano.
Leyla retenida.
Kerem junto a ellos.
Y Emre intentando mantener la calma.
—Suéltala —ordenó Güner.
Murat sonrió.
—Hola, viejo amigo.
Güner dio un paso adelante.
—Dije que la sueltes.
—¿Quieres saber por qué Leyla desapareció?
Güner frunció el ceño.
—No juegues conmigo.
—Yo no juego.
Murat miró a Leyla.
Después volvió a mirar a Güner.
—Ella sabe algo que cambiará tu vida.
Leyla cerró los ojos.
—Murat, no.
Pero Murat parecía decidido.
—Diles, Leyla.
—No.
—Diles quién es Denmet.
El silencio fue absoluto.
Güner observó a Leyla.
—¿Qué está diciendo?
Leyla comenzó a llorar.
Kerem dio un paso hacia Güner.
—Güner...
Pero Murat lo interrumpió.
—¿Quieres saber quién es esa joven que llegó a tu mansión?
Güner apretó los puños.
—Murat.
—La joven por la que estás dispuesto a arriesgarlo todo.
Leyla gritó:
—¡BASTA!
Murat sonrió.
Y pronunció las palabras que hicieron que el mundo de Güner comenzara a derrumbarse.
—Denmet es hija de Cem.
El silencio fue absoluto.
Güner dejó de respirar.
—¿Qué?
Murat lo miró fijamente.
—Es tu sobrina.
Güner miró a Leyla.
Después a Kerem.
Sus expresiones confirmaban que aquello era verdad.
—No.
Su voz apenas fue un susurro.
—No...
Leyla cerró los ojos.
—Lo siento.
Güner dio un paso hacia atrás.
Su rostro perdió el color.
De repente, todos los recuerdos regresaron.
Denmet.
Su madre.
La mansión.
El parecido.
Las preguntas.
Todo comenzaba a encajar.
Pero había algo peor.
Algo que le heló la sangre.
La mirada que había compartido con ella.
Los abrazos.
El beso que casi ocurrió.
Güner sintió que el mundo comenzaba a girar.
—No...
Leyla comenzó a llorar.
—Yo quería protegerla.
Güner levantó la mirada.
Pero no podía mirar a nadie.
Solo podía pensar en Denmet.
En que estaba sola en la mansión.
Esperando respuestas.
Sin saber que todo su mundo estaba a punto de cambiar.
Murat sonrió.
Había conseguido lo que quería.
No necesitaba disparar.
No necesitaba matar a nadie.
Había lanzado una verdad.
Y ahora esa verdad podía destruirlos a todos.
Güner se giró rápidamente hacia la puerta.
—¿A dónde vas? —preguntó Kerem.
Güner no respondió.
Corrió hacia su automóvil.
Necesitaba llegar a la mansión.
Necesitaba ver a Denmet.
Pero, sobre todo...
Necesitaba descubrir si después de conocer la verdad...
Ella podría perdonarlo por todos los secretos.
Porque ahora Güner comprendía algo terrible.
El peligro de Murat no era lo único que amenazaba su relación con Denmet.
La verdad...
Podía ser mucho más devastadora.
CONTINUARÁ...